Contacto: Peugeot 307 SW 1.6 y 2.0 HDI 90 CV

Tras alzarse con el galardón de Coche del Año, la particular plataforma de la marca del león estrena un nuevo pétalo: el 307 SW. Según palabras del presidente de Peugeot, Frédéric Saint-Geours, a la prensa española, el nuevo coche pretende “satisfacer expectativas" de los propios usuarios de vehículos a través de tres conceptos claros: modularidad, luminosidad y habitabilidad.

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El corazón de esta particular flor está compuesto de cuatro motores: dos de gasolina y dos de Diesel. Los motores de gasolina disponen de cilindradas de 1,6 y 2 litros; los propulsores de gasóleo tienen de un cubicaje de 2 litros, con potencias de 90 y 110 CV. La firma gala ha propuesto una estructura de margarita con este modelo y quizás esta estrategia se extienda al resto de los modelos del león. Cada pétalo es un nuevo vehículo partiendo de la plataforma común del 307. De esta forma el Coche del Año es un pétalo, este SW es otro, el futuro coupé cabriolet será el tercer pétalo, el break, un cuarto pétalo, que tendrá rasgos diferentes respecto a este familiar, y así sucesivamente.

El comportamiento de la mecánica 1,6 litros de gasolina es bastante aceptable, dispone de unas marchas largas y de mucha flexibilidad. Estas características permiten un buen crucero con un régimen de vueltas que no castiga al motor acercándose a la zona roja. De la misma forma se comporta el motor de 2 litros y 90 CV Diesel. Dispone de una casi infinita cuarta marcha, que permite una conducción relajada rozando las 4.000 rpm. Las recuperaciones en las dos mecánicas son buenas, teniendo en cuenta el peso del vehículo (más de 1.300 kilogramos) y que no estamos ante deportivos, sino ante automóviles destinados a un uso más burgués. Por tanto, en su propio concepto de origen los diseñadores e ingenieros se ven obligados a sacrificar prestaciones por habitabilidad y confort de viaje. En cuanto a prestaciones, despunta el 307 SW con motor de gasolina de 2 litros, alcanza una velocidad máxima de 200 kilómetros por hora y realiza su aceleración de 0 a 100 kilómetros por hora en 10,5 segundos. Las recuperaciones más brillantes las consigue en 7,6 segundos, para pasar de 60 a 90 kilómetros por hora en cuarta marcha, y en 14,1 segundos, para recuperar en quinta marcha desde 80 y alcanzar los 120 kilómetros por hora. Sin embargo, esta motorización penaliza en el apartado de emisiones de dióxido de carbono, con una cifra de 194 gramos por kilómetro, frente a los 178 gramos por kilómetro de la otra mecánica gasolina de menor cilindrada. Los propulsores Diesel también tienen importantes diferencias entre una y otra versión. La de 90 CV alcanza una velocidad máxima de 174 kilómetros por hora, frente a los 183 kilómetros por hora del 110 CV. En recuperaciones, el de 90 CV recupera mejor en cuarta (8,1 frente a 8,8 segundos del motor inferior), en datos relativos, y el de 110 CV, en quinta (15,3 el de 110CV frente a los 17,8 segundos del otro). La diferencia esencial entre uno y otro motor, para que uno rinda 90 CV y el otro 110 CV, aún con la misma cilindrada es que el de mayor potencia dispone de un intercambiador aire/aire y de un turbocompresor dotado de una válvula de descarga controlada. Ambos propulsores están alimentados mediante inyección directa de alta presión (HDI, High Direct Injection) con conducto común y equipada con inyectores de alto rendimiento sobrealimentados a 1 bar de presión por el mencionado turbocompresor de geometría fija. El corazón de esta particular flor está compuesto de cuatro motores: dos de gasolina y dos de Diesel. Los motores de gasolina disponen de cilindradas de 1,6 y 2 litros; los propulsores de gasóleo tienen de un cubicaje de 2 litros, con potencias de 90 y 110 CV. La firma gala ha propuesto una estructura de margarita con este modelo y quizás esta estrategia se extienda al resto de los modelos del león. Cada pétalo es un nuevo vehículo partiendo de la plataforma común del 307. De esta forma el Coche del Año es un pétalo, este SW es otro, el futuro coupé cabriolet será el tercer pétalo, el break, un cuarto pétalo, que tendrá rasgos diferentes respecto a este familiar, y así sucesivamente.

