Honda Civic Type-R

Se nos cansará antes el pie de pisar el acelerador, que su motor de subir de vueltas. Cuando otros coches desfallecen, el Civic Type-R, gracias a su motor 2 litros de aluminio y distribución variable, sólo acaba de empezar a animarse. Cambia como un rayo, zigzaguea con un aplomo bestial y su precio no se dispara hasta las nubes. A cambio, es un modelo radical de suspensiones y mucho más caro que un Civic normal.

Honda Civic Type-R
Honda Civic Type-R

Honda ha querido dar a este modelo personalidad ante todo. Ha radicalizado su exterior y también su mecánica: a partir del motor que también luce el Stream, se ha conseguido que rinda 200 CV en vez de los 156 que alcanza este monovolumen, por lo que se ha modificado su compresión y su régimen de giro, que ahora se dispara más allá de las 8.000 vueltas. Este propulsor, por tanto, no está desarrollado para contener los consumos, pero éstos no son tan excesivos (necesita casi medio litro menos para recorrer los 100 km que el Audi S3 y un litros menos que el León Cupra 4 o el Golf 4M). Eso sí, su autonomía es bastante limitada (500 Kilómetros), ya que los ingenieros de la marca asiática han querido que este modelo no tenga ningún lastre.

Así, se ha contenido el peso, aunque sea a costa de limitar su equipamiento y éste se sitúa en 1.200 kilos, que sumados a su potencia lo convierten en toda una bala. El sonido de su motor se ha afinado, pero no para pasar desapercibido precisamente. El Type-R ruge nada más arrancar y sigue con su bramido a cada insinuación en el acelerador. Claro está que, a lo que algunos puede resultar agradable, en viajes largos se puede convertir en una rumorosidad machacante. Todo depende del cristal con que se mire. Con un simple vistazo se descubre que no se trata de un Civic cualquiera: su spoiler, sus estribos, su paragolpes trasero, su aerodinámico alerón o sus llantas de aleación de 17 pulgadas revelan su carácter deportivo, pero sin resultar demasiado estridente. Además, el color, a la fuerza, también es discreto: por ahora, sólo está disponible en gris metalizado. Por dentro, Honda ha hecho un esfuerzo de diseño en este modelo, por lo que se hace mucho más evidente algunos de sus contrastes. Por ejemplo, monta unos estupendos asientos tipo baquet con tapicería Alcantara con el emblema del coche bordado, que sujetan el cuerpo a la perfección, pero que no pueden variar su postura, ya que no cuentan con regulación de ningún tipo. Tampoco se puede modificar la profundidad del volante, un dato que unido a la baja posición de las butacas, hace que conducir este modelo no sea apto para todas las tallas. Ya se sabe, inconvenientes de las ediciones limitadas, como atestigua la placa metálica numerada en su interior.

El volante de cuero, el cambio metálico y los vistosos relojes con fondo blanco también dejan en evidencia al acabado del resto del salpicadero y de las puertas, donde se abusa de los plásticos. Eso sí, hay que destacar que todo es muy ergonómico y que cuenta con multitud de soluciones útiles como los reposavasos o los retrovisores calefactados. Aparte de estos claroscuros, no hay que negar que se trata de un modelo más versátil de lo que podamos imaginar en un primer momento. Es un deportivo, pero en él cuatro personas adultas viajan relativamente bien. Acceder a las plazas traseras es bastante sencillo por el lado del acompañante, mucho más que otros modelos destinados a un uso familiar. Dichas butacas son abatibles 60/40 y están dotadas de anclajes Isofix para montar sillitas de bebés. En el maletero, no hay un derroche de centímetros, pero basta para transportar el equipaje para un fin de semana y, con sus 315 litros, supera en capacidad a modelos del mismo segmento (el Audi S3 ofrece 270 litros, al igual que el Seat León, y el VW Golf apenas llega a los 245).

También marca distancias gracias a su atractivo precio: 22.800 euros (3.793.601 pesetas). Eso sí, al final, el Honda Civic Type-R no resulta mucho más barato que otros deportivos compactos, ya que su equipamiento de serie es muy escaso. Si lo dotamos de elementos tan básicos como el aire acondicionado (2.661,45 euros, 442.828 pesetas) o el equipo de sonido (869 euros, 144.589 pesetas), el precio final supera de largo los 26.330 euros o 4.381.000 pesetas. Además, como ya hemos indicado, no permite, ni siquiera como opción, sumar los controles de tracción y de estabilidad, instrumentos fundamentales para un coche tan potente.

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