Citroën C3 1.6 16v SX Plus

Se pueden decir muchas cosas del Citroën C3, muchas buenas y también muchas no tan buenas. Lo que no se puede decir es que no es un coche original. Su estética no deja indiferente a nadie, porque conjuga perfectamente los argumentos maestros del diseño contemporáneo: es atractivo, funcional y absolutamente único en su estilo. La calidad del producto final es otra historia y también lo es su comportamiento dinámico.

Puntos débiles
Puntos débiles

Cuando nos ponemos en marcha con el C3, nos damos cuenta de cuál es el gran valor que aporta este coche: la agilidad. Desde el elevado punto de vista que se tiene al volante de un vehículo tan alto, la ciudad es un juego de niños. Una dirección que se gobierna con un dedo facilita enormemente el eslalon ciudadano y el coche se mueve con suma gracilidad por el complicado terreno urbano. El motor, el gasolina 1.6 con culata de 16 válvulas y un empuje de 110 CV, es un gran aliado en este comportamiento. Su respuesta es bastante pronta y, aunque no es muy contundente, mueve con alegría y solvencia al ligero C3.

Esta facilidad para moverse también queda patente en carretera. Las prestaciones no son, está claro, de deportivo, pero el coche es bastante rápido, acelera medianamente bien (0-100 en 11,6 segundos) y, si uno se esmera con el cambio, le puede sacar un buen partido al motor. Los momentos más delicados se producen en los adelantamientos, que obligan a reducir mucho para no perder ritmo. Al margen de esto, si se presta atención al cuentavueltas y se mantiene el propulsor sobre las 4.000 rpm, el rendimiento del C3 no nos defraudará. A esta satisfacción contribuirá también el consumo, bastante contenido con una media de 7,7 litros a los 100.

No produce tanta satisfacción el comportamiento dinámico, porque el C3 es un coche que no gusta de las grandes alegrías. Su paso por curva es noble y equilibrado si no se quiere ir muy rápido, pero, si a uno le atrae la velocidad, se encontrará con algunas dificultades. De suspensión tirando a poco firme, se ve lastrado por una carrocería que se balancea demasiado y da lugar a unos apoyos un tanto imprecisos. Esto, que siempre es desagradable, se une a una incómoda falta de información por parte de la muy suave dirección, lo que nos deja con una cierta intranquilidad a la hora de atacar los giros. Da la impresión de que el aplomo del coche no va a ser el que luego en realidad sí es. con un marcado subviraje que avisa y permite corregir los problemas antes de que estos se hagan peligrosos, pero conviene no tensar mucho la situación. La presencia del control de estabilidad como elemento opcional es claramente recomendable. De todas formas, si no pretendemos correr mucho, el C3 es un vehículo de elevado confort de marcha y muy fácil de conducir. Por un precio de salida que, con los descuentos, se queda en 14.310 euros, estamos ante un coche muy interesante para el que necesite un utilitario enfocado sobre todo a la ciudad. Si se quiere viajar mucho con él, la opción ya no es tan buena, pero tampoco es de las peores y aporta un interesante maletero de mucha capacidad, algo fundamental a la hora de los desplazamientos largos.