Opel Astra 1.6 Enjoy

¿Será mejor que el Golf? Ésa es la primera pregunta que surge cuando contemplamos la nueva generación del Astra. La respuesta, la obtendrás si sigues leyendo esta prueba.
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Opel Astra 1.6 Enjoy
Opel Astra 1.6 Enjoy

Las suspensiones son firmes, pero sin que esa firmeza comprometa en ningún momento el confort de marcha. En carreteras de primer orden su actuación es deliciosa: vamos cómodos sin perder conciencia de por dónde circula el coche. En trazados algo más rotos sabe digerir con eficacia las irregularidades del terreno, gracias a unos muelles no demasiado severos. Las peores sensaciones se nos han presentado en los badenes que cada vez más pueblan nuestras ciudades, pues aquí, sobre todo cuando vamos algo deprisa, las suspensiones se muestran excesivamente secas.

Muestra mucho aplomo en los viajes por autovías y autopistas, revelándose como un perfecto viajero. Sin embargo, es aquí donde nos enseña una de sus principales limitaciones, que no defecto: el motor. El Astra protagonista de nuestro análisis equipa un 1.6 16V de 105 CV oficiales y de la familia de propulsores Twinport. Se basa en el 1.6 de la anterior generación al que se le han introducido nuevos elementos tecnológicos con el fin de pasar los duros controles de emisiones y, de igual manera, reducir el consumo. El primer objetivo se ha cumplido, el segundo es más difícil de demostrar, pues el nuevo Astra es más pesado que su antecesor. Lo que sí ha pasado es que este 1.6, a pesar de homologar mayor potencia, ha perdido la “chicha” que tenía el antiguo. No es tan rápido y las cifras de aceleración y recuperaciones son peores: se ha domesticado.

Con esto no estamos insinuando que sea un motor insuficiente para mover los casi 1.300 kilos de Astra, ni mucho menos. Lo hace y bastante sobrado, simplemente no es un coche excitante por su dinamismo, algo que también es achacable a unos desarrollos más largos de lo que nos gustaría y que nos hacen acudir de manera constante a la palanca de cambios (muy agradable y precisa).

Volviendo al motor en sí, es en el medio régimen donde nos ha dejado las mejores impresiones, aunque no decepciona en lo más bajo del cuentrarrevoluciones. Arriba del todo, mejor no llegar: nos decepciona.

Si al menos esa pérdida de carácter hubiera servido para hacer de la frugalidad una de sus características… Pues ni eso.

Opel ha utilizado la tecnología Twinport para reducir el gasto de combustible de algunos de sus motores de gasolina. Ese es el caso de este 1.6, que, mediante el control variable de la admisión y la recirculación de gases, ahorra, según la marca alemana, hasta un 10 por ciento de gasolina en condiciones normales.

Esto, no obstante, no se confirma con los fríos números. Las cifras homologadas no son demasiado altas, con valores no superiores a 8,5 litros a los 100 km en el ciclo urbano y del orden de 5,5 litros en conducción extraurbana. Sin embargo, las mediciones obtenidas por nuestro Centro Técnico son algo más elevadas y alcanzan los 8 litros de media en el ciclo mixto y son un litro superiores en el resto de circunstancias. Su nivel sonoro es un poco elevado, aunque queda algo enmascarado por el ruido aerodinámico, que se hace molesto a partir de velocidades superiores a las legales.

En carreteras más retorcidas, la bondad de su bastidor sale a la luz. Se va de morro sólo si conducimos al límite y esa tendencia subviradora se nos va anunciando poco a poco. El ESP, opcional y no desconectable, no es demasiado intrusivo y sólo interviene cuando realmente se le necesita: para corregir subvirajes. Por lo demás, es un coche muy fácil de llevar (en el que la dirección nos ha parecido muy precisa) y que en esta versión va sobrado de bastidor.

Otro aspecto que hay que destacar es el equipo de frenos. Los ingenieros de Opel han trabajado de lo lindo para que la mordiente y la efectividad de los mismos sean notables. Lo han conseguido y prueba de ello son unas distancias de parada desde 140 km/h sublimes: 70 metros en la mejor frenada y 72,7 en la peor.

