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Utilitarios de más de 100 CV

En esta interesante comparativa enfrentamos a cuatro utilitarios con motores Diesel entorno a los 100 CV. Sus tamaños, mayores que en anteriores generaciones, no sólo permiten desplazarse en ciudad, sino también realizar largos recorridos con confort y economía.
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Utilitarios de más de 100 CV
Utilitarios de más de 100 CV

Tantos centímetros de longitud para un utilitario se tienen que reflejar de alguna forma en el habitáculo. Y desde luego, no hay apenas diferencias de habitabilidad entre los compactos de hace varias generaciones y los utilitarios de esta comparativa. Siguen sin ser modelos lo suficientemente amplios como para alojar a cinco pasajeros, aunque ni tan siquiera, en la mayoría de las berlinas, pueden viajar con confort tres adultos en los asientos traseros. La relación entre la habitabilidad interior disponible y maletero favorece al Clio, aunque el Ibiza sigue siendo uno de los más amplios de la categoría. El Peugeot y el Corsa, son también similares, con cotas prácticamente idénticas en determinadas mediciones. La posición de conducción correcta se consigue alcanzar con más o menos facilidad en todos ellos, puesto que tanto el reglaje en altura del asiento del conductor, como la regulación del volante en altura y profundidad son de serie en todos los modelos probados.

El Peugeot 207 recuerda en su interior a su hermano mayor el 307, tanto en el diseño como en los acabados. El equipamiento de serie correspondiente a esta versión es completo. El asiento del conductor carece de regulación en apoyo lumbar, -al igual que sus otros rivales- y es mejorable el sistema de regulación de la inclinación del respaldo. Las plazas traseras son las más pequeñas en cuanto a distancia longitudinal y altura, aunque el maletero sí es sobradamente correcto. Justo lo contrario ocurre con el Opel Corsa, el que dispone de una mayor amplitud en la segunda fila de asientos. En cambio, el maletero del Corsa, con 290 litros reales, puede llegar a resultar un tanto escaso de volumen para los que lo vayan a usar habitualmente para el equipaje de varias personas. Los asientos delanteros del acabado Cosmo sujetan el cuerpo correctamente, con un mullido más bien duro, pero ideal para estar horas sentados. No nos termina de convencer -y sucede en la mayoría de los Opel-, el complejo manejo del módulo central, que incluye la radio, el ordenador de abordo o el navegador. Podría ser cuestión de acostumbrarse, pero la realidad es que, con los otros modelos, el plazo de adaptación es casi inmediato. El Clio dispone de un interior práctico y agradable, con un espacio correcto, en la media de sus rivales y con uno de los maleteros más voluminosos. La ergonomía está bastante cuidada, con muchos detalles de equipamiento y arranque por botón de serie. Con el acabado más deportivo del cuarteto, el Ibiza FR es la alternativa ideal para quienes, lejos de necesitar un utilitario para desplazarse y poco más, buscan un modelo con carácter y del que se pueda disfrutar de una conducción deportiva. Aunque el Ibiza de esta comparativa era de carrocería de tres puertas, el acabado FR también está disponible en cinco puertas.

No por el hecho de tratarse de utilitarios, el apartado de la seguridad está más descuidado que en segmentos superiores. En lo que se refiere a elementos y sistemas para optimizar la seguridad del vehículo, los cuatro pueden disponer de control electrónico de estabilidad. Sí nos llama la atención que en todos los casos sea opcional, con precios que van de los 400 euros del Corsa a los 600 del Clio. No es mucho dinero después de habernos gastado unos 18.000 euros pero, precisamente por el elevado precio de venta de estos modelos, creemos que debería ser de serie en los cuatro. Todo lo contrario ocurre con la rueda de repuesto. En todos es de serie y de tamaño convencional. A ver como emplean ahora las marcas -en los modelos más grandes- la excusa de que no llevan rueda de repuesto por problemas de sitio, si incluso alguno de estos utilitarios dispone de llanta de 16 pulgadas. ¡A que van a ser problemas de “euros” más que de sitio...! Los airbags frontales delanteros para conductor y acompañante son de serie en todos los modelos, así como los laterales delanteros. Sin embargo, sólo el Clio y el Ibiza pueden montar, en opción, los eficaces faros de xenón, pese a que el 207 y el Corsa sean dos modelos recién llegados. Desde un punto de vista general, todos cumplen en este apartado con una valoración similar, puesto que no existen grandes diferencias en los elementos de seguridad que montan.