El comportamiento de la mecánica 1,6 litros de gasolina es bastante aceptable, dispone de unas marchas largas y de mucha flexibilidad. Estas características permiten un buen crucero con un régimen de vueltas que no castiga al motor acercándose a la zona roja. De la misma forma se comporta el motor de 2 litros y 90 CV Diesel. Dispone de una casi infinita cuarta marcha, que permite una conducción relajada rozando las 4.000 rpm. Las recuperaciones en las dos mecánicas son buenas, teniendo en cuenta el peso del vehículo (más de 1.300 kilogramos) y que no estamos ante deportivos, sino ante automóviles destinados a un uso más burgués. Por tanto, en su propio concepto de origen los diseñadores e ingenieros se ven obligados a sacrificar prestaciones por habitabilidad y confort de viaje. En cuanto a prestaciones, despunta el 307 SW con motor de gasolina de 2 litros, alcanza una velocidad máxima de 200 kilómetros por hora y realiza su aceleración de 0 a 100 kilómetros por hora en 10,5 segundos. Las recuperaciones más brillantes las consigue en 7,6 segundos, para pasar de 60 a 90 kilómetros por hora en cuarta marcha, y en 14,1 segundos, para recuperar en quinta marcha desde 80 y alcanzar los 120 kilómetros por hora. Sin embargo, esta motorización penaliza en el apartado de emisiones de dióxido de carbono, con una cifra de 194 gramos por kilómetro, frente a los 178 gramos por kilómetro de la otra mecánica gasolina de menor cilindrada. Los propulsores Diesel también tienen importantes diferencias entre una y otra versión. La de 90 CV alcanza una velocidad máxima de 174 kilómetros por hora, frente a los 183 kilómetros por hora del 110 CV. En recuperaciones, el de 90 CV recupera mejor en cuarta (8,1 frente a 8,8 segundos del motor inferior), en datos relativos, y el de 110 CV, en quinta (15,3 el de 110CV frente a los 17,8 segundos del otro). La diferencia esencial entre uno y otro motor, para que uno rinda 90 CV y el otro 110 CV, aún con la misma cilindrada es que el de mayor potencia dispone de un intercambiador aire/aire y de un turbocompresor dotado de una válvula de descarga controlada. Ambos propulsores están alimentados mediante inyección directa de alta presión (HDI, High Direct Injection) con conducto común y equipada con inyectores de alto rendimiento sobrealimentados a 1 bar de presión por el mencionado turbocompresor de geometría fija. El corazón de esta particular flor está compuesto de cuatro motores: dos de gasolina y dos de Diesel. Los motores de gasolina disponen de cilindradas de 1,6 y 2 litros; los propulsores de gasóleo tienen de un cubicaje de 2 litros, con potencias de 90 y 110 CV. La firma gala ha propuesto una estructura de margarita con este modelo y quizás esta estrategia se extienda al resto de los modelos del león. Cada pétalo es un nuevo vehículo partiendo de la plataforma común del 307. De esta forma el Coche del Año es un pétalo, este SW es otro, el futuro coupé cabriolet será el tercer pétalo, el break, un cuarto pétalo, que tendrá rasgos diferentes respecto a este familiar, y así sucesivamente.

