BMW 525I

El éxito de los motores Diesel ha llevado a BMW a «reformular» la oferta en gasolina. El nuevo 525i gana en potencia, pero no en prestaciones, manteniendo el equilibrio y la eficacia que caracteriza a la Serie 5

BMW 525I
BMW 525I

Dejando a un lado las prestaciones, este motor se caracteriza por su extraordinaria suavidad. No se siente ningún golpe de riñón, la potencia se ofrece de un modo uniforme, a la vez que se va ganando velocidad. La buena insonorización del habitáculo, apartado en el que ha mejorado sustancialmente, impide que los pasajeros descubran que se está rodando a velocidades vertiginosas. Tampoco advierten el suave mecimiento de las suspensiones que caracteriza a esta serie, puesto que nuestra unidad de pruebas montaba el kit de suspensión deportiva M. Estas suspensiones suponen un coste adicional de 77.335 pesetas, una cantidad irrelevante para los beneficios que se obtienen en comportamiento sin que se perjudique en absoluto el confort de los pasajeros. Desde el principio se nota que es diferente, el conductor se abandona con total confianza al coche, incluso en los asfaltos más irregulares. En curva rápida se muestra como soldado al asfalto, igual que en las ondulaciones más acusadas. En curva rápida es un auténtico devorador; en cambio, en las lentas, encuentra sus limitaciones en el peso y tamaño. Por otro lado, y sin tener nada que ver con las suspensiones, pero sí con la agilidad de nuestros movimientos, esta unidad probada montaba el volante opcional M (23.000 pesetas de coste adicional, a no ser que queramos mandos en el volante. con lo que asciende a 111.000 pesetas), que se caracteriza por un diámetro más reducido y, por tanto, más manejable. El volante ya no se «come» al piloto. En cuanto a los neumáticos, tienen un mayor compromiso con el confort que con la eficacia y, aunque los Dunlop SP Sport 2000 E montados en nuestra unidad brillan por el agarre, dejan notar cierta deriva en curvas lentas tomadas a buen ritmo. Las distancias de frenado son bastante buenas, superando las distancias medidas tanto con el 528i como con el 523i. Con la suavidad general de marcha y la uniformidad con la que entrega la potencia la ayuda del control de estabilidad -denominado control dinámico en BMW y con un coste de 175.000 pesetas- no es baladí. El DSC se encarga de cortar cualquier pérdida de motricidad o desmadre de la trasera sin que apenas se perciba en la conducción, que sólo se verá afectada por este sistema en caso de practicar una conducción deportiva. En el 525i se disfruta de un habitáculo espacioso, ofreciendo tanto a conductor como a los ocupantes un interior confortable. Los elementos montados de serie son muchos, pero nada comparado con la larga lista de opcionales que nos ofrece el fabricante, de hecho, en la unidad probada, la suma de todas las opciones asciende a 2.600.000 pesetas y destacaba la opción del monitor de TV más sistema de navegación GPS por 788.000 pesetas. En definitiva, se puede personalizar hasta el lujo asiático, siempre y cuando estemos dispuestos a desembolsar las cantidades que nos pide el fabricante bávaro.