Renault Grand Scénic

La reconocida habitabilidad del Scénic resulta más que suficiente para cuatro pasajeros, pero, ¿qué ocurre cuando la familia crece? Pues, sencillamente, que el monovolumen compacto de Renault se adapta. Así ha nacido el Grand Scénic, con siete asientos que pueden configurarse de casi cualquier forma.
-
Renault Grand Scénic
Renault Grand Scénic

La altura del puesto de conducción ha “obligado” a situar la palanca de cambios en la parte baja de la consola central. Así, su accionamiento es mucho más cómodo y rápido, debido a la menor distancia que debe recorrer la mano hasta encontrarse con ella. Lo mismo ocurre con el resto de los controles del vehículo, ya que están emplazados exactamente donde se espera encontrarlos.

Para acceder a la tercera fila, basta con inclinar hacia delante uno de los respaldos laterales de las plazas anteriores, todas ellas independientes. Unos gatillos de fijación mantendrán el asiento sujeto hasta que haya pasado el ocupante. En las banquetas traseras sólo viajarán cómodamente dos niños pequeños, ya que el espacio para las piernas es mínimo. Eso sí, puede aumentarse si los pasajeros de la fila central hacen avanzar sus asientos por encima de las guías sobre las que se han montado.

Entre el equipamiento de serie del Grand Scénic podemos encontrar el ABS con repartidor electrónico de frenada, airbags frontales, laterales y de cortina (estos últimos en las plazas delanteras y traseras), cinturones de seguridad de tres puntos en los siete asientos, climatizador –a partir de la versión Confort- y ruedas de 16 pulgadas (opcionalmente, su medida puede aumentar hasta las 17 pulgadas). Esta dotación puede ampliarse con el sistema de navegación Carminat, un techo practicable eléctrico con una superficie de 1,61 m2 o sistemas de control de estabilidad y tracción. Estos dispositivos harán que aumente el precio base del modelo, que va desde los 17.560 hasta los 23.310 euros.

Resulta evidente que, cuando todas las plazas están ocupadas, el espacio para colocar el equipaje es muy reducido. Concretamente, cuenta con 200 litros de capacidad que, aun así, configuran el maletero del Grand Scénic –asegura Renault- como el más grande de su clase. Cuando la tercera fila de asientos se abate, el volumen de carga varía desde los 550 litros (con las banquetas de la segunda fila en su posición más retrasada) hasta los 605 litros. Si estas plazas también se recogen, tendremos a nuestra disposición 1.920 litros –y la nada despreciable cantidad de 2.240 litros si se retiran-. Cuando necesitemos transportar objetos largos, podremos abatir el respaldo del asiento del pasajero: obtendremos un espacio en el que llevaremos bultos de hasta 2,75 metros. El acceso al maletero está facilitado por una luneta trasera practicable.

En Renault están decididos a conseguir que su modelo Mégane sea, de nuevo, el más vendido en España en 2004. Para ello, no han dudado a la hora de lanzar nuevas versiones que abarquen el mayor abanico posible de potenciales clientes. El último grupo en el que se han fijado son las familias numerosas, que ya tienen a su disposición un Scénic (que adopta el adjetivo “Grand”) con siete plazas. Además, este vehículo permite a la marca convertirse en el primer fabricante capaz de ofrecer dos configuraciones diferentes en el segmento de los monovolúmenes compactos.

Además de las medidas del modelo, la configuración de siete asientos ha obligado a modificar varios de los elementos que aparecen en el habitáculo del Scénic. Así, los asientos laterales de la segunda fila no pueden moverse hacia el centro, escondiendo la plaza situada en el medio. Tampoco dispone de cajones bajo estas banquetas, ya que este espacio se ha empleado para albergar los pies de los pasajeros de la tercera fila. Sin embargo, el Grand Scénic no pierde su capacidad para guardar los objetos pequeños en el habitáculo. Las múltiples guanteras dispuestas en el interior (además de las habituales en las puertas y en el salpicadero, existe una bajo la cuarta ventanilla trasera izquierda y otras dos tras los pasos de rueda) habilitan un volumen de 104 litros, 13 más que en el Scénic.

<

p> La tercera fila de asientos también ha obligado a montar las banquetas de la zona central sobre raíles.

<

p> Por último, el Grand Scénic incorpora en su equipamiento de serie un kit de reparación de pinchazos en el que se incluye un compresor. Opcionalmente, puede solicitarse una rueda de repuesto con medidas 175/70 en llanta de 16 pulgadas que se situará bajo el piso del maletero. Su precio es de 150 euros.

Para albergar los dos asientos extra y su ingenioso sistema de escamoteo (no hace falta montarlos y desmontarlos, se pueden esconder), el Scénic se ha estirado 23 centímetros, hasta alcanzar los 4,49 metros. No bastaba con alargar la parte trasera de la carrocería, lo que hubiera comprometido la estabilidad del modelo, por lo que se ha incrementado en 5 centímetros la distancia entre ejes; esto compensa los 18 centímetros que sobresale el voladizo posterior.

El resto del habitáculo permanece invariable, ofreciendo una cómoda postura de conducción en la que destaca la visibilidad de la que se disfruta. Un parabrisas de 1,40 m2 y unos grandes retrovisores exteriores garantizan la correcta percepción de todo lo que ocurre a nuestro alrededor.

En ese espacio extra es donde se han colocado los dos asientos individuales de la tercera fila, que se pliegan sobre el piso, dejando un espacio de carga completamente plano. La operación de esconder o mostrar las banquetas se realiza de manera sencilla, pues sólo hay que tirar de una palanca y, en un movimiento, tendremos 5, 6 ó 7 plazas. Esta tarea puede llevarse a cabo con una sola mano, aunque resulta algo engorroso sujetar la indomable moqueta que cubre el hueco para los asientos y abatir éstos -o desplegarlos- con la otra mano.

La altura del puesto de conducción ha “obligado” a situar la palanca de cambios en la parte baja de la consola central. Así, su accionamiento es mucho más cómodo y rápido, debido a la menor distancia que debe recorrer la mano hasta encontrarse con ella. Lo mismo ocurre con el resto de los controles del vehículo, ya que están emplazados exactamente donde se espera encontrarlos.

Entre el equipamiento de serie del Grand Scénic podemos encontrar el ABS con repartidor electrónico de frenada, airbags frontales, laterales y de cortina (estos últimos en las plazas delanteras y traseras), cinturones de seguridad de tres puntos en los siete asientos, climatizador –a partir de la versión Confort- y ruedas de 16 pulgadas (opcionalmente, su medida puede aumentar hasta las 17 pulgadas). Esta dotación puede ampliarse con el sistema de navegación Carminat, un techo practicable eléctrico con una superficie de 1,61 m2 o sistemas de control de estabilidad y tracción. Estos dispositivos harán que aumente el precio base del modelo, que va desde los 17.560 hasta los 23.310 euros.

Para acceder a la tercera fila, basta con inclinar hacia delante uno de los respaldos laterales de las plazas anteriores, todas ellas independientes. Unos gatillos de fijación mantendrán el asiento sujeto hasta que haya pasado el ocupante. En las banquetas traseras sólo viajarán cómodamente dos niños pequeños, ya que el espacio para las piernas es mínimo. Eso sí, puede aumentarse si los pasajeros de la fila central hacen avanzar sus asientos por encima de las guías sobre las que se han montado.

En Renault están decididos a conseguir que su modelo Mégane sea, de nuevo, el más vendido en España en 2004. Para ello, no han dudado a la hora de lanzar nuevas versiones que abarquen el mayor abanico posible de potenciales clientes. El último grupo en el que se han fijado son las familias numerosas, que ya tienen a su disposición un Scénic (que adopta el adjetivo “Grand”) con siete plazas. Además, este vehículo permite a la marca convertirse en el primer fabricante capaz de ofrecer dos configuraciones diferentes en el segmento de los monovolúmenes compactos.

Resulta evidente que, cuando todas las plazas están ocupadas, el espacio para colocar el equipaje es muy reducido. Concretamente, cuenta con 200 litros de capacidad que, aun así, configuran el maletero del Grand Scénic –asegura Renault- como el más grande de su clase. Cuando la tercera fila de asientos se abate, el volumen de carga varía desde los 550 litros (con las banquetas de la segunda fila en su posición más retrasada) hasta los 605 litros. Si estas plazas también se recogen, tendremos a nuestra disposición 1.920 litros –y la nada despreciable cantidad de 2.240 litros si se retiran-. Cuando necesitemos transportar objetos largos, podremos abatir el respaldo del asiento del pasajero: obtendremos un espacio en el que llevaremos bultos de hasta 2,75 metros. El acceso al maletero está facilitado por una luneta trasera practicable.

Para albergar los dos asientos extra y su ingenioso sistema de escamoteo (no hace falta montarlos y desmontarlos, se pueden esconder), el Scénic se ha estirado 23 centímetros, hasta alcanzar los 4,49 metros. No bastaba con alargar la parte trasera de la carrocería, lo que hubiera comprometido la estabilidad del modelo, por lo que se ha incrementado en 5 centímetros la distancia entre ejes; esto compensa los 18 centímetros que sobresale el voladizo posterior.

Además de las medidas del modelo, la configuración de siete asientos ha obligado a modificar varios de los elementos que aparecen en el habitáculo del Scénic. Así, los asientos laterales de la segunda fila no pueden moverse hacia el centro, escondiendo la plaza situada en el medio. Tampoco dispone de cajones bajo estas banquetas, ya que este espacio se ha empleado para albergar los pies de los pasajeros de la tercera fila. Sin embargo, el Grand Scénic no pierde su capacidad para guardar los objetos pequeños en el habitáculo. Las múltiples guanteras dispuestas en el interior (además de las habituales en las puertas y en el salpicadero, existe una bajo la cuarta ventanilla trasera izquierda y otras dos tras los pasos de rueda) habilitan un volumen de 104 litros, 13 más que en el Scénic.

<

p> La tercera fila de asientos también ha obligado a montar las banquetas de la zona central sobre raíles.

<

p> Por último, el Grand Scénic incorpora en su equipamiento de serie un kit de reparación de pinchazos en el que se incluye un compresor. Opcionalmente, puede solicitarse una rueda de repuesto con medidas 175/70 en llanta de 16 pulgadas que se situará bajo el piso del maletero. Su precio es de 150 euros.

En ese espacio extra es donde se han colocado los dos asientos individuales de la tercera fila, que se pliegan sobre el piso, dejando un espacio de carga completamente plano. La operación de esconder o mostrar las banquetas se realiza de manera sencilla, pues sólo hay que tirar de una palanca y, en un movimiento, tendremos 5, 6 ó 7 plazas. Esta tarea puede llevarse a cabo con una sola mano, aunque resulta algo engorroso sujetar la indomable moqueta que cubre el hueco para los asientos y abatir éstos -o desplegarlos- con la otra mano.

El resto del habitáculo permanece invariable, ofreciendo una cómoda postura de conducción en la que destaca la visibilidad de la que se disfruta. Un parabrisas de 1,40 m2 y unos grandes retrovisores exteriores garantizan la correcta percepción de todo lo que ocurre a nuestro alrededor.

La altura del puesto de conducción ha “obligado” a situar la palanca de cambios en la parte baja de la consola central. Así, su accionamiento es mucho más cómodo y rápido, debido a la menor distancia que debe recorrer la mano hasta encontrarse con ella. Lo mismo ocurre con el resto de los controles del vehículo, ya que están emplazados exactamente donde se espera encontrarlos.

Para acceder a la tercera fila, basta con inclinar hacia delante uno de los respaldos laterales de las plazas anteriores, todas ellas independientes. Unos gatillos de fijación mantendrán el asiento sujeto hasta que haya pasado el ocupante. En las banquetas traseras sólo viajarán cómodamente dos niños pequeños, ya que el espacio para las piernas es mínimo. Eso sí, puede aumentarse si los pasajeros de la fila central hacen avanzar sus asientos por encima de las guías sobre las que se han montado.

Entre el equipamiento de serie del Grand Scénic podemos encontrar el ABS con repartidor electrónico de frenada, airbags frontales, laterales y de cortina (estos últimos en las plazas delanteras y traseras), cinturones de seguridad de tres puntos en los siete asientos, climatizador –a partir de la versión Confort- y ruedas de 16 pulgadas (opcionalmente, su medida puede aumentar hasta las 17 pulgadas). Esta dotación puede ampliarse con el sistema de navegación Carminat, un techo practicable eléctrico con una superficie de 1,61 m2 o sistemas de control de estabilidad y tracción. Estos dispositivos harán que aumente el precio base del modelo, que va desde los 17.560 hasta los 23.310 euros.

Resulta evidente que, cuando todas las plazas están ocupadas, el espacio para colocar el equipaje es muy reducido. Concretamente, cuenta con 200 litros de capacidad que, aun así, configuran el maletero del Grand Scénic –asegura Renault- como el más grande de su clase. Cuando la tercera fila de asientos se abate, el volumen de carga varía desde los 550 litros (con las banquetas de la segunda fila en su posición más retrasada) hasta los 605 litros. Si estas plazas también se recogen, tendremos a nuestra disposición 1.920 litros –y la nada despreciable cantidad de 2.240 litros si se retiran-. Cuando necesitemos transportar objetos largos, podremos abatir el respaldo del asiento del pasajero: obtendremos un espacio en el que llevaremos bultos de hasta 2,75 metros. El acceso al maletero está facilitado por una luneta trasera practicable.

En Renault están decididos a conseguir que su modelo Mégane sea, de nuevo, el más vendido en España en 2004. Para ello, no han dudado a la hora de lanzar nuevas versiones que abarquen el mayor abanico posible de potenciales clientes. El último grupo en el que se han fijado son las familias numerosas, que ya tienen a su disposición un Scénic (que adopta el adjetivo “Grand”) con siete plazas. Además, este vehículo permite a la marca convertirse en el primer fabricante capaz de ofrecer dos configuraciones diferentes en el segmento de los monovolúmenes compactos.

