Contacto: Skoda Superb

Derivado del Passat, el Skoda Superb es superior a éste en algunos aspectos, como el de la habitabilidad, pues es 10 cm más grande y la distancia entre ejes también es mayor. Tiene cuatro mecánicas para España, dos de gasolina y dos turbodiésel y suficiente equipamiento de lujo para situarlo muy bien en el segmento medio-alto, pues además el precio será muy atractivo.

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Skoda sigue los pasos dictados para todo el Grupo Volkswagen de hacer coches grandes –por ahora sólo Seat está fuera de esa premisa– y de lujo, incluso en marcas como ésta, en la que hasta hace unos años semejante idea hubiera sido impensable, pues su imagen era la de un coche barato, mal construido, con malos rendimientos y poco fiable. Aunque eso ya no es así. En 2001, Skoda vendió 462.321 vehículos, el éxito de modelos como el Octavia es evidente, la fiabilidad está respaldada por el uso de mecánicas Volkswagen que les confieren las mismas prestaciones e incluso, en este nuevo modelo, las garantías son significativas de la confianza en el producto: 3 años en pintura, 2 de garantía total y 10 años por anticorrosión.

Esa imagen se está transformando rápidamente en calidad a buen precio, y a ello va a contribuir decisivamente este nuevo modelo, el Superb, un coche derivado del Volkswagen Passat, del que toma la carrocería, aunque adaptada con la parrilla de Skoda y demás elementos, pero mejorándola en cuanto a habitabilidad interior se refiere, pues es 10 cm más grande y tiene algunos aspectos prácticos que están encaminados a hacer más fácil la estancia a bordo. Con todo ello, la marca está en posición de enfrentarse no sólo al citado Passat, con el que más encarnizadamente rivaliza, sino con coches como el Volvo S60, Opel Omega, Rover 75, Nissan Maxima y Peugeot 607, por ejemplo.

La comercialización del Superb será en mayo en España y tan sólo se conocen el precio mínimo y máximo, que es de 24.500 y 34.500 euros, respectivamente. Cada uno de ellos corresponde, primero, a la versión básica en cuanto a motorizaciones se refiere, que no es ni más ni menos que la archiconocida mecánica de 1,8 litros y 150 CV tan prolífica en Audi, Volkswagen y Seat, mientras que la segunda referencia hace alusión a la mecánica de mayor potencia para el Superb, la también probada V6 de 2,5 litros y 30 válvulas, que entrega 193 caballos. También existe una mecánica 2.0 litros de 115 CV, aunque no se comercializará en España. En todos los casos, los motores van colocados longitudinalmente, lo que en un principio puede hacer pensar incluso en la adaptación de un sistema de tracción total, aunque la marca ha dicho al respecto que por los volúmenes de venta del Superb no sería recomendable. De igual forma, nunca se mencionó la posibilidad de una carrocería ranchera que sí tiene el Passat.

Los intervalos de mantenimiento son suficientemente grandes y la marca anuncia 30.000 kilómetros para los motores de gasolina y de 50.000 para los turbodiésel. Incluso, el concepto de coche grande y de lujo implica un tratamiento más eficaz para su comprador, con garantías que cubren aspectos como coche de sustitución, una noche de hotel, etc, en caso de avería.

Skoda sigue los pasos dictados para todo el Grupo Volkswagen de hacer coches grandes –por ahora sólo Seat está fuera de esa premisa– y de lujo, incluso en marcas como ésta, en la que hasta hace unos años semejante idea hubiera sido impensable, pues su imagen era la de un coche barato, mal construido, con malos rendimientos y poco fiable. Aunque eso ya no es así. En 2001, Skoda vendió 462.321 vehículos, el éxito de modelos como el Octavia es evidente, la fiabilidad está respaldada por el uso de mecánicas Volkswagen que les confieren las mismas prestaciones e incluso, en este nuevo modelo, las garantías son significativas de la confianza en el producto: 3 años en pintura, 2 de garantía total y 10 años por anticorrosión.

