BMW 530d Touring

Familiar, deportivo y Diesel, tres características que destacan de forma especial en el atractivo modelo alemán. Más de 220 CV de potencia con un consumo ridículo. ¡Impresionante!

No deja de sorprendernos esta mecánica Diesel de seis cilindros en línea y tres litros de capacidad, pues su rendimiento es espectacular, ofrece buen empuje desde muy pocas revoluciones y logra unas cifras de consumo que pueden calificarse de ridículas.Dispone de sistema de inyección directa por conducto común de última generación con control electrónico y turbocompresor de geometría variable, además de un intercooler de grandes dimensiones, con lo que anuncia una potencia oficial de nada más y nada menos que 218 CV a 4.000 rpm y una cifra de par sólo comparable a la del “Talgo" Madrid-Irún, 500 Nm a 2.000 rpm. Bien, pues después de pasar por nuestro Centro Técnico, hemos podido comprobar con agradable sorpresa, que la cifra de potencia real supera los 227 CV a menos de 4.000 rpm y que el par máximo que entrega esta mecánica es descomunal, 570 Nm a 2.320 rpm. Con unas cifras de este calado era de esperar que los consumos fueran, cuando menos, desorbitados. Pues nada más lejos de la realidad, el gasto medio de gasóleo de nuestra unidad se situó en 8,3 litros a los 100 km, un dato realmente satisfactorio y placentero para el bolsillo del usuario. La entrega de potencia es muy lineal y contundente desde muy pocas revoluciones, desde 2.000 vueltas el motor está entregando más de 135 CV y a 3.000 supera los 210 CV de potencia. Lógicamente, con estos mimbres, era de esperar que las prestaciones no defraudaran, y de hecho, satisfacen las expectativas de los usuarios más exigentes. Como muestra, un botón: acelera de 0 a 100 km/h en sólo 7,7 segundos y recorre el primer kilómetro desde parado en 28,4 segundos, que no está nada mal para tratarse de un familiar de 1.830 kg... Diesel. Mejores aún son las cifras de recuperación y adelantamiento, donde este modelo ha demostrado estar en plena forma, sin competidores que le hagan sombra. A ello ayuda una caja de cambios de seis velocidades, muy bien escalonada, que permite a las cinco primeras lograr un comportamiento dinámico muy satisfactorio en carretera. El tacto de la palanca, como en la mayoría de los modelos de la marca, es algo duro, aunque destaca la precisión de inserción de las marchas. Incluso la sexta es también muy utilizable en este tipo de recorridos, pero donde se logra sacar más partido de ella es en autopistas o autovías, pues no es necesario bajar ninguna marcha a menos que algún vehículo nos haya ralentizado nuestra vivaz marcha, así los consumos se mantendrán en cifras asumibles y el nivel de ruido procedente del motor, muy poco molesto. Precisamente hay que hacer hincapié en este aspecto, no sólo el nivel es bajo (no llega a los 70 dB a 140 km/h), es que es el más atractivo de los procedentes de una mecánica Diesel.No es difícil circular deprisa con el 530d Touring, sino todo lo contrario. Bien es cierto que la unidad que tuvimos ocasión de probar estaba equipada con bastantes elementos opcionales, como la dirección activa o el sistema Dynamic Drive, que favorece el comportamiento en curva, pues “tensa" las barras estabilizadoras para evitar que la carrocería se incline en los virajes. Estas dos opciones juntas permiten un comportamiento excepcional sin ninguna duda. Tan sólo el sistema de dirección requiere un cierto periodo de adaptación, pues el recorrido del volante no es el mismo en todas las circunstancias. En función a la velocidad a la que circule el coche, la dirección gira más o menos.

Esto, que parece sobre el papel una complicación, permite un manejo del coche realmente cómodo. Con una salvedad importante: es indispensable saber que disponemos de este dispositivo, pues en caso contrario, es posible que nos “llevemos puesta" la columna del garaje, ya que en parado o a baja velocidad, la dirección gira mucho más con la intención de restar esfuerzos al conductor, mientras que a alta velocidad, la dirección se vuelve más lenta para evitar continuas correcciones y que éstas sean más fáciles de realizar. En la práctica, resulta muy sencillo realizar maniobras de aparcamiento, pues con poco más de una vuelta de volante habremos girado de tope a tope la dirección, mientras que a alta velocidad no será necesario prestar una atención especial a este dispositivo, pues será más fácil corregir la trayectoria.Donde se le saca especial partido es en zonas retorcidas de montaña, ya que la mayoría de los virajes se podrán abordar sin necesidad de separar las manos del volante, con muy poco giro podremos dibujar la trazada requerida para cada curva.Los frenos también contribuyen a favorecer esa sensación de seguridad y dominio de la situación. Disponen de excelente tacto, mordiente y facilidad de dosificación de la frenada, con unas distancias muy cortas de detención: 71 metros desde 140 km/h y 37 desde 100 km/h.Como en el resto de modelos de la marca, la lista de opciones que ofrece el fabricante es casi interminable, de forma que podemos personalizar el modelo a nuestro gusto (puedes ver la lista de opciones en la pestaña de equipamiento). De todas formas, hay algunas opciones que intervienen de forma directa en el comportamiento del coche, como son el sistema de barras estabilizadoras activas, denominadas Dynamic Drive, cuyo precio supera los 2.500 euros, o la dirección activa, que casi alcanza los 1.500 euros. Por su puesto, quedan elementos como el cambio automático, con otros 2.500, el control de crucero con radar de proximidad, que supera los 2.800, asientos eléctricos por 1.500 más y otros tantos adicionales si los queremos ventilados, por no hablar de la tapicería de piel, que puede llegar casi a los 4.000 euros o el Head Up Display (sistema de instrumentación proyectada sobre la luna delantera), 1.600, equipo de sonido de alta fidelidad con TV, 3.000 más... Vamos, que si lo queremos un poquito “alicatado" tenemos que añadir otros 15.000 euros de vellón.

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