Jaguar X-Type 2.2D

Cuando salió el primer Jaguar Diesel, el X-Type 2.0D, muchos puristas se rasgaron las vestiduras. No se podían creer que la leyenda de los Jaguar se ensuciase con un coche de gasóleo y tracción delantera. Nos gustaría saber si ahora serán capaces de creerse lo bien que va este nuevo X-Type 2.2D, el segundo que se ha ce sobre este chasis y, posiblemente, el que mejor dinamismo presenta en toda la gama de la mítica marca británica.

Jaguar X-Type 2.2D
Jaguar X-Type 2.2D

Apaciguado el debate entre los partidarios del Diesel y sus enemigos jurados (¿o ya convencidos?) llega el momento del consenso: de puertas adentro, nadie podrá negar que este X-Type hace honor a su ascendencia británica.El acabado Sport no brilla por sus excesos, pero el buen hacer de los técnicos de Jaguar se aprecia en cada milímetro de un habitáculo de acabado ejemplar. Es verdad que resulta muy sobrio, demasiado incluso, con sus tonos negros y sus remates grisáceos, tan austeros. Pero también es verdad que la línea, el diseño, pertenecen a ese tipo de estéticas que superan las modas y el tiempo, que son clásicos modernos. Tiene un sutil toque deportivo, pero, al tiempo, no renuncia al lujo y a la elegancia que son propias en esta marca. Puede gustar más o menos, pero no se puede decir que esté mal hecho o mal manufacturado. Los más quisquillosos dirán que hay componentes compartidos con algunos modelos de Ford y que, por tanto, eso quitará nobleza al Jaguar. Admitiendo que esto pueda ser verdad, y que hay algunos plásticos que no están a la altura del resto, hay que señalar que el tacto de los mandos, el ajuste de todos los elementos y la calidad general que se respira hacen que no nos importe mucho si los tiradores de la puerta son exclusivos o si son primos hermanos de los que llevan los Mondeo.Nuestro protagonista cuesta un mínimo de 36.500 euros, un precio que, la verdad, se nos antoja algo elevado. No es que el coche no lo valga, pero por ese dinero bien se podrían haber incluido algunos detalles más en el equipamiento de serie. Hay, por ejemplo, airbags delanteros, de cortina, de rodillas, laterales, traseros, traseros de cortina... También hay ESP, ABS, suspensión deportiva, tracción integral, apoyo a la frenada de emergencia, sistema antideslizamiento, control de velocidad de crucero... Pero se podrían haber incluido, por ejemplo, las luces de xenón, que son opcionales y cuestan 765 euros, o el sensor de aparcamiento, que, por 500 euros, aporta un plus de comodidad y practicidad.
Para el confort se ofrece climatizador de dos zonas, el equipo de sonido con CD, la tapicería en cuero y Alcantara, el volante de cuero, con los mandos del sonido y regulable en altura y profundidad, la regulación eléctrica en los asientos delanteros, las barras portaequipajes para el techo y un largo etcétera de pequeños y útiles detalles.
Y, sin embargo, se dejan para las opciones elementos que mejorarían el conjunto y no parecen tan caros, como el tercer reposacabezas trasero, que cuesta 50 euros, el reposabrazos delantero, que sale por 190 euros, o los lavafaros, que se venden por 315 euros.Quizá el apartado más oscuro del interior sea, precisamente, el más importante: la habitabilidad. En las plazas delanteras no hay problemas de espacio, al contrario: son amplias, acogedoras y con gran sujeción lateral (si acaso, un poco duras por culpa de la recia tapicería de cuero y Alcántara).
En cambio, en las plazas traseras, ya no hay tanto espacio. Las cotas son algo justas para las rodillas, que sólo disponen de un mínimo de 77 centímetros. Claro que peor es la cota de altura para la cabeza, que se queda en 88 centímetros.El maletero, por su parte, no sale muy beneficiado de esta distribución de espacio: dispone de 450 litros de capacidad, que, aunque no está demasiado mal, no es gran cosa (un Mondeo, por ejemplo, llega a los 500 litros). A cambio, el maletero ofrece algún hueco extra para objetos pequeños y un magnífico acceso, cómodo y a buena altura.

