Ford Mondeo 3.0 V6 ST 220 4p

Uno está acostumbrado a los Mondeo “normales": TDdi, TDci, 1.8... Por esta costumbre, uno sabe que el bastidor de este modelo es uno de los mejores del mercado de las berlinas medias. Sabe también que, en función de qué motor lleve, el coche puede resultar tremendamente ágil y divertido. Por todo esto, de antemano, cuesta creer que el ST 220 pueda mejorar mucho este buen concepto. Y, sin embargo, tras los primeros kilómetros a sus mandos, todos los otros hermanos de gama se revelan como simples ensayos. Este coche tiene la fórmula definitiva.

Ford Mondeo 3.0 V6 ST 220 4p
Ford Mondeo 3.0 V6 ST 220 4p

Punto de equilibrio Combinados un motor tan brillante y un chasis tan contrastado, uno está deseando abandonar el asfalto fácil de las autopistas para afrontar las curvas y las cuestas de las montañas. La mezcla es explosiva. Hay que buscar referencias como el Vectra GTS 2.3 o, incluso, del tipo de un M3 para encontrar un coche de este tamaño que se mueva por las zonas viradas mejor que este Ford. Ataca los giros plano como un tren, se apoya con firmeza, sin ningún extraño, y sale de la curva empujando como un toro. Su nobleza está a prueba de bombas: hay que hacerle perrerías para que evidencie alguna querencia y, cuando lo hace, es un leve subviraje que nos avisa de que el límite se acerca y se esfuma con solo levantar el pie. Nada grave. Así, este comportamiento permite divertirse mucho. Con unos frenos inagotables (de gran mordiente), una dirección rápida y exacta, unos neumáticos de tremendo porte y agarre y ese bastidor de equilibrio inviolable, la conducción se vuelve un placer a poco que nos guste sentir la velocidad. De que nunca falte potencia se encargan el motor y el correcto y eficaz cambio que le acompaña. Un atento y poco intrusivo control de estabilidad vigila para que no haya desmanes en todo este encaje de bolillos.Pero, que nadie se llame a engaños. Este carácter deportivo no destierra para nada la comodidad: los ingenieros de Ford han sabido endurecer la suspensión (también la han rebajado 15 mm) lo justo para que no se pierda confort en el habitáculo. No hay cabeceos de carrocería ni deslizamientos de trenes, pero, además, tampoco hay dolores de espalda, ni golpes secos, ni otras incomodidades propias de los más “racing". El equilibrio, una vez más, es total.

Por un precio de 30.710 euros, más de 5 millones de las viejas pesetas, el Mondeo es un capricho para aquellos conductores que sepan degustar el arte del volante. La familia puede ir en él cómodamente mientras el conductor o conductora se pelea con las curvas y disfruta de un bocado único.

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