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VW Passat 1.6 TDi vs Volvo S60 Drive

Los Diesel de pequeña cilindrada han llegado para quedarse hasta en las berlinas porque permiten gastar poco, muy poco y, consecuentemente, sus emisiones y costes son muy reducidos. Y los que los usan no están condenados a ser torpes o demasiado lentos. Son una apuesta por la eficiencia y, esencialmente, por el sentido común.
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VW Passat 1.6 TDi vs Volvo S60 Drive
VW Passat 1.6 TDi vs Volvo S60 Drive

Pero el terreno favorito de estas dos berlinas es la carretera. O mejor aún: las autopistas y autovías, trazados con más de un carril por sentido y las vías que habitualmente están presentes en las grandes kilometradas. Aquí no sólo partimos de que sus consumos son rotundamente bajos y es posible encontrarnos con que el ordenador de viaje de ambos sitúa las medias en torno a los 5 l/100 km —con menos esfuerzo en el Passat, que de nuevo vuelve a gastar menos que el S60—; sino también con autonomías que los convierten en maratonianos.

En este terreno, sus motores mantienen velocidades de crucero altas sin despeinarse, a regímenes ridículos; el ruido en marcha no condiciona el confort y sus chasis aportan una pisada sólida, con una permanente sensación de aplomo: prima la percepción de calidad en su rodar, aunque ya las diferencias con coches como el Mondeo, C5, 508... sean de matiz y tanto como las que puedan marcar un A4 o un Clase C respecto a ellos. 

La suspensión del Passat se siente muy equilibrada, en tanto que la del S60, sin necesidad de que sea la de amortiguación variable —que recordemos, es el primer S60 o V60 que conducimos sin ella—, no le va la zaga. Si acaso, hay más suavidad en los movimientos en extensión en el Volvo, en el que con su andar nos resulta recurrente acudir a la palabra ‘refinamiento’ por el buen filtrado que realiza del firme —incluso con más llanta y menos perfil que el Passat para la misma sección de neumático—, lo dócilmente que reacciona al límite de adherencia y lo fielmente que el tren delantero guía al coche. En el Passat puede encontrarse mayor participación del eje trasero, llegados el caso, y por eso sentirse más ágil —la diferencia de batalla también cuenta— que su rival sueco una vez que abandonamos las grandes vías. Ahí, sin embargo, el S60 tiene de su lado no sólo más adherencia, sino también, subjetiva y objetivamente, una mejor frenada: en parte, las menores distancias podrían deberse a la mayor calidad de sus neumáticos.

En cuanto a la practicidad, la apuesta por asemejar la línea del S60 a la de un coupé le pasa factura en dos aspectos comparado con el Passat: capacidad de maletero y facilidad de acceso a las plazas traseras, pues el vano que dejan las puertas una vez abierta, si bien no mucho menos alto, tiene una mayor inclinación y la anchura es menor, además de que hay menos espacio para introducir los pies entre el pilar central y la base de la banqueta. El Passat disfruta, además y pese a su menor distancia entre ejes, de más espacio longitudinal.

En definitiva, puede que el Passat sea, hoy por hoy, la berlina más equilibrada del mercado y que así sea percibido mayoritariamente por los compradores, que miran con frecuencia hacia este Volkswagen cuando buscan una berlina de tamaño medio —y bien que hacen incluso que en el caso de esta versión con el Diesel menos potente, de prestaciones suficientes y consumo bajísimo—, pero el Volvo plantea con este S60 Drive una alternativa de peso. Bien puede tenerse en cuenta cuando, aparte de por una mayor exclusividad, porque introduce algunas ventajas en equipamiento tecnológico —que la marca cobra, y ahí está el precio—, en tanto que dinámicamente resulta muy competente y, en clave de consumo, casi tan económica como el Passat.

Repostar... ¡y olvidarse de volver a hacerlo por semanas! Este es uno de los ‘lujos’ que ofrecen berlinas como el Passat o el S60 que protagonizan este enfrentamiento, ya que combinan un consumo considerablemente bajo con unos depósitos de mayor capacidad de lo que puede encontrarse en otros coches más pequeños. Ésta es una selección de los mejores maratonianos del mercado, coches que pueden ofrecer más de 1.000 km sin repostar y, por ello, ideales para olvidarse de a que lado queda la trampilla del depósito o donde queda la gasolinera más próxima a casa.

