Contacto: Land Rover Freelander

El Freelander incorpora dos motores nuevos: el V6 de gasolina de 177 CV de Rover y un dos litros turbodiésel de 112 CV de origen BMW, que sustituye al anterior de 98 CV. Pero, además, se ha puesto al día el bastidor, con resultados muy positivos de cara al uso en carretera.

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El nuevo motor Diesel resulta muy agradable, con mucha fuerza desde bajas vueltas y muy apropiado para el Freelander, al que mueve con soltura en carretera y campo. Además, se puede combinar con dos acabados en carrocería de tres puertas y con uno de cinco. En cambio, el V6 sólo está disponible en España con el acabado más lujoso y en cinco puertas, por un precio de cinco millones de pesetas. Cuenta de serie con un magnífico cambio automático de cinco relaciones con manejo secuencial Steptronic, realizado por la japonesa Jatco, con un funcionamiento impecable y agradable. Este cambio también se ofrece como opción en el Diesel, por un precio de 290.000 pesetas, aunque de serie el Td4 cuenta con una nueva caja manual Getrag de un tacto excelente. El motor 1.8 también recibe modificaciones, como una nueva centralita, encendido sin distribuidor con doble bobina y una correa de la distribución con una duración prevista de 150.000 km.Además de los motores, existen también cambios en el bastidor, en especial en las suspensiones y la dirección. Se ha aumentado el grosor de los tirantes de la suspensión y se han cambiado los casquillos y las leyes de amortiguación: ahora es algo más duro, para soportar el aumento de potencia de los nuevos motores. Con llantas de 16 pulgadas en el Td4 y V6, unido a una dirección afinada, y con una nueva bomba de mayor presión, se obtiene un vehículo mucho más preciso en carretera, con menor balanceo, un tacto mejorado y con una superior sensación de lo que está ocurriendo. En pistas puede ser algo más seco, pero, dado el uso principal de estos vehículos, la opción parece acertada. En el interior, se ha aumentado el equipamiento y las opciones. La parte baja de la consola central ha cambiado, igual que las esferas del cuadro, que ahora tiene fondo verde, y se ha incorporado un compartimento entre los asientos sobre el que se sitúan los elevalunas eléctricos, cuatro en el caso de las versiones cinco puertas (antes sólo eran eléctricos los delanteros). La luneta posterior sigue pudiendo bajarse al estilo de las ventanillas laterales, pero ahora se puede hacer con el mando a distancia.Los nuevos Freelander están ya a la venta, pues la fecha de inicio de comercialización está fijada para el 10 de octubre. No hay grandes cambios externos, salvo los intermitentes de color claro y retoques en los paragolpes, pero sí de órganos internos. El más importante es la incorporación de dos motores nuevos y la desaparición de uno de los existentes. En gasolina, permanece el 1.8 de 120 CV y se añade el V6 de la Serie K de Rover que montó en su día la Serie 800 y lleva ahora el 75. Es un motor con 177 CV, suave y progresivo, que permite obtener altas velocidades de crucero en el Freelander. No es difícil circular en torno a los 180 km/h de aguja en autopista. En cuanto al Diesel, desaparece el de 98 CV y se sustituye por un dos litros de origen BMW con 16 válvulas, "common rail" y turbo de geometría variable. Se trata del mismo que se monta en el 75, aunque con 4 CV menos a cambio de más par. Respecto al que sustituye, el nuevo Diesel aumenta en 14 CV la potencia y en 5 mkg el par motor, consigue 9 km/h más de velocidad punta y baja 8 décimas en el 0 a 100 km/h, con la ventaja de que los precios se mantienen casi inalterados, y eso que, de serie para toda la gama, cuentan con un equipamiento mayor, que incluye ABS, distribución electrónica de la frenada -EBD-, control de tracción y control de descenso, HDC.El nuevo motor Diesel resulta muy agradable, con mucha fuerza desde bajas vueltas y muy apropiado para el Freelander, al que mueve con soltura en carretera y campo. Además, se puede combinar con dos acabados en carrocería de tres puertas y con uno de cinco. En cambio, el V6 