La apuesta de Chrysler por Europa ya es definitiva. En lo que va de año, la marca norteamericana ha aumentado ventas y beneficios en el Viejo Continente, lo que ha reafirmado su ya de por sí previsto plan de expansión. En un período en el que los fabricantes estadounidense pierden cuota de mercado en su país, Europa representa una interesante salida para sus modelos y Chrysler lo sabe. Por eso, tras la presentación del PT Cruiser Cabrio, el Crossfire Roadster y el remodelado monovolumen Voyager, la firma ha decidido atacar ahora el prestigioso segmento E. Y lo hace ampliando la gama de su buque insignia, la gran berlina 300C, con una variante familiar que dará mucho que hablar.El nuevo Chrsyler 300C Touring comparte muchas cualidades con la actual versión sedán, lo que da una idea de lo arriesgado de la apuesta. Robusto, musculoso y muy potente, este nuevo familiar, el primero del Grupo Chrysler, no engaña a nadie: es americano. O apasiona o se aborrece, no admite término medio. Eso sí, práctico lo es un rato. Aunque en diseño es similar a su “hermano" de gama, en espacio de carga no hay color.El perfil lateral del 300C Touring presenta, desde la estructura frontal hasta el pilar central, el mismo diseño que la versión sedán. En cambio, las puertas traseras, los prolongados paneles laterales, el trazo del techo y la trasera muestran claramente la concepción familiar. Ésta queda perfectamente ratificada con la disposición del maletero, muy innovador. El portón trasero del 300C Touring aparece con forma de “L" invertida (partiendo del techo del vehículo), elevándose casi verticalmente. Con ello, no sólo mejora la posibilidad de introducción de la carga por el aumento de espacio, sino que además evita que el usuario deba apartarse hacia atrás al abrirlo. Un único “pero": este diseño no está pensado para bajitos; las personas de menos de 1,65 metros pueden encontrarse con dificultades para cerrar el maletero.
Además de por potencia, el Chrsyler 300C Touring sorprende por sus impresionantes dimensiones. Mide algo más de 5 metros de largo, casi 2 de ancho y 1,5 de alto. Su distancia entre ejes es de 3 metros y la capacidad del maletero de 630 litros. Pero, ojo, con el asiento trasero plegado alcanza los 1.602 litros.
En cuanto al frontal, la versión familiar confirma la tradicional esencia de Chrysler, con una elevada y expresiva parrilla, inspirada en el prototipo Chronos, presentado en el Salón de Detroit en 1998. En su parte superior, se integra el nuevo emblema alado, que alberga el histórico logotipo dorado de la marca.
El interior del 300C Touring es sencillo y elegante. Sin excesos, aunque con todo lo necesario. Aquí, la tecnología está a la orden del día. Prácticamente todo es automático: desde los retrovisores, hasta la regulación del volante, los pedales y el asiento. Por eso, quizás sorprende un tanto que las butacas delanteras dispongan de un soporte lumbar con ajuste manual.
Por lo demás, acabado y equipamiento es excelente. El vehículo combina en su interior el color gris oscuro, para evitar reflejos en los cristales, y el gris claro, para aportar sensación de mayor amplitud. Los materiales, a su vez, son de primera calidad, con el predominio del cuero y la madera. Destaca, eso sí, el acabado símil concha de tortuga, muy de moda en estos tiempos y que se utiliza en el aro del volante (no muy recomendable por resbalar en exceso), el pomo del cambio y el interior de los tiradores de las puertas.
Limpiaparabrisas con sensores de lluvia, climatizador de doble zona con sensores infrarrojos y un sistema de sonido con altavoces Boston Acoustics completan su equipamiento. Como opción, aparece un sistema de telefonía manos libres Uconnect y otro de audio con navegación por satélite.
La habitabilidad del 300C Touring también es extraordinaria. Su gran anchura y la apertura de hasta 72 grados de las puertas se conjugan para crear un espacio excepcionalmente amplio. Las plazas traseras, por ejemplo, ofrecen el mayor espacio para las piernas de su clase, con hasta 1,020 metros. No obstante, el modelo está concebido principalmente para cuatro plazas, ya que en la zona de atrás tanto el túnel de transmisión como el portaobjetos delantero hacen muy incómoda la plaza central.