Además de las medidas del modelo, la configuración de siete asientos ha obligado a modificar varios de los elementos que aparecen en el habitáculo del Scénic. Así, los asientos laterales de la segunda fila no pueden moverse hacia el centro, escondiendo la plaza situada en el medio. Tampoco dispone de cajones bajo estas banquetas, ya que este espacio se ha empleado para albergar los pies de los pasajeros de la tercera fila. Sin embargo, el Grand Scénic no pierde su capacidad para guardar los objetos pequeños en el habitáculo. Las múltiples guanteras dispuestas en el interior (además de las habituales en las puertas y en el salpicadero, existe una bajo la cuarta ventanilla trasera izquierda y otras dos tras los pasos de rueda) habilitan un volumen de 104 litros, 13 más que en el Scénic.

<

p> La tercera fila de asientos también ha obligado a montar las banquetas de la zona central sobre raíles.

<

p> Por último, el Grand Scénic incorpora en su equipamiento de serie un kit de reparación de pinchazos en el que se incluye un compresor. Opcionalmente, puede solicitarse una rueda de repuesto con medidas 175/70 en llanta de 16 pulgadas que se situará bajo el piso del maletero. Su precio es de 150 euros.

Para albergar los dos asientos extra y su ingenioso sistema de escamoteo (no hace falta montarlos y desmontarlos, se pueden esconder), el Scénic se ha estirado 23 centímetros, hasta alcanzar los 4,49 metros. No bastaba con alargar la parte trasera de la carrocería, lo que hubiera comprometido la estabilidad del modelo, por lo que se ha incrementado en 5 centímetros la distancia entre ejes; esto compensa los 18 centímetros que sobresale el voladizo posterior.

El resto del habitáculo permanece invariable, ofreciendo una cómoda postura de conducción en la que destaca la visibilidad de la que se disfruta. Un parabrisas de 1,40 m2 y unos grandes retrovisores exteriores garantizan la correcta percepción de todo lo que ocurre a nuestro alrededor.

En ese espacio extra es donde se han colocado los dos asientos individuales de la tercera fila, que se pliegan sobre el piso, dejando un espacio de carga completamente plano. La operación de esconder o mostrar las banquetas se realiza de manera sencilla, pues sólo hay que tirar de una palanca y, en un movimiento, tendremos 5, 6 ó 7 plazas. Esta tarea puede llevarse a cabo con una sola mano, aunque resulta algo engorroso sujetar la indomable moqueta que cubre el hueco para los asientos y abatir éstos -o desplegarlos- con la otra mano.

La altura del puesto de conducción ha “obligado” a situar la palanca de cambios en la parte baja de la consola central. Así, su accionamiento es mucho más cómodo y rápido, debido a la menor distancia que debe recorrer la mano hasta encontrarse con ella. Lo mismo ocurre con el resto de los controles del vehículo, ya que están emplazados exactamente donde se espera encontrarlos.

Entre el equipamiento de serie del Grand Scénic podemos encontrar el ABS con repartidor electrónico de frenada, airbags frontales, laterales y de cortina (estos últimos en las plazas delanteras y traseras), cinturones de seguridad de tres puntos en los siete asientos, climatizador –a partir de la versión Confort- y ruedas de 16 pulgadas (opcionalmente, su medida puede aumentar hasta las 17 pulgadas). Esta dotación puede ampliarse con el sistema de navegación Carminat, un techo practicable eléctrico con una superficie de 1,61 m2 o sistemas de control de estabilidad y tracción. Estos dispositivos harán que aumente el precio base del modelo, que va desde los 17.560 hasta los 23.310 euros.

Para acceder a la tercera fila, basta con inclinar hacia delante uno de los respaldos laterales de las plazas anteriores, todas ellas independientes. Unos gatillos de fijación mantendrán el asiento sujeto hasta que haya pasado el ocupante. En las banquetas traseras sólo viajarán cómodamente dos niños pequeños, ya que el espacio para las piernas es mínimo. Eso sí, puede aumentarse si los pasajeros de la fila central hacen avanzar sus asientos por encima de las guías sobre las que se han montado.

En Renault están decididos a conseguir que su modelo Mégane sea, de nuevo, el más vendido en España en 2004. Para ello, no han dudado a la hora de lanzar nuevas versiones que abarquen el mayor abanico posible de potenciales clientes. El último grupo en el que se han fijado son las familias numerosas, que ya tienen a su disposición un Scénic (que adopta el adjetivo “Grand”) con siete plazas. Además, este vehículo permite a la marca convertirse en el primer fabricante capaz de ofrecer dos configuraciones diferentes en el segmento de los monovolúmenes compactos.

Resulta evidente que, cuando todas las plazas están ocupadas, el espacio para colocar el equipaje es muy reducido. Concretamente, cuenta con 200 litros de capacidad que, aun así, configuran el maletero del Grand Scénic –asegura Renault- como el más grande de su clase. Cuando la tercera fila de asientos se abate, el volumen de carga varía desde los 550 litros (con las banquetas de la segunda fila en su posición más retrasada) hasta los 605 litros. Si estas plazas también se recogen, tendremos a nuestra disposición 1.920 litros –y la nada despreciable cantidad de 2.240 litros si se retiran-. Cuando necesitemos transportar objetos largos, podremos abatir el respaldo del asiento del pasajero: obtendremos un espacio en el que llevaremos bultos de hasta 2,75 metros. El acceso al maletero está facilitado por una luneta trasera practicable.

Para albergar los dos asientos extra y su ingenioso sistema de escamoteo (no hace falta montarlos y desmontarlos, se pueden esconder), el Scénic se ha estirado 23 centímetros, hasta alcanzar los 4,49 metros. No bastaba con alargar la parte trasera de la carrocería, lo que hubiera comprometido la estabilidad del modelo, por lo que se ha incrementado en 5 centímetros la distancia entre ejes; esto compensa los 18 centímetros que sobresale el voladizo posterior.

Además de las medidas del modelo, la configuración de siete asientos ha obligado a modificar varios de los elementos que aparecen en el habitáculo del Scénic. Así, los asientos laterales de la segunda fila no pueden moverse hacia el centro, escondiendo la plaza situada en el medio. Tampoco dispone de cajones bajo estas banquetas, ya que este espacio se ha empleado para albergar los pies de los pasajeros de la tercera fila. Sin embargo, el Grand Scénic no pierde su capacidad para guardar los objetos pequeños en el habitáculo. Las múltiples guanteras dispuestas en el interior (además de las habituales en las puertas y en el salpicadero, existe una bajo la cuarta ventanilla trasera izquierda y otras dos tras los pasos de rueda) habilitan un volumen de 104 litros, 13 más que en el Scénic.

<

p> La tercera fila de asientos también ha obligado a montar las banquetas de la zona central sobre raíles.

<

p> Por último, el Grand Scénic incorpora en su equipamiento de serie un kit de reparación de pinchazos en el que se incluye un compresor. Opcionalmente, puede solicitarse una rueda de repuesto con medidas 175/70 en llanta de 16 pulgadas que se situará bajo el piso del maletero. Su precio es de 150 euros.

En ese espacio extra es donde se han colocado los dos asientos individuales de la tercera fila, que se pliegan sobre el piso, dejando un espacio de carga completamente plano. La operación de esconder o mostrar las banquetas se realiza de manera sencilla, pues sólo hay que tirar de una palanca y, en un movimiento, tendremos 5, 6 ó 7 plazas. Esta tarea puede llevarse a cabo con una sola mano, aunque resulta algo engorroso sujetar la indomable moqueta que cubre el hueco para los asientos y abatir éstos -o desplegarlos- con la otra mano.

El resto del habitáculo permanece invariable, ofreciendo una cómoda postura de conducción en la que destaca la visibilidad de la que se disfruta. Un parabrisas de 1,40 m2 y unos grandes retrovisores exteriores garantizan la correcta percepción de todo lo que ocurre a nuestro alrededor.

La altura del puesto de conducción ha “obligado” a situar la palanca de cambios en la parte baja de la consola central. Así, su accionamiento es mucho más cómodo y rápido, debido a la menor distancia que debe recorrer la mano hasta encontrarse con ella. Lo mismo ocurre con el resto de los controles del vehículo, ya que están emplazados exactamente donde se espera encontrarlos.

Para acceder a la tercera fila, basta con inclinar hacia delante uno de los respaldos laterales de las plazas anteriores, todas ellas independientes. Unos gatillos de fijación mantendrán el asiento sujeto hasta que haya pasado el ocupante. En las banquetas traseras sólo viajarán cómodamente dos niños pequeños, ya que el espacio para las piernas es mínimo. Eso sí, puede aumentarse si los pasajeros de la fila central hacen avanzar sus asientos por encima de las guías sobre las que se han montado.

Entre el equipamiento de serie del Grand Scénic podemos encontrar el ABS con repartidor electrónico de frenada, airbags frontales, laterales y de cortina (estos últimos en las plazas delanteras y traseras), cinturones de seguridad de tres puntos en los siete asientos, climatizador –a partir de la versión Confort- y ruedas de 16 pulgadas (opcionalmente, su medida puede aumentar hasta las 17 pulgadas). Esta dotación puede ampliarse con el sistema de navegación Carminat, un techo practicable eléctrico con una superficie de 1,61 m2 o sistemas de control de estabilidad y tracción. Estos dispositivos harán que aumente el precio base del modelo, que va desde los 17.560 hasta los 23.310 euros.

Resulta evidente que, cuando todas las plazas están ocupadas, el espacio para colocar el equipaje es muy reducido. Concretamente, cuenta con 200 litros de capacidad que, aun así, configuran el maletero del Grand Scénic –asegura Renault- como el más grande de su clase. Cuando la tercera fila de asientos se abate, el volumen de carga varía desde los 550 litros (con las banquetas de la segunda fila en su posición más retrasada) hasta los 605 litros. Si estas plazas también se recogen, tendremos a nuestra disposición 1.920 litros –y la nada despreciable cantidad de 2.240 litros si se retiran-. Cuando necesitemos transportar objetos largos, podremos abatir el respaldo del asiento del pasajero: obtendremos un espacio en el que llevaremos bultos de hasta 2,75 metros. El acceso al maletero está facilitado por una luneta trasera practicable.

En Renault están decididos a conseguir que su modelo Mégane sea, de nuevo, el más vendido en España en 2004. Para ello, no han dudado a la hora de lanzar nuevas versiones que abarquen el mayor abanico posible de potenciales clientes. El último grupo en el que se han fijado son las familias numerosas, que ya tienen a su disposición un Scénic (que adopta el adjetivo “Grand”) con siete plazas. Además, este vehículo permite a la marca convertirse en el primer fabricante capaz de ofrecer dos configuraciones diferentes en el segmento de los monovolúmenes compactos.

Además de las medidas del modelo, la configuración de siete asientos ha obligado a modificar varios de los elementos que aparecen en el habitáculo del Scénic. Así, los asientos laterales de la segunda fila no pueden moverse hacia el centro, escondiendo la plaza situada en el medio. Tampoco dispone de cajones bajo estas banquetas, ya que este espacio se ha empleado para albergar los pies de los pasajeros de la tercera fila. Sin embargo, el Grand Scénic no pierde su capacidad para guardar los objetos pequeños en el habitáculo. Las múltiples guanteras dispuestas en el interior (además de las habituales en las puertas y en el salpicadero, existe una bajo la cuarta ventanilla trasera izquierda y otras dos tras los pasos de rueda) habilitan un volumen de 104 litros, 13 más que en el Scénic.

<

p> La tercera fila de asientos también ha obligado a montar las banquetas de la zona central sobre raíles.

<

p> Por último, el Grand Scénic incorpora en su equipamiento de serie un kit de reparación de pinchazos en el que se incluye un compresor. Opcionalmente, puede solicitarse una rueda de repuesto con medidas 175/70 en llanta de 16 pulgadas que se situará bajo el piso del maletero. Su precio es de 150 euros.

Para albergar los dos asientos extra y su ingenioso sistema de escamoteo (no hace falta montarlos y desmontarlos, se pueden esconder), el Scénic se ha estirado 23 centímetros, hasta alcanzar los 4,49 metros. No bastaba con alargar la parte trasera de la carrocería, lo que hubiera comprometido la estabilidad del modelo, por lo que se ha incrementado en 5 centímetros la distancia entre ejes; esto compensa los 18 centímetros que sobresale el voladizo posterior.

El resto del habitáculo permanece invariable, ofreciendo una cómoda postura de conducción en la que destaca la visibilidad de la que se disfruta. Un parabrisas de 1,40 m2 y unos grandes retrovisores exteriores garantizan la correcta percepción de todo lo que ocurre a nuestro alrededor.

En ese espacio extra es donde se han colocado los dos asientos individuales de la tercera fila, que se pliegan sobre el piso, dejando un espacio de carga completamente plano. La operación de esconder o mostrar las banquetas se realiza de manera sencilla, pues sólo hay que tirar de una palanca y, en un movimiento, tendremos 5, 6 ó 7 plazas. Esta tarea puede llevarse a cabo con una sola mano, aunque resulta algo engorroso sujetar la indomable moqueta que cubre el hueco para los asientos y abatir éstos -o desplegarlos- con la otra mano.

La altura del puesto de conducción ha “obligado” a situar la palanca de cambios en la parte baja de la consola central. Así, su accionamiento es mucho más cómodo y rápido, debido a la menor distancia que debe recorrer la mano hasta encontrarse con ella. Lo mismo ocurre con el resto de los controles del vehículo, ya que están emplazados exactamente donde se espera encontrarlos.

Entre el equipamiento de serie del Grand Scénic podemos encontrar el ABS con repartidor electrónico de frenada, airbags frontales, laterales y de cortina (estos últimos en las plazas delanteras y traseras), cinturones de seguridad de tres puntos en los siete asientos, climatizador –a partir de la versión Confort- y ruedas de 16 pulgadas (opcionalmente, su medida puede aumentar hasta las 17 pulgadas). Esta dotación puede ampliarse con el sistema de navegación Carminat, un techo practicable eléctrico con una superficie de 1,61 m2 o sistemas de control de estabilidad y tracción. Estos dispositivos harán que aumente el precio base del modelo, que va desde los 17.560 hasta los 23.310 euros.

