Ford Focus Wagon 2.0 TDCI Ghia

Espacio, prestaciones y un consumo mínimo es lo que ofrece la versión familiar del Focus, que, aparte, tiene un comportamiento muy similar al del compacto del que deriva.

Ford Focus Wagon 2.0 TDCI Ghia
Ford Focus Wagon 2.0 TDCI Ghia

El motor de la versión que nos ocupa es el Diesel más potente de la gama. Se trata de un 2.0 TDCi de 136 CV, que en nuestro banco de pruebas se ha mostrado más generoso y ha alcanzado los 150 CV. El par, que oficialmente ascendía a 32,6 mkg a 2.000 rpm, se ha elevado también de manera importante cuando lo hemos sometido a nuestras pruebas y ha llegado hasta los 38,4 mkg a un nivel similar de revoluciones. En marcha, el propulsor se muestra muy capaz para alcanzar cruceros elevados sin tener que echar mano en exceso del cambio para mantenerlos. Al mismo tiempo, su poder de recuperación desde lo más bajo del cuentarrevoluciones le permite afrontar adelantamientos con mucha seguridad: en poco tiempo y espacio. Aparte, no se caracteriza por tener un ruido demasiado molesto; suena, eso sí, al ralentí con el típico sonido Diesel. Su principal virtud, con la progresividad y suavidad de sus reacciones, es sin duda su bajísimo consumo. Entre sus rivales, es el más económico en este apartado, con un gasto de apenas 5,1 litros en autovía a medias de 100 km/h, de 5,9 litros a 120 km/h y de 7,9 litros en ciudad. Con estos datos, la media ponderada se sitúa en los 6,5 litros, por debajo de los 7,1 y 7,4 del Megane y del Astra en versión familiar, respectivamente. Una de las dudas, lógica por otra parte, que asaltará a los potenciales clientes del Focus Wagon es cómo se comporta en carretera. Lo cierto es que, aunque cargado pierde algo de agilidad respecto al Focus 3 y 5 puertas, hereda la mayoría de las virtudes de éstos. Posee un paso por curva rápido y eficaz, aunque paga este mayor peso en los cambios de apoyo, pues no tiene tanta viveza como un compacto de dimensiones más contenidas y es más fácil que se vaya de morro, aunque no es una tendencia muy marcada y sólo aparece cuando le forzamos a hacerlo. No obstante, el Focus Wagon gana en aplomo en las grandes vías, haciendo bueno el dicho de “viajar es un placer". La suspensión nos ha sorprendido porque la esperábamos más blanda de lo que realmente es. Es firme, lo que agradecemos a la hora de afrontar carreteras con curvas, pero, al mismo tiempo, no podemos decir que afecte al confort de los ocupantes del vehículo; sólo, si acaso, en terrenos excesivamente bacheados. A la hora de detenerlo, los frenos realizan un trabajo notable, tienen buen tacto y suficiente resistencia al esfuerzo. Las distancias de frenado que hemos obtenido son muy satisfactorias, pues el coche ha logrado detenerse desde 140 km/h en apenas 70 metros, una cifra que le coloca a la altura de compactos de menor peso. El acabado Ghia era hasta hace poco el más alto de gama, honor que ahora recae en el denominado Titanium. Aun así, los elementos de serie del Ghia son numerosos: climatizador, control de velocidad de crucero, radio CD, ordenador de viaje, mandos de la radio al volante, sensor de lluvia y encendido automático de las luces, entre ellos. Además, el capítulo de opciones es muy amplio, con la posibilidad de completar este Focus Wagon con navegador, reproductor de DVD, sistema Bluetooth, sensor de párking, etc.A la hora de valorar la inversión, debemos tener en cuenta que apenas cuesta 650 euros más que un Focus 5 puertas (su precio de tarifa es de 22.605 euros), ofreciendo mucho más espacio de carga y algo más de altura en las plazas traseras. Si ésta es tu prioridad, no te lo pienses, el Focus Wagon es superior al Focus convencional. Respecto a sus rivales más puros -léase las versiones wagon del Mégane y del Astra- se sitúa en un precio intermedio pues tiene una motorización “intermedia". Es decir, el Mégane cuesta unos 1.000 euros menos, pero su propulsor sólo ofrece 120 CV, mientras que el Astra tiene un motor de 150 CV (14 CV más que el Focus) y vale unos 1.000 euros más. El nivel monetario y los gustos de cada uno decantarán la elección entre ellos. El motor de la versión que nos ocupa es el Diesel más potente de la gama. Se trata de un 2.0 TDCi de 136 CV, que en nuestro banco de pruebas se ha mostrado más generoso y ha alcanzado los 150 CV. El par, que oficialmente ascendía a 32,6 mkg a 2.000 rpm, se ha elevado también de manera importante cuando lo hemos sometido a nuestras pruebas y ha llegado hasta los 38,4 mkg a un nivel similar de revoluciones. En marcha, el propulsor se muestra muy capaz para alcanzar cruceros elevados sin tener que echar mano en exceso del cambio para mantenerlos. Al mismo tiempo, su poder de recuperación desde lo más bajo del cuentarrevoluciones le permite afrontar adelantamientos con mucha seguridad: en poco tiempo y espacio. Aparte, no se caracteriza por tener un ruido demasiado molesto; suena, eso sí, al ralentí con el típico sonido Diesel. Su principal virtud, con la progresividad y suavidad de sus reacciones, es sin duda su bajísimo consumo. Entre sus rivales, es el más económico en este apartado, con un gasto de apenas 5,1 litros en autovía a medias de 100 km/h, de 5,9 litros a 120 km/h y de 7,9 litros en ciudad. Con estos datos, la media ponderada se sitúa en los 6,5 litros, por debajo de los 7,1 y 7,4 del Megane y del Astra en versión familiar, respectivamente. Una de las dudas, lógica por otra parte, que asaltará a los potenciales clientes del Focus Wagon es cómo se comporta en carretera. Lo cierto es que, aunque cargado pierde algo de agilidad respecto al Focus 3 y 5 puertas, hereda la mayoría de las virtudes de éstos. Posee un paso por curva rápido y eficaz, aunque paga este mayor peso en los cambios de apoyo, pues no tiene tanta viveza como un compacto de dimensiones más contenidas y es más fácil que se vaya de morro, aunque no es una tendencia muy marcada y sólo aparece cuando le forzamos a hacerlo. No obstante, el Focus Wagon gana en aplomo en las grandes vías, haciendo bueno el dicho de “viajar es un placer". La suspensión nos ha sorprendido porque la esperábamos más blanda de lo que realmente es. Es firme, lo que agradecemos a la hora de afrontar carreteras con curvas, pero, al mismo tiempo, no podemos decir que afecte al confort de los ocupantes del vehículo; sólo, si acaso, en terrenos excesivamente bacheados. A la hora de detenerlo, los frenos realizan un trabajo notable, tienen buen tacto y suficiente resistencia al esfuerzo. Las distancias de frenado que hemos obtenido son muy satisfactorias, pues el coche ha logrado detenerse desde 140 km/h en apenas 70 metros, una cifra que le coloca a la altura de compactos de menor peso. El acabado Ghia era hasta hace poco el más alto de gama, honor que ahora recae en el denominado Titanium. Aun así, los elementos de serie del Ghia son numerosos: climatizador, control de velocidad de crucero, radio CD, ordenador de viaje, mandos de la radio al volante, sensor de lluvia y encendido automático de las luces, entre ellos. Además, el capítulo de opciones es muy amplio, con la posibilidad de completar este Focus Wagon con navegador, reproductor de DVD, sistema Bluetooth, sensor de párking, etc.A la hora de valorar la inversión, debemos tener en cuenta que apenas cuesta 650 euros más que un Focus 5 puertas (su precio de tarifa es de 22.605 euros), ofreciendo mucho más espacio de carga y algo más de altura en las plazas traseras. Si ésta es tu prioridad, no te lo pienses, el Focus Wagon es superior al Focus convencional. Respecto a sus rivales más puros -léase las versiones wagon del Mégane y del Astra- se sitúa en un precio intermedio pues tiene una motorización “intermedia". Es decir, el Mégane cuesta unos 1.000 euros menos, pero su propulsor sólo ofrece 120 CV, mientras que el Astra tiene un motor de 150 CV (14 CV más que el Focus) y vale unos 1.000 euros más. El nivel monetario y los gustos de cada uno decantarán la elección entre ellos.