Jaguar X-Type 3.0i Wagon

A estas alturas ya nos hemos acostumbrado a ver la insignia de Jaguar en el morro de un coche familiar. El X-Type Wagon ha hecho que se nos pase el susto y, ahora, para compensar, Jaguar lo vende también con un poderoso motor de gasolina. El familiar se entronca así con la herencia “racing" de la casa.

Jaguar X-Type 3.0i  Wagon
Jaguar X-Type 3.0i Wagon

Cualquier posible duda sobre si este familiar emparentado con los Mondeo es un Jaguar o no queda despejada al poner en marcha el motor. El colosal V6 de 3 litros no deja lugar a sospechas. Ahí, bajo el capó, está intacta una herencia deportiva, aguerrida y vital que nos deja muy claro el tipo de vehículo que llevamos. El colosal 3.0 V6 que monta este Jaguar X-Type es un típico motor de gasolina de los “de toda la vida". Apoya sus 231 CV en una cilindrada enorme y renuncia a la turboalimentación, trabajando sólo de forma atmosférica. Esta configuración lastra los consumos, pero da un resultado envidiable en prestaciones sin demasiadas complicaciones técnicas. El motor deriva del AJ-V6 que llevan los S-Type. Se ha mejorado con un control variable del alzado de válvulas y una gestión electrónica de última generación. Con 231 CV de potencia, este gigante alcanza un rendimiento fabuloso. Nuestro Centro Técnico ha registrado unas cifras asombrosas en un coche de este peso. Con sus 1.676 kg, el Wagon logra acelerar de 0 a 100 km/h en sólo 7,8 segundos, una marca muy buena. Además, exhibe unas recuperaciones brillantes y sostiene cruceros altísimos sin evidenciar ninguna muestra de fatiga. Los frenos, por su parte, están a la altura esperada: plenos de mordiente y resistencia, nunca nos dieron sensación de llegar a su límite.Conduciendo, uno nota sin problemas cómo se libera progresivamente el caudal de fuerza del motor, que empuja sobre todo a partir de las 2.500 vueltas y se estira con mucha fuerza hasta más allá de las 6.000. Aunque el primer tramo del cuentavueltas no tiene mucho carácter, una vez rebasadas las 2.500 rpm el coche muestra quién es y el motor sube de vueltas con rapidez y alegría, disfrutando del trabajo en la parte más alta, donde su gran cilindrada es sinónimo de gran entrega, de fuerza desatada y de potencia máxima.

Claro que todo esto se traduce en un consumo muy alto. A poco que nos guste correr, nos encontraremos con un gasto disparado. Y es que tres litros de desplazamiento en los cilindros no son moco de pavo. Incluso la media registrada por nuestro Centro Técnico es alta: 11 litros a los 100 km. Además, en Jaguar han logrado que el ruido (bastante) que hace el motor tenga un matiza deportivo muy claro, algo que compensa por la excesiva sonoridad. El cambio, de cinco relaciones, tiene un sabor muy clásico, con un tacto “racing" subrayado gracias a recorridos cortos y una perfecta precisión de movimientos. Los desarrollos elegidos no son excesivamente cortos, algo que obliga a cambiar mucho de marcha, sobre todo si dejamos que caiga el régimen del motor. Después, tenemos que resaltar lo bien que se mueve el coche en tercera, pleno de potencia y carácter.
No podemos olvidar al llegar a este punto que el coche es tracción total. Cuenta con el sistema Traction-4 de Jaguar, que, normalmente, envía más empuje a las ruedas traseras que a las delanteras, con un reparto de 40/60. Como suele suceder en este tipo de elementos, un diferencial central detecta pérdidas de motricidad en uno u otro eje y envía más par a donde más agarre haya. Tuvimos la posibilidad de probar el Jaguar sobre carreteras muy mojadas y sucias y pudimos comprobar lo bien que funciona este sistema de tracción. No se aprecian pérdidas de fuerza, ni ruedas que patinen, ni nada extraño. Simplemente se tiene la sensación de disponer siempre de la misma fuerza y del mismo agarre.Si a estas alturas todavía alguien piensa que este coche no tiene lo que hay que tener para ser un Jaguar, permitid que os digamos que está aferrándose a un error. Cualquier posible duda que le quede se le disipará a atacar la primera curva. La sangre más pura de este X-Type borbotea cuando se le exige un comportamiento más complicado, más comprometido.El magnífico bastidor, heredado del Mondeo, mantiene las cualidades que han hecho de él uno de los mejores de la categoría. Si, como es este caso, añadimos suspensión deportiva, tenemos un conjunto casi inmejorable. El coche entra en las curvas a toda velocidad y no da la impresión de que esté negociando un giro. Trabaja sin apuros, con la carrocería completamente dominada por la suspensión y los balanceos casi anulados. A pesar de que la carrocería es más grande que la de la berlina, apenas tiene presencia en el dinamismo: no hay diferencia entre llevar este Wagon o su hermano berlina.
No hay ESP de serie, pero la verdad es que la tracción integral permanente casi excusa esta ausencia. No se aprecia ningún vicio, ningún deslizamiento que no sea buscado, ninguna pérdida de sujeción al suelo… Neumáticos de gran formato y unos frenos indestructibles contribuyen a que el coche se lleve por los peores terrenos sin apuros, conduciendo fácil, con toda nobleza, con toda confianza y con toda diversión. Obvio es decir que, en carreteras cómodas y autopistas, es un verdadero salón rodante, sólo lastrado por lo duros que son los asientos delanteros, demasiado deportivos para quien busque un coche más confortable y burgués. Los neumáticos, con poco perfil, también envían al interior interferencias en esa comodidad. Son las pegas de montar el acabado Sport, que prima el comportamiento frente al confort.Una dirección exquisita pone el broche a un coche que, bien llevado, trabajando bien sobre la palanca de cambios y el acelerador, es un verdadero deportivo, un devorador de curvas. Un auténtico Jaguar con vestido familiar.Cualquier posible duda sobre si este familiar emparentado con los Mondeo es un Jaguar o no queda despejada al poner en marcha el motor. El colosal V6 de 3 litros no deja lugar a sospechas. Ahí, bajo el capó, está intacta una herencia deportiva, aguerrida y vital que nos deja muy claro el tipo de vehículo que llevamos. El colosal 3.0 V6 que monta este Jaguar X-Type es un típico motor de gasolina de los “de toda la vida". Apoya sus 231 CV en una cilindrada enorme y renuncia a la turboalimentación, trabajando sólo de forma atmosférica. Esta configuración lastra los consumos, pero da un resultado envidiable en prestaciones sin demasiadas complicaciones técnicas. El motor deriva del AJ-V6 que llevan los S-Type. Se ha mejorado con un control variable del alzado de válvulas y una gestión electrónica de última generación. Con 231 CV de potencia, este gigante alcanza un rendimiento fabuloso. Nuestro Centro Técnico ha registrado unas cifras asombrosas en un coche de este peso. Con sus 1.676 kg, el Wagon logra acelerar de 0 a 100 km/h en sólo 7,8 segundos, una marca muy buena. Además, exhibe unas recuperaciones brillantes y sostiene cruceros altísimos sin evidenciar ninguna muestra de fatiga. Los frenos, por su parte, están a la altura esperada: plenos de mordiente y resistencia, nunca nos dieron sensación de llegar a su límite.Conduciendo, uno nota sin problemas cómo se libera progresivamente el caudal de fuerza del motor, que empuja sobre todo a partir de las 2.500 vueltas y se estira con mucha fuerza hasta más allá de las 6.000. Aunque el primer tramo del cuentavueltas no tiene mucho carácter, una vez rebasadas las 2.500 rpm el coche muestra quién es y el motor sube de vueltas con rapidez y alegría, disfrutando del trabajo en la parte más alta, donde su gran cilindrada es sinónimo de gran entrega, de fuerza desatada y de potencia máxima.