La apuesta de Chrysler por Europa ya es definitiva. En lo que va de año, la marca norteamericana ha aumentado ventas y beneficios en el Viejo Continente, lo que ha reafirmado su ya de por sí previsto plan de expansión. En un período en el que los fabricantes estadounidense pierden cuota de mercado en su país, Europa representa una interesante salida para sus modelos y Chrysler lo sabe. Por eso, tras la presentación del PT Cruiser Cabrio, el Crossfire Roadster y el remodelado monovolumen Voyager, la firma ha decidido atacar ahora el prestigioso segmento E. Y lo hace ampliando la gama de su buque insignia, la gran berlina 300C, con una variante familiar que dará mucho que hablar.El nuevo Chrsyler 300C Touring comparte muchas cualidades con la actual versión sedán, lo que da una idea de lo arriesgado de la apuesta. Robusto, musculoso y muy potente, este nuevo familiar, el primero del Grupo Chrysler, no engaña a nadie: es americano. O apasiona o se aborrece, no admite término medio. Eso sí, práctico lo es un rato. Aunque en diseño es similar a su “hermano" de gama, en espacio de carga no hay color.El perfil lateral del 300C Touring presenta, desde la estructura frontal hasta el pilar central, el mismo diseño que la versión sedán. En cambio, las puertas traseras, los prolongados paneles laterales, el trazo del techo y la trasera muestran claramente la concepción familiar. Ésta queda perfectamente ratificada con la disposición del maletero, muy innovador. El portón trasero del 300C Touring aparece con forma de “L" invertida (partiendo del techo del vehículo), elevándose casi verticalmente. Con ello, no sólo mejora la posibilidad de introducción de la carga por el aumento de espacio, sino que además evita que el usuario deba apartarse hacia atrás al abrirlo. Un único “pero": este diseño no está pensado para bajitos; las personas de menos de 1,65 metros pueden encontrarse con dificultades para cerrar el maletero.
Además de por potencia, el Chrsyler 300C Touring sorprende por sus impresionantes dimensiones. Mide algo más de 5 metros de largo, casi 2 de ancho y 1,5 de alto. Su distancia entre ejes es de 3 metros y la capacidad del maletero de 630 litros. Pero, ojo, con el asiento trasero plegado alcanza los 1.602 litros.
En cuanto al frontal, la versión familiar confirma la tradicional esencia de Chrysler, con una elevada y expresiva parrilla, inspirada en el prototipo Chronos, presentado en el Salón de Detroit en 1998. En su parte superior, se integra el nuevo emblema alado, que alberga el histórico logotipo dorado de la marca.
El interior del 300C Touring es sencillo y elegante. Sin excesos, aunque con todo lo necesario. Aquí, la tecnología está a la orden del día. Prácticamente todo es automático: desde los retrovisores, hasta la regulación del volante, los pedales y el asiento. Por eso, quizás sorprende un tanto que las butacas delanteras dispongan de un soporte lumbar con ajuste manual.
Por lo demás, acabado y equipamiento es excelente. El vehículo combina en su interior el color gris oscuro, para evitar reflejos en los cristales, y el gris claro, para aportar sensación de mayor amplitud. Los materiales, a su vez, son de primera calidad, con el predominio del cuero y la madera. Destaca, eso sí, el acabado símil concha de tortuga, muy de moda en estos tiempos y que se utiliza en el aro del volante (no muy recomendable por resbalar en exceso), el pomo del cambio y el interior de los tiradores de las puertas.
Limpiaparabrisas con sensores de lluvia, climatizador de doble zona con sensores infrarrojos y un sistema de sonido con altavoces Boston Acoustics completan su equipamiento. Como opción, aparece un sistema de telefonía manos libres Uconnect y otro de audio con navegación por satélite.
La habitabilidad del 300C Touring también es extraordinaria. Su gran anchura y la apertura de hasta 72 grados de las puertas se conjugan para crear un espacio excepcionalmente amplio. Las plazas traseras, por ejemplo, ofrecen el mayor espacio para las piernas de su clase, con hasta 1,020 metros. No obstante, el modelo está concebido principalmente para cuatro plazas, ya que en la zona de atrás tanto el túnel de transmisión como el portaobjetos delantero hacen muy incómoda la plaza central.
