BMW 120i

Gasolina (el más potente de toda la familia), bello, compacto y BMW. El cóctel promete y da igual cómo nos lo sirvan. En esta ocasión, viene en frasco pequeño: el Serie 1.

BMW 120i
BMW 120i

Esos faros ya los habíamos visto parecidos en la Serie 5, el portón trasero nos recordaba al del X3 e incluso algunas de sus líneas son claramente calcadas del Z4. Y eso, sólo a simple vista, porque BMW ha cogido parte del chasis del anterior Serie 3; incluso este motor que probamos es exactamente el mismo que lleva este último modelo. Estamos en un BMW de 4,22 metros, unas dimensiones nada comunes en la casa bávara. De hecho, la nueva Serie 3, por ejemplo, es 30 centímetros más larga.Es el peque de BMW, pero no te confíes: tiene los centímetros suficientes para plantar cara a sus competidores más directos, véase los también germanos Golf y A3 (sobre todo al Sportback).Nada más verlo una idea nos ronda por la cabeza: ¡fíjate dónde le han puesto las ruedas! Aprovechan al máximo la carrocería y se incrustan formando cuatro esquinas. Aunque no es el modelo más largo entre sus rivales, su batalla sí es la más generosa. Por si fuera poco, resulta muy bajito: casi va pegado al suelo.Su largo capó, sus ventanillas estrechas... Sobre gustos no hay nada escrito; te atraerán sus formas o no, pero no podrás negar que ha pasado horas en el túnel del viento de la marca. Su carrocería es todo un canto a la aerodinámica. Eso sí, todo tiene sus peros. Para sentarnos, casi hay que tirarnos al interior: las puertas no se abren lo suficiente, el hueco de entrada resulta estrecho y los asientos quedan muy bajos. Sin embargo, el esfuerzo merece la pena; por lo menos para el conductor (para el resto de los pasajeros ya es otro cantar).

Al volante de este coche, uno se siente piloto de un pequeño caza. Al entrar, desconfíabamos: queda tan bajo el asiento y el respaldo del mismo es tan envolvente, además los retrovisores nos recordaban a los del Alfa 147 (que no son precisamente un ejemplo de buena visibilidad). Sin embargo, con tan sólo sentarnos, descubrimos que el Serie 1 posee uno de los mejores puestos de conducción que hemos disfrutado. Los asientos podían regularse en altura y los retrovisores no ofrecían ningún problema. Los reglajes eléctricos del asiento lo levantan y lo inclinan. Y no sólo eso; puedes modificar el apoyo lumbar, inclinar la banqueta a tu antojo, mover los flancos laterales o sacar un apoyo extra por si somos de talla XL (opcionalmente). En el Serie 1 de nuestra prueba, contábamos además con un plus: montaba asientos deportivos (son opcionales y valen 690 euros). Seguimos en nuestra particular “cabina de piloto" y descubrimos un volante pequeño, muy ergonómico, y una palanca de cambios de manejo rápido (por supuesto, todo de cuero). Ya es hora de darnos "un vuelo". Para ponernos en marcha tan sólo hay que apretar un botón (este coche no cuenta con la tradicional llave). Por cierto, podemos “programar" el asiento para que recuerde cuál es nuestra posición ideal y se coloque él solo de forma automática si alguien se ha sentado y nos ha quitado nuestros reglajes. El interior sin embargo está un poco mal aprovechado. El Serie 1 es 23 centímetros más largo que el Golf; sin embargo, el modelo de Volkswagen presenta un habitáculo mucho más generoso (sobre todo en las plazas traseras). De hecho, con la cinta de medir en la mano, podemos afirmar que el habitáculo del BMW es el que peor parado sale en este apartado. Además, si eres alto, ten en cuenta que el asiento del piloto es el que menos distancia al techo ofrece. Apenas 94 centímetros, a diferencia de los 100 que midió nuestro Centro Técnico en el Golf. Esos faros ya los habíamos visto parecidos en la Serie 5, el portón trasero nos recordaba al del X3 e incluso algunas de sus líneas son claramente calcadas del Z4. Y eso, sólo a simple vista, porque BMW ha cogido parte del chasis del anterior Serie 3; incluso este motor que probamos es exactamente el mismo que lleva este último modelo. Estamos en un BMW de 4,22 metros, unas dimensiones nada comunes en la casa bávara. De hecho, la nueva Serie 3, por ejemplo, es 30 centímetros más larga.Es el peque de BMW, pero no te confíes: tiene los centímetros suficientes para plantar cara a sus competidores más directos, véase los también germanos Golf y A3 (sobre todo al Sportback).Nada más verlo una idea nos ronda por la cabeza: ¡fíjate dónde le han puesto las ruedas! Aprovechan al máximo la carrocería y se incrustan formando cuatro esquinas. Aunque no es el modelo más largo entre sus rivales, su batalla sí es la más generosa. Por si fuera poco, resulta muy bajito: casi va pegado al suelo.Su largo capó, sus ventanillas estrechas... Sobre gustos no hay nada escrito; te atraerán sus formas o no, pero no podrás negar que ha pasado horas en el túnel del viento de la marca. Su carrocería es todo un canto a la aerodinámica. Eso sí, todo tiene sus peros. Para sentarnos, casi hay que tirarnos al interior: las puertas no se abren lo suficiente, el hueco de entrada resulta estrecho y los asientos quedan muy bajos. Sin embargo, el esfuerzo merece la pena; por lo menos para el conductor (para el resto de los pasajeros ya es otro cantar).

Al volante de este coche, uno se siente piloto de un pequeño caza. Al entrar, desconfíabamos: queda tan bajo el asiento y el respaldo del mismo es tan envolvente, además los retrovisores nos recordaban a los del Alfa 147 (que no son precisamente un ejemplo de buena visibilidad). Sin embargo, con tan sólo sentarnos, descubrimos que el Serie 1 posee uno de los mejores puestos de conducción que hemos disfrutado. Los asientos podían regularse en altura y los retrovisores no ofrecían ningún problema. Los reglajes eléctricos del asiento lo levantan y lo inclinan. Y no sólo eso; puedes modificar el apoyo lumbar, inclinar la banqueta a tu antojo, mover los flancos laterales o sacar un apoyo extra por si somos de talla XL (opcionalmente). En el Serie 1 de nuestra prueba, contábamos además con un plus: montaba asientos deportivos (son opcionales y valen 690 euros). Seguimos en nuestra particular “cabina de piloto" y descubrimos un volante pequeño, muy ergonómico, y una palanca de cambios de manejo rápido (por supuesto, todo de cuero). Ya es hora de darnos "un vuelo". Para ponernos en marcha tan sólo hay que apretar un botón (este coche no cuenta con la tradicional llave). Por cierto, podemos “programar" el asiento para que recuerde cuál es nuestra posición ideal y se coloque él solo de forma automática si alguien se ha sentado y nos ha quitado nuestros reglajes. El interior sin embargo está un poco mal aprovechado. El Serie 1 es 23 centímetros más largo que el Golf; sin embargo, el modelo de Volkswagen presenta un habitáculo mucho más generoso (sobre todo en las plazas traseras). De hecho, con la cinta de medir en la mano, podemos afirmar que el habitáculo del BMW es el que peor parado sale en este apartado. Además, si eres alto, ten en cuenta que el asiento del piloto es el que menos distancia al techo ofrece. Apenas 94 centímetros, a diferencia de los 100 que midió nuestro Centro Técnico en el Golf.