Citroën C6

Ausente del segmento desde hace cuatro años, Citroën vuelve a él con un producto refinado y de estética original, más reminiscente del CX que del poco añorado XM. La versión V6 HDI 2.7 de 207 CV que hemos podido conducir atraerá la mayor parte de la demanda de este modelo más bien minoritario, disponible a partir de finales de diciembre.

Citroën completa su gama con el C1 y el C6
Citroën completa su gama con el C1 y el C6

Citroën se ha tomado su tiempo para ofrecer el modelo que, dentro de su gama, equivale más o menos al Peugeot 607 y utiliza un buen número de elementos estructurales y mecánicos comunes. El C6 milita en un segmento del mercado donde los fabricantes generalistas usualmente no son bien recibidos, y la marca de los galones prevé consecuentemente una producción anual de unas 30.000 unidades que canalizará mayoritariamente a ventas de flotas.Aunque en el interior aparecen algunos detalles del banco de elementos PSA, el habitáculo preserva un innegable estilo intemporal Citroën que se refleja en su peculiar instrumentación parcialmente numérica pero no exenta de practicidad. La versión superior Exclusive (58.300 €) ofrece un display proyectado ante los ojos del conductor, más o menos a la altura de su enfoque en la carretera, que señala la cifra de velocidad y las flechas de dirección de la navegación. En dicha terminación, equipada con tapicería de excelente piel, se dispone opcionalmente de una configuración de dos plazas traseras individualizadas, con regulación eléctrica independiente de altura/inclinación.En un modelo que podría ser típicamente “de chófer" y con una generosa distancia entre ejes, las plazas traseras son amplias para las rodillas y en anchura, pero no tanto en cuanto a altura útil o fácil acceso, lo que no es extraño en un coche cuya gracilidad de línea se basa parcialmente en una altura exterior algo más baja que la del propio Citroën C5, que es 17 cm más corto. Las plazas traseras disponen de su propio reglaje de distribución/impulsión del aire de climatización, aunque el control bizona de temperatura queda en el tablero delantero. El maletero tampoco es un punto fuerte del C6, como ocurre usualmente en los coches grandes, y sus 400 y pico litros se acompañan con una sección de acceso más bien restringida.Exteriormente, el morro con los galones estilizados, similar a los otros modelos de Citroën, aporta la nota de modernidad, pero el resto del coche inspira un clasicismo de la marca. El guiño a las virtudes aerodinámicas lo pone un alerón trasero de regulación automática en tres posiciones. El detalle inusual en una gran berlina de que los cristales laterales sin marco ajusten directamente en la carrocería (al cerrar las puertas el cristal sube automáticamente unos milímetros para ganar firmeza de posición) no parece producir silbidos aerodinámicos, al menos a las velocidades moderadas a que obligaban las circunstancias de nuestro contacto.Un Citroën grande (en el pasado, incluso uno mediano) no se disocia de su suspensión hidroneumática, que tiene sus adeptos incondicionales. La del C6 es, lógicamente, la última evolución del sistema Hidractiva, de probado confort de bacheo. Los “lomos" en la carretera que eran la bestia negra de los ID y DS nacidos en 1955 y pioneros de la suspensión hidroneumática, parecen vencidos, aunque el coche puede “saludar" peculiarmente al abordar ciertas ondulaciones largas. Si bien a mediados de 2006 Citroën debería ofrecer en el C6 un turbodiésel cuatro cilindros 2.2 de 170 CV para conformar una versión de precio más accesible, sus mecánicas de lanzamiento son sendos V6 gasolina y Diesel. El primero rinde 215 CV y casi 30 mkg de par máximo, y se combina con una transmisión automática/secuencial de seis marchas, con convertidor de par. La versión mecánica que hemos conducido es el 2.700 cm3 de 207 CV y nada menos que 45 mkg de par motor cuyas cualidades y suavidad ya hemos comprobado anteriormente en modelos de Peugeot y Jaguar; el