Audi A4 2.5 TDI 180 CV quattro

Audi nos da la bienvenida al nuevo siglo con una cautivadora generación del A4, más grande, completa y refinada. Junto a esta evolución encontramos también una calidad de fabricación extraordinaria. Esta versión riza el rizo, con un potencial mecánico que lo convierte en un vehículo soberbio.

Audi A4 2.5 TDI 180 CV quattro
Audi A4 2.5 TDI 180 CV quattro

Como resultado, se pude decir que el bastidor de este A4 es nuevamente extraordinario. Tratar con 180 CV y 37,7 mkg (por su tracción quattro no hemos metido este A4 en el banco de rodillos, pero no sería descabellado esperar cerca de 200 CV y 40 mkg) no es tarea fácil. Audi ha optado directamente por ofrecer de serie la suspensión deportiva en esta versión, con un endurecimiento de muelles y amortiguadores y una reducción de la altura en dos centímetros. Esta suspensión resulta dura pensando en una berlina familiar, pero a cambio transmite una solidez de rodadura excepcional, difícil de encontrar en sus más suaves y confortables rivales tal y como vienen de serie. En buen asfalto el aplomo y seguridad que transmite es impresionante. Su tacto sólido y monolítico sobre la carretera dibuja las curvas con tiralíneas. El confort de marcha se puede calificar de muy notable, incluso sobresaliente si el piso acompaña. Sin embargo, ante juntas de asfalto o baches puntuales, la suspensión reacciona de forma seca y, en según qué circunstancias, puede resultar incómoda. Como contrapartida, el potencial del motor puede ser aprovechado en su totalidad por autovías y autopistas con un paso por curva limitado por el sentido común de quien lo conduce, antes que por un amago de pérdida de adherencia lateral o inestabilidad. Esta excepcional solidez de marcha le confiere en trazados sinuosos una agilidad y efectividad impropia en un coche del tamaño y peso de este A4, que ha pesado en nuestra báscula unos importantes 1.670 kg. Se puede circular muy, muy rápido por carreteras de montaña, con trazadas siempre neutras y sin desmanes. El control de estabilidad ESP, de serie, no es muy intrusivo, en parte, por las excelentes cualidades del bastidor y de la transmisión. Todo un piropo no depender del ESP para ser efectivo en condiciones difíciles, algo de lo que sus rivales de propulsión trasera no pueden presumir. De hecho, con este A4, sin llegar a cometer errores, se puede circular más rápido con el ESP desconectado, flirteando en el límite de adherencia, con derivas mínimas muy progresivas y sintiendo en todo momento las nobles reacciones del vehículo. El tren delantero es muy incisivo, fiablemente subvirador al límite, con una trasera que ayuda a girar suavemente si levantamos el pie del acelerador. Pero la verdadera eficacia de esta versión quattro está en cómo sale catapultada por el enorme empuje de su motor una vez apoyada, incluso antes de la mitad de la curva, pisando sin compasión el acelerador, sin percibir la más mínima pérdida de adherencia. El mayor problema en estas circunstancias, forzando el ritmo, está en los frenos, que muestran cierta debilidad alargando la frenada. Como berlina rapidísima, este A4 2.5 TDI 180 CV quattro es magnífico. Como berlina de representación, también. Como berlina con dotes de deportivo, impresiona. En definitiva, este A4 es un producto redondo, cargado de tecnología y de equipamiento a todos los niveles, y sólo su precio se aleja de lo deseable, aunque nadie puede discutir que no lo valga.

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