Honda Stream 2.0 ES Sport

Honda ha decidido sumergirse, a su manera, en el mundo de los monovolúmenes, un sector poco frecuentado por la marca nipona en Europa. Diseñado como un coupé de siete plazas, este modelo estrena un nuevo motor de 2.0 litros de 156 CV basado en la tecnología i-VTEC con el que el Stream es todo un arroyo de potencia.

Honda Stream 2.0 ES Sport
Honda Stream 2.0 ES Sport

De los siete teóricos ocupantes de este vehículo, Honda ha mimado sobre todo al conductor. La postura al volante, aunque correcta, no es muy cómoda, ya que el asiento resulta algo rígido, sujeta poco y termina por pasar factura a la espalda del piloto en viajes largos, pero a sus mandos uno puede sentirse como un "capitán intrépido". Por su ubicación (en el salpicadero, una posición que encontramos más razonable que en el túnel central), por su tacto (está forrada en cuero) y por sus recorridos (cortos y precisos), la palanca del cambio del Stream es una maravilla. Este mando, unido al comportamiento del motor como hemos visto, permite que el conductor sienta que tiene el viento en las velas.

La dirección es precisa y obediente en carretera. Además, tiene menos de tres vueltas entre topes, característica que, si la sumamos a la estructura del vehículo (ha "contenido" la longitud a algo más de 4 metros y medio de largo), explica por qué el Stream se desenvuelve mucho más fácilmente que lo que a primera vista pueda parecer.

Si en "mar abierto", es decir, en carretera, el Stream sobresale frente a otros monovolámenes, también tiene menos lastres en ciudad que sus compañeros de categoría. Gracias a su altura (1,70 metros), no sufre las complicaciones de otros vehículos para aparcar en parkings o en garajes y en circuito urbano precisa menos de 12 litros de combustible para recorrer 100 kilómetros, unas cuotas de consumo muy destacables para este tipo de automóviles.