Para acceder a la tercera fila, basta con inclinar hacia delante uno de los respaldos laterales de las plazas anteriores, todas ellas independientes. Unos gatillos de fijación mantendrán el asiento sujeto hasta que haya pasado el ocupante. En las banquetas traseras sólo viajarán cómodamente dos niños pequeños, ya que el espacio para las piernas es mínimo. Eso sí, puede aumentarse si los pasajeros de la fila central hacen avanzar sus asientos por encima de las guías sobre las que se han montado.

En Renault están decididos a conseguir que su modelo Mégane sea, de nuevo, el más vendido en España en 2004. Para ello, no han dudado a la hora de lanzar nuevas versiones que abarquen el mayor abanico posible de potenciales clientes. El último grupo en el que se han fijado son las familias numerosas, que ya tienen a su disposición un Scénic (que adopta el adjetivo “Grand”) con siete plazas. Además, este vehículo permite a la marca convertirse en el primer fabricante capaz de ofrecer dos configuraciones diferentes en el segmento de los monovolúmenes compactos.

Resulta evidente que, cuando todas las plazas están ocupadas, el espacio para colocar el equipaje es muy reducido. Concretamente, cuenta con 200 litros de capacidad que, aun así, configuran el maletero del Grand Scénic –asegura Renault- como el más grande de su clase. Cuando la tercera fila de asientos se abate, el volumen de carga varía desde los 550 litros (con las banquetas de la segunda fila en su posición más retrasada) hasta los 605 litros. Si estas plazas también se recogen, tendremos a nuestra disposición 1.920 litros –y la nada despreciable cantidad de 2.240 litros si se retiran-. Cuando necesitemos transportar objetos largos, podremos abatir el respaldo del asiento del pasajero: obtendremos un espacio en el que llevaremos bultos de hasta 2,75 metros. El acceso al maletero está facilitado por una luneta trasera practicable.

Para albergar los dos asientos extra y su ingenioso sistema de escamoteo (no hace falta montarlos y desmontarlos, se pueden esconder), el Scénic se ha estirado 23 centímetros, hasta alcanzar los 4,49 metros. No bastaba con alargar la parte trasera de la carrocería, lo que hubiera comprometido la estabilidad del modelo, por lo que se ha incrementado en 5 centímetros la distancia entre ejes; esto compensa los 18 centímetros que sobresale el voladizo posterior.

Además de las medidas del modelo, la configuración de siete asientos ha obligado a modificar varios de los elementos que aparecen en el habitáculo del Scénic. Así, los asientos laterales de la segunda fila no pueden moverse hacia el centro, escondiendo la plaza situada en el medio. Tampoco dispone de cajones bajo estas banquetas, ya que este espacio se ha empleado para albergar los pies de los pasajeros de la tercera fila. Sin embargo, el Grand Scénic no pierde su capacidad para guardar los objetos pequeños en el habitáculo. Las múltiples guanteras dispuestas en el interior (además de las habituales en las puertas y en el salpicadero, existe una bajo la cuarta ventanilla trasera izquierda y otras dos tras los pasos de rueda) habilitan un volumen de 104 litros, 13 más que en el Scénic.

<

p> La tercera fila de asientos también ha obligado a montar las banquetas de la zona central sobre raíles.

<

p> Por último, el Grand Scénic incorpora en su equipamiento de serie un kit de reparación de pinchazos en el que se incluye un compresor. Opcionalmente, puede solicitarse una rueda de repuesto con medidas 175/70 en llanta de 16 pulgadas que se situará bajo el piso del maletero. Su precio es de 150 euros.

En ese espacio extra es donde se han colocado los dos asientos individuales de la tercera fila, que se pliegan sobre el piso, dejando un espacio de carga completamente plano. La operación de esconder o mostrar las banquetas se realiza de manera sencilla, pues sólo hay que tirar de una palanca y, en un movimiento, tendremos 5, 6 ó 7 plazas. Esta tarea puede llevarse a cabo con una sola mano, aunque resulta algo engorroso sujetar la indomable moqueta que cubre el hueco para los asientos y abatir éstos -o desplegarlos- con la otra mano.

El resto del habitáculo permanece invariable, ofreciendo una cómoda postura de conducción en la que destaca la visibilidad de la que se disfruta. Un parabrisas de 1,40 m2 y unos grandes retrovisores exteriores garantizan la correcta percepción de todo lo que ocurre a nuestro alrededor.

La altura del puesto de conducción ha “obligado” a situar la palanca de cambios en la parte baja de la consola central. Así, su accionamiento es mucho más cómodo y rápido, debido a la menor distancia que debe recorrer la mano hasta encontrarse con ella. Lo mismo ocurre con el resto de los controles del vehículo, ya que están emplazados exactamente donde se espera encontrarlos.

Para acceder a la tercera fila, basta con inclinar hacia delante uno de los respaldos laterales de las plazas anteriores, todas ellas independientes. Unos gatillos de fijación mantendrán el asiento sujeto hasta que haya pasado el ocupante. En las banquetas traseras sólo viajarán cómodamente dos niños pequeños, ya que el espacio para las piernas es mínimo. Eso sí, puede aumentarse si los pasajeros de la fila central hacen avanzar sus asientos por encima de las guías sobre las que se han montado.

Entre el equipamiento de serie del Grand Scénic podemos encontrar el ABS con repartidor electrónico de frenada, airbags frontales, laterales y de cortina (estos últimos en las plazas delanteras y traseras), cinturones de seguridad de tres puntos en los siete asientos, climatizador –a partir de la versión Confort- y ruedas de 16 pulgadas (opcionalmente, su medida puede aumentar hasta las 17 pulgadas). Esta dotación puede ampliarse con el sistema de navegación Carminat, un techo practicable eléctrico con una superficie de 1,61 m2 o sistemas de control de estabilidad y tracción. Estos dispositivos harán que aumente el precio base del modelo, que va desde los 17.560 hasta los 23.310 euros.

Resulta evidente que, cuando todas las plazas están ocupadas, el espacio para colocar el equipaje es muy reducido. Concretamente, cuenta con 200 litros de capacidad que, aun así, configuran el maletero del Grand Scénic –asegura Renault- como el más grande de su clase. Cuando la tercera fila de asientos se abate, el volumen de carga varía desde los 550 litros (con las banquetas de la segunda fila en su posición más retrasada) hasta los 605 litros. Si estas plazas también se recogen, tendremos a nuestra disposición 1.920 litros –y la nada despreciable cantidad de 2.240 litros si se retiran-. Cuando necesitemos transportar objetos largos, podremos abatir el respaldo del asiento del pasajero: obtendremos un espacio en el que llevaremos bultos de hasta 2,75 metros. El acceso al maletero está facilitado por una luneta trasera practicable.

En Renault están decididos a conseguir que su modelo Mégane sea, de nuevo, el más vendido en España en 2004. Para ello, no han dudado a la hora de lanzar nuevas versiones que abarquen el mayor abanico posible de potenciales clientes. El último grupo en el que se han fijado son las familias numerosas, que ya tienen a su disposición un Scénic (que adopta el adjetivo “Grand”) con siete plazas. Además, este vehículo permite a la marca convertirse en el primer fabricante capaz de ofrecer dos configuraciones diferentes en el segmento de los monovolúmenes compactos.

Además de las medidas del modelo, la configuración de siete asientos ha obligado a modificar varios de los elementos que aparecen en el habitáculo del Scénic. Así, los asientos laterales de la segunda fila no pueden moverse hacia el centro, escondiendo la plaza situada en el medio. Tampoco dispone de cajones bajo estas banquetas, ya que este espacio se ha empleado para albergar los pies de los pasajeros de la tercera fila. Sin embargo, el Grand Scénic no pierde su capacidad para guardar los objetos pequeños en el habitáculo. Las múltiples guanteras dispuestas en el interior (además de las habituales en las puertas y en el salpicadero, existe una bajo la cuarta ventanilla trasera izquierda y otras dos tras los pasos de rueda) habilitan un volumen de 104 litros, 13 más que en el Scénic.

<

p> La tercera fila de asientos también ha obligado a montar las banquetas de la zona central sobre raíles.

<

p> Por último, el Grand Scénic incorpora en su equipamiento de serie un kit de reparación de pinchazos en el que se incluye un compresor. Opcionalmente, puede solicitarse una rueda de repuesto con medidas 175/70 en llanta de 16 pulgadas que se situará bajo el piso del maletero. Su precio es de 150 euros.

Para albergar los dos asientos extra y su ingenioso sistema de escamoteo (no hace falta montarlos y desmontarlos, se pueden esconder), el Scénic se ha estirado 23 centímetros, hasta alcanzar los 4,49 metros. No bastaba con alargar la parte trasera de la carrocería, lo que hubiera comprometido la estabilidad del modelo, por lo que se ha incrementado en 5 centímetros la distancia entre ejes; esto compensa los 18 centímetros que sobresale el voladizo posterior.

El resto del habitáculo permanece invariable, ofreciendo una cómoda postura de conducción en la que destaca la visibilidad de la que se disfruta. Un parabrisas de 1,40 m2 y unos grandes retrovisores exteriores garantizan la correcta percepción de todo lo que ocurre a nuestro alrededor.

En ese espacio extra es donde se han colocado los dos asientos individuales de la tercera fila, que se pliegan sobre el piso, dejando un espacio de carga completamente plano. La operación de esconder o mostrar las banquetas se realiza de manera sencilla, pues sólo hay que tirar de una palanca y, en un movimiento, tendremos 5, 6 ó 7 plazas. Esta tarea puede llevarse a cabo con una sola mano, aunque resulta algo engorroso sujetar la indomable moqueta que cubre el hueco para los asientos y abatir éstos -o desplegarlos- con la otra mano.

La altura del puesto de conducción ha “obligado” a situar la palanca de cambios en la parte baja de la consola central. Así, su accionamiento es mucho más cómodo y rápido, debido a la menor distancia que debe recorrer la mano hasta encontrarse con ella. Lo mismo ocurre con el resto de los controles del vehículo, ya que están emplazados exactamente donde se espera encontrarlos.

Entre el equipamiento de serie del Grand Scénic podemos encontrar el ABS con repartidor electrónico de frenada, airbags frontales, laterales y de cortina (estos últimos en las plazas delanteras y traseras), cinturones de seguridad de tres puntos en los siete asientos, climatizador –a partir de la versión Confort- y ruedas de 16 pulgadas (opcionalmente, su medida puede aumentar hasta las 17 pulgadas). Esta dotación puede ampliarse con el sistema de navegación Carminat, un techo practicable eléctrico con una superficie de 1,61 m2 o sistemas de control de estabilidad y tracción. Estos dispositivos harán que aumente el precio base del modelo, que va desde los 17.560 hasta los 23.310 euros.

Para acceder a la tercera fila, basta con inclinar hacia delante uno de los respaldos laterales de las plazas anteriores, todas ellas independientes. Unos gatillos de fijación mantendrán el asiento sujeto hasta que haya pasado el ocupante. En las banquetas traseras sólo viajarán cómodamente dos niños pequeños, ya que el espacio para las piernas es mínimo. Eso sí, puede aumentarse si los pasajeros de la fila central hacen avanzar sus asientos por encima de las guías sobre las que se han montado.

En Renault están decididos a conseguir que su modelo Mégane sea, de nuevo, el más vendido en España en 2004. Para ello, no han dudado a la hora de lanzar nuevas versiones que abarquen el mayor abanico posible de potenciales clientes. El último grupo en el que se han fijado son las familias numerosas, que ya tienen a su disposición un Scénic (que adopta el adjetivo “Grand”) con siete plazas. Además, este vehículo permite a la marca convertirse en el primer fabricante capaz de ofrecer dos configuraciones diferentes en el segmento de los monovolúmenes compactos.

Resulta evidente que, cuando todas las plazas están ocupadas, el espacio para colocar el equipaje es muy reducido. Concretamente, cuenta con 200 litros de capacidad que, aun así, configuran el maletero del Grand Scénic –asegura Renault- como el más grande de su clase. Cuando la tercera fila de asientos se abate, el volumen de carga varía desde los 550 litros (con las banquetas de la segunda fila en su posición más retrasada) hasta los 605 litros. Si estas plazas también se recogen, tendremos a nuestra disposición 1.920 litros –y la nada despreciable cantidad de 2.240 litros si se retiran-. Cuando necesitemos transportar objetos largos, podremos abatir el respaldo del asiento del pasajero: obtendremos un espacio en el que llevaremos bultos de hasta 2,75 metros. El acceso al maletero está facilitado por una luneta trasera practicable.

Para albergar los dos asientos extra y su ingenioso sistema de escamoteo (no hace falta montarlos y desmontarlos, se pueden esconder), el Scénic se ha estirado 23 centímetros, hasta alcanzar los 4,49 metros. No bastaba con alargar la parte trasera de la carrocería, lo que hubiera comprometido la estabilidad del modelo, por lo que se ha incrementado en 5 centímetros la distancia entre ejes; esto compensa los 18 centímetros que sobresale el voladizo posterior.

Además de las medidas del modelo, la configuración de siete asientos ha obligado a modificar varios de los elementos que aparecen en el habitáculo del Scénic. Así, los asientos laterales de la segunda fila no pueden moverse hacia el centro, escondiendo la plaza situada en el medio. Tampoco dispone de cajones bajo estas banquetas, ya que este espacio se ha empleado para albergar los pies de los pasajeros de la tercera fila. Sin embargo, el Grand Scénic no pierde su capacidad para guardar los objetos pequeños en el habitáculo. Las múltiples guanteras dispuestas en el interior (además de las habituales en las puertas y en el salpicadero, existe una bajo la cuarta ventanilla trasera izquierda y otras dos tras los pasos de rueda) habilitan un volumen de 104 litros, 13 más que en el Scénic.

