Contacto: Mini Cooper S

Gracias al uso de un compresor, la nueva versión Cooper S del Mini se muestra capaz de entregar 163 CV de potencia. Sus prestaciones y la calidad del bastidor lo convierten en un diablo sobre las carreteras viradas.

minicoopers_1g.jpg
minicoopers_1g.jpg

La tercera versión del Mini va a crear apetencia sólo con su impactante imagen. Y decimos esto porque, aunque vayan con un talón de 22.700 euros en la mano —precio base de este Cooper S— todavía tendrán que esperar hasta mediados de junio para poder ponerse a su volante. Hasta entonces, a muchos no les quedará más remedio que encandilarse con su imagen. Una imagen agrandada en longitud en 29 milímetros, a causa del nuevo diseño de los paragolpes. Una imagen donde la boca de entrada de refrigeración para el intercambiador de calor del aire de admisión sobre el abombado —cuatro centímetros— capó enardece su agresividad. Una imagen donde las ruedas, casi desproporcionadas en tamaño, nos dan una idea del agarre que pueden suministrar sobre todo tipo de asfaltos. Una imagen, mezcla de surrealismo estético interior, en la que trazos tomados del inmortal Mini se asocian a tapizados de lujo y remates de primera calidad. El protagonista principal del Cooper S es su motor. Básicamente, se mantiene en lo fundamental el cuatro cilindros de 1,6 litros de la familia Mini, al que se le instala un compresor volumétrico de tipo Roots que genera una sobrepresión máxima de 0,8 bar, con el que se dispara la potencia hasta los 163 CV. Debido a los mayores esfuerzos, cigüeñal, bielas, pistones, cojinetes y válvulas se han reforzado, mientras que, gracias a un sensor de detonación, el Cooper S está capacitado para funcionar con gasolina de octanaje comprendido entre 91 y 98 octanos sin riesgo mecánico. Su respuesta es homogénea y lineal, pero nunca brusca. Incluso diríamos que poco embriagadora. Gracias a un acelerador electrónico y a la correspondiente gestión, este nuevo Mini responde con inmediatez y rapidez, pero no con brusquedad, facilitando sobremanera su conducción. Baste mencionar que la marca asegura que dispone del 80 por ciento del par máximo —21,4 mkg— entre 2.000 y 6.500 rpm, régimen éste casi límite. Asociado al nuevo propulsor se ha elegido un cambio Getrag, muy compacto, con tres ejes y dos grupos —uno para 1ª, 2ª, 5ª y 6ª y otro para 3ª y 4ª— pero que más que un seis marchas se puede calificar como de 5 1, pues la velocidad máxima —218 km/h— se consigue en quinta, dejando la sexta como marcha de ahorro energético. Su manejo es delicioso, suave, preciso y de corto recorrido en su palanca, contribuyendo esencialmente al placer de conducción que este Mini proporciona.

Los mejores vídeos