Las suspensiones son firmes, pero sin que esa firmeza comprometa en ningún momento el confort de marcha. En carreteras de primer orden su actuación es deliciosa: vamos cómodos sin perder conciencia de por dónde circula el coche. En trazados algo más rotos sabe digerir con eficacia las irregularidades del terreno, gracias a unos muelles no demasiado severos. Las peores sensaciones se nos han presentado en los badenes que cada vez más pueblan nuestras ciudades, pues aquí, sobre todo cuando vamos algo deprisa, las suspensiones se muestran excesivamente secas.

Muestra mucho aplomo en los viajes por autovías y autopistas, revelándose como un perfecto viajero. Sin embargo, es aquí donde nos enseña una de sus principales limitaciones, que no defecto: el motor. El Astra protagonista de nuestro análisis equipa un 1.6 16V de 105 CV oficiales y de la familia de propulsores Twinport. Se basa en el 1.6 de la anterior generación al que se le han introducido nuevos elementos tecnológicos con el fin de pasar los duros controles de emisiones y, de igual manera, reducir el consumo. El primer objetivo se ha cumplido, el segundo es más difícil de demostrar, pues el nuevo Astra es más pesado que su antecesor. Lo que sí ha pasado es que este 1.6, a pesar de homologar mayor potencia, ha perdido la “chicha” que tenía el antiguo. No es tan rápido y las cifras de aceleración y recuperaciones son peores: se ha domesticado.

Con esto no estamos insinuando que sea un motor insuficiente para mover los casi 1.300 kilos de Astra, ni mucho menos. Lo hace y bastante sobrado, simplemente no es un coche excitante por su dinamismo, algo que también es achacable a unos desarrollos más largos de lo que nos gustaría y que nos hacen acudir de manera constante a la palanca de cambios (muy agradable y precisa).

Volviendo al motor en sí, es en el medio régimen donde nos ha dejado las mejores impresiones, aunque no decepciona en lo más bajo del cuentrarrevoluciones. Arriba del todo, mejor no llegar: nos decepciona.

Si al menos esa pérdida de carácter hubiera servido para hacer de la frugalidad una de sus características… Pues ni eso.

Opel ha utilizado la tecnología Twinport para reducir el gasto de combustible de algunos de sus motores de gasolina. Ese es el caso de este 1.6, que, mediante el control variable de la admisión y la recirculación de gases, ahorra, según la marca alemana, hasta un 10 por ciento de gasolina en condiciones normales.

Esto, no obstante, no se confirma con los fríos números. Las cifras homologadas no son demasiado altas, con valores no superiores a 8,5 litros a los 100 km en el ciclo urbano y del orden de 5,5 litros en conducción extraurbana. Sin embargo, las mediciones obtenidas por nuestro Centro Técnico son algo más elevadas y alcanzan los 8 litros de media en el ciclo mixto y son un litro superiores en el resto de circunstancias. Su nivel sonoro es un poco elevado, aunque queda algo enmascarado por el ruido aerodinámico, que se hace molesto a partir de velocidades superiores a las legales.

En carreteras más retorcidas, la bondad de su bastidor sale a la luz. Se va de morro sólo si conducimos al límite y esa tendencia subviradora se nos va anunciando poco a poco. El ESP, opcional y no desconectable, no es demasiado intrusivo y sólo interviene cuando realmente se le necesita: para corregir subvirajes. Por lo demás, es un coche muy fácil de llevar (en el que la dirección nos ha parecido muy precisa) y que en esta versión va sobrado de bastidor.

Otro aspecto que hay que destacar es el equipo de frenos. Los ingenieros de Opel han trabajado de lo lindo para que la mordiente y la efectividad de los mismos sean notables. Lo han conseguido y prueba de ello son unas distancias de parada desde 140 km/h sublimes: 70 metros en la mejor frenada y 72,7 en la peor.

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