Modelo y versión Depósito (l) Autonomía (km)
VW Passat 2.0 TDI BlueMotion T. 70 1.389
VW Passat 1.6 TDI BlueMotion T. 70 1.266
BMW 320d EfficientDynamics 61 1.265
Peugeot 508 e-HDI 72 1.228
Citroën C5 1.6 e-HDi CMP 71 1.195
Ford Mondeo 2.0 TDCi 70 1.194
Ford Mondeo 1.6 TDCi Econetic 70 1.190
Volvo S60 Drive 68 1.147
Skoda Superb 1.6 TDI GreenLine 60 1.136
Skoda Octavia 1.6 TDI GreenLine 55 1.129
Audi A4 2.0 TDie 65 1.102
Skoda Superb 2.0 TDI GreenLine 60 1.039

Pero el terreno favorito de estas dos berlinas es la carretera. O mejor aún: las autopistas y autovías, trazados con más de un carril por sentido y las vías que habitualmente están presentes en las grandes kilometradas. Aquí no sólo partimos de que sus consumos son rotundamente bajos y es posible encontrarnos con que el ordenador de viaje de ambos sitúa las medias en torno a los 5 l/100 km —con menos esfuerzo en el Passat, que de nuevo vuelve a gastar menos que el S60—; sino también con autonomías que los convierten en maratonianos.

En este terreno, sus motores mantienen velocidades de crucero altas sin despeinarse, a regímenes ridículos; el ruido en marcha no condiciona el confort y sus chasis aportan una pisada sólida, con una permanente sensación de aplomo: prima la percepción de calidad en su rodar, aunque ya las diferencias con coches como el Mondeo, C5, 508... sean de matiz y tanto como las que puedan marcar un A4 o un Clase C respecto a ellos. 

La suspensión del Passat se siente muy equilibrada, en tanto que la del S60, sin necesidad de que sea la de amortiguación variable —que recordemos, es el primer S60 o V60 que conducimos sin ella—, no le va la zaga. Si acaso, hay más suavidad en los movimientos en extensión en el Volvo, en el que con su andar nos resulta recurrente acudir a la palabra ‘refinamiento’ por el buen filtrado que realiza del firme —incluso con más llanta y menos perfil que el Passat para la misma sección de neumático—, lo dócilmente que reacciona al límite de adherencia y lo fielmente que el tren delantero guía al coche. En el Passat puede encontrarse mayor participación del eje trasero, llegados el caso, y por eso sentirse más ágil —la diferencia de batalla también cuenta— que su rival sueco una vez que abandonamos las grandes vías. Ahí, sin embargo, el S60 tiene de su lado no sólo más adherencia, sino también, subjetiva y objetivamente, una mejor frenada: en parte, las menores distancias podrían deberse a la mayor calidad de sus neumáticos.

En cuanto a la practicidad, la apuesta por asemejar la línea del S60 a la de un coupé le pasa factura en dos aspectos comparado con el Passat: capacidad de maletero y facilidad de acceso a las plazas traseras, pues el vano que dejan las puertas una vez abierta, si bien no mucho menos alto, tiene una mayor inclinación y la anchura es menor, además de que hay menos espacio para introducir los pies entre el pilar central y la base de la banqueta. El Passat disfruta, además y pese a su menor distancia entre ejes, de más espacio longitudinal.

En definitiva, puede que el Passat sea, hoy por hoy, la berlina más equilibrada del mercado y que así sea percibido mayoritariamente por los compradores, que miran con frecuencia hacia este Volkswagen cuando buscan una berlina de tamaño medio —y bien que hacen incluso que en el caso de esta versión con el Diesel menos potente, de prestaciones suficientes y consumo bajísimo—, pero el Volvo plantea con este S60 Drive una alternativa de peso. Bien puede tenerse en cuenta cuando, aparte de por una mayor exclusividad, porque introduce algunas ventajas en equipamiento tecnológico —que la marca cobra, y ahí está el precio—, en tanto que dinámicamente resulta muy competente y, en clave de consumo, casi tan económica como el Passat.

Repostar... ¡y olvidarse de volver a hacerlo por semanas! Este es uno de los ‘lujos’ que ofrecen berlinas como el Passat o el S60 que protagonizan este enfrentamiento, ya que combinan un consumo considerablemente bajo con unos depósitos de mayor capacidad de lo que puede encontrarse en otros coches más pequeños. Ésta es una selección de los mejores maratonianos del mercado, coches que pueden ofrecer más de 1.000 km sin repostar y, por ello, ideales para olvidarse de a que lado queda la trampilla del depósito o donde queda la gasolinera más próxima a casa.

Modelo y versión Depósito (l) Autonomía (km)
VW Passat 2.0 TDI BlueMotion T. 70 1.389
VW Passat 1.6 TDI BlueMotion T. 70 1.266
BMW 320d EfficientDynamics 61 1.265
Peugeot 508 e-HDI 72 1.228
Citroën C5 1.6 e-HDi CMP 71 1.195
Ford Mondeo 2.0 TDCi 70 1.194
Ford Mondeo 1.6 TDCi Econetic 70 1.190
Volvo S60 Drive 68 1.147
Skoda Superb 1.6 TDI GreenLine 60 1.136
Skoda Octavia 1.6 TDI GreenLine 55 1.129
Audi A4 2.0 TDie 65 1.102
Skoda Superb 2.0 TDI GreenLine 60 1.039