LO MEJOR
LO PEOR

* Impecables acabados
* Motor de gran nivel
* Calidad general

* Espacio en plazas traseras
* Suspensiones blandas
* Interior muy sobrio

Apaciguado el debate entre los partidarios del Diesel y sus enemigos jurados (¿o ya convencidos?) llega el momento del consenso: de puertas adentro, nadie podrá negar que este X-Type hace honor a su ascendencia británica.El acabado Sport no brilla por sus excesos, pero el buen hacer de los técnicos de Jaguar se aprecia en cada milímetro de un habitáculo de acabado ejemplar. Es verdad que resulta muy sobrio, demasiado incluso, con sus tonos negros y sus remates grisáceos, tan austeros. Pero también es verdad que la línea, el diseño, pertenecen a ese tipo de estéticas que superan las modas y el tiempo, que son clásicos modernos. Tiene un sutil toque deportivo, pero, al tiempo, no renuncia al lujo y a la elegancia que son propias en esta marca. Puede gustar más o menos, pero no se puede decir que esté mal hecho o mal manufacturado. Los más quisquillosos dirán que hay componentes compartidos con algunos modelos de Ford y que, por tanto, eso quitará nobleza al Jaguar. Admitiendo que esto pueda ser verdad, y que hay algunos plásticos que no están a la altura del resto, hay que señalar que el tacto de los mandos, el ajuste de todos los elementos y la calidad general que se respira hacen que no nos importe mucho si los tiradores de la puerta son exclusivos o si son primos hermanos de los que llevan los Mondeo.Nuestro protagonista cuesta un mínimo de 36.500 euros, un precio que, la verdad, se nos antoja algo elevado. No es que el coche no lo valga, pero por ese dinero bien se podrían haber incluido algunos detalles más en el equipamiento de serie. Hay, por ejemplo, airbags delanteros, de cortina, de rodillas, laterales, traseros, traseros de cortina... También hay ESP, ABS, suspensión deportiva, tracción integral, apoyo a la frenada de emergencia, sistema antideslizamiento, control de velocidad de crucero... Pero se podrían haber incluido, por ejemplo, las luces de xenón, que son opcionales y cuestan 765 euros, o el sensor de aparcamiento, que, por 500 euros, aporta un plus de comodidad y practicidad.
Para el confort se ofrece climatizador de dos zonas, el equipo de sonido con CD, la tapicería en cuero y Alcantara, el volante de cuero, con los mandos del sonido y regulable en altura y profundidad, la regulación eléctrica en los asientos delanteros, las barras portaequipajes para el techo y un largo etcétera de pequeños y útiles detalles.
Y, sin embargo, se dejan para las opciones elementos que mejorarían el conjunto y no parecen tan caros, como el tercer reposacabezas trasero, que cuesta 50 euros, el reposabrazos delantero, que sale por 190 euros, o los lavafaros, que se venden por 315 euros.Quizá el apartado más oscuro del interior sea, precisamente, el más importante: la habitabilidad. En las plazas delanteras no hay problemas de espacio, al contrario: son amplias, acogedoras y con gran sujeción lateral (si acaso, un poco duras por culpa de la recia tapicería de cuero y Alcántara).
En cambio, en las plazas traseras, ya no hay tanto espacio. Las cotas son algo justas para las rodillas, que sólo disponen de un mínimo de 77 centímetros. Claro que peor es la cota de altura para la cabeza, que se queda en 88 centímetros.El maletero, por su parte, no sale muy beneficiado de esta distribución de espacio: dispone de 450 litros de capacidad, que, aunque no está demasiado mal, no es gran cosa (un Mondeo, por ejemplo, llega a los 500 litros). A cambio, el maletero ofrece algún hueco extra para objetos pequeños y un magnífico acceso, cómodo y a buena altura.
LO MEJOR
LO PEOR

* Impecables acabados
* Motor de gran nivel
* Calidad general

* Espacio en plazas traseras
* Suspensiones blandas
* Interior muy sobrio