Tantos centímetros de longitud para un utilitario se tienen que reflejar de alguna forma en el habitáculo. Y desde luego, no hay apenas diferencias de habitabilidad entre los compactos de hace varias generaciones y los utilitarios de esta comparativa. Siguen sin ser modelos lo suficientemente amplios como para alojar a cinco pasajeros, aunque ni tan siquiera, en la mayoría de las berlinas, pueden viajar con confort tres adultos en los asientos traseros. La relación entre la habitabilidad interior disponible y maletero favorece al Clio, aunque el Ibiza sigue siendo uno de los más amplios de la categoría. El Peugeot y el Corsa, son también similares, con cotas prácticamente idénticas en determinadas mediciones. La posición de conducción correcta se consigue alcanzar con más o menos facilidad en todos ellos, puesto que tanto el reglaje en altura del asiento del conductor, como la regulación del volante en altura y profundidad son de serie en todos los modelos probados.

El Peugeot 207 recuerda en su interior a su hermano mayor el 307, tanto en el diseño como en los acabados. El equipamiento de serie correspondiente a esta versión es completo. El asiento del conductor carece de regulación en apoyo lumbar, -al igual que sus otros rivales- y es mejorable el sistema de regulación de la inclinación del respaldo. Las plazas traseras son las más pequeñas en cuanto a distancia longitudinal y altura, aunque el maletero sí es sobradamente correcto. Justo lo contrario ocurre con el Opel Corsa, el que dispone de una mayor amplitud en la segunda fila de asientos. En cambio, el maletero del Corsa, con 290 litros reales, puede llegar a resultar un tanto escaso de volumen para los que lo vayan a usar habitualmente para el equipaje de varias personas. Los asientos delanteros del acabado Cosmo sujetan el cuerpo correctamente, con un mullido más bien duro, pero ideal para estar horas sentados. No nos termina de convencer -y sucede en la mayoría de los Opel-, el complejo manejo del módulo central, que incluye la radio, el ordenador de abordo o el navegador. Podría ser cuestión de acostumbrarse, pero la realidad es que, con los otros modelos, el plazo de adaptación es casi inmediato. El Clio dispone de un interior práctico y agradable, con un espacio correcto, en la media de sus rivales y con uno de los maleteros más voluminosos. La ergonomía está bastante cuidada, con muchos detalles de equipamiento y arranque por botón de serie. Con el acabado más deportivo del cuarteto, el Ibiza FR es la alternativa ideal para quienes, lejos de necesitar un utilitario para desplazarse y poco más, buscan un modelo con carácter y del que se pueda disfrutar de una conducción deportiva. Aunque el Ibiza de esta comparativa era de carrocería de tres puertas, el acabado FR también está disponible en cinco puertas.

No por el hecho de tratarse de utilitarios, el apartado de la seguridad está más descuidado que en segmentos superiores. En lo que se refiere a elementos y sistemas para optimizar la seguridad del vehículo, los cuatro pueden disponer de control electrónico de estabilidad. Sí nos llama la atención que en todos los casos sea opcional, con precios que van de los 400 euros del Corsa a los 600 del Clio. No es mucho dinero después de habernos gastado unos 18.000 euros pero, precisamente por el elevado precio de venta de estos modelos, creemos que debería ser de serie en los cuatro. Todo lo contrario ocurre con la rueda de repuesto. En todos es de serie y de tamaño convencional. A ver como emplean ahora las marcas -en los modelos más grandes- la excusa de que no llevan rueda de repuesto por problemas de sitio, si incluso alguno de estos utilitarios dispone de llanta de 16 pulgadas. ¡A que van a ser problemas de “euros” más que de sitio...! Los airbags frontales delanteros para conductor y acompañante son de serie en todos los modelos, así como los laterales delanteros. Sin embargo, sólo el Clio y el Ibiza pueden montar, en opción, los eficaces faros de xenón, pese a que el 207 y el Corsa sean dos modelos recién llegados. Desde un punto de vista general, todos cumplen en este apartado con una valoración similar, puesto que no existen grandes diferencias en los elementos de seguridad que montan.

