BMW 520d

El más pequeño de los Diesel de la serie 5 es una opción muy a tener en cuenta. Gasta poco, corre lo suficiente y se obtiene el prestigio de la serie media de BMW. Además, destaca por un rodar muy suave.

BMW 520d
BMW 520d

BMW ha reforzado su oferta Diesel en la Serie 5 con el motor 2.0 de 136 CV y cuatro cilindros que inicialmente se comercializó en la Serie 3. Un motor corto de potencia a priori para el tamaño y peso de un Serie 5, pero que frente al crono da lo mejor de sí con unas mediciones sorprendentes. Su punto fuerte está en el bajísimo consumo, que permite recorrer 1.100 kilómetros sin repostar.

Muchos son los atractivos del 520d, y hay que señalar en primer lugar el precio: 5.600.000 pesetas, exactamente el mismo que el 520 de gasolina, con lo que la amortización empieza a ser real desde el primer kilómetro. Frente al gasolina ofrece unas mediciones muchísimo mejores y similar confort y calidad de rodadura, si bien el cuatro cilindros no tiene el tacto sedoso del 520i de seis cilindros. En resumen, el 520d es la opción ideal para quien busca un Serie 5 con el que hacer muchos kilómetros por autopista, con el mínimo consumo y la mayor calidad de marcha. Si en la carrocería del Serie 3 este motor destaca por la suavidad de respuesta y la progresividad, en la Serie 5 el motor parece otro. Es decir, los 136 CV se comportan de modo admirable, y así lo muestran las prestaciones. Pero su funcionamiento es bien distinto. Con una gestión electrónica específica para la Serie 5, se nota cuando comienza a soplar el turbo a partir de las 1.700 vueltas. Tal es el empuje del motor a este régimen, que la entrada del turbo aumenta el par en 90 Nm, por lo que parece que no existe motor antes, cuando lo cierto es que desde muy bajo régimen se entrega con ganas. Este efecto turbo y una caída de potencia desde las 4.000 rpm hasta el corte de encendido son las principales diferencias en respuesta del motor frente a sí mismo en la Serie 3. ¿Cómo se explica que sus prestaciones sean muy semejantes a las de un coche más pequeño? La respuesta está en una caja de cambios con desarrollos más cortos en las tres primeras velocidades, ya que en 4ª y 5ª el desarrollo final es casi el mismo. La caja de cambios permite aprovechar al máximo el rendimiento de este dos litros. A este motor, sin duda, lo que le gusta es rodar alto de régimen, y entre las 2.000 y las 4.000 se encuentra en su salsa. El motor pide rodar en este abanico, especialmente si vamos a afrontar un repecho. Cuando es largo o pronunciado pide una velocidad inferior; sin embargo, cerca de las 3.000 lo supera sin problema alguno. En terrenos favorables se puede llegar fácilmente al corte de inyección en quinta.