complemento obligatorio de su tracción delantera es también el cambio automático de seis relaciones. Incluso en versión básica (de equipamiento más que razonable, por cierto), este C6 HDI tiene una tarifa de 47.800 €, tres mil más que su equivalente de gasolina. Citroën no será una marca “premium", pero no está dispuesta a saldar su nuevo modelo superior.Citroën se ha tomado su tiempo para ofrecer el modelo que, dentro de su gama, equivale más o menos al Peugeot 607 y utiliza un buen número de elementos estructurales y mecánicos comunes. El C6 milita en un segmento del mercado donde los fabricantes generalistas usualmente no son bien recibidos, y la marca de los galones prevé consecuentemente una producción anual de unas 30.000 unidades que canalizará mayoritariamente a ventas de flotas.Aunque en el interior aparecen algunos detalles del banco de elementos PSA, el habitáculo preserva un innegable estilo intemporal Citroën que se refleja en su peculiar instrumentación parcialmente numérica pero no exenta de practicidad. La versión superior Exclusive (58.300 €) ofrece un display proyectado ante los ojos del conductor, más o menos a la altura de su enfoque en la carretera, que señala la cifra de velocidad y las flechas de dirección de la navegación. En dicha terminación, equipada con tapicería de excelente piel, se dispone opcionalmente de una configuración de dos plazas traseras individualizadas, con regulación eléctrica independiente de altura/inclinación.En un modelo que podría ser típicamente “de chófer" y con una generosa distancia entre ejes, las plazas traseras son amplias para las rodillas y en anchura, pero no tanto en cuanto a altura útil o fácil acceso, lo que no es extraño en un coche cuya gracilidad de línea se basa parcialmente en una altura exterior algo más baja que la del propio Citroën C5, que es 17 cm más corto. Las plazas traseras disponen de su propio reglaje de distribución/impulsión del aire de climatización, aunque el control bizona de temperatura queda en el tablero delantero. El maletero tampoco es un punto fuerte del C6, como ocurre usualmente en los coches grandes, y sus 400 y pico litros se acompañan con una sección de acceso más bien restringida.Exteriormente, el morro con los galones estilizados, similar a los otros modelos de Citroën, aporta la nota de modernidad, pero el resto del coche inspira un clasicismo de la marca. El guiño a las virtudes aerodinámicas lo pone un alerón trasero de regulación automática en tres posiciones. El detalle inusual en una gran berlina de que los cristales laterales sin marco ajusten directamente en la carrocería (al cerrar las puertas el cristal sube automáticamente unos milímetros para ganar firmeza de posición) no parece producir silbidos aerodinámicos, al menos a las velocidades moderadas a que obligaban las circunstancias de nuestro contacto.Un Citroën grande (en el pasado, incluso uno mediano) no se disocia de su suspensión hidroneumática, que tiene sus adeptos incondicionales. La del C6 es, lógicamente, la última evolución del sistema Hidractiva, de probado confort de bacheo. Los “lomos" en la carretera que eran la bestia negra de los ID y DS nacidos en 1955 y pioneros de la suspensión hidroneumática, parecen vencidos, aunque el coche puede “saludar" peculiarmente al abordar ciertas ondulaciones largas. Si bien a mediados de 2006 Citroën debería ofrecer en el C6 un turbodiésel cuatro cilindros 2.2 de 170 CV para conformar una versión de precio más accesible, sus mecánicas de lanzamiento son sendos V6 gasolina y Diesel. El primero rinde 215 CV y casi 30 mkg de par máximo, y se combina con una transmisión automática/secuencial de seis marchas, con convertidor de par. La versión mecánica que hemos conducido es el 2.700 cm3 de 207 CV y nada menos que 45 mkg de par motor cuyas cualidades y suavidad ya hemos comprobado anteriormente en modelos de Peugeot y Jaguar; el complemento obligatorio de su tracción delantera es también el cambio automático