Lancia Ypsilon Multijet DFN

Elevado precio, cambio de gestión sencilla y acabado interior impresionante componen la tarjeta de presentación de este bello producto italiano.

Lancia Ypsilon Multijet DFN
Lancia Ypsilon Multijet DFN

El ''detalle al máximo exponente'' es una expresión que bien podría servimos para describir el interior del Ypsilon. Se trata de un coche muy bien terminado, en el que se han empleado con esmero unos materiales de agradable tacto –tela y terciopelo- combinados con indudable buen gusto. La disposición de los mandos en el salpicadero permite al conductor una postura cómoda y una sensación de tenerlo todo bajo control. El volante, aunque es bastante grande -menos deportivo y agradable para mi gusto-, nos ofrece como contrapartida todos los mandos necesarios de manera ordenada para el control del volumen y fuente y para el acceso a las funciones del ordenador de a bordo. De la misma forma que nos ha sucedido en otros modelos del grupo Fiat, en este Lancia, no se han puesto cortapisas a incluir en la consola central multitud de botones y dispositivos, que, si bien en este caso no resultan muy agobiantes, sí son bastante numerosos. El acabado interior es impecable y no sólo por la combinación de telas de la tapicería y por su agradable tacto, que ya hemos comentado, sino por las terminaciones y por la ubicación de todos y cada uno de los abundantes huecos útiles que podemos encontrar en el interior.

El acceso a las plazas traseras no deja de ser incómodo como en el resto de vehículos de similares características, lo que ocurre es que el accionamiento para mover cualquiera de los asientos delanteros resulta sencillo. Los puestos traseros, amplios, si se trata de cuatro plazas como en nuestro caso (de serie están homolgadas cinco posiciones, pero el asiento trasero está dividido al 50 por ciento y de esta manera se abaten si es necesario). La postura de conducción nos ha resultado bastante cómoda, la altura del asiento nos permite una buena visibilidad y control perfecto de los ángulos de nuestro coche. El ''detalle al máximo exponente'' es una expresión que bien podría servimos para describir el interior del Ypsilon. Se trata de un coche muy bien terminado, en el que se han empleado con esmero unos materiales de agradable tacto –tela y terciopelo- combinados con indudable buen gusto. La disposición de los mandos en el salpicadero permite al conductor una postura cómoda y una sensación de tenerlo todo bajo control. El volante, aunque es bastante grande -menos deportivo y agradable para mi gusto-, nos ofrece como contrapartida todos los mandos necesarios de manera ordenada para el control del volumen y fuente y para el acceso a las funciones del ordenador de a bordo. De la misma forma que nos ha sucedido en otros modelos del grupo Fiat, en este Lancia, no se han puesto cortapisas a incluir en la consola central multitud de botones y dispositivos, que, si bien en este caso no resultan muy agobiantes, sí son bastante numerosos. El acabado interior es impecable y no sólo por la combinación de telas de la tapicería y por su agradable tacto, que ya hemos comentado, sino por las terminaciones y por la ubicación de todos y cada uno de los abundantes huecos útiles que podemos encontrar en el interior.

El acceso a las plazas traseras no deja de ser incómodo como en el resto de vehículos de similares características, lo que ocurre es que el accionamiento para mover cualquiera de los asientos delanteros resulta sencillo. Los puestos traseros, amplios, si se trata de cuatro plazas como en nuestro caso (de serie están homolgadas cinco posiciones, pero el asiento trasero está dividido al 50 por ciento y de esta manera se abaten si es necesario). La postura de conducción nos ha resultado bastante cómoda, la altura del asiento nos permite una buena visibilidad y control perfecto de los ángulos de nuestro coche.

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