sólo está disponible en España con el acabado más lujoso y en cinco puertas, por un precio de cinco millones de pesetas. Cuenta de serie con un magnífico cambio automático de cinco relaciones con manejo secuencial Steptronic, realizado por la japonesa Jatco, con un funcionamiento impecable y agradable. Este cambio también se ofrece como opción en el Diesel, por un precio de 290.000 pesetas, aunque de serie el Td4 cuenta con una nueva caja manual Getrag de un tacto excelente. El motor 1.8 también recibe modificaciones, como una nueva centralita, encendido sin distribuidor con doble bobina y una correa de la distribución con una duración prevista de 150.000 km.Además de los motores, existen también cambios en el bastidor, en especial en las suspensiones y la dirección. Se ha aumentado el grosor de los tirantes de la suspensión y se han cambiado los casquillos y las leyes de amortiguación: ahora es algo más duro, para soportar el aumento de potencia de los nuevos motores. Con llantas de 16 pulgadas en el Td4 y V6, unido a una dirección afinada, y con una nueva bomba de mayor presión, se obtiene un vehículo mucho más preciso en carretera, con menor balanceo, un tacto mejorado y con una superior sensación de lo que está ocurriendo. En pistas puede ser algo más seco, pero, dado el uso principal de estos vehículos, la opción parece acertada. En el interior, se ha aumentado el equipamiento y las opciones. La parte baja de la consola central ha cambiado, igual que las esferas del cuadro, que ahora tiene fondo verde, y se ha incorporado un compartimento entre los asientos sobre el que se sitúan los elevalunas eléctricos, cuatro en el caso de las versiones cinco puertas (antes sólo eran eléctricos los delanteros). La luneta posterior sigue pudiendo bajarse al estilo de las ventanillas laterales, pero ahora se puede hacer con el mando a distancia.Los nuevos Freelander están ya a la venta, pues la fecha de inicio de comercialización está fijada para el 10 de octubre. No hay grandes cambios externos, salvo los intermitentes de color claro y retoques en los paragolpes, pero sí de órganos internos. El más importante es la incorporación de dos motores nuevos y la desaparición de uno de los existentes. En gasolina, permanece el 1.8 de 120 CV y se añade el V6 de la Serie K de Rover que montó en su día la Serie 800 y lleva ahora el 75. Es un motor con 177 CV, suave y progresivo, que permite obtener altas velocidades de crucero en el Freelander. No es difícil circular en torno a los 180 km/h de aguja en autopista. En cuanto al Diesel, desaparece el de 98 CV y se sustituye por un dos litros de origen BMW con 16 válvulas, "common rail" y turbo de geometría variable. Se trata del mismo que se monta en el 75, aunque con 4 CV menos a cambio de más par. Respecto al que sustituye, el nuevo Diesel aumenta en 14 CV la potencia y en 5 mkg el par motor, consigue 9 km/h más de velocidad punta y baja 8 décimas en el 0 a 100 km/h, con la ventaja de que los precios se mantienen casi inalterados, y eso que, de serie para toda la gama, cuentan con un equipamiento mayor, que incluye ABS, distribución electrónica de la frenada -EBD-, control de tracción y control de descenso, HDC.El nuevo motor Diesel resulta muy agradable, con mucha fuerza desde bajas vueltas y muy apropiado para el Freelander, al que mueve con soltura en carretera y campo. Además, se puede combinar con dos acabados en carrocería de tres puertas y con uno de cinco. En cambio, el V6 sólo está disponible en España con el acabado más lujoso y en cinco puertas, por un precio de cinco millones de pesetas. Cuenta de serie con un magnífico cambio automático de cinco relaciones con manejo secuencial Steptronic, realizado por la japonesa Jatco, con un funcionamiento impecable y agradable. Este cambio también se ofrece como opción en el Diesel, por un precio de 290.000 pesetas, aunque de serie el Td4 cuenta con una nueva caja manual Getrag de un tacto excelente. El motor 1.8 también recibe modificaciones, como una nueva centralita, encendido sin distribuidor con doble bobina y una correa de la distribución con una duración