Fiat Barchetta 1.8 16v

Nos resultará complicado llevar a la familia de vacaciones o acudir a la compra. Sin embargo, este Barchetta es ideal para disfrutar de una conducción deportiva y para… presumir de automóvil.

Fiat Barchetta 1.8 16v
Fiat Barchetta 1.8 16v

El motor que monta el Barchetta es un 1,8 litros de 130 CV de potencia, que vuelca toda su gracia cuando gira a elevadas revoluciones. De hecho, según ha registrado nuestro banco de potencia, el máximo par motor lo ofrece a 4.150 rpm (16,13 mkg) y la máxima potencia, 128 CV, algo menos que los anunciados por la marca, a 6.600 rpm. Este propulsor no sube de vueltas con excesiva alegría y, para exprimir sus cualidades, se hace necesario –y casi obligatorio- un uso continuado del cambio. Lo que sí es una cualidad muy destacable es la entrega de par motor, que se realiza desde lo más bajo del cuentavueltas hasta el corte de inyección (allá por las 7.000 rpm) de manera lineal y con pocos altibajos. A 1.000 vueltas ya ofrece un par en torno a los 11 mkg; entre 3.000 y 5.550 nos da cifras cerca de los 15 mkg y después desciende otra vez hasta alrededor de los 12 mkg en el rango que le lleva hasta los 7.000 giros. El comportamiento dinámico –muy ágil, pero algo subvirador- de nuestro protagonista está influenciado, qué duda cabe, entre otros componentes, por su baja distancia al suelo, por la tracción delantera y por unas suspensiones firmes. Dispone de una batalla no muy larga –2,3 metros-, respecto a la longitud total del conjunto –3,9 metros-. Sin embargo, la característica que más determina la dinámica del Barchetta es el poco peso – 1.154 kg- en relación a la potencia –130 CV- y el reparto de pesos entre el eje delantero (un 63 por ciento) y el trasero (37 por ciento). La colocación de los asientos, muy baja, hace que parezca que conducimos un kart. La banqueta del conductor, tapizada de cuero de serie (como el pomo de la palanca y el volante), sólo se puede regular longitudinalmente y de forma manual. Al no regularse en altura, los conductores más altos (de 1,7 m, por ejemplo) pueden sentirse agobiados cuando la capota va echada. Salir del coche, tanto para los más altos como para los más bajos, tampoco resulta muy sencillo, si no estamos en forma. El acceso a todos los mandos resulta fácil, al tratarse de un habitáculo de reducidas dimensiones, todo nos queda a mano. Todo excepto la guantera, que se sitúa entre los asientos en una posición retrasada. En marcha, no es muy conveniente intentar acceder a ella. Acostumbrados a “descapotar y capotar" los coches con un botón automático, regresar a las primeras formas no resulta extraño. Quitar o poner la capota en este Barchetta es tarea sencilla, aunque requiere de un poco de paciencia. Hay que retirar anclajes, abrir la puerta del compartimento donde se aloja la lona, empujarla con fuerza, incluso de pie dentro del habitáculo, y después cerrar el compartimento. La tarea, dependiendo de la destreza, nos puede llevar uno o dos minutos. Conducir con la capota o sin ella comporta, lógicamente, niveles de sonoridad diferentes. En contra de lo que se pudiera suponer, resulta más molesto circular con la capota echada que con ella quitada, si no hace mucho viento. Cuando el coche es un descapotable, percibimos ruido, cierto, pero no tan desagradable como cuando la llevamos puesta. A velocidades elevadas, el ruido puede rozar lo realmente molesto, sobre todo por las vibraciones de la capota. En el mercado nacional encontramos varios ejemplos de descapotable de estas características y con idéntico fin, el lúdico. Entre los ejemplos que podemos citar se encuentran el Mazda MX-5 y el Toyota MR2, con un precio bastante más elevado que el de nuestro protagonista y el MG TF, de cuyas características te damos buena cuenta en el apartado de rivales, ya que, por precio y equipamiento, sí que se “enfrenta" al Fiat. Es inevitable que nos vengan a la cabeza otros coupés descapotables del mercado tales como el Peugeot 206 CC, 307 CC y Renault Mégane Coupé-Cabriolet, pero ninguno de estos se asemeja, ni de lejos, al concepto del Barchetta, ya que son mucho más amplios y disponen de cuatro plazas en lugar de dos. Otra filosofía, en dos palabras.El Barchetta es único, es decir, en nuestro mercado sólo hay una versión disponible a la que, eso sí, podemos añadir diversos elementos opcionales. Pero empecemos por el completo equipamiento de serie que inlcuye doble airbag, aire acondicionado, elevalunas eléctricos, cierre centralizado, llantas de aleación de 15 pulgadas, sistema antibloqueo de frenos (ABS), espejos retrovisores eléctricos, radio cd y tapicería en cuero. Las opciones son pocas: pintura metalizada por 250 euros o especial por 150, preinstalación del teléfono móvil (350 euros), alarma antirrobo (400 €) y capota dura (1.700 €).

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