Honda Stream 2.0 ES Sport

Honda ha decidido sumergirse, a su manera, en el mundo de los monovolúmenes, un sector poco frecuentado por la marca nipona en Europa. Diseñado como un coupé de siete plazas, este modelo estrena un nuevo motor de 2.0 litros de 156 CV basado en la tecnología i-VTEC con el que el Stream es todo un arroyo de potencia.

Honda Stream 2.0 ES Sport
Honda Stream 2.0 ES Sport

Aunque Honda no piensa obtener un gran torrente de ventas con el Stream - la marca, según afirma, sólo espera comercializar en España durante este año quinientas unidades - , la compañía nipona parece dispuesta a remover los cánones de los denominados monovolúmenes compactos. Es cierto que este modelo deriva del consagrado Civic, con el que comparte plataforma, pero, por diseño, por sus siete teóricas plazas y por una mecánica de tinte deportivo, no se puede negar que el Stream, por lo menos, aporta una riada de nuevas ideas para el mundo de los vehículos familiares que tan sólo puede igualar el Opel Zafira .

Para empezar, el Stream estrena un motor de 2.0 litros de tecnología i-VTEC. Esta mecánica cuenta con un sistema de distribución variable que hace que el propulsor modifique su funcionamiento según el régimen de giro y la carga o presión a la que lo sometamos. Así, sus 156 caballos de vapor nominales (en nuestro banco de pruebas no superó los 145) consiguen ser mucho más efectivos a bajo y medio régimen. En marchas cortas, el Stream responde a la perfección. Da igual llevar carga, ir con los niños en la parte trasera o salir en cuesta, este modelo tiene tirón y ¡pesa casi tonelada y media! Velocidad tras velocidad, el vehículo parece que no se cansa de correr. Gracias a unas brillantes recuperaciones (en tercera, pasa de 60 a 120 km/h en menos de 12 segundos), adelanta con soltura y puede mantener ritmos muy vivos sin que le falte el oxígeno.

Con estas marcas, este familiar puede "pescar" a berlinas de tinte deportivo por la autopista. Eso sí, en los terrenos virados no se mueve precisamente como pez en el agua. Las suspensiones de este modelo buscan más la comodidad de los ocupantes que la eficacia y resultan ligeramente blandas. Tarda en asentarse en curva y, si entramos algo rápido, la zaga tira un poco, por lo que no vendría nada mal disponer de control de estabilidad, un elemento que Honda no presenta ni como opción en sus modelos; una lástima, porque el apartado de seguridad lo tiene bastante resuelto con un completo equipo de airbags (conductor, acompañante y lateral), con ABS y con unos frenos que sujetan bastante bien la carrocería y no pierden eficacia después de someterlos a un duro trabajo. Eso sí, aunque mide 28 centímetros más de largo y 5 más de batalla que el Civic de 5 puertas, no resulta mucho más inestable que su hermano pequeño y la diferencia de comportamiento entre ambos no es tan importante.

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