Ford Fiesta ST 150 CV

Es un pequeño púgil, un peso pluma de escasa tonelada y una capacidad aeróbica excelente gracias a los latidos de su propulsor de 150 CV. De pies muy bien aplomados y ágil de cintura, el ST resulta muy difícil de poner contra las cuerdas.

Ford Fiesta ST 150 CV
Ford Fiesta ST 150 CV

Es el elegido por Ford para volver a fabricar modelos de corte rácing. Por algo será: el Fiesta ST se presenta como un coche capaz de llegar directo al corazón de los compradores más jóvenes. Y lo hará con un auténtico derechazo. Para empezar, por su imagen. Las dos rayas que cruzan su techo son un reclamo innegable (son opcionales: si no te convencen, no las pongas), pero hay mucho más y por todos los frentes; entradas sobredimensionadas de aire, faldones laterales, alerón en el techo, salida de escape cromada, neumáticos poderosos (de 205 /45 con llantas de 16 pulgadas), suspensión rebajada... De rompe y rasga. Sin embargo, no te hagas muchas ilusiones cuando abras sus puertas. Su interior es ciertamente rácing, pero sin resultar tan radical como esperábamos. Asientos tapizados en cuero, grafismos blancos y algunas incrustaciones de aluminio... Eso sí, todo cambia cuando giras la llave de contacto y oyes rugir su motor. Es la misma mecánica que monta el C-Max, el Focus o el Mondeo (tres de los pesos pesados de la marca), pero ha sido “puesta a punto" por el Team RS, la división rácing de Ford. Rinde 5 CV más, hasta alcanzar los 150 CV de potencia. La diferencia no sólo está en este ligero incremento de potencia, sino en cómo “se siente" ésta. Empuja con decisión prácticamente en todo momento; lo mejor llega alrededor de las 4.000 rpm y se estira más allá de las 7.000.

 
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Sube muy bien de vueltas y sus aceleraciones y sus recuperaciones están a la altura. Además, sabe dosificarse y no es basto cuando nos movemos, por ejemplo, por ciudad. En carretera, sí que hemos echado en falta una sexta relación, porque en seguida se planta en 5.000 revoluciones y ahí la rumosidad deja de parecernos un “sonido rácing" para pasar a convertirse en un “ruido molesto". Si te decimos que Ford ha tenido que endurecer los muelles delanteros de este modelo en un 45 por ciento y los traseros en un 15 por ciento, te puedes hacer una idea de las notables diferencias respecto a un Fiesta “normal". No olvides que el ST podría saltar sin problemas a un rally. Sin embargo, no es un coche que sólo sacarás los domingos para darte una vueltecita: se puede usar a diario, ya que las suspensiones hacen muy bien su trabajo sin resultar muy duras y sin torturar a los pasajeros. Eso sí, si quieres que se note, ahí tienes una dirección que se ha vuelto un 10 por ciento más rápida. Es capaz de trazar curvas sin despeinarse. Una, dos, tres, otra más... Más que Fiesta es toda una “juerga" en carretera. Hemos organizado un particular “combate" entre el Fiesta ST y otros tres pequeños deportivos: el Peugeot 206 2.0 16V GTi, el Renault Clio 16V Sport 3p y el Seat Ibiza 1.8 T 150 FR. No ha sido fácil, ya que esto no es como el boxeo: las categorías no están tan claras. Así, el modelo de Renault cuenta con la ventaja de un motor de 182 CV, mientras que el Peugeot comparece con 137 (en nuestras mediciones a penas 131). Entre ellos, hay muchas más diferencias: precio, tamaño, equipamiento... Además, hay otros modelos que también le pueden plantar cara. Si quieres saber cuál se adapta mejor a tus necesidades, no te pierdas el apartado de “Rivales".

  Ford Fiesta
ST 150 CV
Peugeot 206
2.0 16V GTi
Renault Clio
2.0 16V Sport
Seat Ibiza
1.8T FR
Potencia 150 CV 131 CV 177 CV 164 CV
Consumo 9,43 l/100 km 8,54 l/100 km 8,48 l/100 km 8,61 l/km
Frenada
140 km/h
3,52 s/ 68,8 m 3,75 s/72,3 m 3,61 s/68,3 m 4 s/77,9 m
Aceleración
0-1.000 m
29,37 s 30,26 s 28,16 s 28,52 s

