Contacto: Audi A4 2.0 130 CV

El A4 llega para ser la berlina de una nueva clase dirigente, la de la era Internet. Es un coche de concepción clásica pero muy bien adaptado a los nuevos tiempos, sobre todo en el diseño y las motorizaciones. En realidad, como se encargan de recordar los responsables de la marca, es la revisión completa de un coche, no un simple restyling.
-
Contacto: Audi A4 2.0 130 CV
Contacto: Audi A4 2.0 130 CV

Como buena revisión que se precie, la del A4 sigue las modas actuales del diseño, muy influidas por las formas que triunfan en Internet y todo el mundo de la informática. Hablamos de líneas muy puras y muy marcadas, con espacios acotados por ángulos suaves, equidistantes de las curvas y de las aristas. Es el caso de la parrilla de este A4, que podría pasar por la boca de un androide, boca abierta, claro, pues los diseñadores la han seccionado en dos, dejando en medio la parte del paragolpes que lleva la matrícula.

El coche gana en número de cromados, pero sin abusar: predominan los espacios limpios. En los laterales se han trazado unos tenues hombros que subrayan el aspecto de coche robusto. Las ópticas también siguen estas tendencias, sobre todo las delanteras, trifocales, muy estilizadas y dibujadas de tal forma que recuerdan a esas gafas rectangulares tan de moda entre los amantes del ciberdiseño. En la parte de atrás, los grupos adoptan una innovadora forma en relieve. Son una especie de caja de cristal que penetra en la carrocería tanto por arriba como por los lados. Dentro de ella va enmarcada la luz blanca de marcha atrás.

La zaga es rotunda. Tiene zonas que mezclan las líneas rectas con los volúmenes abombados y contrastan notablemente con los laterales, pero siguen la senda marcada por el techo, un arco casi perfecto. Destaca el aire deportivo de las dos salidas del escape, una a cada extremo del parachoques trasero.

En definitiva, Audi ha pisado el acelerador para que este modelo siga siendo un coche elegante sin prescindir para ello de las corrientes creativas más vanguardistas. La nueva élite “tecno” busca coches de prestigio pero que no por eso sean excesivamente clásicos. A esta búsqueda da perfecta respuesta el diseño externo del A4, un modelo con rivales muy duros en su segmento medio-alto.

Como buena revisión que se precie, la del A4 sigue las modas actuales del diseño, muy influidas por las formas que triunfan en Internet y todo el mundo de la informática. Hablamos de líneas muy puras y muy marcadas, con espacios acotados por ángulos suaves, equidistantes de las curvas y de las aristas. Es el caso de la parrilla de este A4, que podría pasar por la boca de un androide, boca abierta, claro, pues los diseñadores la han seccionado en dos, dejando en medio la parte del paragolpes que lleva la matrícula.

El coche gana en número de cromados, pero sin abusar: predominan los espacios limpios. En los laterales se han trazado unos tenues hombros que subrayan el aspecto de coche robusto. Las ópticas también siguen estas tendencias, sobre todo las delanteras, trifocales, muy estilizadas y dibujadas de tal forma que recuerdan a esas gafas rectangulares tan de moda entre los amantes del ciberdiseño. En la parte de atrás, los grupos adoptan una innovadora forma en relieve. Son una especie de caja de cristal que penetra en la carrocería tanto por arriba como por los lados. Dentro de ella va enmarcada la luz blanca de marcha atrás.

La zaga es rotunda. Tiene zonas que mezclan las líneas rectas con los volúmenes abombados y contrastan notablemente con los laterales, pero siguen la senda marcada por el techo, un arco casi perfecto. Destaca el aire deportivo de las dos salidas del escape, una a cada extremo del parachoques trasero.

En definitiva, Audi ha pisado el acelerador para que este modelo siga siendo un coche elegante sin prescindir para ello de las corrientes creativas más vanguardistas. La nueva élite “tecno” busca coches de prestigio pero que no por eso sean excesivamente clásicos. A esta búsqueda da perfecta respuesta el diseño externo del A4, un modelo con rivales muy duros en su segmento medio-alto.

Como buena revisión que se precie, la del A4 sigue las modas actuales del diseño, muy influidas por las formas que triunfan en Internet y todo el mundo de la informática. Hablamos de líneas muy puras y muy marcadas, con espacios acotados por ángulos suaves, equidistantes de las curvas y de las aristas. Es el caso de la parrilla de este A4, que podría pasar por la boca de un androide, boca abierta, claro, pues los diseñadores la han seccionado en dos, dejando en medio la parte del paragolpes que lleva la matrícula.