Claro que todo esto se traduce en un consumo muy alto. A poco que nos guste correr, nos encontraremos con un gasto disparado. Y es que tres litros de desplazamiento en los cilindros no son moco de pavo. Incluso la media registrada por nuestro Centro Técnico es alta: 11 litros a los 100 km. Además, en Jaguar han logrado que el ruido (bastante) que hace el motor tenga un matiza deportivo muy claro, algo que compensa por la excesiva sonoridad. El cambio, de cinco relaciones, tiene un sabor muy clásico, con un tacto “racing" subrayado gracias a recorridos cortos y una perfecta precisión de movimientos. Los desarrollos elegidos no son excesivamente cortos, algo que obliga a cambiar mucho de marcha, sobre todo si dejamos que caiga el régimen del motor. Después, tenemos que resaltar lo bien que se mueve el coche en tercera, pleno de potencia y carácter.
No podemos olvidar al llegar a este punto que el coche es tracción total. Cuenta con el sistema Traction-4 de Jaguar, que, normalmente, envía más empuje a las ruedas traseras que a las delanteras, con un reparto de 40/60. Como suele suceder en este tipo de elementos, un diferencial central detecta pérdidas de motricidad en uno u otro eje y envía más par a donde más agarre haya. Tuvimos la posibilidad de probar el Jaguar sobre carreteras muy mojadas y sucias y pudimos comprobar lo bien que funciona este sistema de tracción. No se aprecian pérdidas de fuerza, ni ruedas que patinen, ni nada extraño. Simplemente se tiene la sensación de disponer siempre de la misma fuerza y del mismo agarre.Si a estas alturas todavía alguien piensa que este coche no tiene lo que hay que tener para ser un Jaguar, permitid que os digamos que está aferrándose a un error. Cualquier posible duda que le quede se le disipará a atacar la primera curva. La sangre más pura de este X-Type borbotea cuando se le exige un comportamiento más complicado, más comprometido.El magnífico bastidor, heredado del Mondeo, mantiene las cualidades que han hecho de él uno de los mejores de la categoría. Si, como es este caso, añadimos suspensión deportiva, tenemos un conjunto casi inmejorable. El coche entra en las curvas a toda velocidad y no da la impresión de que esté negociando un giro. Trabaja sin apuros, con la carrocería completamente dominada por la suspensión y los balanceos casi anulados. A pesar de que la carrocería es más grande que la de la berlina, apenas tiene presencia en el dinamismo: no hay diferencia entre llevar este Wagon o su hermano berlina.
No hay ESP de serie, pero la verdad es que la tracción integral permanente casi excusa esta ausencia. No se aprecia ningún vicio, ningún deslizamiento que no sea buscado, ninguna pérdida de sujeción al suelo… Neumáticos de gran formato y unos frenos indestructibles contribuyen a que el coche se lleve por los peores terrenos sin apuros, conduciendo fácil, con toda nobleza, con toda confianza y con toda diversión. Obvio es decir que, en carreteras cómodas y autopistas, es un verdadero salón rodante, sólo lastrado por lo duros que son los asientos delanteros, demasiado deportivos para quien busque un coche más confortable y burgués. Los neumáticos, con poco perfil, también envían al interior interferencias en esa comodidad. Son las pegas de montar el acabado Sport, que prima el comportamiento frente al confort.Una dirección exquisita pone el broche a un coche que, bien llevado, trabajando bien sobre la palanca de cambios y el acelerador, es un verdadero deportivo, un devorador de curvas. Un auténtico Jaguar con vestido familiar.