BMW 520d

El más pequeño de los Diesel de la serie 5 es una opción muy a tener en cuenta. Gasta poco, corre lo suficiente y se obtiene el prestigio de la serie media de BMW. Además, destaca por un rodar muy suave.

BMW 520d
BMW 520d

Claramente destinado a otorgar un gran nivel de confort, el tarado la suspensión es muy correcto. Se echa en falta mayor dureza en extensión del amortiguador, pues resulta algo blando de suspensiones cuando abandonamos la autopista o vamos por carreteras con mucha curva. Sobre firme en buen estado es irreprochable, muy neutro y sin tendencia al subviraje. Las ayudas electrónicas se encargan de corregir los pequeños errores, lo que aumenta la sensación de seguridad al volante. Con respecto a estas ayudas, de serie monta el ASC (control de tracción) y no hay posibilidad de montar el DSC (control de estabilidad). En asfalto difícilmente se le puede hacer perder la compostura, resultando superfluo el control de tracción, incluso provocándole. Sólo una dirección lenta en giros cerrados y un volante de gran diámetro restan agilidad en curva. Otra virtud es el confort. El ruido del motor apenas llega al habitáculo que está muy bien aislado frente a los ruidos de rodadura. La habitabilidad garantiza amplitud para cuatro personas, pero el quinto pasajero lo tendrá más complicado por culpa del túnel de la transmisión. En cualquier caso, el equipamiento de serie es bastante amplio. En definitiva, el 520d es un vehículo de gran confort, muy económico y que no intentando poner un énfasis especial en las prestaciones (para eso están el 525d y 530d) saca pecho frente al cronómetro y arrasa en comparación con el 520 gasolina. Por 5.600.000 pesetas se incluye un gran equipamiento de serie y se garantizan kilómetros y kilómetros sin repostar con el mayor agrado de conducción y calidad de marcha. A partir de septiembre, la Serie 5 sufrirá ligeros cambios estéticos e importantes mejoras en los motores. Las modificaciones más importantes de diseño están en el frontal: nuevas ópticas —faros encastrados bajo un cristal de superficie lisa— y parrilla con el borde cromado. Las molduras laterales serán del color de la carrocería y en las versiones 530 y 530d se montarán llantas de 16 pulgadas con el fin de aumentar los discos de freno. En el interior, aumenta el equipamiento, se incorporan los airbags para la cabeza en la parte trasera, un sistema audio controlado por voz y el control de aparcamiento opera en la parte delantera y trasera.Pero más importante que estos cambios son los nuevos motores. Un 2.2 —sustituto del 2.0 de 150 CV— con 170 CV que también se montará en la Serie 3 y Z3. Este motor, que mantiene la denominación 520 y 320, desarrolla un par máximo de 210 Nm a 3.500 rpm. Regresa la denominación 525 en gasolina para reemplazar al 2.3 (cuya cilindrada era de 2,5 litros). En este caso la potencia aumenta de los 170 a 192 CV con un par máximo de 245 Nm a un régimen de 3.500 vueltas. El último de los cambios en motores se realiza en el 3 litros Diesel. Con ligeras modificaciones en el turbo y en el sistema de inyección se incrementa su potencia de 180 a 193 CV, con un par que aumenta de 390 Nm a 410 Nm.