El comportamiento de la mecánica 1,6 litros de gasolina es bastante aceptable, dispone de unas marchas largas y de mucha flexibilidad. Estas características permiten un buen crucero con un régimen de vueltas que no castiga al motor acercándose a la zona roja. De la misma forma se comporta el motor de 2 litros y 90 CV Diesel. Dispone de una casi infinita cuarta marcha, que permite una conducción relajada rozando las 4.000 rpm. Las recuperaciones en las dos mecánicas son buenas, teniendo en cuenta el peso del vehículo (más de 1.300 kilogramos) y que no estamos ante deportivos, sino ante automóviles destinados a un uso más burgués. Por tanto, en su propio concepto de origen los diseñadores e ingenieros se ven obligados a sacrificar prestaciones por habitabilidad y confort de viaje. En cuanto a prestaciones, despunta el 307 SW con motor de gasolina de 2 litros, alcanza una velocidad máxima de 200 kilómetros por hora y realiza su aceleración de 0 a 100 kilómetros por hora en 10,5 segundos. Las recuperaciones más brillantes las consigue en 7,6 segundos, para pasar de 60 a 90 kilómetros por hora en cuarta marcha, y en 14,1 segundos, para recuperar en quinta marcha desde 80 y alcanzar los 120 kilómetros por hora. Sin embargo, esta motorización penaliza en el apartado de emisiones de dióxido de carbono, con una cifra de 194 gramos por kilómetro, frente a los 178 gramos por kilómetro de la otra mecánica gasolina de menor cilindrada. Los propulsores Diesel también tienen importantes diferencias entre una y otra versión. La de 90 CV alcanza una velocidad máxima de 174 kilómetros por hora, frente a los 183 kilómetros por hora del 110 CV. En recuperaciones, el de 90 CV recupera mejor en cuarta (8,1 frente a 8,8 segundos del motor inferior), en datos relativos, y el de 110 CV, en quinta (15,3 el de 110CV frente a los 17,8 segundos del otro). La diferencia esencial entre uno y otro motor, para que uno rinda 90 CV y el otro 110 CV, aún con la misma cilindrada es que el de mayor potencia dispone de un intercambiador aire/aire y de un turbocompresor dotado de una válvula de descarga controlada. Ambos propulsores están alimentados mediante inyección directa de alta presión (HDI, High Direct Injection) con conducto común y equipada con inyectores de alto rendimiento sobrealimentados a 1 bar de presión por el mencionado turbocompresor de geometría fija. El corazón de esta particular flor está compuesto de cuatro motores: dos de gasolina y dos de Diesel. Los motores de gasolina disponen de cilindradas de 1,6 y 2 litros; los propulsores de gasóleo tienen de un cubicaje de 2 litros, con potencias de 90 y 110 CV. La firma gala ha propuesto una estructura de margarita con este modelo y quizás esta estrategia se extienda al resto de los modelos del león. Cada pétalo es un nuevo vehículo partiendo de la plataforma común del 307. De esta forma el Coche del Año es un pétalo, este SW es otro, el futuro coupé cabriolet será el tercer pétalo, el break, un cuarto pétalo, que tendrá rasgos diferentes respecto a este familiar, y así sucesivamente.