Tantos centímetros de longitud para un utilitario se tienen que reflejar de alguna forma en el habitáculo. Y desde luego, no hay apenas diferencias de habitabilidad entre los compactos de hace varias generaciones y los utilitarios de esta comparativa. Siguen sin ser modelos lo suficientemente amplios como para alojar a cinco pasajeros, aunque ni tan siquiera, en la mayoría de las berlinas, pueden viajar con confort tres adultos en los asientos traseros. La relación entre la habitabilidad interior disponible y maletero favorece al Clio, aunque el Ibiza sigue siendo uno de los más amplios de la categoría. El Peugeot y el Corsa, son también similares, con cotas prácticamente idénticas en determinadas mediciones. La posición de conducción correcta se consigue alcanzar con más o menos facilidad en todos ellos, puesto que tanto el reglaje en altura del asiento del conductor, como la regulación del volante en altura y profundidad son de serie en todos los modelos probados.

El Peugeot 207 recuerda en su interior a su hermano mayor el 307, tanto en el diseño como en los acabados. El equipamiento de serie correspondiente a esta versión es completo. El asiento del conductor carece de regulación en apoyo lumbar, -al igual que sus otros rivales- y es mejorable el sistema de regulación de la inclinación del respaldo. Las plazas traseras son las más pequeñas en cuanto a distancia longitudinal y altura, aunque el maletero sí es sobradamente correcto. Justo lo contrario ocurre con el Opel Corsa, el que dispone de una mayor amplitud en la segunda fila de asientos. En cambio, el maletero del Corsa, con 290 litros reales, puede llegar a resultar un tanto escaso de volumen para los que lo vayan a usar habitualmente para el equipaje de varias personas. Los asientos delanteros del acabado Cosmo sujetan el cuerpo correctamente, con un mullido más bien duro, pero ideal para estar horas sentados. No nos termina de convencer -y sucede en la mayoría de los Opel-, el complejo manejo del módulo central, que incluye la radio, el ordenador de abordo o el navegador. Podría ser cuestión de acostumbrarse, pero la realidad es que, con los otros modelos, el plazo de adaptación es casi inmediato. El Clio dispone de un interior práctico y agradable, con un espacio correcto, en la media de sus rivales y con uno de los maleteros más voluminosos. La ergonomía está bastante cuidada, con muchos detalles de equipamiento y arranque por botón de serie. Con el acabado más deportivo del cuarteto, el Ibiza FR es la alternativa ideal para quienes, lejos de necesitar un utilitario para desplazarse y poco más, buscan un modelo con carácter y del que se pueda disfrutar de una conducción deportiva. Aunque el Ibiza de esta comparativa era de carrocería de tres puertas, el acabado FR también está disponible en cinco puertas.

No por el hecho de tratarse de utilitarios, el apartado de la seguridad está más descuidado que en segmentos superiores. En lo que se refiere a elementos y sistemas para optimizar la seguridad del vehículo, los cuatro pueden disponer de control electrónico de estabilidad. Sí nos llama la atención que en todos los casos sea opcional, con precios que van de los 400 euros del Corsa a los 600 del Clio. No es mucho dinero después de habernos gastado unos 18.000 euros pero, precisamente por el elevado precio de venta de estos modelos, creemos que debería ser de serie en los cuatro. Todo lo contrario ocurre con la rueda de repuesto. En todos es de serie y de tamaño convencional. A ver como emplean ahora las marcas -en los modelos más grandes- la excusa de que no llevan rueda de repuesto por problemas de sitio, si incluso alguno de estos utilitarios dispone de llanta de 16 pulgadas. ¡A que van a ser problemas de “euros” más que de sitio...! Los airbags frontales delanteros para conductor y acompañante son de serie en todos los modelos, así como los laterales delanteros. Sin embargo, sólo el Clio y el Ibiza pueden montar, en opción, los eficaces faros de xenón, pese a que el 207 y el Corsa sean dos modelos recién llegados. Desde un punto de vista general, todos cumplen en este apartado con una valoración similar, puesto que no existen grandes diferencias en los elementos de seguridad que montan.

