Chevrolet Matiz 1.0 SX

Voy a venderos un coche para ciudad: reducidas dimensiones para aparcar en cualquier lado, un diseño divertido y joven, una mecánica suficiente para recorridos urbanos y todo ello por un precio ajustado. Estoy hablando del Chevrolet Matiz.

Chevrolet Matiz 1.0 SX
Chevrolet Matiz 1.0 SX
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Diez mil euros y buscar un coche para la ciudad son los principales requisitos que se necesitan para decantarse por un Matiz 1.0 SX.Es uno de los vehículos más económicos del mercado español y cuesta 9.920 euros. Pero, ¿qué nos ofrece a cambio? ¿Satisface nuestras expectativas? Pues no podemos contestar de manera contundente que sí, ni de manera tajante que no a esta pregunta. Siempre hay que tener en cuenta los matices intermedios… Sí, el Matiz satisface nuestras expectativas para su manejo por ciudad –es ágil, la mecánica cuando gira a muchas vueltas responde y tiene un tamaño ideal para aparcarlo en cualquier hueco-. Sin embargo, no nos ocurre lo mismo si sacamos al pequeño utilitario a carretera abierta. En esos casos, el motor se queda corto y el confort de marcha queda comprometido por el mismo. El motor 1.0 protagonista de nuestra prueba anuncia una potencia oficial de 65 CV, aunque en banco de rodillos le hemos arrancado tres caballos de potencia más, cuando gira a 5.570 rpm. Donde más jugo podemos sacarle a esta mecánica es en lo más alto del cuentavueltas. Sumando y restando marchas sin parar, eso sí. A partir de 5.000 giros, ofrece 64,4 CV y en el momento de corte (en 6.500 vueltas) aún sigue ofreciendo 55 CV. Más abajo es una mecánica perezosa; se puede justificar por la reducida cilindrada de la misma: un litro. La entrega de par motor se realiza de forma lineal, pero notamos que nos falta empuje. Se debe a que los desarrollos de las marchas más cortas –primera a tercera- son demasiado largos. Esto lo experimentamos en ciudad: no podemos circular en segunda, porque se nos revoluciona demasiado –y hace bastante ruido-, y nos pide la tercera enseguida. Cuando la engranamos, cae tanto y tan deprisa de vueltas que reducimos inmediatamente… y vuelta a empezar. Una vez que nos acostumbramos a subir o bajar rápidamente una relación para aprovechar el motor, comprobamos que el Matiz se mueve como pez en el agua por ciudad. Y si para el exterior es una baza importante su reducida longitud (3,4 metros), en el interior se echan en falta centímetros. Tiene una anchura en las plazas delanteras de 125 cm (siete menos que un Citroën C1 y tres menos que un Fiat Panda) y eso se nota en que, si nos esforzamos un poco, podemos incluso regular el retrovisor derecho sin la ayuda eléctrica que se nos ofrece en este acabado. En las plazas traseras también hay poca anchura, pero nuestro protagonista no es el más estrecho (mide 124 cm) frente a los 119 cm del C1 y los 127 cm del Panda. En espacio para las piernas, sin embargo, el Matiz se lleva la palma al reservar a los pasajeros de las plazas traseras 68 cm, unos poquitos más que sus directos rivales. La altura al techo también es una cota que claramente se lleva el Chevrolet y eso se refleja en un exterior con aspecto de monovolumen.Y ya que estamos en el interior, aprovechamos para comentar que el volumen del maletero nos ha sorprendido gratamente: 200 litros. La boca de carga no es muy amplia y el espacio que queda para depositar objetos es reducido, pero sirve para dejar las bolsas de la compra. Sentados para conducir, comprobamos que el interior ha sido completamente rediseñado y que ahora es más amable y, sobre todo más "europeo". Todo está a mano –el habitáculo es reducido- y todos los mandos son intuitivos. Aunque esta característica, los mandos intuitivos, pueda parecer una obviedad en realidad no lo es. Uno de los públicos destinatarios de estos coches son personas que acaban de sacarse el permiso de conducir. Facilitarles la tarea de poner unas luces de emergencia rápidamente o de accionar el aire acondicionado sin dejar de prestar máxima atención a la carretera es un tanto importante a favor de este tipo de diseños ordenados.