prevista de 150.000 km.Además de los motores, existen también cambios en el bastidor, en especial en las suspensiones y la dirección. Se ha aumentado el grosor de los tirantes de la suspensión y se han cambiado los casquillos y las leyes de amortiguación: ahora es algo más duro, para soportar el aumento de potencia de los nuevos motores. Con llantas de 16 pulgadas en el Td4 y V6, unido a una dirección afinada, y con una nueva bomba de mayor presión, se obtiene un vehículo mucho más preciso en carretera, con menor balanceo, un tacto mejorado y con una superior sensación de lo que está ocurriendo. En pistas puede ser algo más seco, pero, dado el uso principal de estos vehículos, la opción parece acertada. En el interior, se ha aumentado el equipamiento y las opciones. La parte baja de la consola central ha cambiado, igual que las esferas del cuadro, que ahora tiene fondo verde, y se ha incorporado un compartimento entre los asientos sobre el que se sitúan los elevalunas eléctricos, cuatro en el caso de las versiones cinco puertas (antes sólo eran eléctricos los delanteros). La luneta posterior sigue pudiendo bajarse al estilo de las ventanillas laterales, pero ahora se puede hacer con el mando a distancia.Los nuevos Freelander están ya a la venta, pues la fecha de inicio de comercialización está fijada para el 10 de octubre. No hay grandes cambios externos, salvo los intermitentes de color claro y retoques en los paragolpes, pero sí de órganos internos. El más importante es la incorporación de dos motores nuevos y la desaparición de uno de los existentes. En gasolina, permanece el 1.8 de 120 CV y se añade el V6 de la Serie K de Rover que montó en su día la Serie 800 y lleva ahora el 75. Es un motor con 177 CV, suave y progresivo, que permite obtener altas velocidades de crucero en el Freelander. No es difícil circular en torno a los 180 km/h de aguja en autopista. En cuanto al Diesel, desaparece el de 98 CV y se sustituye por un dos litros de origen BMW con 16 válvulas, "common rail" y turbo de geometría variable. Se trata del mismo que se monta en el 75, aunque con 4 CV menos a cambio de más par. Respecto al que sustituye, el nuevo Diesel aumenta en 14 CV la potencia y en 5 mkg el par motor, consigue 9 km/h más de velocidad punta y baja 8 décimas en el 0 a 100 km/h, con la ventaja de que los precios se mantienen casi inalterados, y eso que, de serie para toda la gama, cuentan con un equipamiento mayor, que incluye ABS, distribución electrónica de la frenada -EBD-, control de tracción y control de descenso, HDC.El nuevo motor Diesel resulta muy agradable, con mucha fuerza desde bajas vueltas y muy apropiado para el Freelander, al que mueve con soltura en carretera y campo. Además, se puede combinar con dos acabados en carrocería de tres puertas y con uno de cinco. En cambio, el V6 sólo está disponible en España con el acabado más lujoso y en cinco puertas, por un precio de cinco millones de pesetas. Cuenta de serie con un magnífico cambio automático de cinco relaciones con manejo secuencial Steptronic, realizado por la japonesa Jatco, con un funcionamiento impecable y agradable. Este cambio también se ofrece como opción en el Diesel, por un precio de 290.000 pesetas, aunque de serie el Td4 cuenta con una nueva caja manual Getrag de un tacto excelente. El motor 1.8 también recibe modificaciones, como una nueva centralita, encendido sin distribuidor con doble bobina y una correa de la distribución con una duración prevista de 150.000 km.Además de los motores, existen también cambios en el bastidor, en especial en las suspensiones y la dirección. Se ha aumentado el grosor de los tirantes de la suspensión y se han cambiado los casquillos y las leyes de amortiguación: ahora es algo más duro, para soportar el aumento de potencia de los nuevos motores. Con llantas de 16 pulgadas en el Td4 y V6, unido a una dirección afinada, y con una nueva bomba de mayor presión, se obtiene un vehículo mucho más preciso en carretera, con menor balanceo, un tacto mejorado y con una superior sensación de lo que está ocurriendo. En pistas puede ser algo más