Tantos centímetros de longitud para un utilitario se tienen que reflejar de alguna forma en el habitáculo. Y desde luego, no hay apenas diferencias de habitabilidad entre los compactos de hace varias generaciones y los utilitarios de esta comparativa. Siguen sin ser modelos lo suficientemente amplios como para alojar a cinco pasajeros, aunque ni tan siquiera, en la mayoría de las berlinas, pueden viajar con confort tres adultos en los asientos traseros. La relación entre la habitabilidad interior disponible y maletero favorece al Clio, aunque el Ibiza sigue siendo uno de los más amplios de la categoría. El Peugeot y el Corsa, son también similares, con cotas prácticamente idénticas en determinadas mediciones. La posición de conducción correcta se consigue alcanzar con más o menos facilidad en todos ellos, puesto que tanto el reglaje en altura del asiento del conductor, como la regulación del volante en altura y profundidad son de serie en todos los modelos probados.

El Peugeot 207 recuerda en su interior a su hermano mayor el 307, tanto en el diseño como en los acabados. El equipamiento de serie correspondiente a esta versión es completo. El asiento del conductor carece de regulación en apoyo lumbar, -al igual que sus otros rivales- y es mejorable el sistema de regulación de la inclinación del respaldo. Las plazas traseras son las más pequeñas en cuanto a distancia longitudinal y altura, aunque el maletero sí es sobradamente correcto. Justo lo contrario ocurre con el Opel Corsa, el que dispone de una mayor amplitud en la segunda fila de asientos. En cambio, el maletero del Corsa, con 290 litros reales, puede llegar a resultar un tanto escaso de volumen para los que lo vayan a usar habitualmente para el equipaje de varias personas. Los asientos delanteros del acabado Cosmo sujetan el cuerpo correctamente, con un mullido más bien duro, pero ideal para estar horas sentados. No nos termina de convencer -y sucede en la mayoría de los Opel-, el complejo manejo del módulo central, que incluye la radio, el ordenador de abordo o el navegador. Podría ser cuestión de acostumbrarse, pero la realidad es que, con los otros modelos, el plazo de adaptación es casi inmediato. El Clio dispone de un interior práctico y agradable, con un espacio correcto, en la media de sus rivales y con uno de los maleteros más voluminosos. La ergonomía está bastante cuidada, con muchos detalles de equipamiento y arranque por botón de serie. Con el acabado más deportivo del cuarteto, el Ibiza FR es la alternativa ideal para quienes, lejos de necesitar un utilitario para desplazarse y poco más, buscan un modelo con carácter y del que se pueda disfrutar de una conducción deportiva. Aunque el Ibiza de esta comparativa era de carrocería de tres puertas, el acabado FR también está disponible en cinco puertas.

No por el hecho de tratarse de utilitarios, el apartado de la seguridad está más descuidado que en segmentos superiores. En lo que se refiere a elementos y sistemas para optimizar la seguridad del vehículo, los cuatro pueden disponer de control electrónico de estabilidad. Sí nos llama la atención que en todos los casos sea opcional, con precios que van de los 400 euros del Corsa a los 600 del Clio. No es mucho dinero después de habernos gastado unos 18.000 euros pero, precisamente por el elevado precio de venta de estos modelos, creemos que debería ser de serie en los cuatro. Todo lo contrario ocurre con la rueda de repuesto. En todos es de serie y de tamaño convencional. A ver como emplean ahora las marcas -en los modelos más grandes- la excusa de que no llevan rueda de repuesto por problemas de sitio, si incluso alguno de estos utilitarios dispone de llanta de 16 pulgadas. ¡A que van a ser problemas de “euros” más que de sitio...! Los airbags frontales delanteros para conductor y acompañante son de serie en todos los modelos, así como los laterales delanteros. Sin embargo, sólo el Clio y el Ibiza pueden montar, en opción, los eficaces faros de xenón, pese a que el 207 y el Corsa sean dos modelos recién llegados. Desde un punto de vista general, todos cumplen en este apartado con una valoración similar, puesto que no existen grandes diferencias en los elementos de seguridad que montan.