Esa imagen se está transformando rápidamente en calidad a buen precio, y a ello va a contribuir decisivamente este nuevo modelo, el Superb, un coche derivado del Volkswagen Passat, del que toma la carrocería, aunque adaptada con la parrilla de Skoda y demás elementos, pero mejorándola en cuanto a habitabilidad interior se refiere, pues es 10 cm más grande y tiene algunos aspectos prácticos que están encaminados a hacer más fácil la estancia a bordo. Con todo ello, la marca está en posición de enfrentarse no sólo al citado Passat, con el que más encarnizadamente rivaliza, sino con coches como el Volvo S60, Opel Omega, Rover 75, Nissan Maxima y Peugeot 607, por ejemplo.

La comercialización del Superb será en mayo en España y tan sólo se conocen el precio mínimo y máximo, que es de 24.500 y 34.500 euros, respectivamente. Cada uno de ellos corresponde, primero, a la versión básica en cuanto a motorizaciones se refiere, que no es ni más ni menos que la archiconocida mecánica de 1,8 litros y 150 CV tan prolífica en Audi, Volkswagen y Seat, mientras que la segunda referencia hace alusión a la mecánica de mayor potencia para el Superb, la también probada V6 de 2,5 litros y 30 válvulas, que entrega 193 caballos. También existe una mecánica 2.0 litros de 115 CV, aunque no se comercializará en España. En todos los casos, los motores van colocados longitudinalmente, lo que en un principio puede hacer pensar incluso en la adaptación de un sistema de tracción total, aunque la marca ha dicho al respecto que por los volúmenes de venta del Superb no sería recomendable. De igual forma, nunca se mencionó la posibilidad de una carrocería ranchera que sí tiene el Passat.

Los intervalos de mantenimiento son suficientemente grandes y la marca anuncia 30.000 kilómetros para los motores de gasolina y de 50.000 para los turbodiésel. Incluso, el concepto de coche grande y de lujo implica un tratamiento más eficaz para su comprador, con garantías que cubren aspectos como coche de sustitución, una noche de hotel, etc, en caso de avería.

Skoda sigue los pasos dictados para todo el Grupo Volkswagen de hacer coches grandes –por ahora sólo Seat está fuera de esa premisa– y de lujo, incluso en marcas como ésta, en la que hasta hace unos años semejante idea hubiera sido impensable, pues su imagen era la de un coche barato, mal construido, con malos rendimientos y poco fiable. Aunque eso ya no es así. En 2001, Skoda vendió 462.321 vehículos, el éxito de modelos como el Octavia es evidente, la fiabilidad está respaldada por el uso de mecánicas Volkswagen que les confieren las mismas prestaciones e incluso, en este nuevo modelo, las garantías son significativas de la confianza en el producto: 3 años en pintura, 2 de garantía total y 10 años por anticorrosión.

Esa imagen se está transformando rápidamente en calidad a buen precio, y a ello va a contribuir decisivamente este nuevo modelo, el Superb, un coche derivado del Volkswagen Passat, del que toma la carrocería, aunque adaptada con la parrilla de Skoda y demás elementos, pero mejorándola en cuanto a habitabilidad interior se refiere, pues es 10 cm más grande y tiene algunos aspectos prácticos que están encaminados a hacer más fácil la estancia a bordo. Con todo ello, la marca está en posición de enfrentarse no sólo al citado Passat, con el que más encarnizadamente rivaliza, sino con coches como el Volvo S60, Opel Omega, Rover 75, Nissan Maxima y Peugeot 607, por ejemplo.

La comercialización del Superb será en mayo en España y tan sólo se conocen el precio mínimo y máximo, que es de 24.500 y 34.500 euros, respectivamente. Cada uno de ellos corresponde, primero, a la versión básica en cuanto a motorizaciones se refiere, que no es ni más ni menos que la archiconocida mecánica de 1,8 litros y 150 CV tan prolífica en Audi, Volkswagen y Seat, mientras que la segunda referencia hace alusión a la mecánica de mayor potencia para el Superb, la también probada V6 de 2,5 litros y 30 válvulas, que entrega 193 caballos. También existe una mecánica 2.0 litros de 115 CV, aunque no se comercializará en España. En todos los casos, los motores van colocados longitudinalmente, lo que en un principio puede hacer pensar incluso en la adaptación de un sistema de tracción total, aunque la marca ha dicho al respecto que por los volúmenes de venta del Superb no sería recomendable. De igual forma, nunca se mencionó la posibilidad de una carrocería ranchera que sí tiene el Passat.

