Contacto: Jaguar S-Type 2.5 y 3.0

Tuvo que ser un cesado gestor proveniente de BMW quien pusiera el S-Type en orden, renovándolo por completo y mezclando todo el carácter de un coche británico con el rigor germánico que demanda el mercado.

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La llegada de la versión R de 400 CV y del V8 subido a 4.2 no era más que la cabeza de puente. Ya están físicamente en España las otras versiones, las que realmente se venden. Para asaltar el mercado de los coches de empresa entra en la gama un motor de 2,5 litros, ya conocido, pero convenientemente adaptado, con 201 caballos y un precio de 40.630 euros. Dos mil menos que el antiguo 3.0, pero con mucho más equipamiento. El 3.0 ha sido revisado, redondeando su potencia de 238 a 240 caballos. Dotado de un colector de admisión variable y de admisión de calado variable, los valores característicos han subido muy poco, porque también se ha buscado reducir los consumos. La noticia es que, en este caso, los precios son inferiores a los de la versión que reemplazan. En ambos casos pueden ir acoplados a la misma caja de cambios automática ZF de seis marchas que equipa la versión R, que hasta ahora sólo ofrecía el BMW Serie 7, sin robar más espacio a los ocupantes que antes.

Hay que ser un lince o un buen conocedor de Jaguar para distinguir las versiones moderna y antigua de un vistazo. Lo más eficaz es darse cuenta de que el logo del felino abandona su lugar sobre el capó y se integra en la parrilla. Pero también cambia la forma de los espejos -ahora electrocrómicos- o el diseño de las llantas. En realidad, los cambios son notables, no en vano se trata de un "restyling" de los llamados "profundos", pero la estética era precisamente el único punto a respetar.

Respondiendo a las críticas, el interior se ha renovado por completo. Jaguar quiere demostrar que está a la vanguardia de la técnica. No sólo los asientos y la columna de dirección cuentan con reglajes eléctricos, sino que existe la opción de regulación eléctrica de los pedales. El freno de mano se acciona mediante una tecla basculante, porque también tiene mando eléctrico. Del control de tracción de antes se ha pasado a un control de estabilidad DSC —de serie— y puede incorporar sistema de navegación con DVD y pantalla táctil, en el que se puede integrar teléfono, televisión e, incluso, manejo por voz.

La llegada de la versión R de 400 CV y del V8 subido a 4.2 no era más que la cabeza de puente. Ya están físicamente en España las otras versiones, las que realmente se venden. Para asaltar el mercado de los coches de empresa entra en la gama un motor de 2,5 litros, ya conocido, pero convenientemente adaptado, con 201 caballos y un precio de 40.630 euros. Dos mil menos que el antiguo 3.0, pero con mucho más equipamiento. El 3.0 ha sido revisado, redondeando su potencia de 238 a 240 caballos. Dotado de un colector de admisión variable y de admisión de calado variable, los valores característicos han subido muy poco, porque también se ha buscado reducir los consumos. La noticia es que, en este caso, los precios son inferiores a los de la versión que reemplazan. En ambos casos pueden ir acoplados a la misma caja de cambios automática ZF de seis marchas que equipa la versión R, que hasta ahora sólo ofrecía el BMW Serie 7, sin robar más espacio a los ocupantes que antes.

Hay que ser un lince o un buen conocedor de Jaguar para distinguir las versiones moderna y antigua de un vistazo. Lo más eficaz es darse cuenta de que el logo del felino abandona su lugar sobre el capó y se integra en la parrilla. Pero también cambia la forma de los espejos -ahora electrocrómicos- o el diseño de las llantas. En realidad, los cambios son notables, no en vano se trata de un "restyling" de los llamados "profundos", pero la estética era precisamente el único punto a respetar.

Respondiendo a las críticas, el interior se ha renovado por completo. Jaguar quiere demostrar que está a la vanguardia de la técnica. No sólo los asientos y la columna de dirección cuentan con reglajes eléctricos, sino que existe la opción de regulación eléctrica de los pedales. El freno de mano se acciona mediante una tecla basculante, porque también tiene mando eléctrico. Del control de tracción de antes se ha pasado a un control de estabilidad DSC —de serie— y puede incorporar sistema de navegación con DVD y pantalla táctil, en el que se puede integrar teléfono, televisión e, incluso, manejo por voz.

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