Tantos centímetros de longitud para un utilitario se tienen que reflejar de alguna forma en el habitáculo. Y desde luego, no hay apenas diferencias de habitabilidad entre los compactos de hace varias generaciones y los utilitarios de esta comparativa. Siguen sin ser modelos lo suficientemente amplios como para alojar a cinco pasajeros, aunque ni tan siquiera, en la mayoría de las berlinas, pueden viajar con confort tres adultos en los asientos traseros. La relación entre la habitabilidad interior disponible y maletero favorece al Clio, aunque el Ibiza sigue siendo uno de los más amplios de la categoría. El Peugeot y el Corsa, son también similares, con cotas prácticamente idénticas en determinadas mediciones. La posición de conducción correcta se consigue alcanzar con más o menos facilidad en todos ellos, puesto que tanto el reglaje en altura del asiento del conductor, como la regulación del volante en altura y profundidad son de serie en todos los modelos probados.

El Peugeot 207 recuerda en su interior a su hermano mayor el 307, tanto en el diseño como en los acabados. El equipamiento de serie correspondiente a esta versión es completo. El asiento del conductor carece de regulación en apoyo lumbar, -al igual que sus otros rivales- y es mejorable el sistema de regulación de la inclinación del respaldo. Las plazas traseras son las más pequeñas en cuanto a distancia longitudinal y altura, aunque el maletero sí es sobradamente correcto. Justo lo contrario ocurre con el Opel Corsa, el que dispone de una mayor amplitud en la segunda fila de asientos. En cambio, el maletero del Corsa, con 290 litros reales, puede llegar a resultar un tanto escaso de volumen para los que lo vayan a usar habitualmente para el equipaje de varias personas. Los asientos delanteros del acabado Cosmo sujetan el cuerpo correctamente, con un mullido más bien duro, pero ideal para estar horas sentados. No nos termina de convencer -y sucede en la mayoría de los Opel-, el complejo manejo del módulo central, que incluye la radio, el ordenador de abordo o el navegador. Podría ser cuestión de acostumbrarse, pero la realidad es que, con los otros modelos, el plazo de adaptación es casi inmediato. El Clio dispone de un interior práctico y agradable, con un espacio correcto, en la media de sus rivales y con uno de los maleteros más voluminosos. La ergonomía está bastante cuidada, con muchos detalles de equipamiento y arranque por botón de serie. Con el acabado más deportivo del cuarteto, el Ibiza FR es la alternativa ideal para quienes, lejos de necesitar un utilitario para desplazarse y poco más, buscan un modelo con carácter y del que se pueda disfrutar de una conducción deportiva. Aunque el Ibiza de esta comparativa era de carrocería de tres puertas, el acabado FR también está disponible en cinco puertas.

No por el hecho de tratarse de utilitarios, el apartado de la seguridad está más descuidado que en segmentos superiores. En lo que se refiere a elementos y sistemas para optimizar la seguridad del vehículo, los cuatro pueden disponer de control electrónico de estabilidad. Sí nos llama la atención que en todos los casos sea opcional, con precios que van de los 400 euros del Corsa a los 600 del Clio. No es mucho dinero después de habernos gastado unos 18.000 euros pero, precisamente por el elevado precio de venta de estos modelos, creemos que debería ser de serie en los cuatro. Todo lo contrario ocurre con la rueda de repuesto. En todos es de serie y de tamaño convencional. A ver como emplean ahora las marcas -en los modelos más grandes- la excusa de que no llevan rueda de repuesto por problemas de sitio, si incluso alguno de estos utilitarios dispone de llanta de 16 pulgadas. ¡A que van a ser problemas de “euros” más que de sitio...! Los airbags frontales delanteros para conductor y acompañante son de serie en todos los modelos, así como los laterales delanteros. Sin embargo, sólo el Clio y el Ibiza pueden montar, en opción, los eficaces faros de xenón, pese a que el 207 y el Corsa sean dos modelos recién llegados. Desde un punto de vista general, todos cumplen en este apartado con una valoración similar, puesto que no existen grandes diferencias en los elementos de seguridad que montan.

