Daewoo Tacuma 2.0 CDX

Con un precio tan ajustado como el que presenta el Tacuma (2.775.000 pesetas), pocas familias tendrán excusa para no invertir en un monovolumen que les permitirá desplazarse con total comodidad en cualquiera de sus viajes. A pesar de que algunos detalles desmerecen la sensación del conjunto, Daewoo ha conseguido un vehículo capaz de competir con muy buenos argumentos en el reñido segmento de los monovolúmenes compactos.

Daewoo Tacuma 2.0 CDX
Daewoo Tacuma 2.0 CDX

El habitáculo del Daewoo Tacuma se caracteriza por su luminosidad, ya que las ventanillas delanteras y traseras cuentan con "ampliaciones" que ayudan a salvar los ángulos muertos y acentúan una sensación de amplitud que aparece a primera vista.

Una vez en el interior, el conductor se dará cuenta de que la impresión es acertada, ya que este monovolumen es uno de los más amplios del mercado: tres adultos viajarán sin problemas en las plazas traseras y podrán contar con suficiente espacio para las piernas, uno de los mejores valores de este vehículo frente a sus competidores.

Las plazas delanteras también son cómodas y resulta fácil encontrar la postura de conducción adecuada, ya que los asientos cuentan con multitud de reglajes. Sin embargo, la sujeción resulta escasa, lo que resulta molesto en los viajes largos, ya que la excesiva suavidad de las suspensiones obligará a los ocupantes a sujetarse más de la cuenta en los virajes pronunciados.

El salpicadero cuenta con un diseño discreto, al que se le ha querido añadir un toque de distinción con detalles en imitación madera. Toda la información está presentada de manera clara y los mandos tienen un funcionamiento sencillo e intuitivo (sobre todo el climatizador, que cuenta con una gran pantalla digital en la que las distintas salidas de aire y el control de la temperatura están perfectamente indicados), pero el acabado y los plásticos, que ofrecen una sensación de baja calidad, desmerecen el conjunto.

Esta impresión de falta de "finura" se acentúa si tenemos en cuenta la aspereza del sonido del motor, que se cuela en exceso en el habitáculo, restando confort a los pasajeros e invitando a cambiar de marcha antes de lo necesario.

Dejando al margen estos detalles, la habitabilidad resulta más que correcta, ofreciendo la posibilidad de improvisar un "consejo familiar" en toda regla: el asiento del copiloto puede girar 180º y enfrentarse a las plazas traseras, en las que el respaldo del asiento central se pliega y se convierte en una mesa.

Ni siquiera los bultos entorpecerán esta tertulia, con múltiples huecos por todas partes (incluso debajo de las banquetas delanteras y en los pies de las plazas traseras) para esconderlos, además del maletero, en el que hay que agradecer un plano de carga bajo, que facilita la tarea de colocar el equipaje.

A pesar de que Daewoo aún debería "pulir" ciertos detalles en el Tacuma, un correcto equipamiento de serie (elevalunas eléctricos delanteros y traseros, climatizador, cierre centralizado...) y unas prestaciones adecuadas hacen que nos encontremos ante uno de los monovolúmenes con mejor relación calidad-precio del mercado. Así, ¿quién no va de excursión?