Los intervalos de mantenimiento son suficientemente grandes y la marca anuncia 30.000 kilómetros para los motores de gasolina y de 50.000 para los turbodiésel. Incluso, el concepto de coche grande y de lujo implica un tratamiento más eficaz para su comprador, con garantías que cubren aspectos como coche de sustitución, una noche de hotel, etc, en caso de avería.

Skoda sigue los pasos dictados para todo el Grupo Volkswagen de hacer coches grandes –por ahora sólo Seat está fuera de esa premisa– y de lujo, incluso en marcas como ésta, en la que hasta hace unos años semejante idea hubiera sido impensable, pues su imagen era la de un coche barato, mal construido, con malos rendimientos y poco fiable. Aunque eso ya no es así. En 2001, Skoda vendió 462.321 vehículos, el éxito de modelos como el Octavia es evidente, la fiabilidad está respaldada por el uso de mecánicas Volkswagen que les confieren las mismas prestaciones e incluso, en este nuevo modelo, las garantías son significativas de la confianza en el producto: 3 años en pintura, 2 de garantía total y 10 años por anticorrosión.

Esa imagen se está transformando rápidamente en calidad a buen precio, y a ello va a contribuir decisivamente este nuevo modelo, el Superb, un coche derivado del Volkswagen Passat, del que toma la carrocería, aunque adaptada con la parrilla de Skoda y demás elementos, pero mejorándola en cuanto a habitabilidad interior se refiere, pues es 10 cm más grande y tiene algunos aspectos prácticos que están encaminados a hacer más fácil la estancia a bordo. Con todo ello, la marca está en posición de enfrentarse no sólo al citado Passat, con el que más encarnizadamente rivaliza, sino con coches como el Volvo S60, Opel Omega, Rover 75, Nissan Maxima y Peugeot 607, por ejemplo.

La comercialización del Superb será en mayo en España y tan sólo se conocen el precio mínimo y máximo, que es de 24.500 y 34.500 euros, respectivamente. Cada uno de ellos corresponde, primero, a la versión básica en cuanto a motorizaciones se refiere, que no es ni más ni menos que la archiconocida mecánica de 1,8 litros y 150 CV tan prolífica en Audi, Volkswagen y Seat, mientras que la segunda referencia hace alusión a la mecánica de mayor potencia para el Superb, la también probada V6 de 2,5 litros y 30 válvulas, que entrega 193 caballos. También existe una mecánica 2.0 litros de 115 CV, aunque no se comercializará en España. En todos los casos, los motores van colocados longitudinalmente, lo que en un principio puede hacer pensar incluso en la adaptación de un sistema de tracción total, aunque la marca ha dicho al respecto que por los volúmenes de venta del Superb no sería recomendable. De igual forma, nunca se mencionó la posibilidad de una carrocería ranchera que sí tiene el Passat.

Los intervalos de mantenimiento son suficientemente grandes y la marca anuncia 30.000 kilómetros para los motores de gasolina y de 50.000 para los turbodiésel. Incluso, el concepto de coche grande y de lujo implica un tratamiento más eficaz para su comprador, con garantías que cubren aspectos como coche de sustitución, una noche de hotel, etc, en caso de avería.

Skoda sigue los pasos dictados para todo el Grupo Volkswagen de hacer coches grandes –por ahora sólo Seat está fuera de esa premisa– y de lujo, incluso en marcas como ésta, en la que hasta hace unos años semejante idea hubiera sido impensable, pues su imagen era la de un coche barato, mal construido, con malos rendimientos y poco fiable. Aunque eso ya no es así. En 2001, Skoda vendió 462.321 vehículos, el éxito de modelos como el Octavia es evidente, la fiabilidad está respaldada por el uso de mecánicas Volkswagen que les confieren las mismas prestaciones e incluso, en este nuevo modelo, las garantías son significativas de la confianza en el producto: 3 años en pintura, 2 de garantía total y 10 años por anticorrosión.