de seis relaciones. Incluso en versión básica (de equipamiento más que razonable, por cierto), este C6 HDI tiene una tarifa de 47.800 €, tres mil más que su equivalente de gasolina. Citroën no será una marca “premium", pero no está dispuesta a saldar su nuevo modelo superior.Citroën se ha tomado su tiempo para ofrecer el modelo que, dentro de su gama, equivale más o menos al Peugeot 607 y utiliza un buen número de elementos estructurales y mecánicos comunes. El C6 milita en un segmento del mercado donde los fabricantes generalistas usualmente no son bien recibidos, y la marca de los galones prevé consecuentemente una producción anual de unas 30.000 unidades que canalizará mayoritariamente a ventas de flotas.Aunque en el interior aparecen algunos detalles del banco de elementos PSA, el habitáculo preserva un innegable estilo intemporal Citroën que se refleja en su peculiar instrumentación parcialmente numérica pero no exenta de practicidad. La versión superior Exclusive (58.300 €) ofrece un display proyectado ante los ojos del conductor, más o menos a la altura de su enfoque en la carretera, que señala la cifra de velocidad y las flechas de dirección de la navegación. En dicha terminación, equipada con tapicería de excelente piel, se dispone opcionalmente de una configuración de dos plazas traseras individualizadas, con regulación eléctrica independiente de altura/inclinación.En un modelo que podría ser típicamente “de chófer" y con una generosa distancia entre ejes, las plazas traseras son amplias para las rodillas y en anchura, pero no tanto en cuanto a altura útil o fácil acceso, lo que no es extraño en un coche cuya gracilidad de línea se basa parcialmente en una altura exterior algo más baja que la del propio Citroën C5, que es 17 cm más corto. Las plazas traseras disponen de su propio reglaje de distribución/impulsión del aire de climatización, aunque el control bizona de temperatura queda en el tablero delantero. El maletero tampoco es un punto fuerte del C6, como ocurre usualmente en los coches grandes, y sus 400 y pico litros se acompañan con una sección de acceso más bien restringida.Exteriormente, el morro con los galones estilizados, similar a los otros modelos de Citroën, aporta la nota de modernidad, pero el resto del coche inspira un clasicismo de la marca. El guiño a las virtudes aerodinámicas lo pone un alerón trasero de regulación automática en tres posiciones. El detalle inusual en una gran berlina de que los cristales laterales sin marco ajusten directamente en la carrocería (al cerrar las puertas el cristal sube automáticamente unos milímetros para ganar firmeza de posición) no parece producir silbidos aerodinámicos, al menos a las velocidades moderadas a que obligaban las circunstancias de nuestro contacto.Un Citroën grande (en el pasado, incluso uno mediano) no se disocia de su suspensión hidroneumática, que tiene sus adeptos incondicionales. La del C6 es, lógicamente, la última evolución del sistema Hidractiva, de probado confort de bacheo. Los “lomos" en la carretera que eran la bestia negra de los ID y DS nacidos en 1955 y pioneros de la suspensión hidroneumática, parecen vencidos, aunque el coche puede “saludar" peculiarmente al abordar ciertas ondulaciones largas. Si bien a mediados de 2006 Citroën debería ofrecer en el C6 un turbodiésel cuatro cilindros 2.2 de 170 CV para conformar una versión de precio más accesible, sus mecánicas de lanzamiento son sendos V6 gasolina y Diesel. El primero rinde 215 CV y casi 30 mkg de par máximo, y se combina con una transmisión automática/secuencial de seis marchas, con convertidor de par. La versión mecánica que hemos conducido es el 2.700 cm3 de 207 CV y nada menos que 45 mkg de par motor cuyas cualidades y suavidad ya hemos comprobado anteriormente en modelos de Peugeot y Jaguar; el complemento obligatorio de su tracción delantera es también el cambio automático de seis relaciones. Incluso en versión básica (de equipamiento más que razonable, por