seco, pero, dado el uso principal de estos vehículos, la opción parece acertada. En el interior, se ha aumentado el equipamiento y las opciones. La parte baja de la consola central ha cambiado, igual que las esferas del cuadro, que ahora tiene fondo verde, y se ha incorporado un compartimento entre los asientos sobre el que se sitúan los elevalunas eléctricos, cuatro en el caso de las versiones cinco puertas (antes sólo eran eléctricos los delanteros). La luneta posterior sigue pudiendo bajarse al estilo de las ventanillas laterales, pero ahora se puede hacer con el mando a distancia.Los nuevos Freelander están ya a la venta, pues la fecha de inicio de comercialización está fijada para el 10 de octubre. No hay grandes cambios externos, salvo los intermitentes de color claro y retoques en los paragolpes, pero sí de órganos internos. El más importante es la incorporación de dos motores nuevos y la desaparición de uno de los existentes. En gasolina, permanece el 1.8 de 120 CV y se añade el V6 de la Serie K de Rover que montó en su día la Serie 800 y lleva ahora el 75. Es un motor con 177 CV, suave y progresivo, que permite obtener altas velocidades de crucero en el Freelander. No es difícil circular en torno a los 180 km/h de aguja en autopista. En cuanto al Diesel, desaparece el de 98 CV y se sustituye por un dos litros de origen BMW con 16 válvulas, "common rail" y turbo de geometría variable. Se trata del mismo que se monta en el 75, aunque con 4 CV menos a cambio de más par. Respecto al que sustituye, el nuevo Diesel aumenta en 14 CV la potencia y en 5 mkg el par motor, consigue 9 km/h más de velocidad punta y baja 8 décimas en el 0 a 100 km/h, con la ventaja de que los precios se mantienen casi inalterados, y eso que, de serie para toda la gama, cuentan con un equipamiento mayor, que incluye ABS, distribución electrónica de la frenada -EBD-, control de tracción y control de descenso, HDC.El nuevo motor Diesel resulta muy agradable, con mucha fuerza desde bajas vueltas y muy apropiado para el Freelander, al que mueve con soltura en carretera y campo. Además, se puede combinar con dos acabados en carrocería de tres puertas y con uno de cinco. En cambio, el V6 sólo está disponible en España con el acabado más lujoso y en cinco puertas, por un precio de cinco millones de pesetas. Cuenta de serie con un magnífico cambio automático de cinco relaciones con manejo secuencial Steptronic, realizado por la japonesa Jatco, con un funcionamiento impecable y agradable. Este cambio también se ofrece como opción en el Diesel, por un precio de 290.000 pesetas, aunque de serie el Td4 cuenta con una nueva caja manual Getrag de un tacto excelente. El motor 1.8 también recibe modificaciones, como una nueva centralita, encendido sin distribuidor con doble bobina y una correa de la distribución con una duración prevista de 150.000 km.Además de los motores, existen también cambios en el bastidor, en especial en las suspensiones y la dirección. Se ha aumentado el grosor de los tirantes de la suspensión y se han cambiado los casquillos y las leyes de amortiguación: ahora es algo más duro, para soportar el aumento de potencia de los nuevos motores. Con llantas de 16 pulgadas en el Td4 y V6, unido a una dirección afinada, y con una nueva bomba de mayor presión, se obtiene un vehículo mucho más preciso en carretera, con menor balanceo, un tacto mejorado y con una superior sensación de lo que está ocurriendo. En pistas puede ser algo más seco, pero, dado el uso principal de estos vehículos, la opción parece acertada. En el interior, se ha aumentado el equipamiento y las opciones. La parte baja de la consola central ha cambiado, igual que las esferas del cuadro, que ahora tiene fondo verde, y se ha incorporado un compartimento entre los asientos sobre el que se sitúan los elevalunas eléctricos, cuatro en el caso de las versiones cinco puertas (antes sólo eran eléctricos los delanteros). La luneta posterior sigue pudiendo bajarse al estilo de las ventanillas laterales, pero ahora se puede hacer con el mando a distancia.Los nuevos Freelander están ya a la venta, pues la