Audi A6 2.5 TDi Avant quattro

Autopista Online aprovecha la última ola de frío, viento, hielo y nieve que ha castigado nuestras carreteras para probar un coche que se adapta perfectamente a estas circunstancias. Si hay que realizar viajes largos sobre asfaltos en mal estado, pocos vehículos nos satisfarán tanto como este Audi A6 2.5 TDi Avant con la tranquilizadora ayuda que da la tracción quattro.

Tren de alta velocidad
Tren de alta velocidad

Si un comportamiento motriz tan bueno parece más propio de sus hermanos pequeños (A3, A4), por su agilidad y condiciones dinámicas pareciera que lleva suspensiones deportivas, nada habitual para un familiar. El conjunto bastidor-suspensión también responde a gran nivel. Es muy neutral en las curvas, pese a que podría esperarse una tendencia al subviraje. Ésta sólo aparece, de forma muy tenue, si desconectamos el control de estabilidad ESP.Las suspensiones trabajan en dos fases. Una, la primera parte del recorrido, bastante blanda y pensada para zonas bacheadas. Absorbe totalmente las irregularidades y el confort a bordo no se resiente en absoluto.Cuando se apura más el ritmo y se conduce rápido en zonas reviradas, las suspensiones trabajan en una fase más dura. Con el gran paso por curva que facilitan y la pegada del motor en las aceleraciones fuertes, tenemos un familiar que saca casta deportiva y nos hace olvidarnos de sus casi dos toneladas y sus casi cinco metros de largo. Aprovechando la llegada del invierno, nos hemos llevado el Avant a dar unas vueltas por el hielo. Allí, no es que sea una patinadora, pero su dinamismo no pierde enteros. La tracción quattro, vieja conocida en Audi, responde de maravilla. En cuanto nota la más leve pérdida de motricidad en el eje delantero nos ayuda con un gran trasvase de par al trasero. Y como par nunca falta… Lo cierto es que el diferencial tipo Torsen va ganando eficacia a medida que pasan los años. Hay que forzar mucho lo sensato para pasar apuros sobre hielo. Por ejemplo: si aceleramos fuerte, buscando las cosquillas al eje delantero, no sólo nos encontramos con el apoyo del trasero, sino que el EPS nos clava el coche al suelo y no hay forma de que patinen las ruedas ni de que se muevan hacia los lados.

La seguridad del coche, además de al EPS, se confía a unos sólidos frenos que aguantan muy bien las exigencias. Además, están el ABS y la vigilante presencia de ocho airbags, incluyendo los de los laterales. Pero claro, tantas alegrías, al final se pagan. Si mantenemos estos estilos de conducción “deportiva" mucho tiempo, nos encontraremos con un consumo bastante alto para un Diesel. Incluso sin apretarle las tuercas, este A6 gasta con abundancia el combustible. Nuestro Centro Técnico ha consignado una media de 8,9 litros por cada 100 kilómetros, con un gasto en autopista de 8 litros y un consumo urbano de 11 litros, una cifra que le desacredita un tanto frente a sus competidores directos. Si nos ponemos a correr en serio, entonces sí que “bebe" con fruición.

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