cierto), este C6 HDI tiene una tarifa de 47.800 €, tres mil más que su equivalente de gasolina. Citroën no será una marca “premium", pero no está dispuesta a saldar su nuevo modelo superior.Citroën se ha tomado su tiempo para ofrecer el modelo que, dentro de su gama, equivale más o menos al Peugeot 607 y utiliza un buen número de elementos estructurales y mecánicos comunes. El C6 milita en un segmento del mercado donde los fabricantes generalistas usualmente no son bien recibidos, y la marca de los galones prevé consecuentemente una producción anual de unas 30.000 unidades que canalizará mayoritariamente a ventas de flotas.Aunque en el interior aparecen algunos detalles del banco de elementos PSA, el habitáculo preserva un innegable estilo intemporal Citroën que se refleja en su peculiar instrumentación parcialmente numérica pero no exenta de practicidad. La versión superior Exclusive (58.300 €) ofrece un display proyectado ante los ojos del conductor, más o menos a la altura de su enfoque en la carretera, que señala la cifra de velocidad y las flechas de dirección de la navegación. En dicha terminación, equipada con tapicería de excelente piel, se dispone opcionalmente de una configuración de dos plazas traseras individualizadas, con regulación eléctrica independiente de altura/inclinación.En un modelo que podría ser típicamente “de chófer" y con una generosa distancia entre ejes, las plazas traseras son amplias para las rodillas y en anchura, pero no tanto en cuanto a altura útil o fácil acceso, lo que no es extraño en un coche cuya gracilidad de línea se basa parcialmente en una altura exterior algo más baja que la del propio Citroën C5, que es 17 cm más corto. Las plazas traseras disponen de su propio reglaje de distribución/impulsión del aire de climatización, aunque el control bizona de temperatura queda en el tablero delantero. El maletero tampoco es un punto fuerte del C6, como ocurre usualmente en los coches grandes, y sus 400 y pico litros se acompañan con una sección de acceso más bien restringida.Exteriormente, el morro con los galones estilizados, similar a los otros modelos de Citroën, aporta la nota de modernidad, pero el resto del coche inspira un clasicismo de la marca. El guiño a las virtudes aerodinámicas lo pone un alerón trasero de regulación automática en tres posiciones. El detalle inusual en una gran berlina de que los cristales laterales sin marco ajusten directamente en la carrocería (al cerrar las puertas el cristal sube automáticamente unos milímetros para ganar firmeza de posición) no parece producir silbidos aerodinámicos, al menos a las velocidades moderadas a que obligaban las circunstancias de nuestro contacto.Un Citroën grande (en el pasado, incluso uno mediano) no se disocia de su suspensión hidroneumática, que tiene sus adeptos incondicionales. La del C6 es, lógicamente, la última evolución del sistema Hidractiva, de probado confort de bacheo. Los “lomos" en la carretera que eran la bestia negra de los ID y DS nacidos en 1955 y pioneros de la suspensión hidroneumática, parecen vencidos, aunque el coche puede “saludar" peculiarmente al abordar ciertas ondulaciones largas. Si bien a mediados de 2006 Citroën debería ofrecer en el C6 un turbodiésel cuatro cilindros 2.2 de 170 CV para conformar una versión de precio más accesible, sus mecánicas de lanzamiento son sendos V6 gasolina y Diesel. El primero rinde 215 CV y casi 30 mkg de par máximo, y se combina con una transmisión automática/secuencial de seis marchas, con convertidor de par. La versión mecánica que hemos conducido es el 2.700 cm3 de 207 CV y nada menos que 45 mkg de par motor cuyas cualidades y suavidad ya hemos comprobado anteriormente en modelos de Peugeot y Jaguar; el complemento obligatorio de su tracción delantera es también el cambio automático de seis relaciones. Incluso en versión básica (de equipamiento más que razonable, por cierto), este C6 HDI tiene una tarifa de 47.800 €, tres mil más que su equivalente