La apuesta de Chrysler por Europa ya es definitiva. En lo que va de año, la marca norteamericana ha aumentado ventas y beneficios en el Viejo Continente, lo que ha reafirmado su ya de por sí previsto plan de expansión. En un período en el que los fabricantes estadounidense pierden cuota de mercado en su país, Europa representa una interesante salida para sus modelos y Chrysler lo sabe. Por eso, tras la presentación del PT Cruiser Cabrio, el Crossfire Roadster y el remodelado monovolumen Voyager, la firma ha decidido atacar ahora el prestigioso segmento E. Y lo hace ampliando la gama de su buque insignia, la gran berlina 300C, con una variante familiar que dará mucho que hablar.El nuevo Chrsyler 300C Touring comparte muchas cualidades con la actual versión sedán, lo que da una idea de lo arriesgado de la apuesta. Robusto, musculoso y muy potente, este nuevo familiar, el primero del Grupo Chrysler, no engaña a nadie: es americano. O apasiona o se aborrece, no admite término medio. Eso sí, práctico lo es un rato. Aunque en diseño es similar a su “hermano" de gama, en espacio de carga no hay color.El perfil lateral del 300C Touring presenta, desde la estructura frontal hasta el pilar central, el mismo diseño que la versión sedán. En cambio, las puertas traseras, los prolongados paneles laterales, el trazo del techo y la trasera muestran claramente la concepción familiar. Ésta queda perfectamente ratificada con la disposición del maletero, muy innovador. El portón trasero del 300C Touring aparece con forma de “L" invertida (partiendo del techo del vehículo), elevándose casi verticalmente. Con ello, no sólo mejora la posibilidad de introducción de la carga por el aumento de espacio, sino que además evita que el usuario deba apartarse hacia atrás al abrirlo. Un único “pero": este diseño no está pensado para bajitos; las personas de menos de 1,65 metros pueden encontrarse con dificultades para cerrar el maletero.
Además de por potencia, el Chrsyler 300C Touring sorprende por sus impresionantes dimensiones. Mide algo más de 5 metros de largo, casi 2 de ancho y 1,5 de alto. Su distancia entre ejes es de 3 metros y la capacidad del maletero de 630 litros. Pero, ojo, con el asiento trasero plegado alcanza los 1.602 litros.
En cuanto al frontal, la versión familiar confirma la tradicional esencia de Chrysler, con una elevada y expresiva parrilla, inspirada en el prototipo Chronos, presentado en el Salón de Detroit en 1998. En su parte superior, se integra el nuevo emblema alado, que alberga el histórico logotipo dorado de la marca.
El interior del 300C Touring es sencillo y elegante. Sin excesos, aunque con todo lo necesario. Aquí, la tecnología está a la orden del día. Prácticamente todo es automático: desde los retrovisores, hasta la regulación del volante, los pedales y el asiento. Por eso, quizás sorprende un tanto que las butacas delanteras dispongan de un soporte lumbar con ajuste manual.
Por lo demás, acabado y equipamiento es excelente. El vehículo combina en su interior el color gris oscuro, para evitar reflejos en los cristales, y el gris claro, para aportar sensación de mayor amplitud. Los materiales, a su vez, son de primera calidad, con el predominio del cuero y la madera. Destaca, eso sí, el acabado símil concha de tortuga, muy de moda en estos tiempos y que se utiliza en el aro del volante (no muy recomendable por resbalar en exceso), el pomo del cambio y el interior de los tiradores de las puertas.
Limpiaparabrisas con sensores de lluvia, climatizador de doble zona con sensores infrarrojos y un sistema de sonido con altavoces Boston Acoustics completan su equipamiento. Como opción, aparece un sistema de telefonía manos libres Uconnect y otro de audio con navegación por satélite.
La habitabilidad del 300C Touring también es extraordinaria. Su gran anchura y la apertura de hasta 72 grados de las puertas se conjugan para crear un espacio excepcionalmente amplio. Las plazas traseras, por ejemplo, ofrecen el mayor espacio para las piernas de su clase, con hasta 1,020 metros. No obstante, el modelo está concebido principalmente para cuatro plazas, ya que en la zona de atrás tanto el túnel de transmisión como el portaobjetos delantero hacen muy incómoda la plaza central.







