Audi A4 3.0 Quattro

El excelente comportamiento de este A4 permite que podamos mantener medias prohibitivas en autopistas, impresionantes velocidades de paso por curva y una seguridad inigualable a la hora de adelantar, lo que llevará a más de un conductor a desear que los viajes sean largos, pues el confort de conducción que se obtiene en este Audi es difícilmente superable.

Audi A4 3.0 Quattro
Audi A4 3.0 Quattro

El conductor del A4 tendrá la sensación de estar viajando en primera clase gracias a la cantidad de comodidades puestas a su alcance: reglajes eléctricos en los asientos, una dirección asistida muy suave, volante regulable en altura y profundidad, ordenador de a bordo y un cuadro de mandos que informa del estado de los distintos componentes del vehículo con sólo apretar un botón.Además, en la consola central destacan el radio-CD (con un cargador en la guantera que puede albergar seis discos y altavoces firmados por Bose, que proporcionan una excelente calidad de sonido) y el navegador -de funcionamiento intuitivo y sencillo-, que se convierte en una pantalla de televisión (¡con teletexto!) apretando uno de los numerosos botones situados a su alrededor.

Se trata de un capricho que puede resultar muy útil en los atascos (por seguridad, la imagen de la pantalla se queda en negro si detecta que el coche está en movimiento para evitar distracciones, dejando sólo el sonido), pero que, sumado al resto de los extras, aumenta el precio del coche hasta los 42.070 euros (7 millones de pesetas), un coste superior al de la mayoría de sus rivales.

Luces de cortesía en las plazas posteriores, un apoyabrazos en los asientos traseros que esconde un botiquín en su interior y una rueda de repuesto con llanta de aleación de 17 pulgadas completan el equipamiento, en el que no faltan airbags de conductor, pasajero, de cortina y laterales para los ocupantes de las plazas delanteras y traseras.

Estos últimos serán los más perjudicados por el amplio maletero, que resta amplitud a la segunda fila de asientos y provocará que las personas altas no tengan tanto espacio para colocar las piernas como se supone desde el exterior.

Otro "contra" -de los pocos que se pueden encontrar en este A4- es el consumo, que resulta algo elevado, aunque no escapa de los márgenes normales teniendo en cuenta la cilindrada del motor y su rendimiento.

Posiblemente, el gasto en combustible es uno de los que menos preocupe al propietario de este tipo de vehículo, que puede aprovechar las paradas para repostar con el fin de permitir que el reloj parcial del A4 vuelva a ponerse a cero: cuando llega a las dos horas seguidas de conducción comienza a parpadear para que el conductor realice un descanso, un detalle útil pero que llega a resultar molesto. En cualquier caso, estas pequeñas "faltas" se perdonan al instante, pues una vez en marcha, el comportamiento del vehículo hace olvidar lo demás y concentrarse en un único objetivo: conducir cuantos más kilómetros, mejor.