Tantos centímetros de longitud para un utilitario se tienen que reflejar de alguna forma en el habitáculo. Y desde luego, no hay apenas diferencias de habitabilidad entre los compactos de hace varias generaciones y los utilitarios de esta comparativa. Siguen sin ser modelos lo suficientemente amplios como para alojar a cinco pasajeros, aunque ni tan siquiera, en la mayoría de las berlinas, pueden viajar con confort tres adultos en los asientos traseros. La relación entre la habitabilidad interior disponible y maletero favorece al Clio, aunque el Ibiza sigue siendo uno de los más amplios de la categoría. El Peugeot y el Corsa, son también similares, con cotas prácticamente idénticas en determinadas mediciones. La posición de conducción correcta se consigue alcanzar con más o menos facilidad en todos ellos, puesto que tanto el reglaje en altura del asiento del conductor, como la regulación del volante en altura y profundidad son de serie en todos los modelos probados.

El Peugeot 207 recuerda en su interior a su hermano mayor el 307, tanto en el diseño como en los acabados. El equipamiento de serie correspondiente a esta versión es completo. El asiento del conductor carece de regulación en apoyo lumbar, -al igual que sus otros rivales- y es mejorable el sistema de regulación de la inclinación del respaldo. Las plazas traseras son las más pequeñas en cuanto a distancia longitudinal y altura, aunque el maletero sí es sobradamente correcto. Justo lo contrario ocurre con el Opel Corsa, el que dispone de una mayor amplitud en la segunda fila de asientos. En cambio, el maletero del Corsa, con 290 litros reales, puede llegar a resultar un tanto escaso de volumen para los que lo vayan a usar habitualmente para el equipaje de varias personas. Los asientos delanteros del acabado Cosmo sujetan el cuerpo correctamente, con un mullido más bien duro, pero ideal para estar horas sentados. No nos termina de convencer -y sucede en la mayoría de los Opel-, el complejo manejo del módulo central, que incluye la radio, el ordenador de abordo o el navegador. Podría ser cuestión de acostumbrarse, pero la realidad es que, con los otros modelos, el plazo de adaptación es casi inmediato. El Clio dispone de un interior práctico y agradable, con un espacio correcto, en la media de sus rivales y con uno de los maleteros más voluminosos. La ergonomía está bastante cuidada, con muchos detalles de equipamiento y arranque por botón de serie. Con el acabado más deportivo del cuarteto, el Ibiza FR es la alternativa ideal para quienes, lejos de necesitar un utilitario para desplazarse y poco más, buscan un modelo con carácter y del que se pueda disfrutar de una conducción deportiva. Aunque el Ibiza de esta comparativa era de carrocería de tres puertas, el acabado FR también está disponible en cinco puertas.

No por el hecho de tratarse de utilitarios, el apartado de la seguridad está más descuidado que en segmentos superiores. En lo que se refiere a elementos y sistemas para optimizar la seguridad del vehículo, los cuatro pueden disponer de control electrónico de estabilidad. Sí nos llama la atención que en todos los casos sea opcional, con precios que van de los 400 euros del Corsa a los 600 del Clio. No es mucho dinero después de habernos gastado unos 18.000 euros pero, precisamente por el elevado precio de venta de estos modelos, creemos que debería ser de serie en los cuatro. Todo lo contrario ocurre con la rueda de repuesto. En todos es de serie y de tamaño convencional. A ver como emplean ahora las marcas -en los modelos más grandes- la excusa de que no llevan rueda de repuesto por problemas de sitio, si incluso alguno de estos utilitarios dispone de llanta de 16 pulgadas. ¡A que van a ser problemas de “euros” más que de sitio...! Los airbags frontales delanteros para conductor y acompañante son de serie en todos los modelos, así como los laterales delanteros. Sin embargo, sólo el Clio y el Ibiza pueden montar, en opción, los eficaces faros de xenón, pese a que el 207 y el Corsa sean dos modelos recién llegados. Desde un punto de vista general, todos cumplen en este apartado con una valoración similar, puesto que no existen grandes diferencias en los elementos de seguridad que montan.