Esa imagen se está transformando rápidamente en calidad a buen precio, y a ello va a contribuir decisivamente este nuevo modelo, el Superb, un coche derivado del Volkswagen Passat, del que toma la carrocería, aunque adaptada con la parrilla de Skoda y demás elementos, pero mejorándola en cuanto a habitabilidad interior se refiere, pues es 10 cm más grande y tiene algunos aspectos prácticos que están encaminados a hacer más fácil la estancia a bordo. Con todo ello, la marca está en posición de enfrentarse no sólo al citado Passat, con el que más encarnizadamente rivaliza, sino con coches como el Volvo S60, Opel Omega, Rover 75, Nissan Maxima y Peugeot 607, por ejemplo.

La comercialización del Superb será en mayo en España y tan sólo se conocen el precio mínimo y máximo, que es de 24.500 y 34.500 euros, respectivamente. Cada uno de ellos corresponde, primero, a la versión básica en cuanto a motorizaciones se refiere, que no es ni más ni menos que la archiconocida mecánica de 1,8 litros y 150 CV tan prolífica en Audi, Volkswagen y Seat, mientras que la segunda referencia hace alusión a la mecánica de mayor potencia para el Superb, la también probada V6 de 2,5 litros y 30 válvulas, que entrega 193 caballos. También existe una mecánica 2.0 litros de 115 CV, aunque no se comercializará en España. En todos los casos, los motores van colocados longitudinalmente, lo que en un principio puede hacer pensar incluso en la adaptación de un sistema de tracción total, aunque la marca ha dicho al respecto que por los volúmenes de venta del Superb no sería recomendable. De igual forma, nunca se mencionó la posibilidad de una carrocería ranchera que sí tiene el Passat.

Los intervalos de mantenimiento son suficientemente grandes y la marca anuncia 30.000 kilómetros para los motores de gasolina y de 50.000 para los turbodiésel. Incluso, el concepto de coche grande y de lujo implica un tratamiento más eficaz para su comprador, con garantías que cubren aspectos como coche de sustitución, una noche de hotel, etc, en caso de avería.

Skoda sigue los pasos dictados para todo el Grupo Volkswagen de hacer coches grandes –por ahora sólo Seat está fuera de esa premisa– y de lujo, incluso en marcas como ésta, en la que hasta hace unos años semejante idea hubiera sido impensable, pues su imagen era la de un coche barato, mal construido, con malos rendimientos y poco fiable. Aunque eso ya no es así. En 2001, Skoda vendió 462.321 vehículos, el éxito de modelos como el Octavia es evidente, la fiabilidad está respaldada por el uso de mecánicas Volkswagen que les confieren las mismas prestaciones e incluso, en este nuevo modelo, las garantías son significativas de la confianza en el producto: 3 años en pintura, 2 de garantía total y 10 años por anticorrosión.

Esa imagen se está transformando rápidamente en calidad a buen precio, y a ello va a contribuir decisivamente este nuevo modelo, el Superb, un coche derivado del Volkswagen Passat, del que toma la carrocería, aunque adaptada con la parrilla de Skoda y demás elementos, pero mejorándola en cuanto a habitabilidad interior se refiere, pues es 10 cm más grande y tiene algunos aspectos prácticos que están encaminados a hacer más fácil la estancia a bordo. Con todo ello, la marca está en posición de enfrentarse no sólo al citado Passat, con el que más encarnizadamente rivaliza, sino con coches como el Volvo S60, Opel Omega, Rover 75, Nissan Maxima y Peugeot 607, por ejemplo.

