Audi A3 2.0 TDI DSG Ambition

De poner juntas dos buenas ideas, suelen surgir grandes soluciones. Este es el caso del A3, que ha decidido emparejar su versión Diesel con el cambio automático de doble embrague DSG. Los resultados, como hemos podido comprobar, han sido excelentes.

Audi A3 2.0 TDI DSG Ambition
Audi A3 2.0 TDI DSG Ambition

El mercado español no es muy permeable a la introducción de vehículos equipados con cambio automático. Las cifras apoyan esta teoría, pues el 97 por ciento de los automóviles que se vendieron en nuestro país en 2003 contaban con caja manual, siendo sólo 3 de cada 100 conductores los que optaron por un cambio automático o por un embrague pilotado. Sin embargo, el grupo Volkswagen, en el que están inmerso marcas como Audi, Seat, Skoda y Volkswagen, quiere "democratizar" esta tecnología y hacerla atractiva tanto a los amantes de la conducción, como a los que utilizan el coche como un simple electrodoméstico. Fruto de ese intento es el desarrollo del cambio automático DSG, que cuenta con las bondades de uno manual en conducción deportiva y que no se ve penalizado por un excesivo aumento del consumo, del orden de 0,3 litros cada 100 km de media. Además, cuenta con la ventaja, que no se puede reflejar en cifras, de una mayor comodidad de uso, sobre todo en el constante atasco que se da en las grandes ciudades españolas. Ahondando en los números y comparándolo con la misma versión del A3, la 2.0 TDI de 140 CV, pero en variante manual, el DSG obtiene peores resultados en los apartados de aceleración, aunque las diferencias entre ambos son de apenas unas décimas. Basten, para ilustrar esto, unos ejemplos: el 0 a 100 km/h el manual lo alcanza en 9,45 segundos (9,93 el DSG) y llega al kilómetro en 31,1 segundos (31,4 el automático). En las recuperaciones, quien se lleva el gato al agua es el A3 DSG, que ofrece unas cifras más reducidas que su “hermano" con cambio manual y con diferencias notables: cerca de 3 segundos por apartado. En los adelantamientos, hay igualdad, imponiéndose el A3 manual en las maniobras desde 3ª y 4ª y venciendo el DSG en las de 2ª y 5ª. Habiendo demostrado que tanto consumo como prestaciones están casi a la par, todo conductor que se esté planteando la compra de un A3 DSG debe valorar muy mucho la cantidad extra de dinero que ha de desembolsar por adquirir la versión con cambio automático. La diferencia es de 2.140 euros a igualdad de acabado, con lo que el precio final se sitúa rozando los 30.000 euros, exactamente en 29.520 euros. Si 2.140 euros es demasiado por ese extra de comodidad y avance tecnológico es algo que debes evaluar tú. En nuestra opinión, es un sobreprecio bastante elevado, aunque si el dinero no es problema, recomendamos optar por ello. El cambio DSG va sobrado de tecnología y es el más rápido en realizar los pasos de una marcha a otra, no en vano, se basa en el principio de tener preparada la relación que, con toda lógica, ha de insertarse a continuación de la que está metida en ese momento. El modo de funcionamiento, de esta manera, es un prodigio de suavidad y eficacia. Nadie notará los habituales tirones, nada de brusquedades. Lo que sí percibimos es que, aunque esta caja de cambio está preparada para recibir hasta 37 mkg de par –este A3 tiene 32,6-, se notan pérdidas de tracción en arrancadas, sobre todo si salimos acelerando con decisión. El DSG puede ser manejado a través de una palanca de cambios convencional o con las levas que hay tras el volante. En ambos casos, el conductor tiene la potestad de elegir entre que el coche lo haga todo (modo automático) o entre cambiar él mismo de relación (modo secuencial). Además, existe un botón, denominado Sport, que estira más el motor y permite unos cambios de marchas a más revoluciones. El mercado español no es muy permeable a la introducción de vehículos equipados con cambio automático. Las cifras apoyan esta teoría, pues el 97 por ciento de los automóviles que se vendieron en nuestro país en 2003 contaban con caja manual, siendo sólo 3 de cada 100 conductores los que optaron por un cambio automático o por un embrague pilotado. Sin embargo, el grupo Volkswagen, en el que están inmerso marcas como Audi, Seat, Skoda y Volkswagen, quiere "democratizar" esta tecnología y hacerla atractiva tanto a los amantes de la conducción, como a los que utilizan el coche como un simple electrodoméstico. Fruto de ese intento es el desarrollo del cambio automático DSG, que cuenta con las bondades de uno manual en conducción deportiva y que no se ve penalizado por un excesivo aumento del consumo, del orden de 0,3 litros cada 100 km de media. Además, cuenta con la ventaja, que no se puede reflejar en cifras, de una mayor comodidad de uso, sobre todo en el constante atasco que se da en las grandes ciudades españolas. Ahondando en los números y comparándolo con la misma versión del A3, la 2.0 TDI de 140 CV, pero en variante manual, el DSG obtiene peores resultados en los apartados de aceleración, aunque las diferencias entre ambos son de apenas unas décimas. Basten, para ilustrar esto, unos ejemplos: el 0 a 100 km/h el manual lo alcanza en 9,45 segundos (9,93 el DSG) y llega al kilómetro en 31,1 segundos (31,4 el automático). En las recuperaciones, quien se lleva el gato al agua es el A3 DSG, que ofrece unas cifras más reducidas que su “hermano" con cambio manual y con diferencias notables: cerca de 3 segundos por apartado. En los adelantamientos, hay igualdad, imponiéndose el A3 manual en las maniobras desde 3ª y 4ª y venciendo el DSG en las de 2ª y 5ª. Habiendo demostrado que tanto consumo como prestaciones están casi a la par, todo conductor que se esté planteando la compra de un A3 DSG debe valorar muy mucho la cantidad extra de dinero que ha de desembolsar por adquirir la versión con cambio automático. La diferencia es de 2.140 euros a igualdad de acabado, con lo que el precio final se sitúa rozando los 30.000 euros, exactamente en 29.520 euros. Si 2.140 euros es demasiado por ese extra de comodidad y avance tecnológico es algo que debes evaluar tú. En nuestra opinión, es un sobreprecio bastante elevado, aunque si el dinero no es problema, recomendamos optar por ello. El cambio DSG va sobrado de tecnología y es el más rápido en realizar los pasos de una marcha a otra, no en vano, se basa en el principio de tener preparada la relación que, con toda lógica, ha de insertarse a continuación de la que está metida en ese momento. El modo de funcionamiento, de esta manera, es un prodigio de suavidad y eficacia. Nadie notará los habituales tirones, nada de brusquedades. Lo que sí percibimos es que, aunque esta caja de cambio está preparada para recibir hasta 37 mkg de par –este A3 tiene 32,6-, se notan pérdidas de tracción en arrancadas, sobre todo si salimos acelerando con decisión. El DSG puede ser manejado a través de una palanca de cambios convencional o con las levas que hay tras el volante. En ambos casos, el conductor tiene la potestad de elegir entre que el coche lo haga todo (modo automático) o entre cambiar él mismo de relación (modo secuencial). Además, existe un botón, denominado Sport, que estira más el motor y permite unos cambios de marchas a más revoluciones.