El coche gana en número de cromados, pero sin abusar: predominan los espacios limpios. En los laterales se han trazado unos tenues hombros que subrayan el aspecto de coche robusto. Las ópticas también siguen estas tendencias, sobre todo las delanteras, trifocales, muy estilizadas y dibujadas de tal forma que recuerdan a esas gafas rectangulares tan de moda entre los amantes del ciberdiseño. En la parte de atrás, los grupos adoptan una innovadora forma en relieve. Son una especie de caja de cristal que penetra en la carrocería tanto por arriba como por los lados. Dentro de ella va enmarcada la luz blanca de marcha atrás.

La zaga es rotunda. Tiene zonas que mezclan las líneas rectas con los volúmenes abombados y contrastan notablemente con los laterales, pero siguen la senda marcada por el techo, un arco casi perfecto. Destaca el aire deportivo de las dos salidas del escape, una a cada extremo del parachoques trasero.

En definitiva, Audi ha pisado el acelerador para que este modelo siga siendo un coche elegante sin prescindir para ello de las corrientes creativas más vanguardistas. La nueva élite “tecno” busca coches de prestigio pero que no por eso sean excesivamente clásicos. A esta búsqueda da perfecta respuesta el diseño externo del A4, un modelo con rivales muy duros en su segmento medio-alto.

Como buena revisión que se precie, la del A4 sigue las modas actuales del diseño, muy influidas por las formas que triunfan en Internet y todo el mundo de la informática. Hablamos de líneas muy puras y muy marcadas, con espacios acotados por ángulos suaves, equidistantes de las curvas y de las aristas. Es el caso de la parrilla de este A4, que podría pasar por la boca de un androide, boca abierta, claro, pues los diseñadores la han seccionado en dos, dejando en medio la parte del paragolpes que lleva la matrícula.

El coche gana en número de cromados, pero sin abusar: predominan los espacios limpios. En los laterales se han trazado unos tenues hombros que subrayan el aspecto de coche robusto. Las ópticas también siguen estas tendencias, sobre todo las delanteras, trifocales, muy estilizadas y dibujadas de tal forma que recuerdan a esas gafas rectangulares tan de moda entre los amantes del ciberdiseño. En la parte de atrás, los grupos adoptan una innovadora forma en relieve. Son una especie de caja de cristal que penetra en la carrocería tanto por arriba como por los lados. Dentro de ella va enmarcada la luz blanca de marcha atrás.

La zaga es rotunda. Tiene zonas que mezclan las líneas rectas con los volúmenes abombados y contrastan notablemente con los laterales, pero siguen la senda marcada por el techo, un arco casi perfecto. Destaca el aire deportivo de las dos salidas del escape, una a cada extremo del parachoques trasero.

En definitiva, Audi ha pisado el acelerador para que este modelo siga siendo un coche elegante sin prescindir para ello de las corrientes creativas más vanguardistas. La nueva élite “tecno” busca coches de prestigio pero que no por eso sean excesivamente clásicos. A esta búsqueda da perfecta respuesta el diseño externo del A4, un modelo con rivales muy duros en su segmento medio-alto.

Como buena revisión que se precie, la del A4 sigue las modas actuales del diseño, muy influidas por las formas que triunfan en Internet y todo el mundo de la informática. Hablamos de líneas muy puras y muy marcadas, con espacios acotados por ángulos suaves, equidistantes de las curvas y de las aristas. Es el caso de la parrilla de este A4, que podría pasar por la boca de un androide, boca abierta, claro, pues los diseñadores la han seccionado en dos, dejando en medio la parte del paragolpes que lleva la matrícula.

El coche gana en número de cromados, pero sin abusar: predominan los espacios limpios. En los laterales se han trazado unos tenues hombros que subrayan el aspecto de coche robusto. Las ópticas también siguen estas tendencias, sobre todo las delanteras, trifocales, muy estilizadas y dibujadas de tal forma que recuerdan a esas gafas rectangulares tan de moda entre los amantes del ciberdiseño. En la parte de atrás, los grupos adoptan una innovadora forma en relieve. Son una especie de caja de cristal que penetra en la carrocería tanto por arriba como por los lados. Dentro de ella va enmarcada la luz blanca de marcha atrás.

La zaga es rotunda. Tiene zonas que mezclan las líneas rectas con los volúmenes abombados y contrastan notablemente con los laterales, pero siguen la senda marcada por el techo, un arco casi perfecto. Destaca el aire deportivo de las dos salidas del escape, una a cada extremo del parachoques trasero.

