Chrysler PT Cruiser 2.2 CRD

Los amantes del diseño típicamente americano del PT Cruiser ya no tendrán excusas para no hacerse con una unidad del modelo: el nuevo motor Diesel 2.2 CRD, realizado en asociación con Mercedes, asegura a los consumidores europeos una estética original y una mecánica que el año pasado supuso el 65 por ciento de las ventas en el segmento de los monovolúmenes compactos.

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A mediados del mes que viene llegará a nuestro país la versión Diesel del PT Cruiser, un vehículo que, en sus dos años de existencia, ha obtenido unas ventas de 350.000 unidades. Chrysler pretende aumentar esta cifra acercando al consumidor una mecánica de gasóleo que satisfaga las demandas del mercado europeo.

El motor elegido para equipar al automóvil más emblemático de la marca ha sido el 2.2 CRD de Mercedes-Benz, similar al que montan los coches de las clases C y E del constructor germano. Este propulsor, que se une a los "common-rail" estrenados en el Chrysler Voyager y los Jeep Cherokee y Grand Cherokee, cuenta con 121 CV de potencia y hace gala de un comportamiento suave y progresivo, permitiendo rodar en autopistas o autovías a un ritmo muy aceptable.

Sus "buenas maneras" no se pierden en los trazados sinuosos: a pesar de los continuos cambios de marcha que hay que realizar, debido a las curvas o repechos que se encuentren en el camino, siempre ofrece una buena respuesta, recuperando velocidad y empuje desde el mismo momento en que se pisa de nuevo el acelerador.

En estos casos, el nuevo cambio manual (no habrá disponible una versión automática) resulta de gran ayuda. Similar a la empleada en la clase V de Mercedes, la transmisión es suave, precisa y de recorridos cortos, lo que ayuda a mover con agilidad los más de 1.600 kg que pesa el vehículo.

A pesar de que la mecánica invita a imprimir velocidad al PT Cruiser, el paso por curva se ve limitado por unas suspensiones demasiado blandas, que restan eficacia al buen tono general. Como la mayoría de los modelos americanos, la amortiguación está pensada casi exclusivamente para la comodidad de los ocupantes del vehículo (que apenas sentirán las irregularidades del asfalto). Sin embargo, provocan que el coche se incline excesivamente en los virajes y, teniendo en cuenta la altura y la elevada posición de conducción de este modelo de Chrysler, la sensación de "tumbarse" en los virajes se acentúa, restando aplomo al comportamiento del automóvil.

Sin embargo, las reacciones del PT Cruiser nunca sorprenderán al conductor: cualquier insinuación de sobre o subviraje -que rara vez aparecerá- puede corregirse fácilmente con un pequeño movimiento de volante, gracias a una dirección asistida suave que guiará el vehículo con precisión hacia donde nosotros queramos. Además, el control de tracción y un más que notable equipo de frenos ayudarán en la tarea de realizar un viaje sin sobresaltos.