de gasolina. Citroën no será una marca “premium", pero no está dispuesta a saldar su nuevo modelo superior.Citroën se ha tomado su tiempo para ofrecer el modelo que, dentro de su gama, equivale más o menos al Peugeot 607 y utiliza un buen número de elementos estructurales y mecánicos comunes. El C6 milita en un segmento del mercado donde los fabricantes generalistas usualmente no son bien recibidos, y la marca de los galones prevé consecuentemente una producción anual de unas 30.000 unidades que canalizará mayoritariamente a ventas de flotas.Aunque en el interior aparecen algunos detalles del banco de elementos PSA, el habitáculo preserva un innegable estilo intemporal Citroën que se refleja en su peculiar instrumentación parcialmente numérica pero no exenta de practicidad. La versión superior Exclusive (58.300 €) ofrece un display proyectado ante los ojos del conductor, más o menos a la altura de su enfoque en la carretera, que señala la cifra de velocidad y las flechas de dirección de la navegación. En dicha terminación, equipada con tapicería de excelente piel, se dispone opcionalmente de una configuración de dos plazas traseras individualizadas, con regulación eléctrica independiente de altura/inclinación.En un modelo que podría ser típicamente “de chófer" y con una generosa distancia entre ejes, las plazas traseras son amplias para las rodillas y en anchura, pero no tanto en cuanto a altura útil o fácil acceso, lo que no es extraño en un coche cuya gracilidad de línea se basa parcialmente en una altura exterior algo más baja que la del propio Citroën C5, que es 17 cm más corto. Las plazas traseras disponen de su propio reglaje de distribución/impulsión del aire de climatización, aunque el control bizona de temperatura queda en el tablero delantero. El maletero tampoco es un punto fuerte del C6, como ocurre usualmente en los coches grandes, y sus 400 y pico litros se acompañan con una sección de acceso más bien restringida.Exteriormente, el morro con los galones estilizados, similar a los otros modelos de Citroën, aporta la nota de modernidad, pero el resto del coche inspira un clasicismo de la marca. El guiño a las virtudes aerodinámicas lo pone un alerón trasero de regulación automática en tres posiciones. El detalle inusual en una gran berlina de que los cristales laterales sin marco ajusten directamente en la carrocería (al cerrar las puertas el cristal sube automáticamente unos milímetros para ganar firmeza de posición) no parece producir silbidos aerodinámicos, al menos a las velocidades moderadas a que obligaban las circunstancias de nuestro contacto.Un Citroën grande (en el pasado, incluso uno mediano) no se disocia de su suspensión hidroneumática, que tiene sus adeptos incondicionales. La del C6 es, lógicamente, la última evolución del sistema Hidractiva, de probado confort de bacheo. Los “lomos" en la carretera que eran la bestia negra de los ID y DS nacidos en 1955 y pioneros de la suspensión hidroneumática, parecen vencidos, aunque el coche puede “saludar" peculiarmente al abordar ciertas ondulaciones largas. Si bien a mediados de 2006 Citroën debería ofrecer en el C6 un turbodiésel cuatro cilindros 2.2 de 170 CV para conformar una versión de precio más accesible, sus mecánicas de lanzamiento son sendos V6 gasolina y Diesel. El primero rinde 215 CV y casi 30 mkg de par máximo, y se combina con una transmisión automática/secuencial de seis marchas, con convertidor de par. La versión mecánica que hemos conducido es el 2.700 cm3 de 207 CV y nada menos que 45 mkg de par motor cuyas cualidades y suavidad ya hemos comprobado anteriormente en modelos de Peugeot y Jaguar; el complemento obligatorio de su tracción delantera es también el cambio automático de seis relaciones. Incluso en versión básica (de equipamiento más que razonable, por cierto), este C6 HDI tiene una tarifa de 47.800 €, tres mil más que su equivalente de gasolina. Citroën no será una marca “premium", pero no está dispuesta a saldar