La comercialización del Superb será en mayo en España y tan sólo se conocen el precio mínimo y máximo, que es de 24.500 y 34.500 euros, respectivamente. Cada uno de ellos corresponde, primero, a la versión básica en cuanto a motorizaciones se refiere, que no es ni más ni menos que la archiconocida mecánica de 1,8 litros y 150 CV tan prolífica en Audi, Volkswagen y Seat, mientras que la segunda referencia hace alusión a la mecánica de mayor potencia para el Superb, la también probada V6 de 2,5 litros y 30 válvulas, que entrega 193 caballos. También existe una mecánica 2.0 litros de 115 CV, aunque no se comercializará en España. En todos los casos, los motores van colocados longitudinalmente, lo que en un principio puede hacer pensar incluso en la adaptación de un sistema de tracción total, aunque la marca ha dicho al respecto que por los volúmenes de venta del Superb no sería recomendable. De igual forma, nunca se mencionó la posibilidad de una carrocería ranchera que sí tiene el Passat.

Los intervalos de mantenimiento son suficientemente grandes y la marca anuncia 30.000 kilómetros para los motores de gasolina y de 50.000 para los turbodiésel. Incluso, el concepto de coche grande y de lujo implica un tratamiento más eficaz para su comprador, con garantías que cubren aspectos como coche de sustitución, una noche de hotel, etc, en caso de avería.

Skoda sigue los pasos dictados para todo el Grupo Volkswagen de hacer coches grandes –por ahora sólo Seat está fuera de esa premisa– y de lujo, incluso en marcas como ésta, en la que hasta hace unos años semejante idea hubiera sido impensable, pues su imagen era la de un coche barato, mal construido, con malos rendimientos y poco fiable. Aunque eso ya no es así. En 2001, Skoda vendió 462.321 vehículos, el éxito de modelos como el Octavia es evidente, la fiabilidad está respaldada por el uso de mecánicas Volkswagen que les confieren las mismas prestaciones e incluso, en este nuevo modelo, las garantías son significativas de la confianza en el producto: 3 años en pintura, 2 de garantía total y 10 años por anticorrosión.

Esa imagen se está transformando rápidamente en calidad a buen precio, y a ello va a contribuir decisivamente este nuevo modelo, el Superb, un coche derivado del Volkswagen Passat, del que toma la carrocería, aunque adaptada con la parrilla de Skoda y demás elementos, pero mejorándola en cuanto a habitabilidad interior se refiere, pues es 10 cm más grande y tiene algunos aspectos prácticos que están encaminados a hacer más fácil la estancia a bordo. Con todo ello, la marca está en posición de enfrentarse no sólo al citado Passat, con el que más encarnizadamente rivaliza, sino con coches como el Volvo S60, Opel Omega, Rover 75, Nissan Maxima y Peugeot 607, por ejemplo.

La comercialización del Superb será en mayo en España y tan sólo se conocen el precio mínimo y máximo, que es de 24.500 y 34.500 euros, respectivamente. Cada uno de ellos corresponde, primero, a la versión básica en cuanto a motorizaciones se refiere, que no es ni más ni menos que la archiconocida mecánica de 1,8 litros y 150 CV tan prolífica en Audi, Volkswagen y Seat, mientras que la segunda referencia hace alusión a la mecánica de mayor potencia para el Superb, la también probada V6 de 2,5 litros y 30 válvulas, que entrega 193 caballos. También existe una mecánica 2.0 litros de 115 CV, aunque no se comercializará en España. En todos los casos, los motores van colocados longitudinalmente, lo que en un principio puede hacer pensar incluso en la adaptación de un sistema de tracción total, aunque la marca ha dicho al respecto que por los volúmenes de venta del Superb no sería recomendable. De igual forma, nunca se mencionó la posibilidad de una carrocería ranchera que sí tiene el Passat.

Los intervalos de mantenimiento son suficientemente grandes y la marca anuncia 30.000 kilómetros para los motores de gasolina y de 50.000 para los turbodiésel. Incluso, el concepto de coche grande y de lujo implica un tratamiento más eficaz para su comprador, con garantías que cubren aspectos como coche de sustitución, una noche de hotel, etc, en caso de avería.

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