<

p> La tercera fila de asientos también ha obligado a montar las banquetas de la zona central sobre raíles.

<

p> Por último, el Grand Scénic incorpora en su equipamiento de serie un kit de reparación de pinchazos en el que se incluye un compresor. Opcionalmente, puede solicitarse una rueda de repuesto con medidas 175/70 en llanta de 16 pulgadas que se situará bajo el piso del maletero. Su precio es de 150 euros.

En ese espacio extra es donde se han colocado los dos asientos individuales de la tercera fila, que se pliegan sobre el piso, dejando un espacio de carga completamente plano. La operación de esconder o mostrar las banquetas se realiza de manera sencilla, pues sólo hay que tirar de una palanca y, en un movimiento, tendremos 5, 6 ó 7 plazas. Esta tarea puede llevarse a cabo con una sola mano, aunque resulta algo engorroso sujetar la indomable moqueta que cubre el hueco para los asientos y abatir éstos -o desplegarlos- con la otra mano.

El resto del habitáculo permanece invariable, ofreciendo una cómoda postura de conducción en la que destaca la visibilidad de la que se disfruta. Un parabrisas de 1,40 m2 y unos grandes retrovisores exteriores garantizan la correcta percepción de todo lo que ocurre a nuestro alrededor.

La altura del puesto de conducción ha “obligado” a situar la palanca de cambios en la parte baja de la consola central. Así, su accionamiento es mucho más cómodo y rápido, debido a la menor distancia que debe recorrer la mano hasta encontrarse con ella. Lo mismo ocurre con el resto de los controles del vehículo, ya que están emplazados exactamente donde se espera encontrarlos.

Para acceder a la tercera fila, basta con inclinar hacia delante uno de los respaldos laterales de las plazas anteriores, todas ellas independientes. Unos gatillos de fijación mantendrán el asiento sujeto hasta que haya pasado el ocupante. En las banquetas traseras sólo viajarán cómodamente dos niños pequeños, ya que el espacio para las piernas es mínimo. Eso sí, puede aumentarse si los pasajeros de la fila central hacen avanzar sus asientos por encima de las guías sobre las que se han montado.

Entre el equipamiento de serie del Grand Scénic podemos encontrar el ABS con repartidor electrónico de frenada, airbags frontales, laterales y de cortina (estos últimos en las plazas delanteras y traseras), cinturones de seguridad de tres puntos en los siete asientos, climatizador –a partir de la versión Confort- y ruedas de 16 pulgadas (opcionalmente, su medida puede aumentar hasta las 17 pulgadas). Esta dotación puede ampliarse con el sistema de navegación Carminat, un techo practicable eléctrico con una superficie de 1,61 m2 o sistemas de control de estabilidad y tracción. Estos dispositivos harán que aumente el precio base del modelo, que va desde los 17.560 hasta los 23.310 euros.

Resulta evidente que, cuando todas las plazas están ocupadas, el espacio para colocar el equipaje es muy reducido. Concretamente, cuenta con 200 litros de capacidad que, aun así, configuran el maletero del Grand Scénic –asegura Renault- como el más grande de su clase. Cuando la tercera fila de asientos se abate, el volumen de carga varía desde los 550 litros (con las banquetas de la segunda fila en su posición más retrasada) hasta los 605 litros. Si estas plazas también se recogen, tendremos a nuestra disposición 1.920 litros –y la nada despreciable cantidad de 2.240 litros si se retiran-. Cuando necesitemos transportar objetos largos, podremos abatir el respaldo del asiento del pasajero: obtendremos un espacio en el que llevaremos bultos de hasta 2,75 metros. El acceso al maletero está facilitado por una luneta trasera practicable.

En Renault están decididos a conseguir que su modelo Mégane sea, de nuevo, el más vendido en España en 2004. Para ello, no han dudado a la hora de lanzar nuevas versiones que abarquen el mayor abanico posible de potenciales clientes. El último grupo en el que se han fijado son las familias numerosas, que ya tienen a su disposición un Scénic (que adopta el adjetivo “Grand”) con siete plazas. Además, este vehículo permite a la marca convertirse en el primer fabricante capaz de ofrecer dos configuraciones diferentes en el segmento de los monovolúmenes compactos.

Además de las medidas del modelo, la configuración de siete asientos ha obligado a modificar varios de los elementos que aparecen en el habitáculo del Scénic. Así, los asientos laterales de la segunda fila no pueden moverse hacia el centro, escondiendo la plaza situada en el medio. Tampoco dispone de cajones bajo estas banquetas, ya que este espacio se ha empleado para albergar los pies de los pasajeros de la tercera fila. Sin embargo, el Grand Scénic no pierde su capacidad para guardar los objetos pequeños en el habitáculo. Las múltiples guanteras dispuestas en el interior (además de las habituales en las puertas y en el salpicadero, existe una bajo la cuarta ventanilla trasera izquierda y otras dos tras los pasos de rueda) habilitan un volumen de 104 litros, 13 más que en el Scénic.

<

p> La tercera fila de asientos también ha obligado a montar las banquetas de la zona central sobre raíles.

<

p> Por último, el Grand Scénic incorpora en su equipamiento de serie un kit de reparación de pinchazos en el que se incluye un compresor. Opcionalmente, puede solicitarse una rueda de repuesto con medidas 175/70 en llanta de 16 pulgadas que se situará bajo el piso del maletero. Su precio es de 150 euros.

Para albergar los dos asientos extra y su ingenioso sistema de escamoteo (no hace falta montarlos y desmontarlos, se pueden esconder), el Scénic se ha estirado 23 centímetros, hasta alcanzar los 4,49 metros. No bastaba con alargar la parte trasera de la carrocería, lo que hubiera comprometido la estabilidad del modelo, por lo que se ha incrementado en 5 centímetros la distancia entre ejes; esto compensa los 18 centímetros que sobresale el voladizo posterior.

El resto del habitáculo permanece invariable, ofreciendo una cómoda postura de conducción en la que destaca la visibilidad de la que se disfruta. Un parabrisas de 1,40 m2 y unos grandes retrovisores exteriores garantizan la correcta percepción de todo lo que ocurre a nuestro alrededor.

En ese espacio extra es donde se han colocado los dos asientos individuales de la tercera fila, que se pliegan sobre el piso, dejando un espacio de carga completamente plano. La operación de esconder o mostrar las banquetas se realiza de manera sencilla, pues sólo hay que tirar de una palanca y, en un movimiento, tendremos 5, 6 ó 7 plazas. Esta tarea puede llevarse a cabo con una sola mano, aunque resulta algo engorroso sujetar la indomable moqueta que cubre el hueco para los asientos y abatir éstos -o desplegarlos- con la otra mano.

La altura del puesto de conducción ha “obligado” a situar la palanca de cambios en la parte baja de la consola central. Así, su accionamiento es mucho más cómodo y rápido, debido a la menor distancia que debe recorrer la mano hasta encontrarse con ella. Lo mismo ocurre con el resto de los controles del vehículo, ya que están emplazados exactamente donde se espera encontrarlos.

Entre el equipamiento de serie del Grand Scénic podemos encontrar el ABS con repartidor electrónico de frenada, airbags frontales, laterales y de cortina (estos últimos en las plazas delanteras y traseras), cinturones de seguridad de tres puntos en los siete asientos, climatizador –a partir de la versión Confort- y ruedas de 16 pulgadas (opcionalmente, su medida puede aumentar hasta las 17 pulgadas). Esta dotación puede ampliarse con el sistema de navegación Carminat, un techo practicable eléctrico con una superficie de 1,61 m2 o sistemas de control de estabilidad y tracción. Estos dispositivos harán que aumente el precio base del modelo, que va desde los 17.560 hasta los 23.310 euros.

Para acceder a la tercera fila, basta con inclinar hacia delante uno de los respaldos laterales de las plazas anteriores, todas ellas independientes. Unos gatillos de fijación mantendrán el asiento sujeto hasta que haya pasado el ocupante. En las banquetas traseras sólo viajarán cómodamente dos niños pequeños, ya que el espacio para las piernas es mínimo. Eso sí, puede aumentarse si los pasajeros de la fila central hacen avanzar sus asientos por encima de las guías sobre las que se han montado.

En Renault están decididos a conseguir que su modelo Mégane sea, de nuevo, el más vendido en España en 2004. Para ello, no han dudado a la hora de lanzar nuevas versiones que abarquen el mayor abanico posible de potenciales clientes. El último grupo en el que se han fijado son las familias numerosas, que ya tienen a su disposición un Scénic (que adopta el adjetivo “Grand”) con siete plazas. Además, este vehículo permite a la marca convertirse en el primer fabricante capaz de ofrecer dos configuraciones diferentes en el segmento de los monovolúmenes compactos.

Resulta evidente que, cuando todas las plazas están ocupadas, el espacio para colocar el equipaje es muy reducido. Concretamente, cuenta con 200 litros de capacidad que, aun así, configuran el maletero del Grand Scénic –asegura Renault- como el más grande de su clase. Cuando la tercera fila de asientos se abate, el volumen de carga varía desde los 550 litros (con las banquetas de la segunda fila en su posición más retrasada) hasta los 605 litros. Si estas plazas también se recogen, tendremos a nuestra disposición 1.920 litros –y la nada despreciable cantidad de 2.240 litros si se retiran-. Cuando necesitemos transportar objetos largos, podremos abatir el respaldo del asiento del pasajero: obtendremos un espacio en el que llevaremos bultos de hasta 2,75 metros. El acceso al maletero está facilitado por una luneta trasera practicable.

Para albergar los dos asientos extra y su ingenioso sistema de escamoteo (no hace falta montarlos y desmontarlos, se pueden esconder), el Scénic se ha estirado 23 centímetros, hasta alcanzar los 4,49 metros. No bastaba con alargar la parte trasera de la carrocería, lo que hubiera comprometido la estabilidad del modelo, por lo que se ha incrementado en 5 centímetros la distancia entre ejes; esto compensa los 18 centímetros que sobresale el voladizo posterior.

Además de las medidas del modelo, la configuración de siete asientos ha obligado a modificar varios de los elementos que aparecen en el habitáculo del Scénic. Así, los asientos laterales de la segunda fila no pueden moverse hacia el centro, escondiendo la plaza situada en el medio. Tampoco dispone de cajones bajo estas banquetas, ya que este espacio se ha empleado para albergar los pies de los pasajeros de la tercera fila. Sin embargo, el Grand Scénic no pierde su capacidad para guardar los objetos pequeños en el habitáculo. Las múltiples guanteras dispuestas en el interior (además de las habituales en las puertas y en el salpicadero, existe una bajo la cuarta ventanilla trasera izquierda y otras dos tras los pasos de rueda) habilitan un volumen de 104 litros, 13 más que en el Scénic.

<

p> La tercera fila de asientos también ha obligado a montar las banquetas de la zona central sobre raíles.

<

p> Por último, el Grand Scénic incorpora en su equipamiento de serie un kit de reparación de pinchazos en el que se incluye un compresor. Opcionalmente, puede solicitarse una rueda de repuesto con medidas 175/70 en llanta de 16 pulgadas que se situará bajo el piso del maletero. Su precio es de 150 euros.

En ese espacio extra es donde se han colocado los dos asientos individuales de la tercera fila, que se pliegan sobre el piso, dejando un espacio de carga completamente plano. La operación de esconder o mostrar las banquetas se realiza de manera sencilla, pues sólo hay que tirar de una palanca y, en un movimiento, tendremos 5, 6 ó 7 plazas. Esta tarea puede llevarse a cabo con una sola mano, aunque resulta algo engorroso sujetar la indomable moqueta que cubre el hueco para los asientos y abatir éstos -o desplegarlos- con la otra mano.

El resto del habitáculo permanece invariable, ofreciendo una cómoda postura de conducción en la que destaca la visibilidad de la que se disfruta. Un parabrisas de 1,40 m2 y unos grandes retrovisores exteriores garantizan la correcta percepción de todo lo que ocurre a nuestro alrededor.

La altura del puesto de conducción ha “obligado” a situar la palanca de cambios en la parte baja de la consola central. Así, su accionamiento es mucho más cómodo y rápido, debido a la menor distancia que debe recorrer la mano hasta encontrarse con ella. Lo mismo ocurre con el resto de los controles del vehículo, ya que están emplazados exactamente donde se espera encontrarlos.

Para acceder a la tercera fila, basta con inclinar hacia delante uno de los respaldos laterales de las plazas anteriores, todas ellas independientes. Unos gatillos de fijación mantendrán el asiento sujeto hasta que haya pasado el ocupante. En las banquetas traseras sólo viajarán cómodamente dos niños pequeños, ya que el espacio para las piernas es mínimo. Eso sí, puede aumentarse si los pasajeros de la fila central hacen avanzar sus asientos por encima de las guías sobre las que se han montado.

Entre el equipamiento de serie del Grand Scénic podemos encontrar el ABS con repartidor electrónico de frenada, airbags frontales, laterales y de cortina (estos últimos en las plazas delanteras y traseras), cinturones de seguridad de tres puntos en los siete asientos, climatizador –a partir de la versión Confort- y ruedas de 16 pulgadas (opcionalmente, su medida puede aumentar hasta las 17 pulgadas). Esta dotación puede ampliarse con el sistema de navegación Carminat, un techo practicable eléctrico con una superficie de 1,61 m2 o sistemas de control de estabilidad y tracción. Estos dispositivos harán que aumente el precio base del modelo, que va desde los 17.560 hasta los 23.310 euros.

Resulta evidente que, cuando todas las plazas están ocupadas, el espacio para colocar el equipaje es muy reducido. Concretamente, cuenta con 200 litros de capacidad que, aun así, configuran el maletero del Grand Scénic –asegura Renault- como el más grande de su clase. Cuando la tercera fila de asientos se abate, el volumen de carga varía desde los 550 litros (con las banquetas de la segunda fila en su posición más retrasada) hasta los 605 litros. Si estas plazas también se recogen, tendremos a nuestra disposición 1.920 litros –y la nada despreciable cantidad de 2.240 litros si se retiran-. Cuando necesitemos transportar objetos largos, podremos abatir el respaldo del asiento del pasajero: obtendremos un espacio en el que llevaremos bultos de hasta 2,75 metros. El acceso al maletero está facilitado por una luneta trasera practicable.

