Contacto: Chevrolet TrailBlazer

Los 273 CV de su nueva mecánica de seis cilindros son probablemente el dato más significativo del nuevo TrailBlazer que ve incrementadas también sus dimensiones, tanto interiores como exteriores, además de disponer de una nueva configuración de equipamiento, separada en dos versiones, que le sitúa dentro de la categoría de los todo-terreno de lujo.

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La vuelta de Chevrolet a los seis cilindros en línea para esta ocasión y la moderna configuración de la nueva mecánica Vortec 4,2 litros proporcionan un aumento de potencia de casi 100 CV respecto de su antecesor. La construcción íntegramente en aluminio permite un ahorro de peso de 20 kg con relación al motor V6 de 4,3 litros del Blazer. También se incorpora un sistema de distribución variable para su culata de 24 válvulas y un encendido sin distribuidor, a base de bobinas individuales. Otra particularidad es su elevada relación de compresión –10:1– inusual en modelos americanos y que junto con el resto permite obtener la brillante cifra de 237 CV de potencia. También el par motor es notable –31,1 mkg- y según los responsables del desarrollo el motor ofrece ya desde 1.600 rpm el 90 por ciento de esa cifra, lo que propicia una respuesta contundente y un alto grado de utilización.

En las construcción del chasis se ha optado por la tradicional implantación de los TT, recurriendo a un chasis de doble viga con travesaños, pero en el que la novedad está en su proceso de fabricación. El proceso, denominado hidroformado, consiste en modelar las secciones longitudinales utilizando agua a alta presión hasta conseguir la forma deseada. Las ventajas del sistema son la obtención de una resistencia del material muy uniforme a lo largo de toda su extensión, incluidas las secciones curvas y un ahorro de peso estimado por Chevrolet de un 20 por ciento en comparación con sistema más convencionales. El hidroformado lo empleó Chevrolet por primera vez en el Tahoe.

La vuelta de Chevrolet a los seis cilindros en línea para esta ocasión y la moderna configuración de la nueva mecánica Vortec 4,2 litros proporcionan un aumento de potencia de casi 100 CV respecto de su antecesor. La construcción íntegramente en aluminio permite un ahorro de peso de 20 kg con relación al motor V6 de 4,3 litros del Blazer. También se incorpora un sistema de distribución variable para su culata de 24 válvulas y un encendido sin distribuidor, a base de bobinas individuales. Otra particularidad es su elevada relación de compresión –10:1– inusual en modelos americanos y que junto con el resto permite obtener la brillante cifra de 237 CV de potencia. También el par motor es notable –31,1 mkg- y según los responsables del desarrollo el motor ofrece ya desde 1.600 rpm el 90 por ciento de esa cifra, lo que propicia una respuesta contundente y un alto grado de utilización.

En las construcción del chasis se ha optado por la tradicional implantación de los TT, recurriendo a un chasis de doble viga con travesaños, pero en el que la novedad está en su proceso de fabricación. El proceso, denominado hidroformado, consiste en modelar las secciones longitudinales utilizando agua a alta presión hasta conseguir la forma deseada. Las ventajas del sistema son la obtención de una resistencia del material muy uniforme a lo largo de toda su extensión, incluidas las secciones curvas y un ahorro de peso estimado por Chevrolet de un 20 por ciento en comparación con sistema más convencionales. El hidroformado lo empleó Chevrolet por primera vez en el Tahoe.