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Prueba: Porsche 911 Turbo, el Rey

Nunca antes un Porsche 911 Turbo había sido tan fácil y cómodo de conducir, tanto que querrás usarlo todos los días. Se lleva tan fácil que ni te puedes imaginar de lo mucho que es capaz.
Daniel Cuadrado.

Twitter: @DanielCuadradoT. Fotos: Mikael Helsing -

Prueba: Porsche 911 Turbo, el Rey
Prueba: Porsche 911 Turbo, el Rey

Si no fuese por la cuestión económica, yo tendría un 991 Turbo como utilitario, no un Turbo de la serie 997, ni 996 y ni tan siquiera de mis deseadas 993 o 930; tendría un 991 Turbo para moverme todos los días. Se conduce fácil y es muy agradable, no gasta en exceso (para la potencia que tiene, claro) y para colmo es el heredero de una de las sagas más interesantes de la historia que ya ha durado 40 años; lo dicho, el utilitario que me llevaría a todas partes con una sonrisa de oreja a oreja. Porsche acaba de firmar uno de los mejores modelos de calle de su propia historia, al menos en lo que a efectividad se refiere. No es tanto una cuestión de las cifras que logra, que son estratosféricas, sino del por qué y del cómo las consigue. Es brutal.

 

A todos los que ya conocíamos la anterior generación, en la que cambió el cien por cien de su motor, en esta ocasión ha añadido 20 CV más en el mismo 6 en bóxer de 3,8 litros, con sus dos turbos de geometría variable (es el único motor de gasolina del mundo que lo tiene). Han aumentado el grado de eficiencia del motor con mayor presión de combustión, jugando con la sincronización de válvulas y el grado de avance, y el nuevo sistema de gestión termodinámica. A esto suma el Start/Stop y una caja de cambios PDK todavía más afinada y con función de conducción a vela. La carrocería es más rígida, el centro de gravedad más bajo y cuenta con un sistema de aerodinámica activa más evolucionado que afecta también al spoiler delantero. La tracción total activa tiene un reparto de par más eficaz y añade la dirección activa en el tren trasero, algo que difícilmente verás pero que sí sentirás. Veamos cómo va todo este conjunto tecnológi­co de primera.

 Porsche 911 turbo

Me vas a perdonar que ante todo un 991 Turbo empiece hablando del con­sumo, pero es que hacer medias que rondan los 9 litros en un coche de 520 caballos no es muy normal. Es cierto que hay que conducir muy tranquilo para conseguirlas, pero es que en este Porsche ir con el motor tranquilo es superar las velocidades legales sin enterarte. Como sé que no vas a poder re­sistirte a dar algún acelerón de vez en cuan­do, adelantar o incorporarte con seguridad en una vía rápida, pues lo más probable es que el consumo se quede cerca de los 10-11 litros, que sigue estando muy bien.

 

El motor es más efi­ciente, tiene Start/Stop y la caja de cambios in­corpora la maravillosa (créeme) conducción a vela, que utilizarás sólo cuando tú quieras, y un sistema que crea marchas virtuales utilizando los embragues; lleva dos marchas engranadas a la vez y hace patinar los embragues entre ellas a velocidad mantenida, generando una marcha intermedia y, por tanto, haciendo al motor más eficiente. En Porsche aseguran que esto no ge­nera un desgaste prematuro de los embragues, pero todos sabemos que si hay más rozamien­to, hay más desgaste, es pura física; nadie dijo que mantener un Porsche fuese barato. En cualquier caso, ya ves los consumos que hace, de quitarse el sombrero. Otra cosa es si decides co­rrer, en cuyo caso de los 15 l/100 km de media no bajarás.

 Porsche 911 turbo

Este nuevo consumo se une a un agradable comportamiento, que enmascara todo lo que luego te voy a contar cuando apriete el botón Sport Plus. El coche es muy fácil de conducir. La dirección transmite a velocidad normal sensación de confort, que unido a un buen tarado de suspensiones hacen de él una delicia para moverte en el día a día. Lleva la dirección elec­tromecánica de serie, y en concreto esta unidad además con la función de ser variable con inde­pendencia de la velocidad -más suave a baja-. Se ha criticado mucho este sistema en un 911 y yo me uno a las críticas, pero sólo en parte. Su funcionamiento me parece muy bueno y preci­so, pero es cierto que filtra tanto que no parece que lleves un 911. Esto mismo algunos lo apre­ciaréis como bueno, ya que te facilita las cosas, pero los puristas pensamos que en un súper de­portivo tienes que sentir en las manos, exage­rando, hasta el movimiento de la cremallera. En cualquier caso resulta una delicia llevarla a "baja" velocidad y en conducción deportiva no plantea problemas, ya que esa ligera impreci­sión a alta velocidad que hemos visto en el res­to de los 991 -provocada por la arquitectura del coche que descarga con facilidad el peso en el ya de por sí ligero tren delantero- en el Turbo se mitiga gracias a las correcciones de la dirección del tren trasero.

 

¡A correr!

Y llega ahora lo mejor, el punto ése en el que tu Turbo te demuestra dos cosas, una que de uti­litario nada y otra que no eres Walter Rohrl. La fa­cilidad de la que no he pa­rado de hablarte se abandona cuando elevas el ritmo de conducción, y además se mantiene hasta el final del motor, el chasis, los frenos y los neumáticos. La facili­dad está, el problema es que ocurre todo tan rá­pido y sus reacciones a tus órdenes son tan in­mediatas que te puedes meter en problemas si no tienes bien claro lo que estás haciendo. En modo normal el coche es muy rápido y gasta poco, en Sport es igual pero con más sensaciones y gas­tando más, y en Sport Plus es otro coche.

 

Cambia tantas cosas en motor, tanto en gestión como en su movimiento físico (silentblocks activos), ae­rodinámica, cambio, suspensiones y dirección que de golpe estás en otro mundo. La velocidad a la que transcurre todo es estratosférica. Frena como un 911 pero no entra ni sale de la curva como tal. En la entrada es más incisivo que an­tes, en el interior puedes llevarlo como siempre aprovechando la inercia de la trasera, o dosifi­cando el gas sin moverlo para dar gas a fondo en cuanto veas la salida, momento en el que te sor­prenderás ya que tracciona como nunca. Eso sí, luego no mires al estado de los neumáticos, que los aprovecha tanto que se los deja en el asfalto.

 Porsche 911 turbo

Si eres de 911 de toda la vida tendrás que adaptarte un poco a eso de que bus­que el interior con mayor facilidad, pero eso te hará ser más rápido; te costará dos curvas. Tras mi primera vuelta al circuito lo primero que me vino a la mente, y pido perdón a los porschis­tas por la comparación, fue el grandioso Nissan GT-R "¡se va a tener que poner las pilas, con la llegada del 991T le han caído cinco años encima! A igualdad de neumá­tico, éste seguro que es mejor". El caso es que es el Turbo más rápido (con permiso del 991 Turbo S) de la historia, el más efectivo y, además, el que menos gasta y es más cómodo. No es un utilita­rio y tampoco lo pretende. Ha batido todos nues­tros récords en las mediciones en una sola ma­ñana de trabajo y eso ya explica mucho.