En Renault están decididos a conseguir que su modelo Mégane sea, de nuevo, el más vendido en España en 2004. Para ello, no han dudado a la hora de lanzar nuevas versiones que abarquen el mayor abanico posible de potenciales clientes. El último grupo en el que se han fijado son las familias numerosas, que ya tienen a su disposición un Scénic (que adopta el adjetivo “Grand”) con siete plazas. Además, este vehículo permite a la marca convertirse en el primer fabricante capaz de ofrecer dos configuraciones diferentes en el segmento de los monovolúmenes compactos.

Además de las medidas del modelo, la configuración de siete asientos ha obligado a modificar varios de los elementos que aparecen en el habitáculo del Scénic. Así, los asientos laterales de la segunda fila no pueden moverse hacia el centro, escondiendo la plaza situada en el medio. Tampoco dispone de cajones bajo estas banquetas, ya que este espacio se ha empleado para albergar los pies de los pasajeros de la tercera fila. Sin embargo, el Grand Scénic no pierde su capacidad para guardar los objetos pequeños en el habitáculo. Las múltiples guanteras dispuestas en el interior (además de las habituales en las puertas y en el salpicadero, existe una bajo la cuarta ventanilla trasera izquierda y otras dos tras los pasos de rueda) habilitan un volumen de 104 litros, 13 más que en el Scénic.

<

p> La tercera fila de asientos también ha obligado a montar las banquetas de la zona central sobre raíles.

<

p> Por último, el Grand Scénic incorpora en su equipamiento de serie un kit de reparación de pinchazos en el que se incluye un compresor. Opcionalmente, puede solicitarse una rueda de repuesto con medidas 175/70 en llanta de 16 pulgadas que se situará bajo el piso del maletero. Su precio es de 150 euros.

Para albergar los dos asientos extra y su ingenioso sistema de escamoteo (no hace falta montarlos y desmontarlos, se pueden esconder), el Scénic se ha estirado 23 centímetros, hasta alcanzar los 4,49 metros. No bastaba con alargar la parte trasera de la carrocería, lo que hubiera comprometido la estabilidad del modelo, por lo que se ha incrementado en 5 centímetros la distancia entre ejes; esto compensa los 18 centímetros que sobresale el voladizo posterior.

El resto del habitáculo permanece invariable, ofreciendo una cómoda postura de conducción en la que destaca la visibilidad de la que se disfruta. Un parabrisas de 1,40 m2 y unos grandes retrovisores exteriores garantizan la correcta percepción de todo lo que ocurre a nuestro alrededor.

En ese espacio extra es donde se han colocado los dos asientos individuales de la tercera fila, que se pliegan sobre el piso, dejando un espacio de carga completamente plano. La operación de esconder o mostrar las banquetas se realiza de manera sencilla, pues sólo hay que tirar de una palanca y, en un movimiento, tendremos 5, 6 ó 7 plazas. Esta tarea puede llevarse a cabo con una sola mano, aunque resulta algo engorroso sujetar la indomable moqueta que cubre el hueco para los asientos y abatir éstos -o desplegarlos- con la otra mano.

La altura del puesto de conducción ha “obligado” a situar la palanca de cambios en la parte baja de la consola central. Así, su accionamiento es mucho más cómodo y rápido, debido a la menor distancia que debe recorrer la mano hasta encontrarse con ella. Lo mismo ocurre con el resto de los controles del vehículo, ya que están emplazados exactamente donde se espera encontrarlos.

Entre el equipamiento de serie del Grand Scénic podemos encontrar el ABS con repartidor electrónico de frenada, airbags frontales, laterales y de cortina (estos últimos en las plazas delanteras y traseras), cinturones de seguridad de tres puntos en los siete asientos, climatizador –a partir de la versión Confort- y ruedas de 16 pulgadas (opcionalmente, su medida puede aumentar hasta las 17 pulgadas). Esta dotación puede ampliarse con el sistema de navegación Carminat, un techo practicable eléctrico con una superficie de 1,61 m2 o sistemas de control de estabilidad y tracción. Estos dispositivos harán que aumente el precio base del modelo, que va desde los 17.560 hasta los 23.310 euros.

Para acceder a la tercera fila, basta con inclinar hacia delante uno de los respaldos laterales de las plazas anteriores, todas ellas independientes. Unos gatillos de fijación mantendrán el asiento sujeto hasta que haya pasado el ocupante. En las banquetas traseras sólo viajarán cómodamente dos niños pequeños, ya que el espacio para las piernas es mínimo. Eso sí, puede aumentarse si los pasajeros de la fila central hacen avanzar sus asientos por encima de las guías sobre las que se han montado.

En Renault están decididos a conseguir que su modelo Mégane sea, de nuevo, el más vendido en España en 2004. Para ello, no han dudado a la hora de lanzar nuevas versiones que abarquen el mayor abanico posible de potenciales clientes. El último grupo en el que se han fijado son las familias numerosas, que ya tienen a su disposición un Scénic (que adopta el adjetivo “Grand”) con siete plazas. Además, este vehículo permite a la marca convertirse en el primer fabricante capaz de ofrecer dos configuraciones diferentes en el segmento de los monovolúmenes compactos.

Resulta evidente que, cuando todas las plazas están ocupadas, el espacio para colocar el equipaje es muy reducido. Concretamente, cuenta con 200 litros de capacidad que, aun así, configuran el maletero del Grand Scénic –asegura Renault- como el más grande de su clase. Cuando la tercera fila de asientos se abate, el volumen de carga varía desde los 550 litros (con las banquetas de la segunda fila en su posición más retrasada) hasta los 605 litros. Si estas plazas también se recogen, tendremos a nuestra disposición 1.920 litros –y la nada despreciable cantidad de 2.240 litros si se retiran-. Cuando necesitemos transportar objetos largos, podremos abatir el respaldo del asiento del pasajero: obtendremos un espacio en el que llevaremos bultos de hasta 2,75 metros. El acceso al maletero está facilitado por una luneta trasera practicable.

Para albergar los dos asientos extra y su ingenioso sistema de escamoteo (no hace falta montarlos y desmontarlos, se pueden esconder), el Scénic se ha estirado 23 centímetros, hasta alcanzar los 4,49 metros. No bastaba con alargar la parte trasera de la carrocería, lo que hubiera comprometido la estabilidad del modelo, por lo que se ha incrementado en 5 centímetros la distancia entre ejes; esto compensa los 18 centímetros que sobresale el voladizo posterior.

Además de las medidas del modelo, la configuración de siete asientos ha obligado a modificar varios de los elementos que aparecen en el habitáculo del Scénic. Así, los asientos laterales de la segunda fila no pueden moverse hacia el centro, escondiendo la plaza situada en el medio. Tampoco dispone de cajones bajo estas banquetas, ya que este espacio se ha empleado para albergar los pies de los pasajeros de la tercera fila. Sin embargo, el Grand Scénic no pierde su capacidad para guardar los objetos pequeños en el habitáculo. Las múltiples guanteras dispuestas en el interior (además de las habituales en las puertas y en el salpicadero, existe una bajo la cuarta ventanilla trasera izquierda y otras dos tras los pasos de rueda) habilitan un volumen de 104 litros, 13 más que en el Scénic.

<

p> La tercera fila de asientos también ha obligado a montar las banquetas de la zona central sobre raíles.

<

p> Por último, el Grand Scénic incorpora en su equipamiento de serie un kit de reparación de pinchazos en el que se incluye un compresor. Opcionalmente, puede solicitarse una rueda de repuesto con medidas 175/70 en llanta de 16 pulgadas que se situará bajo el piso del maletero. Su precio es de 150 euros.

En ese espacio extra es donde se han colocado los dos asientos individuales de la tercera fila, que se pliegan sobre el piso, dejando un espacio de carga completamente plano. La operación de esconder o mostrar las banquetas se realiza de manera sencilla, pues sólo hay que tirar de una palanca y, en un movimiento, tendremos 5, 6 ó 7 plazas. Esta tarea puede llevarse a cabo con una sola mano, aunque resulta algo engorroso sujetar la indomable moqueta que cubre el hueco para los asientos y abatir éstos -o desplegarlos- con la otra mano.

El resto del habitáculo permanece invariable, ofreciendo una cómoda postura de conducción en la que destaca la visibilidad de la que se disfruta. Un parabrisas de 1,40 m2 y unos grandes retrovisores exteriores garantizan la correcta percepción de todo lo que ocurre a nuestro alrededor.

La altura del puesto de conducción ha “obligado” a situar la palanca de cambios en la parte baja de la consola central. Así, su accionamiento es mucho más cómodo y rápido, debido a la menor distancia que debe recorrer la mano hasta encontrarse con ella. Lo mismo ocurre con el resto de los controles del vehículo, ya que están emplazados exactamente donde se espera encontrarlos.

Para acceder a la tercera fila, basta con inclinar hacia delante uno de los respaldos laterales de las plazas anteriores, todas ellas independientes. Unos gatillos de fijación mantendrán el asiento sujeto hasta que haya pasado el ocupante. En las banquetas traseras sólo viajarán cómodamente dos niños pequeños, ya que el espacio para las piernas es mínimo. Eso sí, puede aumentarse si los pasajeros de la fila central hacen avanzar sus asientos por encima de las guías sobre las que se han montado.

Entre el equipamiento de serie del Grand Scénic podemos encontrar el ABS con repartidor electrónico de frenada, airbags frontales, laterales y de cortina (estos últimos en las plazas delanteras y traseras), cinturones de seguridad de tres puntos en los siete asientos, climatizador –a partir de la versión Confort- y ruedas de 16 pulgadas (opcionalmente, su medida puede aumentar hasta las 17 pulgadas). Esta dotación puede ampliarse con el sistema de navegación Carminat, un techo practicable eléctrico con una superficie de 1,61 m2 o sistemas de control de estabilidad y tracción. Estos dispositivos harán que aumente el precio base del modelo, que va desde los 17.560 hasta los 23.310 euros.

Resulta evidente que, cuando todas las plazas están ocupadas, el espacio para colocar el equipaje es muy reducido. Concretamente, cuenta con 200 litros de capacidad que, aun así, configuran el maletero del Grand Scénic –asegura Renault- como el más grande de su clase. Cuando la tercera fila de asientos se abate, el volumen de carga varía desde los 550 litros (con las banquetas de la segunda fila en su posición más retrasada) hasta los 605 litros. Si estas plazas también se recogen, tendremos a nuestra disposición 1.920 litros –y la nada despreciable cantidad de 2.240 litros si se retiran-. Cuando necesitemos transportar objetos largos, podremos abatir el respaldo del asiento del pasajero: obtendremos un espacio en el que llevaremos bultos de hasta 2,75 metros. El acceso al maletero está facilitado por una luneta trasera practicable.

En Renault están decididos a conseguir que su modelo Mégane sea, de nuevo, el más vendido en España en 2004. Para ello, no han dudado a la hora de lanzar nuevas versiones que abarquen el mayor abanico posible de potenciales clientes. El último grupo en el que se han fijado son las familias numerosas, que ya tienen a su disposición un Scénic (que adopta el adjetivo “Grand”) con siete plazas. Además, este vehículo permite a la marca convertirse en el primer fabricante capaz de ofrecer dos configuraciones diferentes en el segmento de los monovolúmenes compactos.

Además de las medidas del modelo, la configuración de siete asientos ha obligado a modificar varios de los elementos que aparecen en el habitáculo del Scénic. Así, los asientos laterales de la segunda fila no pueden moverse hacia el centro, escondiendo la plaza situada en el medio. Tampoco dispone de cajones bajo estas banquetas, ya que este espacio se ha empleado para albergar los pies de los pasajeros de la tercera fila. Sin embargo, el Grand Scénic no pierde su capacidad para guardar los objetos pequeños en el habitáculo. Las múltiples guanteras dispuestas en el interior (además de las habituales en las puertas y en el salpicadero, existe una bajo la cuarta ventanilla trasera izquierda y otras dos tras los pasos de rueda) habilitan un volumen de 104 litros, 13 más que en el Scénic.

<

p> La tercera fila de asientos también ha obligado a montar las banquetas de la zona central sobre raíles.

<

p> Por último, el Grand Scénic incorpora en su equipamiento de serie un kit de reparación de pinchazos en el que se incluye un compresor. Opcionalmente, puede solicitarse una rueda de repuesto con medidas 175/70 en llanta de 16 pulgadas que se situará bajo el piso del maletero. Su precio es de 150 euros.

Para albergar los dos asientos extra y su ingenioso sistema de escamoteo (no hace falta montarlos y desmontarlos, se pueden esconder), el Scénic se ha estirado 23 centímetros, hasta alcanzar los 4,49 metros. No bastaba con alargar la parte trasera de la carrocería, lo que hubiera comprometido la estabilidad del modelo, por lo que se ha incrementado en 5 centímetros la distancia entre ejes; esto compensa los 18 centímetros que sobresale el voladizo posterior.

El resto del habitáculo permanece invariable, ofreciendo una cómoda postura de conducción en la que destaca la visibilidad de la que se disfruta. Un parabrisas de 1,40 m2 y unos grandes retrovisores exteriores garantizan la correcta percepción de todo lo que ocurre a nuestro alrededor.

En ese espacio extra es donde se han colocado los dos asientos individuales de la tercera fila, que se pliegan sobre el piso, dejando un espacio de carga completamente plano. La operación de esconder o mostrar las banquetas se realiza de manera sencilla, pues sólo hay que tirar de una palanca y, en un movimiento, tendremos 5, 6 ó 7 plazas. Esta tarea puede llevarse a cabo con una sola mano, aunque resulta algo engorroso sujetar la indomable moqueta que cubre el hueco para los asientos y abatir éstos -o desplegarlos- con la otra mano.