Tantos centímetros de longitud para un utilitario se tienen que reflejar de alguna forma en el habitáculo. Y desde luego, no hay apenas diferencias de habitabilidad entre los compactos de hace varias generaciones y los utilitarios de esta comparativa. Siguen sin ser modelos lo suficientemente amplios como para alojar a cinco pasajeros, aunque ni tan siquiera, en la mayoría de las berlinas, pueden viajar con confort tres adultos en los asientos traseros. La relación entre la habitabilidad interior disponible y maletero favorece al Clio, aunque el Ibiza sigue siendo uno de los más amplios de la categoría. El Peugeot y el Corsa, son también similares, con cotas prácticamente idénticas en determinadas mediciones. La posición de conducción correcta se consigue alcanzar con más o menos facilidad en todos ellos, puesto que tanto el reglaje en altura del asiento del conductor, como la regulación del volante en altura y profundidad son de serie en todos los modelos probados.

El Peugeot 207 recuerda en su interior a su hermano mayor el 307, tanto en el diseño como en los acabados. El equipamiento de serie correspondiente a esta versión es completo. El asiento del conductor carece de regulación en apoyo lumbar, -al igual que sus otros rivales- y es mejorable el sistema de regulación de la inclinación del respaldo. Las plazas traseras son las más pequeñas en cuanto a distancia longitudinal y altura, aunque el maletero sí es sobradamente correcto. Justo lo contrario ocurre con el Opel Corsa, el que dispone de una mayor amplitud en la segunda fila de asientos. En cambio, el maletero del Corsa, con 290 litros reales, puede llegar a resultar un tanto escaso de volumen para los que lo vayan a usar habitualmente para el equipaje de varias personas. Los asientos delanteros del acabado Cosmo sujetan el cuerpo correctamente, con un mullido más bien duro, pero ideal para estar horas sentados. No nos termina de convencer -y sucede en la mayoría de los Opel-, el complejo manejo del módulo central, que incluye la radio, el ordenador de abordo o el navegador. Podría ser cuestión de acostumbrarse, pero la realidad es que, con los otros modelos, el plazo de adaptación es casi inmediato. El Clio dispone de un interior práctico y agradable, con un espacio correcto, en la media de sus rivales y con uno de los maleteros más voluminosos. La ergonomía está bastante cuidada, con muchos detalles de equipamiento y arranque por botón de serie. Con el acabado más deportivo del cuarteto, el Ibiza FR es la alternativa ideal para quienes, lejos de necesitar un utilitario para desplazarse y poco más, buscan un modelo con carácter y del que se pueda disfrutar de una conducción deportiva. Aunque el Ibiza de esta comparativa era de carrocería de tres puertas, el acabado FR también está disponible en cinco puertas.

No por el hecho de tratarse de utilitarios, el apartado de la seguridad está más descuidado que en segmentos superiores. En lo que se refiere a elementos y sistemas para optimizar la seguridad del vehículo, los cuatro pueden disponer de control electrónico de estabilidad. Sí nos llama la atención que en todos los casos sea opcional, con precios que van de los 400 euros del Corsa a los 600 del Clio. No es mucho dinero después de habernos gastado unos 18.000 euros pero, precisamente por el elevado precio de venta de estos modelos, creemos que debería ser de serie en los cuatro. Todo lo contrario ocurre con la rueda de repuesto. En todos es de serie y de tamaño convencional. A ver como emplean ahora las marcas -en los modelos más grandes- la excusa de que no llevan rueda de repuesto por problemas de sitio, si incluso alguno de estos utilitarios dispone de llanta de 16 pulgadas. ¡A que van a ser problemas de “euros” más que de sitio...! Los airbags frontales delanteros para conductor y acompañante son de serie en todos los modelos, así como los laterales delanteros. Sin embargo, sólo el Clio y el Ibiza pueden montar, en opción, los eficaces faros de xenón, pese a que el 207 y el Corsa sean dos modelos recién llegados. Desde un punto de vista general, todos cumplen en este apartado con una valoración similar, puesto que no existen grandes diferencias en los elementos de seguridad que montan.