Recuperaciones
400 m en 4ª
1000 m en 4ª
400 m en 5ª
1000 m en 5º


17,42 s
31,78 s
17,73 s
33,78 s

17,66 s
32,42 s
17,74 s
33,96 s

17,51 s
31,68 s
18,36 s
35,02 s

16,9 s
30,56 s
17,37 s
32,32 s


Los datos que te ofrecemos han sido tomados por nuestro Centro Técnico. Ya lo ves: sus marcas de frenada son realmente buenas; ¡para algo monta unos discos ventilados de 278 mm en el eje delantero y macizos de 253 detrás! Además, su motricidad es excelente. Sin embargo, en el Fiesta ST no se puede montar –ni opcionalmente- controles de tracción y de estabilidad. Incluirlos es toda una garantía de seguridad; además, para aquellos que quieran disfrutar de una conducción más deportiva, Ford podría haber puesto un ESP desconectable como ha hecho en otros mercados europeos. También hemos comprobado que este Fiesta ST necesita ir muchas más veces a “beber": cada 100 kilómetros su consumo medio supera en un litro al de modelos mucho más potentes, como es el caso del Clio con 182 CV. La explicación la encontramos en la caja de cambios y en la báscula, ya que este Fiesta también resulta uno de los más pesados. Es el elegido por Ford para volver a fabricar modelos de corte rácing. Por algo será: el Fiesta ST se presenta como un coche capaz de llegar directo al corazón de los compradores más jóvenes. Y lo hará con un auténtico derechazo. Para empezar, por su imagen. Las dos rayas que cruzan su techo son un reclamo innegable (son opcionales: si no te convencen, no las pongas), pero hay mucho más y por todos los frentes; entradas sobredimensionadas de aire, faldones laterales, alerón en el techo, salida de escape cromada, neumáticos poderosos (de 205 /45 con llantas de 16 pulgadas), suspensión rebajada... De rompe y rasga. Sin embargo, no te hagas muchas ilusiones cuando abras sus puertas. Su interior es ciertamente rácing, pero sin resultar tan radical como esperábamos. Asientos tapizados en cuero, grafismos blancos y algunas incrustaciones de aluminio... Eso sí, todo cambia cuando giras la llave de contacto y oyes rugir su motor. Es la misma mecánica que monta el C-Max, el Focus o el Mondeo (tres de los pesos pesados de la marca), pero ha sido “puesta a punto" por el Team RS, la división rácing de Ford. Rinde 5 CV más, hasta alcanzar los 150 CV de potencia. La diferencia no sólo está en este ligero incremento de potencia, sino en cómo “se siente" ésta. Empuja con decisión prácticamente en todo momento; lo mejor llega alrededor de las 4.000 rpm y se estira más allá de las 7.000.

 
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Sube muy bien de vueltas y sus aceleraciones y sus recuperaciones están a la altura. Además, sabe dosificarse y no es basto cuando nos movemos, por ejemplo, por ciudad. En carretera, sí que hemos echado en falta una sexta relación, porque en seguida se planta en 5.000 revoluciones y ahí la rumosidad deja de parecernos un “sonido rácing" para pasar a convertirse en un “ruido molesto". Si te decimos que Ford ha tenido que endurecer los muelles delanteros de este modelo en un 45 por ciento y los traseros en un 15 por ciento, te puedes hacer una idea de las notables diferencias respecto a un Fiesta “normal". No olvides que el ST podría saltar sin problemas a un rally. Sin embargo, no es un coche que sólo sacarás los domingos para darte una vueltecita: se puede usar a diario, ya que las suspensiones hacen muy bien su trabajo sin resultar muy duras y sin torturar a los pasajeros. Eso sí, si quieres que se note, ahí tienes una dirección que se ha vuelto un 10 por ciento más rápida. Es capaz de trazar curvas sin despeinarse. Una, dos, tres, otra más... Más que Fiesta es toda una “juerga" en carretera. Hemos organizado un particular “combate" entre el Fiesta ST y otros tres pequeños deportivos: el Peugeot 206 2.0 16V GTi, el Renault Clio 16V Sport 3p y el Seat Ibiza 1.8 T 150 FR. No ha sido fácil, ya que esto no es como el boxeo: las categorías no están tan claras. Así, el modelo de Renault cuenta con la ventaja de un motor de 182 CV, mientras que el Peugeot comparece con 137 (en nuestras mediciones a penas 131). Entre ellos, hay muchas más diferencias: precio, tamaño, equipamiento... Además, hay otros modelos que también le pueden plantar cara. Si quieres saber cuál se adapta mejor a tus necesidades, no te pierdas el apartado de “Rivales".

  Ford Fiesta
ST 150 CV
Peugeot 206
2.0 16V GTi
Renault Clio
2.0 16V Sport
Seat Ibiza
1.8T FR
Potencia 150 CV 131 CV 177 CV 164 CV
Consumo 9,43 l/100 km 8,54 l/100 km 8,48 l/100 km 8,61 l/km
Frenada
140 km/h
3,52 s/ 68,8 m 3,75 s/72,3 m 3,61 s/68,3 m 4 s/77,9 m
Aceleración
0-1.000 m
29,37 s 30,26 s 28,16 s 28,52 s

Recuperaciones
400 m en 4ª
1000 m en 4ª
400 m en 5ª
1000 m en 5º


17,42 s
31,78 s
17,73 s
33,78 s

17,66 s
32,42 s
17,74 s
33,96 s

17,51 s
31,68 s
18,36 s
35,02 s

16,9 s
30,56 s
17,37 s
32,32 s


Los datos que te ofrecemos han sido tomados por nuestro Centro Técnico. Ya lo ves: sus marcas de frenada son realmente buenas; ¡para algo monta unos discos ventilados de 278 mm en el eje delantero y macizos de 253 detrás! Además, su motricidad es excelente. Sin embargo, en el Fiesta ST no se puede montar –ni opcionalmente- controles de tracción y de estabilidad. Incluirlos es toda una garantía de seguridad; además, para aquellos que quieran disfrutar de una conducción más deportiva, Ford podría haber puesto un ESP desconectable como ha hecho en otros mercados europeos. También hemos comprobado que este Fiesta ST necesita ir muchas más veces a “beber": cada 100 kilómetros su consumo medio supera en un litro al de modelos mucho más potentes, como es el caso del Clio con 182 CV. La explicación la encontramos en la caja de cambios y en la báscula, ya que este Fiesta también resulta uno de los más pesados.