fecha de inicio de comercialización está fijada para el 10 de octubre. No hay grandes cambios externos, salvo los intermitentes de color claro y retoques en los paragolpes, pero sí de órganos internos. El más importante es la incorporación de dos motores nuevos y la desaparición de uno de los existentes. En gasolina, permanece el 1.8 de 120 CV y se añade el V6 de la Serie K de Rover que montó en su día la Serie 800 y lleva ahora el 75. Es un motor con 177 CV, suave y progresivo, que permite obtener altas velocidades de crucero en el Freelander. No es difícil circular en torno a los 180 km/h de aguja en autopista. En cuanto al Diesel, desaparece el de 98 CV y se sustituye por un dos litros de origen BMW con 16 válvulas, "common rail" y turbo de geometría variable. Se trata del mismo que se monta en el 75, aunque con 4 CV menos a cambio de más par. Respecto al que sustituye, el nuevo Diesel aumenta en 14 CV la potencia y en 5 mkg el par motor, consigue 9 km/h más de velocidad punta y baja 8 décimas en el 0 a 100 km/h, con la ventaja de que los precios se mantienen casi inalterados, y eso que, de serie para toda la gama, cuentan con un equipamiento mayor, que incluye ABS, distribución electrónica de la frenada -EBD-, control de tracción y control de descenso, HDC.El nuevo motor Diesel resulta muy agradable, con mucha fuerza desde bajas vueltas y muy apropiado para el Freelander, al que mueve con soltura en carretera y campo. Además, se puede combinar con dos acabados en carrocería de tres puertas y con uno de cinco. En cambio, el V6 sólo está disponible en España con el acabado más lujoso y en cinco puertas, por un precio de cinco millones de pesetas. Cuenta de serie con un magnífico cambio automático de cinco relaciones con manejo secuencial Steptronic, realizado por la japonesa Jatco, con un funcionamiento impecable y agradable. Este cambio también se ofrece como opción en el Diesel, por un precio de 290.000 pesetas, aunque de serie el Td4 cuenta con una nueva caja manual Getrag de un tacto excelente. El motor 1.8 también recibe modificaciones, como una nueva centralita, encendido sin distribuidor con doble bobina y una correa de la distribución con una duración prevista de 150.000 km.Además de los motores, existen también cambios en el bastidor, en especial en las suspensiones y la dirección. Se ha aumentado el grosor de los tirantes de la suspensión y se han cambiado los casquillos y las leyes de amortiguación: ahora es algo más duro, para soportar el aumento de potencia de los nuevos motores. Con llantas de 16 pulgadas en el Td4 y V6, unido a una dirección afinada, y con una nueva bomba de mayor presión, se obtiene un vehículo mucho más preciso en carretera, con menor balanceo, un tacto mejorado y con una superior sensación de lo que está ocurriendo. En pistas puede ser algo más seco, pero, dado el uso principal de estos vehículos, la opción parece acertada. En el interior, se ha aumentado el equipamiento y las opciones. La parte baja de la consola central ha cambiado, igual que las esferas del cuadro, que ahora tiene fondo verde, y se ha incorporado un compartimento entre los asientos sobre el que se sitúan los elevalunas eléctricos, cuatro en el caso de las versiones cinco puertas (antes sólo eran eléctricos los delanteros). La luneta posterior sigue pudiendo bajarse al estilo de las ventanillas laterales, pero ahora se puede hacer con el mando a distancia.Los nuevos Freelander están ya a la venta, pues la fecha de inicio de comercialización está fijada para el 10 de octubre. No hay grandes cambios externos, salvo los intermitentes de color claro y retoques en los paragolpes, pero sí de órganos internos. El más importante es la incorporación de dos motores nuevos y la desaparición de uno de los existentes. En gasolina, permanece el 1.8 de 120 CV y se añade el V6 de la Serie K de Rover que montó en su día la Serie 800 y lleva ahora el 75. Es un motor con 177 CV, suave y progresivo, que permite obtener altas velocidades de crucero en el Freelander. No es difícil circular en torno a los 180 km/h de aguja en autopista. En cuanto al