Tantos centímetros de longitud para un utilitario se tienen que reflejar de alguna forma en el habitáculo. Y desde luego, no hay apenas diferencias de habitabilidad entre los compactos de hace varias generaciones y los utilitarios de esta comparativa. Siguen sin ser modelos lo suficientemente amplios como para alojar a cinco pasajeros, aunque ni tan siquiera, en la mayoría de las berlinas, pueden viajar con confort tres adultos en los asientos traseros. La relación entre la habitabilidad interior disponible y maletero favorece al Clio, aunque el Ibiza sigue siendo uno de los más amplios de la categoría. El Peugeot y el Corsa, son también similares, con cotas prácticamente idénticas en determinadas mediciones. La posición de conducción correcta se consigue alcanzar con más o menos facilidad en todos ellos, puesto que tanto el reglaje en altura del asiento del conductor, como la regulación del volante en altura y profundidad son de serie en todos los modelos probados.

El Peugeot 207 recuerda en su interior a su hermano mayor el 307, tanto en el diseño como en los acabados. El equipamiento de serie correspondiente a esta versión es completo. El asiento del conductor carece de regulación en apoyo lumbar, -al igual que sus otros rivales- y es mejorable el sistema de regulación de la inclinación del respaldo. Las plazas traseras son las más pequeñas en cuanto a distancia longitudinal y altura, aunque el maletero sí es sobradamente correcto. Justo lo contrario ocurre con el Opel Corsa, el que dispone de una mayor amplitud en la segunda fila de asientos. En cambio, el maletero del Corsa, con 290 litros reales, puede llegar a resultar un tanto escaso de volumen para los que lo vayan a usar habitualmente para el equipaje de varias personas. Los asientos delanteros del acabado Cosmo sujetan el cuerpo correctamente, con un mullido más bien duro, pero ideal para estar horas sentados. No nos termina de convencer -y sucede en la mayoría de los Opel-, el complejo manejo del módulo central, que incluye la radio, el ordenador de abordo o el navegador. Podría ser cuestión de acostumbrarse, pero la realidad es que, con los otros modelos, el plazo de adaptación es casi inmediato. El Clio dispone de un interior práctico y agradable, con un espacio correcto, en la media de sus rivales y con uno de los maleteros más voluminosos. La ergonomía está bastante cuidada, con muchos detalles de equipamiento y arranque por botón de serie. Con el acabado más deportivo del cuarteto, el Ibiza FR es la alternativa ideal para quienes, lejos de necesitar un utilitario para desplazarse y poco más, buscan un modelo con carácter y del que se pueda disfrutar de una conducción deportiva. Aunque el Ibiza de esta comparativa era de carrocería de tres puertas, el acabado FR también está disponible en cinco puertas.

No por el hecho de tratarse de utilitarios, el apartado de la seguridad está más descuidado que en segmentos superiores. En lo que se refiere a elementos y sistemas para optimizar la seguridad del vehículo, los cuatro pueden disponer de control electrónico de estabilidad. Sí nos llama la atención que en todos los casos sea opcional, con precios que van de los 400 euros del Corsa a los 600 del Clio. No es mucho dinero después de habernos gastado unos 18.000 euros pero, precisamente por el elevado precio de venta de estos modelos, creemos que debería ser de serie en los cuatro. Todo lo contrario ocurre con la rueda de repuesto. En todos es de serie y de tamaño convencional. A ver como emplean ahora las marcas -en los modelos más grandes- la excusa de que no llevan rueda de repuesto por problemas de sitio, si incluso alguno de estos utilitarios dispone de llanta de 16 pulgadas. ¡A que van a ser problemas de “euros” más que de sitio...! Los airbags frontales delanteros para conductor y acompañante son de serie en todos los modelos, así como los laterales delanteros. Sin embargo, sólo el Clio y el Ibiza pueden montar, en opción, los eficaces faros de xenón, pese a que el 207 y el Corsa sean dos modelos recién llegados. Desde un punto de vista general, todos cumplen en este apartado con una valoración similar, puesto que no existen grandes diferencias en los elementos de seguridad que montan.

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