BMW 116i

El Serie 1 es el gran rival del A3 Sportback. En la versión probada, el 116i, el comportamiento deportivo, de primer orden, y la imagen de marca son sus armas, aunque hay un pero: el nivel prestacional que ofrece no es el que se espera de un BMW

BMW 116i
BMW 116i

A la hora de conducirlo, este Serie 1 es uno de los compactos que más satisfacciones nos han proporcionado. Entra como una flecha en las curvas y con una precisión encomiable: donde apuntamos, entra. Vira casi plano y no tenemos que preocuparnos por las oscilaciones de la carrocería, pues no existen. En curvas cerradas el subviraje apenas está presente y se tiende a un comportamiento neutro, sin que la trasera se nos insinúe de forma peligrosa en ningún instante. Tanto en terrenos lisos como en carreteras en mal estado, el 116i se comporta muy bien, teniendo tacto de coche de superiores dimensiones. La suspensión no peca de incomoda en ningún momento y otorga a partes iguales comodidad y eficacia. El motor no redondea este conjunto, pues se nos antoja demasiado básico para el talante de este coche. No muestra pereza abajo del cuentarrevoluciones, aunque tampoco excesiva fortaleza, y tiene su zona buena a medio régimen, siendo inútil esperar que en la parte alta del cuentarrevoluciones nos dé mucho más. Alcanzar cruceros elevados no es difícil; lo es, no obstante, mantenerlos, porque ante cualquier caída en las revoluciones se hace obligado tirar de cambio y reducir una marcha para elevar el régimen.En definitiva, resulta suave, progresivo y no excesivamente “gastón" (8,7 litros de media, según nuestros datos), pero no nos aporta ni pizca de emoción, sobre todo si tenemos en cuenta que está asociado a un bastidor de primera clase que, por decirlo así, lo eclipsa. El apartado de los frenos también brilla a un nivel muy alto, pues consiguen detener al compacto alemán desde 140 km/h en menos de 70 metros, una cifra más que destacada. Aparte, su comportamiento resulta de lo más efectivo con una buena resistencia y una mordiente de entre las mejores del segmento.Uno de los aspectos que más nos han decepcionado es el de la habitabilidad. Las plazas traseras son mínimas para el tamaño del coche. Entran dos adultos, pero de manera bastante justa, sobre todo por altura y espacio para las piernas. El tunel central resta muchos centímetros a los ocupantes traseros. Tampoco en el maletero sobra el espacio (350 litros), aunque sus formas cúbicas y su portón permiten un fácil acceso y depósito de la carga. Y eso que el espacio no se ha mermado con la colocación de una rueda de repuesto, pues ningún Serie 1 equipa rueda de repuesto convencional ni de "galleta" ni kit antipinchazos. Todos estos elementos han sido sustituidos por neumáticos "tipo runflat" que desde BMW prometen que son capaces de recorrer 150 kilómetros pinchados. Nosotros, personalmente, preferimos la rueda de repuesto convencional o, como poco, una de menor diámetro.Por 23.300 euros, un precio que no es bajo ni mucho menos, este BMW ofrece un equipamiento de serie que cumple con lo básico, aunque sin excesos. En él se incluye numerosos airbags (conductor, acompañante, laterales y de cortina), climatizador, radio CD, ordenador de viaje y controles dinámicos como el de estabilidad, el de tracción o el que monitoriza la presión de los neumáticos. Como opción quedan elementos como la alarma antirrobo, el sistema de párking, los faros de xenón, la tapicería de cuero, el sensor de lluvia, las llantas de aleación o la suspensión deportiva. Para concluir, y como resumen de la prueba, podemos decir que este Serie 1 es el coche ideal para aquel conductor que valore la emoción de la conducción y de la estética y no le preocupe en exceso el espacio interior del coche. Esta versión no nos ha terminado de convencer sobre todo por el motor, por lo que recomendamos que, si se tienen los 2.100 euros más que cuesta el 118d (25.400 euros), se apueste por él: tendréis más prestaciones y menos consumo. A la hora de conducirlo, este Serie 1 es uno de los compactos que más satisfacciones nos han proporcionado. Entra como una flecha en las curvas y con una precisión encomiable: donde apuntamos, entra. Vira casi plano y no tenemos que preocuparnos por las oscilaciones de la carrocería, pues no existen. En curvas cerradas el subviraje apenas está presente y se tiende a un comportamiento neutro, sin que la trasera se nos insinúe de forma peligrosa en ningún instante. Tanto en terrenos lisos como en carreteras en mal estado, el 116i se comporta muy bien, teniendo tacto de coche de superiores dimensiones. La suspensión no peca de incomoda en ningún momento y otorga a partes iguales comodidad y eficacia. El motor no redondea este conjunto, pues se nos antoja demasiado básico para el talante de este coche. No muestra pereza abajo del cuentarrevoluciones, aunque tampoco excesiva fortaleza, y tiene su zona buena a medio régimen, siendo inútil esperar que en la parte alta del cuentarrevoluciones nos dé mucho más. Alcanzar cruceros elevados no es difícil; lo es, no obstante, mantenerlos, porque ante cualquier caída en las revoluciones se hace obligado tirar de cambio y reducir una marcha para elevar el régimen.En definitiva, resulta suave, progresivo y no excesivamente “gastón" (8,7 litros de media, según nuestros datos), pero no nos aporta ni pizca de emoción, sobre todo si tenemos en cuenta que está asociado a un bastidor de primera clase que, por decirlo así, lo eclipsa. El apartado de los frenos también brilla a un nivel muy alto, pues consiguen detener al compacto alemán desde 140 km/h en menos de 70 metros, una cifra más que destacada. Aparte, su comportamiento resulta de lo más efectivo con una buena resistencia y una mordiente de entre las mejores del segmento.Uno de los aspectos que más nos han decepcionado es el de la habitabilidad. Las plazas traseras son mínimas para el tamaño del coche. Entran dos adultos, pero de manera bastante justa, sobre todo por altura y espacio para las piernas. El tunel central resta muchos centímetros a los ocupantes traseros. Tampoco en el maletero sobra el espacio (350 litros), aunque sus formas cúbicas y su portón permiten un fácil acceso y depósito de la carga. Y eso que el espacio no se ha mermado con la colocación de una rueda de repuesto, pues ningún Serie 1 equipa rueda de repuesto convencional ni de "galleta" ni kit antipinchazos. Todos estos elementos han sido sustituidos por neumáticos "tipo runflat" que desde BMW prometen que son capaces de recorrer 150 kilómetros pinchados. Nosotros, personalmente, preferimos la rueda de repuesto convencional o, como poco, una de menor diámetro.Por 23.300 euros, un precio que no es bajo ni mucho menos, este BMW ofrece un equipamiento de serie que cumple con lo básico, aunque sin excesos. En él se incluye numerosos airbags (conductor, acompañante, laterales y de cortina), climatizador, radio CD, ordenador de viaje y controles dinámicos como el de estabilidad, el de tracción o el que monitoriza la presión de los neumáticos. Como opción quedan elementos como la alarma antirrobo, el sistema de párking, los faros de xenón, la tapicería de cuero, el sensor de lluvia, las llantas de aleación o la suspensión deportiva. Para concluir, y como resumen de la prueba, podemos decir que este Serie 1 es el coche ideal para aquel conductor que valore la emoción de la conducción y de la estética y no le preocupe en exceso el espacio interior del coche. Esta versión no nos ha terminado de convencer sobre todo por el motor, por lo que recomendamos que, si se tienen los 2.100 euros más que cuesta el 118d (25.400 euros), se apueste por él: tendréis más prestaciones y menos consumo.

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