Chrysler Neon 2.0 LX

A pesar de la gran oferta de modelos existente hoy por hoy en el mercado, no siempre resulta fácil elegir un automóvil que diferencie a su conductor del resto. El Chrysler Neon, sin embargo, es una excepción, ya que, además de contar con una imagen muy original, puede presumir de un comportamiento noble y de una relación valor/precio muy atractiva.

Chrysler Neon 2.0 LX
Chrysler Neon 2.0 LX

En los últimos años, Chrysler se ha concienciado de la importancia que supone adaptar sus modelos al gusto europeo. Y no sólo por la diferencia que rige en cuanto al concepto de automóvil al otro lado del Atlántico, sino también por la gran competencia existente entre las marcas que copan el mercado en el Viejo Continente. Es por ello que tras el poco éxito obtenido por la anterior generación del Neon, esta vez se haya desarrollado un sustituto capaz de plantar cara sin complejos a los rivales de su segmento. De hecho, se ha conseguido diseñar un vehículo, que, si bien estéticamente recuerda al modelo anterior, nada tiene que ver con éste. Ante todo, tal como se ha comentado antes, resulta original y hasta cierto punto exclusivo, ya que su estética se desmarca de la empleada en la mayoría de las berlinas medias. Visto desde atrás puede parecerse a alguno de sus hermanos, pero frontalmente tiene su propio carácter. Uno de los detalles más criticados del anterior Neon era el hecho de que las puertas no tuvieran marco, lo que perjudicaba notablemente aspectos como la sonoridad o incluso la rigidez del conjunto. Este problema ha sido solucionado incorporando marcos en las puertas, siendo ahora el coche un 26 por ciento más rígido y algo menos ruidoso, aunque no todo lo deseable. El interior, por su parte, ha cambiado por completo, recurriendo a materiales de mejor calidad y a un diseño más actual. Llaman la atención los relojes del cuadro, con fondo blanco, además del volante de cuatro radios de diámetro algo exagerado. Los asientos delanteros son cómodos, al igual que los traseros, contando con tapicería de piel de serie en esta versión tope de gama, denominada LX. El habitáculo es suficientemente amplio y el nivel de equipamiento es considerablemente elevado, incluyendo elementos como ABS, control de tracción (diseñado este último para arrancadas en suelos deslizantes más que para evitar pérdidas de tracción en conducción rápida), doble airbag frontal, alarma y cierre centralizado con mando a distancia, además de las llantas de aleación. Ante todo, resulta original y hasta cierto punto exclusivo, ya que su estética se desmarca de la empleada en la mayoría de las berlinas medias. Mecánicamente, las mejoras con respecto a su antecesor también son palpables. El motor 2 litros de distribución monoárbol con 16 válvulas y 133 CV es el mismo que montaba la anterior generación del Neon y el actual Voyager, así como el PT Cruiser, que lo equipa en versión con culata de doble árbol de levas. En el Neon cuenta con nuevos colectores de admisión y algunas mejoras de menor importancia. La entrega de potencia de este propulsor es más contundente a partir de las 4.000 rpm, al igual que ocurre con el par. Por ello se echa en falta algo más de respuesta a bajo y medio régimen, siendo necesario recurrir al cambio con frecuencia y mantener de este modo el motor alto de vueltas para sacarle el máximo partido. En lo que a prestaciones se refiere, el Neon acelera de 0 a 100 km/h en 9"78/100 (prácticamente un segundo menos de lo anunciado oficialmente), alcanzando una velocidad máxima de 200 km/h, cifras que no desmerecen de las ofrecidas por la mayoría de sus competidores.

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