En definitiva, Audi ha pisado el acelerador para que este modelo siga siendo un coche elegante sin prescindir para ello de las corrientes creativas más vanguardistas. La nueva élite “tecno” busca coches de prestigio pero que no por eso sean excesivamente clásicos. A esta búsqueda da perfecta respuesta el diseño externo del A4, un modelo con rivales muy duros en su segmento medio-alto.

Como buena revisión que se precie, la del A4 sigue las modas actuales del diseño, muy influidas por las formas que triunfan en Internet y todo el mundo de la informática. Hablamos de líneas muy puras y muy marcadas, con espacios acotados por ángulos suaves, equidistantes de las curvas y de las aristas. Es el caso de la parrilla de este A4, que podría pasar por la boca de un androide, boca abierta, claro, pues los diseñadores la han seccionado en dos, dejando en medio la parte del paragolpes que lleva la matrícula.

El coche gana en número de cromados, pero sin abusar: predominan los espacios limpios. En los laterales se han trazado unos tenues hombros que subrayan el aspecto de coche robusto. Las ópticas también siguen estas tendencias, sobre todo las delanteras, trifocales, muy estilizadas y dibujadas de tal forma que recuerdan a esas gafas rectangulares tan de moda entre los amantes del ciberdiseño. En la parte de atrás, los grupos adoptan una innovadora forma en relieve. Son una especie de caja de cristal que penetra en la carrocería tanto por arriba como por los lados. Dentro de ella va enmarcada la luz blanca de marcha atrás.

La zaga es rotunda. Tiene zonas que mezclan las líneas rectas con los volúmenes abombados y contrastan notablemente con los laterales, pero siguen la senda marcada por el techo, un arco casi perfecto. Destaca el aire deportivo de las dos salidas del escape, una a cada extremo del parachoques trasero.

En definitiva, Audi ha pisado el acelerador para que este modelo siga siendo un coche elegante sin prescindir para ello de las corrientes creativas más vanguardistas. La nueva élite “tecno” busca coches de prestigio pero que no por eso sean excesivamente clásicos. A esta búsqueda da perfecta respuesta el diseño externo del A4, un modelo con rivales muy duros en su segmento medio-alto.

Como buena revisión que se precie, la del A4 sigue las modas actuales del diseño, muy influidas por las formas que triunfan en Internet y todo el mundo de la informática. Hablamos de líneas muy puras y muy marcadas, con espacios acotados por ángulos suaves, equidistantes de las curvas y de las aristas. Es el caso de la parrilla de este A4, que podría pasar por la boca de un androide, boca abierta, claro, pues los diseñadores la han seccionado en dos, dejando en medio la parte del paragolpes que lleva la matrícula.

El coche gana en número de cromados, pero sin abusar: predominan los espacios limpios. En los laterales se han trazado unos tenues hombros que subrayan el aspecto de coche robusto. Las ópticas también siguen estas tendencias, sobre todo las delanteras, trifocales, muy estilizadas y dibujadas de tal forma que recuerdan a esas gafas rectangulares tan de moda entre los amantes del ciberdiseño. En la parte de atrás, los grupos adoptan una innovadora forma en relieve. Son una especie de caja de cristal que penetra en la carrocería tanto por arriba como por los lados. Dentro de ella va enmarcada la luz blanca de marcha atrás.

La zaga es rotunda. Tiene zonas que mezclan las líneas rectas con los volúmenes abombados y contrastan notablemente con los laterales, pero siguen la senda marcada por el techo, un arco casi perfecto. Destaca el aire deportivo de las dos salidas del escape, una a cada extremo del parachoques trasero.

En definitiva, Audi ha pisado el acelerador para que este modelo siga siendo un coche elegante sin prescindir para ello de las corrientes creativas más vanguardistas. La nueva élite “tecno” busca coches de prestigio pero que no por eso sean excesivamente clásicos. A esta búsqueda da perfecta respuesta el diseño externo del A4, un modelo con rivales muy duros en su segmento medio-alto.

Galería relacionada

Audi A4 2.0 130 CV

Te recomendamos

No hay mejor manera de conocer un producto que poder probarlo a fondo. Bridgestone y ...

El retrato más personal que encontrarás de mítico piloto Ayrton Senna, con hasta 25 h...

SEAT, Autopista y el Máster en Styling y Diseño de la Universidad Politécnica de Vale...

Range Rover sorprendió a todos con la llegada de su último SUV. El Range Rover Velar ...

Hablar del MINI Countryman Híbrido Enchufable es hablar de un SUV camaleónico, que aú...

Uno de los motivos principales a la hora de comprar un coche de segunda mano es el pr...