su nuevo modelo superior.Citroën se ha tomado su tiempo para ofrecer el modelo que, dentro de su gama, equivale más o menos al Peugeot 607 y utiliza un buen número de elementos estructurales y mecánicos comunes. El C6 milita en un segmento del mercado donde los fabricantes generalistas usualmente no son bien recibidos, y la marca de los galones prevé consecuentemente una producción anual de unas 30.000 unidades que canalizará mayoritariamente a ventas de flotas.Aunque en el interior aparecen algunos detalles del banco de elementos PSA, el habitáculo preserva un innegable estilo intemporal Citroën que se refleja en su peculiar instrumentación parcialmente numérica pero no exenta de practicidad. La versión superior Exclusive (58.300 €) ofrece un display proyectado ante los ojos del conductor, más o menos a la altura de su enfoque en la carretera, que señala la cifra de velocidad y las flechas de dirección de la navegación. En dicha terminación, equipada con tapicería de excelente piel, se dispone opcionalmente de una configuración de dos plazas traseras individualizadas, con regulación eléctrica independiente de altura/inclinación.En un modelo que podría ser típicamente “de chófer" y con una generosa distancia entre ejes, las plazas traseras son amplias para las rodillas y en anchura, pero no tanto en cuanto a altura útil o fácil acceso, lo que no es extraño en un coche cuya gracilidad de línea se basa parcialmente en una altura exterior algo más baja que la del propio Citroën C5, que es 17 cm más corto. Las plazas traseras disponen de su propio reglaje de distribución/impulsión del aire de climatización, aunque el control bizona de temperatura queda en el tablero delantero. El maletero tampoco es un punto fuerte del C6, como ocurre usualmente en los coches grandes, y sus 400 y pico litros se acompañan con una sección de acceso más bien restringida.Exteriormente, el morro con los galones estilizados, similar a los otros modelos de Citroën, aporta la nota de modernidad, pero el resto del coche inspira un clasicismo de la marca. El guiño a las virtudes aerodinámicas lo pone un alerón trasero de regulación automática en tres posiciones. El detalle inusual en una gran berlina de que los cristales laterales sin marco ajusten directamente en la carrocería (al cerrar las puertas el cristal sube automáticamente unos milímetros para ganar firmeza de posición) no parece producir silbidos aerodinámicos, al menos a las velocidades moderadas a que obligaban las circunstancias de nuestro contacto.Un Citroën grande (en el pasado, incluso uno mediano) no se disocia de su suspensión hidroneumática, que tiene sus adeptos incondicionales. La del C6 es, lógicamente, la última evolución del sistema Hidractiva, de probado confort de bacheo. Los “lomos" en la carretera que eran la bestia negra de los ID y DS nacidos en 1955 y pioneros de la suspensión hidroneumática, parecen vencidos, aunque el coche puede “saludar" peculiarmente al abordar ciertas ondulaciones largas. Si bien a mediados de 2006 Citroën debería ofrecer en el C6 un turbodiésel cuatro cilindros 2.2 de 170 CV para conformar una versión de precio más accesible, sus mecánicas de lanzamiento son sendos V6 gasolina y Diesel. El primero rinde 215 CV y casi 30 mkg de par máximo, y se combina con una transmisión automática/secuencial de seis marchas, con convertidor de par. La versión mecánica que hemos conducido es el 2.700 cm3 de 207 CV y nada menos que 45 mkg de par motor cuyas cualidades y suavidad ya hemos comprobado anteriormente en modelos de Peugeot y Jaguar; el complemento obligatorio de su tracción delantera es también el cambio automático de seis relaciones. Incluso en versión básica (de equipamiento más que razonable, por cierto), este C6 HDI tiene una tarifa de 47.800 €, tres mil más que su equivalente de gasolina. Citroën no será una marca “premium", pero no está dispuesta a saldar su nuevo modelo superior.

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