La altura del puesto de conducción ha “obligado” a situar la palanca de cambios en la parte baja de la consola central. Así, su accionamiento es mucho más cómodo y rápido, debido a la menor distancia que debe recorrer la mano hasta encontrarse con ella. Lo mismo ocurre con el resto de los controles del vehículo, ya que están emplazados exactamente donde se espera encontrarlos.

Entre el equipamiento de serie del Grand Scénic podemos encontrar el ABS con repartidor electrónico de frenada, airbags frontales, laterales y de cortina (estos últimos en las plazas delanteras y traseras), cinturones de seguridad de tres puntos en los siete asientos, climatizador –a partir de la versión Confort- y ruedas de 16 pulgadas (opcionalmente, su medida puede aumentar hasta las 17 pulgadas). Esta dotación puede ampliarse con el sistema de navegación Carminat, un techo practicable eléctrico con una superficie de 1,61 m2 o sistemas de control de estabilidad y tracción. Estos dispositivos harán que aumente el precio base del modelo, que va desde los 17.560 hasta los 23.310 euros.

Para acceder a la tercera fila, basta con inclinar hacia delante uno de los respaldos laterales de las plazas anteriores, todas ellas independientes. Unos gatillos de fijación mantendrán el asiento sujeto hasta que haya pasado el ocupante. En las banquetas traseras sólo viajarán cómodamente dos niños pequeños, ya que el espacio para las piernas es mínimo. Eso sí, puede aumentarse si los pasajeros de la fila central hacen avanzar sus asientos por encima de las guías sobre las que se han montado.

En Renault están decididos a conseguir que su modelo Mégane sea, de nuevo, el más vendido en España en 2004. Para ello, no han dudado a la hora de lanzar nuevas versiones que abarquen el mayor abanico posible de potenciales clientes. El último grupo en el que se han fijado son las familias numerosas, que ya tienen a su disposición un Scénic (que adopta el adjetivo “Grand”) con siete plazas. Además, este vehículo permite a la marca convertirse en el primer fabricante capaz de ofrecer dos configuraciones diferentes en el segmento de los monovolúmenes compactos.

Resulta evidente que, cuando todas las plazas están ocupadas, el espacio para colocar el equipaje es muy reducido. Concretamente, cuenta con 200 litros de capacidad que, aun así, configuran el maletero del Grand Scénic –asegura Renault- como el más grande de su clase. Cuando la tercera fila de asientos se abate, el volumen de carga varía desde los 550 litros (con las banquetas de la segunda fila en su posición más retrasada) hasta los 605 litros. Si estas plazas también se recogen, tendremos a nuestra disposición 1.920 litros –y la nada despreciable cantidad de 2.240 litros si se retiran-. Cuando necesitemos transportar objetos largos, podremos abatir el respaldo del asiento del pasajero: obtendremos un espacio en el que llevaremos bultos de hasta 2,75 metros. El acceso al maletero está facilitado por una luneta trasera practicable.

Para albergar los dos asientos extra y su ingenioso sistema de escamoteo (no hace falta montarlos y desmontarlos, se pueden esconder), el Scénic se ha estirado 23 centímetros, hasta alcanzar los 4,49 metros. No bastaba con alargar la parte trasera de la carrocería, lo que hubiera comprometido la estabilidad del modelo, por lo que se ha incrementado en 5 centímetros la distancia entre ejes; esto compensa los 18 centímetros que sobresale el voladizo posterior.

Además de las medidas del modelo, la configuración de siete asientos ha obligado a modificar varios de los elementos que aparecen en el habitáculo del Scénic. Así, los asientos laterales de la segunda fila no pueden moverse hacia el centro, escondiendo la plaza situada en el medio. Tampoco dispone de cajones bajo estas banquetas, ya que este espacio se ha empleado para albergar los pies de los pasajeros de la tercera fila. Sin embargo, el Grand Scénic no pierde su capacidad para guardar los objetos pequeños en el habitáculo. Las múltiples guanteras dispuestas en el interior (además de las habituales en las puertas y en el salpicadero, existe una bajo la cuarta ventanilla trasera izquierda y otras dos tras los pasos de rueda) habilitan un volumen de 104 litros, 13 más que en el Scénic.

<

p> La tercera fila de asientos también ha obligado a montar las banquetas de la zona central sobre raíles.

<

p> Por último, el Grand Scénic incorpora en su equipamiento de serie un kit de reparación de pinchazos en el que se incluye un compresor. Opcionalmente, puede solicitarse una rueda de repuesto con medidas 175/70 en llanta de 16 pulgadas que se situará bajo el piso del maletero. Su precio es de 150 euros.

En ese espacio extra es donde se han colocado los dos asientos individuales de la tercera fila, que se pliegan sobre el piso, dejando un espacio de carga completamente plano. La operación de esconder o mostrar las banquetas se realiza de manera sencilla, pues sólo hay que tirar de una palanca y, en un movimiento, tendremos 5, 6 ó 7 plazas. Esta tarea puede llevarse a cabo con una sola mano, aunque resulta algo engorroso sujetar la indomable moqueta que cubre el hueco para los asientos y abatir éstos -o desplegarlos- con la otra mano.

El resto del habitáculo permanece invariable, ofreciendo una cómoda postura de conducción en la que destaca la visibilidad de la que se disfruta. Un parabrisas de 1,40 m2 y unos grandes retrovisores exteriores garantizan la correcta percepción de todo lo que ocurre a nuestro alrededor.

La altura del puesto de conducción ha “obligado” a situar la palanca de cambios en la parte baja de la consola central. Así, su accionamiento es mucho más cómodo y rápido, debido a la menor distancia que debe recorrer la mano hasta encontrarse con ella. Lo mismo ocurre con el resto de los controles del vehículo, ya que están emplazados exactamente donde se espera encontrarlos.

Para acceder a la tercera fila, basta con inclinar hacia delante uno de los respaldos laterales de las plazas anteriores, todas ellas independientes. Unos gatillos de fijación mantendrán el asiento sujeto hasta que haya pasado el ocupante. En las banquetas traseras sólo viajarán cómodamente dos niños pequeños, ya que el espacio para las piernas es mínimo. Eso sí, puede aumentarse si los pasajeros de la fila central hacen avanzar sus asientos por encima de las guías sobre las que se han montado.

Entre el equipamiento de serie del Grand Scénic podemos encontrar el ABS con repartidor electrónico de frenada, airbags frontales, laterales y de cortina (estos últimos en las plazas delanteras y traseras), cinturones de seguridad de tres puntos en los siete asientos, climatizador –a partir de la versión Confort- y ruedas de 16 pulgadas (opcionalmente, su medida puede aumentar hasta las 17 pulgadas). Esta dotación puede ampliarse con el sistema de navegación Carminat, un techo practicable eléctrico con una superficie de 1,61 m2 o sistemas de control de estabilidad y tracción. Estos dispositivos harán que aumente el precio base del modelo, que va desde los 17.560 hasta los 23.310 euros.

Resulta evidente que, cuando todas las plazas están ocupadas, el espacio para colocar el equipaje es muy reducido. Concretamente, cuenta con 200 litros de capacidad que, aun así, configuran el maletero del Grand Scénic –asegura Renault- como el más grande de su clase. Cuando la tercera fila de asientos se abate, el volumen de carga varía desde los 550 litros (con las banquetas de la segunda fila en su posición más retrasada) hasta los 605 litros. Si estas plazas también se recogen, tendremos a nuestra disposición 1.920 litros –y la nada despreciable cantidad de 2.240 litros si se retiran-. Cuando necesitemos transportar objetos largos, podremos abatir el respaldo del asiento del pasajero: obtendremos un espacio en el que llevaremos bultos de hasta 2,75 metros. El acceso al maletero está facilitado por una luneta trasera practicable.

En Renault están decididos a conseguir que su modelo Mégane sea, de nuevo, el más vendido en España en 2004. Para ello, no han dudado a la hora de lanzar nuevas versiones que abarquen el mayor abanico posible de potenciales clientes. El último grupo en el que se han fijado son las familias numerosas, que ya tienen a su disposición un Scénic (que adopta el adjetivo “Grand”) con siete plazas. Además, este vehículo permite a la marca convertirse en el primer fabricante capaz de ofrecer dos configuraciones diferentes en el segmento de los monovolúmenes compactos.

Además de las medidas del modelo, la configuración de siete asientos ha obligado a modificar varios de los elementos que aparecen en el habitáculo del Scénic. Así, los asientos laterales de la segunda fila no pueden moverse hacia el centro, escondiendo la plaza situada en el medio. Tampoco dispone de cajones bajo estas banquetas, ya que este espacio se ha empleado para albergar los pies de los pasajeros de la tercera fila. Sin embargo, el Grand Scénic no pierde su capacidad para guardar los objetos pequeños en el habitáculo. Las múltiples guanteras dispuestas en el interior (además de las habituales en las puertas y en el salpicadero, existe una bajo la cuarta ventanilla trasera izquierda y otras dos tras los pasos de rueda) habilitan un volumen de 104 litros, 13 más que en el Scénic.

<

p> La tercera fila de asientos también ha obligado a montar las banquetas de la zona central sobre raíles.

<

p> Por último, el Grand Scénic incorpora en su equipamiento de serie un kit de reparación de pinchazos en el que se incluye un compresor. Opcionalmente, puede solicitarse una rueda de repuesto con medidas 175/70 en llanta de 16 pulgadas que se situará bajo el piso del maletero. Su precio es de 150 euros.

Para albergar los dos asientos extra y su ingenioso sistema de escamoteo (no hace falta montarlos y desmontarlos, se pueden esconder), el Scénic se ha estirado 23 centímetros, hasta alcanzar los 4,49 metros. No bastaba con alargar la parte trasera de la carrocería, lo que hubiera comprometido la estabilidad del modelo, por lo que se ha incrementado en 5 centímetros la distancia entre ejes; esto compensa los 18 centímetros que sobresale el voladizo posterior.

El resto del habitáculo permanece invariable, ofreciendo una cómoda postura de conducción en la que destaca la visibilidad de la que se disfruta. Un parabrisas de 1,40 m2 y unos grandes retrovisores exteriores garantizan la correcta percepción de todo lo que ocurre a nuestro alrededor.

En ese espacio extra es donde se han colocado los dos asientos individuales de la tercera fila, que se pliegan sobre el piso, dejando un espacio de carga completamente plano. La operación de esconder o mostrar las banquetas se realiza de manera sencilla, pues sólo hay que tirar de una palanca y, en un movimiento, tendremos 5, 6 ó 7 plazas. Esta tarea puede llevarse a cabo con una sola mano, aunque resulta algo engorroso sujetar la indomable moqueta que cubre el hueco para los asientos y abatir éstos -o desplegarlos- con la otra mano.

La altura del puesto de conducción ha “obligado” a situar la palanca de cambios en la parte baja de la consola central. Así, su accionamiento es mucho más cómodo y rápido, debido a la menor distancia que debe recorrer la mano hasta encontrarse con ella. Lo mismo ocurre con el resto de los controles del vehículo, ya que están emplazados exactamente donde se espera encontrarlos.

Entre el equipamiento de serie del Grand Scénic podemos encontrar el ABS con repartidor electrónico de frenada, airbags frontales, laterales y de cortina (estos últimos en las plazas delanteras y traseras), cinturones de seguridad de tres puntos en los siete asientos, climatizador –a partir de la versión Confort- y ruedas de 16 pulgadas (opcionalmente, su medida puede aumentar hasta las 17 pulgadas). Esta dotación puede ampliarse con el sistema de navegación Carminat, un techo practicable eléctrico con una superficie de 1,61 m2 o sistemas de control de estabilidad y tracción. Estos dispositivos harán que aumente el precio base del modelo, que va desde los 17.560 hasta los 23.310 euros.

Para acceder a la tercera fila, basta con inclinar hacia delante uno de los respaldos laterales de las plazas anteriores, todas ellas independientes. Unos gatillos de fijación mantendrán el asiento sujeto hasta que haya pasado el ocupante. En las banquetas traseras sólo viajarán cómodamente dos niños pequeños, ya que el espacio para las piernas es mínimo. Eso sí, puede aumentarse si los pasajeros de la fila central hacen avanzar sus asientos por encima de las guías sobre las que se han montado.

Resulta evidente que, cuando todas las plazas están ocupadas, el espacio para colocar el equipaje es muy reducido. Concretamente, cuenta con 200 litros de capacidad que, aun así, configuran el maletero del Grand Scénic –asegura Renault- como el más grande de su clase. Cuando la tercera fila de asientos se abate, el volumen de carga varía desde los 550 litros (con las banquetas de la segunda fila en su posición más retrasada) hasta los 605 litros. Si estas plazas también se recogen, tendremos a nuestra disposición 1.920 litros –y la nada despreciable cantidad de 2.240 litros si se retiran-. Cuando necesitemos transportar objetos largos, podremos abatir el respaldo del asiento del pasajero: obtendremos un espacio en el que llevaremos bultos de hasta 2,75 metros. El acceso al maletero está facilitado por una luneta trasera practicable.

Además de las medidas del modelo, la configuración de siete asientos ha obligado a modificar varios de los elementos que aparecen en el habitáculo del Scénic. Así, los asientos laterales de la segunda fila no pueden moverse hacia el centro, escondiendo la plaza situada en el medio. Tampoco dispone de cajones bajo estas banquetas, ya que este espacio se ha empleado para albergar los pies de los pasajeros de la tercera fila. Sin embargo, el Grand Scénic no pierde su capacidad para guardar los objetos pequeños en el habitáculo. Las múltiples guanteras dispuestas en el interior (además de las habituales en las puertas y en el salpicadero, existe una bajo la cuarta ventanilla trasera izquierda y otras dos tras los pasos de rueda) habilitan un volumen de 104 litros, 13 más que en el Scénic.

<

p> La tercera fila de asientos también ha obligado a montar las banquetas de la zona central sobre raíles.