El comportamiento de la mecánica 1,6 litros de gasolina es bastante aceptable, dispone de unas marchas largas y de mucha flexibilidad. Estas características permiten un buen crucero con un régimen de vueltas que no castiga al motor acercándose a la zona roja. De la misma forma se comporta el motor de 2 litros y 90 CV Diesel. Dispone de una casi infinita cuarta marcha, que permite una conducción relajada rozando las 4.000 rpm. Las recuperaciones en las dos mecánicas son buenas, teniendo en cuenta el peso del vehículo (más de 1.300 kilogramos) y que no estamos ante deportivos, sino ante automóviles destinados a un uso más burgués. Por tanto, en su propio concepto de origen los diseñadores e ingenieros se ven obligados a sacrificar prestaciones por habitabilidad y confort de viaje. En cuanto a prestaciones, despunta el 307 SW con motor de gasolina de 2 litros, alcanza una velocidad máxima de 200 kilómetros por hora y realiza su aceleración de 0 a 100 kilómetros por hora en 10,5 segundos. Las recuperaciones más brillantes las consigue en 7,6 segundos, para pasar de 60 a 90 kilómetros por hora en cuarta marcha, y en 14,1 segundos, para recuperar en quinta marcha desde 80 y alcanzar los 120 kilómetros por hora. Sin embargo, esta motorización penaliza en el apartado de emisiones de dióxido de carbono, con una cifra de 194 gramos por kilómetro, frente a los 178 gramos por kilómetro de la otra mecánica gasolina de menor cilindrada. Los propulsores Diesel también tienen importantes diferencias entre una y otra versión. La de 90 CV alcanza una velocidad máxima de 174 kilómetros por hora, frente a los 183 kilómetros por hora del 110 CV. En recuperaciones, el de 90 CV recupera mejor en cuarta (8,1 frente a 8,8 segundos del motor inferior), en datos relativos, y el de 110 CV, en quinta (15,3 el de 110CV frente a los 17,8 segundos del otro). La diferencia esencial entre uno y otro motor, para que uno rinda 90 CV y el otro 110 CV, aún con la misma cilindrada es que el de mayor potencia dispone de un intercambiador aire/aire y de un turbocompresor dotado de una válvula de descarga controlada. Ambos propulsores están alimentados mediante inyección directa de alta presión (HDI, High Direct Injection) con conducto común y equipada con inyectores de alto rendimiento sobrealimentados a 1 bar de presión por el mencionado turbocompresor de geometría fija. El corazón de esta particular flor está compuesto de cuatro motores: dos de gasolina y dos de Diesel. Los motores de gasolina disponen de cilindradas de 1,6 y 2 litros; los propulsores de gasóleo tienen de un cubicaje de 2 litros, con potencias de 90 y 110 CV. La firma gala ha propuesto una estructura de margarita con este modelo y quizás esta estrategia se extienda al resto de los modelos del león. Cada pétalo es un nuevo vehículo partiendo de la plataforma común del 307. De esta forma el Coche del Año es un pétalo, este SW es otro, el futuro coupé cabriolet será el tercer pétalo, el break, un cuarto pétalo, que tendrá rasgos diferentes respecto a este familiar, y así sucesivamente.

El comportamiento de la mecánica 1,6 litros de gasolina es bastante aceptable, dispone de unas marchas largas y de mucha flexibilidad. Estas características permiten un buen crucero con un régimen de vueltas que no castiga al motor acercándose a la zona roja. De la misma forma se comporta el motor de 2 litros y 90 CV Diesel. Dispone de una casi infinita cuarta marcha, que permite una conducción relajada rozando las 4.000 rpm. Las recuperaciones en las dos mecánicas son buenas, teniendo en cuenta el peso del vehículo (más de 1.300 kilogramos) y que no estamos ante deportivos, sino ante automóviles destinados a un uso más burgués. Por tanto, en su propio concepto de origen los diseñadores e ingenieros se ven obligados a sacrificar prestaciones por habitabilidad y confort de viaje. En cuanto a prestaciones, despunta el 307 SW con motor de gasolina de 2 litros, alcanza una velocidad máxima de 200 kilómetros por hora y realiza su aceleración de 0 a 100 kilómetros por hora en 10,5 segundos. Las recuperaciones más brillantes las consigue en 7,6 segundos, para pasar de 60 a 90 kilómetros por hora en cuarta marcha, y en 14,1 segundos, para recuperar en quinta marcha desde 80 y alcanzar los 120 kilómetros por hora. Sin embargo, esta motorización penaliza en el apartado de emisiones de dióxido de carbono, con una cifra de 194 gramos por kilómetro, frente a los 178 gramos por kilómetro de la otra mecánica gasolina de menor cilindrada. Los propulsores Diesel también tienen importantes diferencias entre una y otra versión. La de 90 CV alcanza una velocidad máxima de 174 kilómetros por hora, frente a los 183 kilómetros por hora del 110 CV. En recuperaciones, el de 90 CV recupera mejor en cuarta (8,1 frente a 8,8 segundos del motor inferior), en datos relativos, y el de 110 CV, en quinta (15,3 el de 110CV frente a los 17,8 segundos del otro). La diferencia esencial entre uno y otro motor, para que uno rinda 90 CV y el otro 110 CV, aún con la misma cilindrada es que el de mayor potencia dispone de un intercambiador aire/aire y de un turbocompresor dotado de una válvula de descarga controlada. Ambos propulsores están alimentados mediante inyección directa de alta presión (HDI, High Direct Injection) con conducto común y equipada con inyectores de alto rendimiento sobrealimentados a 1 bar de presión por el mencionado turbocompresor de geometría fija.