Diesel, desaparece el de 98 CV y se sustituye por un dos litros de origen BMW con 16 válvulas, "common rail" y turbo de geometría variable. Se trata del mismo que se monta en el 75, aunque con 4 CV menos a cambio de más par. Respecto al que sustituye, el nuevo Diesel aumenta en 14 CV la potencia y en 5 mkg el par motor, consigue 9 km/h más de velocidad punta y baja 8 décimas en el 0 a 100 km/h, con la ventaja de que los precios se mantienen casi inalterados, y eso que, de serie para toda la gama, cuentan con un equipamiento mayor, que incluye ABS, distribución electrónica de la frenada -EBD-, control de tracción y control de descenso, HDC.El nuevo motor Diesel resulta muy agradable, con mucha fuerza desde bajas vueltas y muy apropiado para el Freelander, al que mueve con soltura en carretera y campo. Además, se puede combinar con dos acabados en carrocería de tres puertas y con uno de cinco. En cambio, el V6 sólo está disponible en España con el acabado más lujoso y en cinco puertas, por un precio de cinco millones de pesetas. Cuenta de serie con un magnífico cambio automático de cinco relaciones con manejo secuencial Steptronic, realizado por la japonesa Jatco, con un funcionamiento impecable y agradable. Este cambio también se ofrece como opción en el Diesel, por un precio de 290.000 pesetas, aunque de serie el Td4 cuenta con una nueva caja manual Getrag de un tacto excelente. El motor 1.8 también recibe modificaciones, como una nueva centralita, encendido sin distribuidor con doble bobina y una correa de la distribución con una duración prevista de 150.000 km.Además de los motores, existen también cambios en el bastidor, en especial en las suspensiones y la dirección. Se ha aumentado el grosor de los tirantes de la suspensión y se han cambiado los casquillos y las leyes de amortiguación: ahora es algo más duro, para soportar el aumento de potencia de los nuevos motores. Con llantas de 16 pulgadas en el Td4 y V6, unido a una dirección afinada, y con una nueva bomba de mayor presión, se obtiene un vehículo mucho más preciso en carretera, con menor balanceo, un tacto mejorado y con una superior sensación de lo que está ocurriendo. En pistas puede ser algo más seco, pero, dado el uso principal de estos vehículos, la opción parece acertada. En el interior, se ha aumentado el equipamiento y las opciones. La parte baja de la consola central ha cambiado, igual que las esferas del cuadro, que ahora tiene fondo verde, y se ha incorporado un compartimento entre los asientos sobre el que se sitúan los elevalunas eléctricos, cuatro en el caso de las versiones cinco puertas (antes sólo eran eléctricos los delanteros). La luneta posterior sigue pudiendo bajarse al estilo de las ventanillas laterales, pero ahora se puede hacer con el mando a distancia.Los nuevos Freelander están ya a la venta, pues la fecha de inicio de comercialización está fijada para el 10 de octubre. No hay grandes cambios externos, salvo los intermitentes de color claro y retoques en los paragolpes, pero sí de órganos internos. El más importante es la incorporación de dos motores nuevos y la desaparición de uno de los existentes. En gasolina, permanece el 1.8 de 120 CV y se añade el V6 de la Serie K de Rover que montó en su día la Serie 800 y lleva ahora el 75. Es un motor con 177 CV, suave y progresivo, que permite obtener altas velocidades de crucero en el Freelander. No es difícil circular en torno a los 180 km/h de aguja en autopista. En cuanto al Diesel, desaparece el de 98 CV y se sustituye por un dos litros de origen BMW con 16 válvulas, "common rail" y turbo de geometría variable. Se trata del mismo que se monta en el 75, aunque con 4 CV menos a cambio de más par. Respecto al que sustituye, el nuevo Diesel aumenta en 14 CV la potencia y en 5 mkg el par motor, consigue 9 km/h más de velocidad punta y baja 8 décimas en el 0 a 100 km/h, con la ventaja de que los precios se mantienen casi inalterados, y eso que, de serie para toda la gama, cuentan con un equipamiento mayor, que incluye ABS, distribución electrónica de la frenada -EBD-, control de tracción y control de descenso, HDC.