En cuanto a la habitabilidad, el interior ofrece un inequívoco sabor de familiar, otra tendencia que todos los compactos van asimilando heredada de los monovolúmenes. Así, el habitáculo está lleno de huecos para dejar objetos. Hay tantos y tan esparcidos que el coche parece una especie de secreter (algunos son demasiado pequeños y están en ubicaciones poco accesibles, como los que hay en la parte delantera de las puertas).Lástima que el espíritu familiar no imbuya también al espacio útil. Aunque el coche es más grande que el Xsara, no pasa de “correcto" cuando se compara con la competencia. Con 71 centímetros como mínimo para las piernas en las plazas traseras, es uno de los compactos con menos hueco atrás. Esta carencia se aprecia todavía más con esta carrocería de tres puertas, que tiende a estrechar el espacio disponible. Lo mismo cabe decir del techo, tan tendido que recorta mucho el espacio para la cabeza.
Y el maletero, con ser regular de formas y cómodo de acceso, no es tampoco muy grande. Ni siquiera supera al del Xsara.
Probamos en esta ocasión el acabado VTR, que está un paso por encima del más básico LX en la configuración tres puertas. Como éste último nos parece demasiado parco en equipamiento, no dudamos en recomendar este nivel VTR como punto de partida por unos asequibles 18.980 euros, cantidad que, como es sabido, Citroën suele mejorar con sus populares descuentos y deja en unos 16.000 euros largos.Por ese dinero, en el C4 colocan una dotación de serie envidiable. Así, el coche cuenta con un nutrido grupo de elementos de seguridad, como el ABS, los airbags frontales, laterales delanteros y de cortina delante y detrás. También hay luces de emergencia automáticas y, ya como opción, el ESP y el ASR, que van juntos por 550 euros; y el novedoso sistema de alerta de cambio involuntario de carril, un original mecanismo de Citroën que nos avisa si cambiamos de carril sin avisar.Se incluye ya de serie el controlador de velocidad de crucero, un elemento cada vez más común. En este caso, Citroën monta un sistema de controlador de crucero y limitador de velocidad máxima. El mismo mando permite seleccionar cada una de las funciones, de tal forma que el controlador nos mantendrá la velocidad programada, mientras que el limitador nos impedirá rebasar un límite fijado.El apartado de confort es igualmente extenso. Cuenta de serie con elementos como el aire acondicionado, radio con CD, volante regulable en altura y profundidad y varios elementos más que ya son más frecuentes. Además, se puede completar con la pintura metalizada (300 euros), el techo practicable (650 euros) y un surtido de packs de lujo, como el que incluye asientos calefactables y tapicería de cuero, que cuesta 1.500 euros; o el que combina climatizador, espejo con antideslumbramiento, lunas atérmicas, pintura metalizada y sensor de lluvia, que sale por 760 euros.
Como se ve, un buen número de posibilidades para combinar y personalizar el coche a nuestra medida, pero es una lástima que algunos “gadgets" de Citroën, como los faros autodireccionales, la alerta de presión de los neumáticos o los sensores de aparcamiento, no estén disponibles con este motor.
En cuanto a la habitabilidad, el interior ofrece un inequívoco sabor de familiar, otra tendencia que todos los compactos van asimilando heredada de los monovolúmenes. Así, el habitáculo está lleno de huecos para dejar objetos. Hay tantos y tan esparcidos que el coche parece una especie de secreter (algunos son demasiado pequeños y están en ubicaciones poco accesibles, como los que hay en la parte delantera de las puertas).Lástima que el espíritu familiar no imbuya también al espacio útil. Aunque el coche es más grande que el Xsara, no pasa de “correcto" cuando se compara con la competencia. Con 71 centímetros como mínimo para las piernas en las plazas traseras, es uno de los compactos con menos hueco atrás. Esta carencia se aprecia todavía más con esta carrocería de tres puertas, que tiende a estrechar el espacio disponible. Lo mismo cabe decir del techo, tan tendido que recorta mucho el espacio para la cabeza.
Y el maletero, con ser regular de formas y cómodo de acceso, no es tampoco muy grande. Ni siquiera supera al del Xsara.
Probamos en esta ocasión el acabado VTR, que está un paso por encima del más básico LX en la configuración tres puertas. Como éste último nos parece demasiado parco en equipamiento, no dudamos en recomendar este nivel VTR como punto de partida por unos asequibles 18.980 euros, cantidad que, como es sabido, Citroën suele mejorar con sus populares descuentos y deja en unos 16.000 euros largos.Por ese dinero, en el C4 colocan una dotación de serie envidiable. Así, el coche cuenta con un nutrido grupo de elementos de seguridad, como el ABS, los airbags frontales, laterales delanteros y de cortina delante y detrás. También hay luces de emergencia automáticas y, ya como opción, el ESP y el ASR, que van juntos por 550 euros; y el novedoso sistema de alerta de cambio involuntario de carril, un original mecanismo de Citroën que nos avisa si cambiamos de carril sin avisar.Se incluye ya de serie el controlador de velocidad de crucero, un elemento cada vez más común. En este caso, Citroën monta un sistema de controlador de crucero y limitador de velocidad máxima. El mismo mando permite seleccionar cada una de las funciones, de tal forma que el controlador nos mantendrá la velocidad programada, mientras que el limitador nos impedirá rebasar un límite fijado.El apartado de confort es igualmente extenso. Cuenta de serie con elementos como el aire acondicionado, radio con CD, volante regulable en altura y profundidad y varios elementos más que ya son más frecuentes. Además, se puede completar con la pintura metalizada (300 euros), el techo practicable (650 euros) y un surtido de packs de lujo, como el que incluye asientos calefactables y tapicería de cuero, que cuesta 1.500 euros; o el que combina climatizador, espejo con antideslumbramiento, lunas atérmicas, pintura metalizada y sensor de lluvia, que sale por 760 euros.
Como se ve, un buen número de posibilidades para combinar y personalizar el coche a nuestra medida, pero es una lástima que algunos “gadgets" de Citroën, como los faros autodireccionales, la alerta de presión de los neumáticos o los sensores de aparcamiento, no estén disponibles con este motor.