<

p> Por último, el Grand Scénic incorpora en su equipamiento de serie un kit de reparación de pinchazos en el que se incluye un compresor. Opcionalmente, puede solicitarse una rueda de repuesto con medidas 175/70 en llanta de 16 pulgadas que se situará bajo el piso del maletero. Su precio es de 150 euros.

El resto del habitáculo permanece invariable, ofreciendo una cómoda postura de conducción en la que destaca la visibilidad de la que se disfruta. Un parabrisas de 1,40 m2 y unos grandes retrovisores exteriores garantizan la correcta percepción de todo lo que ocurre a nuestro alrededor.

La altura del puesto de conducción ha “obligado” a situar la palanca de cambios en la parte baja de la consola central. Así, su accionamiento es mucho más cómodo y rápido, debido a la menor distancia que debe recorrer la mano hasta encontrarse con ella. Lo mismo ocurre con el resto de los controles del vehículo, ya que están emplazados exactamente donde se espera encontrarlos.

Entre el equipamiento de serie del Grand Scénic podemos encontrar el ABS con repartidor electrónico de frenada, airbags frontales, laterales y de cortina (estos últimos en las plazas delanteras y traseras), cinturones de seguridad de tres puntos en los siete asientos, climatizador –a partir de la versión Confort- y ruedas de 16 pulgadas (opcionalmente, su medida puede aumentar hasta las 17 pulgadas). Esta dotación puede ampliarse con el sistema de navegación Carminat, un techo practicable eléctrico con una superficie de 1,61 m2 o sistemas de control de estabilidad y tracción. Estos dispositivos harán que aumente el precio base del modelo, que va desde los 17.560 hasta los 23.310 euros.

En Renault están decididos a conseguir que su modelo Mégane sea, de nuevo, el más vendido en España en 2004. Para ello, no han dudado a la hora de lanzar nuevas versiones que abarquen el mayor abanico posible de potenciales clientes. El último grupo en el que se han fijado son las familias numerosas, que ya tienen a su disposición un Scénic (que adopta el adjetivo “Grand”) con siete plazas. Además, este vehículo permite a la marca convertirse en el primer fabricante capaz de ofrecer dos configuraciones diferentes en el segmento de los monovolúmenes compactos.

Para albergar los dos asientos extra y su ingenioso sistema de escamoteo (no hace falta montarlos y desmontarlos, se pueden esconder), el Scénic se ha estirado 23 centímetros, hasta alcanzar los 4,49 metros. No bastaba con alargar la parte trasera de la carrocería, lo que hubiera comprometido la estabilidad del modelo, por lo que se ha incrementado en 5 centímetros la distancia entre ejes; esto compensa los 18 centímetros que sobresale el voladizo posterior.

En ese espacio extra es donde se han colocado los dos asientos individuales de la tercera fila, que se pliegan sobre el piso, dejando un espacio de carga completamente plano. La operación de esconder o mostrar las banquetas se realiza de manera sencilla, pues sólo hay que tirar de una palanca y, en un movimiento, tendremos 5, 6 ó 7 plazas. Esta tarea puede llevarse a cabo con una sola mano, aunque resulta algo engorroso sujetar la indomable moqueta que cubre el hueco para los asientos y abatir éstos -o desplegarlos- con la otra mano.

Para acceder a la tercera fila, basta con inclinar hacia delante uno de los respaldos laterales de las plazas anteriores, todas ellas independientes. Unos gatillos de fijación mantendrán el asiento sujeto hasta que haya pasado el ocupante. En las banquetas traseras sólo viajarán cómodamente dos niños pequeños, ya que el espacio para las piernas es mínimo. Eso sí, puede aumentarse si los pasajeros de la fila central hacen avanzar sus asientos por encima de las guías sobre las que se han montado.

Resulta evidente que, cuando todas las plazas están ocupadas, el espacio para colocar el equipaje es muy reducido. Concretamente, cuenta con 200 litros de capacidad que, aun así, configuran el maletero del Grand Scénic –asegura Renault- como el más grande de su clase. Cuando la tercera fila de asientos se abate, el volumen de carga varía desde los 550 litros (con las banquetas de la segunda fila en su posición más retrasada) hasta los 605 litros. Si estas plazas también se recogen, tendremos a nuestra disposición 1.920 litros –y la nada despreciable cantidad de 2.240 litros si se retiran-. Cuando necesitemos transportar objetos largos, podremos abatir el respaldo del asiento del pasajero: obtendremos un espacio en el que llevaremos bultos de hasta 2,75 metros. El acceso al maletero está facilitado por una luneta trasera practicable.

Además de las medidas del modelo, la configuración de siete asientos ha obligado a modificar varios de los elementos que aparecen en el habitáculo del Scénic. Así, los asientos laterales de la segunda fila no pueden moverse hacia el centro, escondiendo la plaza situada en el medio. Tampoco dispone de cajones bajo estas banquetas, ya que este espacio se ha empleado para albergar los pies de los pasajeros de la tercera fila. Sin embargo, el Grand Scénic no pierde su capacidad para guardar los objetos pequeños en el habitáculo. Las múltiples guanteras dispuestas en el interior (además de las habituales en las puertas y en el salpicadero, existe una bajo la cuarta ventanilla trasera izquierda y otras dos tras los pasos de rueda) habilitan un volumen de 104 litros, 13 más que en el Scénic.

<

p> La tercera fila de asientos también ha obligado a montar las banquetas de la zona central sobre raíles.

<

p> Por último, el Grand Scénic incorpora en su equipamiento de serie un kit de reparación de pinchazos en el que se incluye un compresor. Opcionalmente, puede solicitarse una rueda de repuesto con medidas 175/70 en llanta de 16 pulgadas que se situará bajo el piso del maletero. Su precio es de 150 euros.

El resto del habitáculo permanece invariable, ofreciendo una cómoda postura de conducción en la que destaca la visibilidad de la que se disfruta. Un parabrisas de 1,40 m2 y unos grandes retrovisores exteriores garantizan la correcta percepción de todo lo que ocurre a nuestro alrededor.

La altura del puesto de conducción ha “obligado” a situar la palanca de cambios en la parte baja de la consola central. Así, su accionamiento es mucho más cómodo y rápido, debido a la menor distancia que debe recorrer la mano hasta encontrarse con ella. Lo mismo ocurre con el resto de los controles del vehículo, ya que están emplazados exactamente donde se espera encontrarlos.

Entre el equipamiento de serie del Grand Scénic podemos encontrar el ABS con repartidor electrónico de frenada, airbags frontales, laterales y de cortina (estos últimos en las plazas delanteras y traseras), cinturones de seguridad de tres puntos en los siete asientos, climatizador –a partir de la versión Confort- y ruedas de 16 pulgadas (opcionalmente, su medida puede aumentar hasta las 17 pulgadas). Esta dotación puede ampliarse con el sistema de navegación Carminat, un techo practicable eléctrico con una superficie de 1,61 m2 o sistemas de control de estabilidad y tracción. Estos dispositivos harán que aumente el precio base del modelo, que va desde los 17.560 hasta los 23.310 euros.

En Renault están decididos a conseguir que su modelo Mégane sea, de nuevo, el más vendido en España en 2004. Para ello, no han dudado a la hora de lanzar nuevas versiones que abarquen el mayor abanico posible de potenciales clientes. El último grupo en el que se han fijado son las familias numerosas, que ya tienen a su disposición un Scénic (que adopta el adjetivo “Grand”) con siete plazas. Además, este vehículo permite a la marca convertirse en el primer fabricante capaz de ofrecer dos configuraciones diferentes en el segmento de los monovolúmenes compactos.

Para albergar los dos asientos extra y su ingenioso sistema de escamoteo (no hace falta montarlos y desmontarlos, se pueden esconder), el Scénic se ha estirado 23 centímetros, hasta alcanzar los 4,49 metros. No bastaba con alargar la parte trasera de la carrocería, lo que hubiera comprometido la estabilidad del modelo, por lo que se ha incrementado en 5 centímetros la distancia entre ejes; esto compensa los 18 centímetros que sobresale el voladizo posterior.

En ese espacio extra es donde se han colocado los dos asientos individuales de la tercera fila, que se pliegan sobre el piso, dejando un espacio de carga completamente plano. La operación de esconder o mostrar las banquetas se realiza de manera sencilla, pues sólo hay que tirar de una palanca y, en un movimiento, tendremos 5, 6 ó 7 plazas. Esta tarea puede llevarse a cabo con una sola mano, aunque resulta algo engorroso sujetar la indomable moqueta que cubre el hueco para los asientos y abatir éstos -o desplegarlos- con la otra mano.

Para acceder a la tercera fila, basta con inclinar hacia delante uno de los respaldos laterales de las plazas anteriores, todas ellas independientes. Unos gatillos de fijación mantendrán el asiento sujeto hasta que haya pasado el ocupante. En las banquetas traseras sólo viajarán cómodamente dos niños pequeños, ya que el espacio para las piernas es mínimo. Eso sí, puede aumentarse si los pasajeros de la fila central hacen avanzar sus asientos por encima de las guías sobre las que se han montado.

Resulta evidente que, cuando todas las plazas están ocupadas, el espacio para colocar el equipaje es muy reducido. Concretamente, cuenta con 200 litros de capacidad que, aun así, configuran el maletero del Grand Scénic –asegura Renault- como el más grande de su clase. Cuando la tercera fila de asientos se abate, el volumen de carga varía desde los 550 litros (con las banquetas de la segunda fila en su posición más retrasada) hasta los 605 litros. Si estas plazas también se recogen, tendremos a nuestra disposición 1.920 litros –y la nada despreciable cantidad de 2.240 litros si se retiran-. Cuando necesitemos transportar objetos largos, podremos abatir el respaldo del asiento del pasajero: obtendremos un espacio en el que llevaremos bultos de hasta 2,75 metros. El acceso al maletero está facilitado por una luneta trasera practicable.

Además de las medidas del modelo, la configuración de siete asientos ha obligado a modificar varios de los elementos que aparecen en el habitáculo del Scénic. Así, los asientos laterales de la segunda fila no pueden moverse hacia el centro, escondiendo la plaza situada en el medio. Tampoco dispone de cajones bajo estas banquetas, ya que este espacio se ha empleado para albergar los pies de los pasajeros de la tercera fila. Sin embargo, el Grand Scénic no pierde su capacidad para guardar los objetos pequeños en el habitáculo. Las múltiples guanteras dispuestas en el interior (además de las habituales en las puertas y en el salpicadero, existe una bajo la cuarta ventanilla trasera izquierda y otras dos tras los pasos de rueda) habilitan un volumen de 104 litros, 13 más que en el Scénic.

<

p> La tercera fila de asientos también ha obligado a montar las banquetas de la zona central sobre raíles.

<

p> Por último, el Grand Scénic incorpora en su equipamiento de serie un kit de reparación de pinchazos en el que se incluye un compresor. Opcionalmente, puede solicitarse una rueda de repuesto con medidas 175/70 en llanta de 16 pulgadas que se situará bajo el piso del maletero. Su precio es de 150 euros.

El resto del habitáculo permanece invariable, ofreciendo una cómoda postura de conducción en la que destaca la visibilidad de la que se disfruta. Un parabrisas de 1,40 m2 y unos grandes retrovisores exteriores garantizan la correcta percepción de todo lo que ocurre a nuestro alrededor.

La altura del puesto de conducción ha “obligado” a situar la palanca de cambios en la parte baja de la consola central. Así, su accionamiento es mucho más cómodo y rápido, debido a la menor distancia que debe recorrer la mano hasta encontrarse con ella. Lo mismo ocurre con el resto de los controles del vehículo, ya que están emplazados exactamente donde se espera encontrarlos.

Entre el equipamiento de serie del Grand Scénic podemos encontrar el ABS con repartidor electrónico de frenada, airbags frontales, laterales y de cortina (estos últimos en las plazas delanteras y traseras), cinturones de seguridad de tres puntos en los siete asientos, climatizador –a partir de la versión Confort- y ruedas de 16 pulgadas (opcionalmente, su medida puede aumentar hasta las 17 pulgadas). Esta dotación puede ampliarse con el sistema de navegación Carminat, un techo practicable eléctrico con una superficie de 1,61 m2 o sistemas de control de estabilidad y tracción. Estos dispositivos harán que aumente el precio base del modelo, que va desde los 17.560 hasta los 23.310 euros.

En Renault están decididos a conseguir que su modelo Mégane sea, de nuevo, el más vendido en España en 2004. Para ello, no han dudado a la hora de lanzar nuevas versiones que abarquen el mayor abanico posible de potenciales clientes. El último grupo en el que se han fijado son las familias numerosas, que ya tienen a su disposición un Scénic (que adopta el adjetivo “Grand”) con siete plazas. Además, este vehículo permite a la marca convertirse en el primer fabricante capaz de ofrecer dos configuraciones diferentes en el segmento de los monovolúmenes compactos.

Para albergar los dos asientos extra y su ingenioso sistema de escamoteo (no hace falta montarlos y desmontarlos, se pueden esconder), el Scénic se ha estirado 23 centímetros, hasta alcanzar los 4,49 metros. No bastaba con alargar la parte trasera de la carrocería, lo que hubiera comprometido la estabilidad del modelo, por lo que se ha incrementado en 5 centímetros la distancia entre ejes; esto compensa los 18 centímetros que sobresale el voladizo posterior.

En ese espacio extra es donde se han colocado los dos asientos individuales de la tercera fila, que se pliegan sobre el piso, dejando un espacio de carga completamente plano. La operación de esconder o mostrar las banquetas se realiza de manera sencilla, pues sólo hay que tirar de una palanca y, en un movimiento, tendremos 5, 6 ó 7 plazas. Esta tarea puede llevarse a cabo con una sola mano, aunque resulta algo engorroso sujetar la indomable moqueta que cubre el hueco para los asientos y abatir éstos -o desplegarlos- con la otra mano.

