Opel Zafira 2.0 Turbo OPC

Los ingenieros y diseñadores del Opel Performance Centre (de ahí la denominación OPC) habrán encontrado no pocas contradicciones en el desarrollo de este producto. Exteriormente, estamos ante un monovolumen de 5+2 plazas destinado, al parecer, a un uso familiar. Los diferencias estéticas exteriores con el Zafira “normal” apenas si se notan en unas más amplias tomas de aire en el frontal, un faldón trasero, incorporación de faldones laterales y llantas específicas, además del diminuto distintivo OPC cruzado por el rayo de Opel en la parrilla central, en los laterales y en el portón trasero.
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Opel Zafira 2.0 Turbo OPC
Opel Zafira 2.0 Turbo OPC

No podemos afirmar que los consumos de este Zafira OPC sean desorbitados, de hecho, tenemos que tener en cuenta que estamos ante un propulsor de gasolina de 2 litros de cilindrada y 200 CV de potencia. Con estas premisas, un consumo de 13,8 litros a los 100 km en circuito urbano, casi 8 litros en recorridos extraurbanos y un consumo mixto de 10 litros no se nos antoja un gasto de combustible muy alto. Sí encontramos un pero en este aspecto; dispone de un depósito de 58 litros de capacidad, lo que significa que combinando esta cantidad con los datos de consumo tiene una autonomía de 540 kilómetros, algo reducida, para viajar con comodidad.

El interior rezuma deportividad ante todo. Bien es cierto que conserva los detalles familiares como multitud de huecos para colocar todo tipo de objetos, pero predomina el carácter deportivo.

El cuentavueltas y velocímetro tienen fondo blanco, el volante está forrado en cuero, la palanca de cambios tiene inserciones metálicas y, por supuesto, dispone de asientos deportivos Recaro.

La posición del conductor, para quien le guste ir dominando todas las situaciones, al menos visualmente, es muy agradable. El volante resulta un poco grande y tiene una forma poco ergonómica que resulta incómoda y que resta, por el tamaño, un poco de deportividad al conjunto. El nivel de acabado mostrado en los asientos, por ejemplo, no está en la línea del que encontramos en los mandos de limpiaparabrisas o intermitente, que, como sucede con todos los coches de esta marca, tienen un acabado “plasticoso” y algo pobre. Dispone de una amplia guantera con luz, pero que no tiene de llave.

En el asiento trasero caben tres personas ampliamente, siempre y cuando no nos decidamos a acomodar a más pasajeros en la segunda fila de asientos, en cuyo caso, el confort de los ocupantes puede verse comprometido. El Zafira dispone del sistema Flex-7, que consiste en dos plazas delanteras (conductor y acompañante), tres más en la fila del medio (los pasajeros van acomodados en un único asiento trasero que tiene capacidad para moverse de manera longitudinal) y otras dos plazas adicionales, que se colocan de manera fija detrás del mencionado asiento. Esto significa que los ocupantes de la segunda fila podrán mover a su antojo el asiento hacia delante o hacia detrás, pero que, dependiendo de sus movimientos restarán o sumarán espacio a las dos escasas plazas de la tercera fila. De hecho, estos lugares sólo pueden ser utilizados por niños, ya que el espacio para las piernas es muy reducido.

Los tres reposabezas que equipa el asiento trasero (la segunda fila) restan visbilidad trasera al conductor, algo que queda compensado por unos enormes espejos retrovisonres laterales que se regulan eléctricamente.

Ya que se trata de una apuesta de Opel un tanto arriesgada al conjugar esas dos vertientes a las que tantas veces hemos hecho referencia a lo largo de nuestro análisis (deportividad y familiaridad), nos ha sido harto complicado encontrar rivales para nuestro protagonista.

De hecho, en la actualidad y con los vehículos que se comercializan en nuestro país no podemos establecer una coche que le pueda hacer frente en igualdad de condiciones. Por tamaño podemos nombrar al Honda Stream, al Hyundai Trajet o al Ford Galaxy (quizás este último un poco más amplio). Sin embargo, en ninguno de estos casos hay motorizaciones similares. Por ello, el precio también se dispara en contra de nuestro protagonista. Si atendemos a otros criterios como equipamiento, podemos encontrar similares elementos en el Mazda Premacy o en el Mitsubishi Space Wagon, pero en el caso del Zafira OPC los elementos están más orientados a la deportividad.

El precio de este particular modelo es de 28.620 euros (unos 4,7 millones de pesetas) y en él están incluidos numerosos elementos de serie tales como el airbag de conductor, pasajero y lateral, el control de estabilidad, el sistema antibloqueo de frenos (ABS) con sistema de ayuda en caso de emergencia, el aire acondicionado, los elevalunas eléctricos delanteros y traseros, las llantas de aleación especiales (17 pulgadas) y el ordenador de a bordo. Pocos son los elementos que se ofrecen de manera opcional: pintura metalizada, por 287 euros (menos de 50.000 pesetas); tapicería de cuero (1.300 euros, más de 200.000 pesetas) y el techo eléctrico (719 euros, unas 120.000 pesetas).

En definitiva, una buena apuesta única en el mercado para aquellos que necesiten espacio para la familia, pero que no quieran renunciar a la deportividad en la conducción.

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