Para acceder a la tercera fila, basta con inclinar hacia delante uno de los respaldos laterales de las plazas anteriores, todas ellas independientes. Unos gatillos de fijación mantendrán el asiento sujeto hasta que haya pasado el ocupante. En las banquetas traseras sólo viajarán cómodamente dos niños pequeños, ya que el espacio para las piernas es mínimo. Eso sí, puede aumentarse si los pasajeros de la fila central hacen avanzar sus asientos por encima de las guías sobre las que se han montado.

Resulta evidente que, cuando todas las plazas están ocupadas, el espacio para colocar el equipaje es muy reducido. Concretamente, cuenta con 200 litros de capacidad que, aun así, configuran el maletero del Grand Scénic –asegura Renault- como el más grande de su clase. Cuando la tercera fila de asientos se abate, el volumen de carga varía desde los 550 litros (con las banquetas de la segunda fila en su posición más retrasada) hasta los 605 litros. Si estas plazas también se recogen, tendremos a nuestra disposición 1.920 litros –y la nada despreciable cantidad de 2.240 litros si se retiran-. Cuando necesitemos transportar objetos largos, podremos abatir el respaldo del asiento del pasajero: obtendremos un espacio en el que llevaremos bultos de hasta 2,75 metros. El acceso al maletero está facilitado por una luneta trasera practicable.

Además de las medidas del modelo, la configuración de siete asientos ha obligado a modificar varios de los elementos que aparecen en el habitáculo del Scénic. Así, los asientos laterales de la segunda fila no pueden moverse hacia el centro, escondiendo la plaza situada en el medio. Tampoco dispone de cajones bajo estas banquetas, ya que este espacio se ha empleado para albergar los pies de los pasajeros de la tercera fila. Sin embargo, el Grand Scénic no pierde su capacidad para guardar los objetos pequeños en el habitáculo. Las múltiples guanteras dispuestas en el interior (además de las habituales en las puertas y en el salpicadero, existe una bajo la cuarta ventanilla trasera izquierda y otras dos tras los pasos de rueda) habilitan un volumen de 104 litros, 13 más que en el Scénic.

<

p> La tercera fila de asientos también ha obligado a montar las banquetas de la zona central sobre raíles.

<

p> Por último, el Grand Scénic incorpora en su equipamiento de serie un kit de reparación de pinchazos en el que se incluye un compresor. Opcionalmente, puede solicitarse una rueda de repuesto con medidas 175/70 en llanta de 16 pulgadas que se situará bajo el piso del maletero. Su precio es de 150 euros.

El resto del habitáculo permanece invariable, ofreciendo una cómoda postura de conducción en la que destaca la visibilidad de la que se disfruta. Un parabrisas de 1,40 m2 y unos grandes retrovisores exteriores garantizan la correcta percepción de todo lo que ocurre a nuestro alrededor.

La altura del puesto de conducción ha “obligado” a situar la palanca de cambios en la parte baja de la consola central. Así, su accionamiento es mucho más cómodo y rápido, debido a la menor distancia que debe recorrer la mano hasta encontrarse con ella. Lo mismo ocurre con el resto de los controles del vehículo, ya que están emplazados exactamente donde se espera encontrarlos.

Entre el equipamiento de serie del Grand Scénic podemos encontrar el ABS con repartidor electrónico de frenada, airbags frontales, laterales y de cortina (estos últimos en las plazas delanteras y traseras), cinturones de seguridad de tres puntos en los siete asientos, climatizador –a partir de la versión Confort- y ruedas de 16 pulgadas (opcionalmente, su medida puede aumentar hasta las 17 pulgadas). Esta dotación puede ampliarse con el sistema de navegación Carminat, un techo practicable eléctrico con una superficie de 1,61 m2 o sistemas de control de estabilidad y tracción. Estos dispositivos harán que aumente el precio base del modelo, que va desde los 17.560 hasta los 23.310 euros.

En Renault están decididos a conseguir que su modelo Mégane sea, de nuevo, el más vendido en España en 2004. Para ello, no han dudado a la hora de lanzar nuevas versiones que abarquen el mayor abanico posible de potenciales clientes. El último grupo en el que se han fijado son las familias numerosas, que ya tienen a su disposición un Scénic (que adopta el adjetivo “Grand”) con siete plazas. Además, este vehículo permite a la marca convertirse en el primer fabricante capaz de ofrecer dos configuraciones diferentes en el segmento de los monovolúmenes compactos.

Para albergar los dos asientos extra y su ingenioso sistema de escamoteo (no hace falta montarlos y desmontarlos, se pueden esconder), el Scénic se ha estirado 23 centímetros, hasta alcanzar los 4,49 metros. No bastaba con alargar la parte trasera de la carrocería, lo que hubiera comprometido la estabilidad del modelo, por lo que se ha incrementado en 5 centímetros la distancia entre ejes; esto compensa los 18 centímetros que sobresale el voladizo posterior.

En ese espacio extra es donde se han colocado los dos asientos individuales de la tercera fila, que se pliegan sobre el piso, dejando un espacio de carga completamente plano. La operación de esconder o mostrar las banquetas se realiza de manera sencilla, pues sólo hay que tirar de una palanca y, en un movimiento, tendremos 5, 6 ó 7 plazas. Esta tarea puede llevarse a cabo con una sola mano, aunque resulta algo engorroso sujetar la indomable moqueta que cubre el hueco para los asientos y abatir éstos -o desplegarlos- con la otra mano.

Para acceder a la tercera fila, basta con inclinar hacia delante uno de los respaldos laterales de las plazas anteriores, todas ellas independientes. Unos gatillos de fijación mantendrán el asiento sujeto hasta que haya pasado el ocupante. En las banquetas traseras sólo viajarán cómodamente dos niños pequeños, ya que el espacio para las piernas es mínimo. Eso sí, puede aumentarse si los pasajeros de la fila central hacen avanzar sus asientos por encima de las guías sobre las que se han montado.

Resulta evidente que, cuando todas las plazas están ocupadas, el espacio para colocar el equipaje es muy reducido. Concretamente, cuenta con 200 litros de capacidad que, aun así, configuran el maletero del Grand Scénic –asegura Renault- como el más grande de su clase. Cuando la tercera fila de asientos se abate, el volumen de carga varía desde los 550 litros (con las banquetas de la segunda fila en su posición más retrasada) hasta los 605 litros. Si estas plazas también se recogen, tendremos a nuestra disposición 1.920 litros –y la nada despreciable cantidad de 2.240 litros si se retiran-. Cuando necesitemos transportar objetos largos, podremos abatir el respaldo del asiento del pasajero: obtendremos un espacio en el que llevaremos bultos de hasta 2,75 metros. El acceso al maletero está facilitado por una luneta trasera practicable.

Además de las medidas del modelo, la configuración de siete asientos ha obligado a modificar varios de los elementos que aparecen en el habitáculo del Scénic. Así, los asientos laterales de la segunda fila no pueden moverse hacia el centro, escondiendo la plaza situada en el medio. Tampoco dispone de cajones bajo estas banquetas, ya que este espacio se ha empleado para albergar los pies de los pasajeros de la tercera fila. Sin embargo, el Grand Scénic no pierde su capacidad para guardar los objetos pequeños en el habitáculo. Las múltiples guanteras dispuestas en el interior (además de las habituales en las puertas y en el salpicadero, existe una bajo la cuarta ventanilla trasera izquierda y otras dos tras los pasos de rueda) habilitan un volumen de 104 litros, 13 más que en el Scénic.

<

p> La tercera fila de asientos también ha obligado a montar las banquetas de la zona central sobre raíles.

<

p> Por último, el Grand Scénic incorpora en su equipamiento de serie un kit de reparación de pinchazos en el que se incluye un compresor. Opcionalmente, puede solicitarse una rueda de repuesto con medidas 175/70 en llanta de 16 pulgadas que se situará bajo el piso del maletero. Su precio es de 150 euros.

El resto del habitáculo permanece invariable, ofreciendo una cómoda postura de conducción en la que destaca la visibilidad de la que se disfruta. Un parabrisas de 1,40 m2 y unos grandes retrovisores exteriores garantizan la correcta percepción de todo lo que ocurre a nuestro alrededor.

La altura del puesto de conducción ha “obligado” a situar la palanca de cambios en la parte baja de la consola central. Así, su accionamiento es mucho más cómodo y rápido, debido a la menor distancia que debe recorrer la mano hasta encontrarse con ella. Lo mismo ocurre con el resto de los controles del vehículo, ya que están emplazados exactamente donde se espera encontrarlos.

Entre el equipamiento de serie del Grand Scénic podemos encontrar el ABS con repartidor electrónico de frenada, airbags frontales, laterales y de cortina (estos últimos en las plazas delanteras y traseras), cinturones de seguridad de tres puntos en los siete asientos, climatizador –a partir de la versión Confort- y ruedas de 16 pulgadas (opcionalmente, su medida puede aumentar hasta las 17 pulgadas). Esta dotación puede ampliarse con el sistema de navegación Carminat, un techo practicable eléctrico con una superficie de 1,61 m2 o sistemas de control de estabilidad y tracción. Estos dispositivos harán que aumente el precio base del modelo, que va desde los 17.560 hasta los 23.310 euros.

En Renault están decididos a conseguir que su modelo Mégane sea, de nuevo, el más vendido en España en 2004. Para ello, no han dudado a la hora de lanzar nuevas versiones que abarquen el mayor abanico posible de potenciales clientes. El último grupo en el que se han fijado son las familias numerosas, que ya tienen a su disposición un Scénic (que adopta el adjetivo “Grand”) con siete plazas. Además, este vehículo permite a la marca convertirse en el primer fabricante capaz de ofrecer dos configuraciones diferentes en el segmento de los monovolúmenes compactos.

Para albergar los dos asientos extra y su ingenioso sistema de escamoteo (no hace falta montarlos y desmontarlos, se pueden esconder), el Scénic se ha estirado 23 centímetros, hasta alcanzar los 4,49 metros. No bastaba con alargar la parte trasera de la carrocería, lo que hubiera comprometido la estabilidad del modelo, por lo que se ha incrementado en 5 centímetros la distancia entre ejes; esto compensa los 18 centímetros que sobresale el voladizo posterior.

En ese espacio extra es donde se han colocado los dos asientos individuales de la tercera fila, que se pliegan sobre el piso, dejando un espacio de carga completamente plano. La operación de esconder o mostrar las banquetas se realiza de manera sencilla, pues sólo hay que tirar de una palanca y, en un movimiento, tendremos 5, 6 ó 7 plazas. Esta tarea puede llevarse a cabo con una sola mano, aunque resulta algo engorroso sujetar la indomable moqueta que cubre el hueco para los asientos y abatir éstos -o desplegarlos- con la otra mano.

Para acceder a la tercera fila, basta con inclinar hacia delante uno de los respaldos laterales de las plazas anteriores, todas ellas independientes. Unos gatillos de fijación mantendrán el asiento sujeto hasta que haya pasado el ocupante. En las banquetas traseras sólo viajarán cómodamente dos niños pequeños, ya que el espacio para las piernas es mínimo. Eso sí, puede aumentarse si los pasajeros de la fila central hacen avanzar sus asientos por encima de las guías sobre las que se han montado.

Resulta evidente que, cuando todas las plazas están ocupadas, el espacio para colocar el equipaje es muy reducido. Concretamente, cuenta con 200 litros de capacidad que, aun así, configuran el maletero del Grand Scénic –asegura Renault- como el más grande de su clase. Cuando la tercera fila de asientos se abate, el volumen de carga varía desde los 550 litros (con las banquetas de la segunda fila en su posición más retrasada) hasta los 605 litros. Si estas plazas también se recogen, tendremos a nuestra disposición 1.920 litros –y la nada despreciable cantidad de 2.240 litros si se retiran-. Cuando necesitemos transportar objetos largos, podremos abatir el respaldo del asiento del pasajero: obtendremos un espacio en el que llevaremos bultos de hasta 2,75 metros. El acceso al maletero está facilitado por una luneta trasera practicable.

Además de las medidas del modelo, la configuración de siete asientos ha obligado a modificar varios de los elementos que aparecen en el habitáculo del Scénic. Así, los asientos laterales de la segunda fila no pueden moverse hacia el centro, escondiendo la plaza situada en el medio. Tampoco dispone de cajones bajo estas banquetas, ya que este espacio se ha empleado para albergar los pies de los pasajeros de la tercera fila. Sin embargo, el Grand Scénic no pierde su capacidad para guardar los objetos pequeños en el habitáculo. Las múltiples guanteras dispuestas en el interior (además de las habituales en las puertas y en el salpicadero, existe una bajo la cuarta ventanilla trasera izquierda y otras dos tras los pasos de rueda) habilitan un volumen de 104 litros, 13 más que en el Scénic.

<

p> La tercera fila de asientos también ha obligado a montar las banquetas de la zona central sobre raíles.

<

p> Por último, el Grand Scénic incorpora en su equipamiento de serie un kit de reparación de pinchazos en el que se incluye un compresor. Opcionalmente, puede solicitarse una rueda de repuesto con medidas 175/70 en llanta de 16 pulgadas que se situará bajo el piso del maletero. Su precio es de 150 euros.

El resto del habitáculo permanece invariable, ofreciendo una cómoda postura de conducción en la que destaca la visibilidad de la que se disfruta. Un parabrisas de 1,40 m2 y unos grandes retrovisores exteriores garantizan la correcta percepción de todo lo que ocurre a nuestro alrededor.

La altura del puesto de conducción ha “obligado” a situar la palanca de cambios en la parte baja de la consola central. Así, su accionamiento es mucho más cómodo y rápido, debido a la menor distancia que debe recorrer la mano hasta encontrarse con ella. Lo mismo ocurre con el resto de los controles del vehículo, ya que están emplazados exactamente donde se espera encontrarlos.

Entre el equipamiento de serie del Grand Scénic podemos encontrar el ABS con repartidor electrónico de frenada, airbags frontales, laterales y de cortina (estos últimos en las plazas delanteras y traseras), cinturones de seguridad de tres puntos en los siete asientos, climatizador –a partir de la versión Confort- y ruedas de 16 pulgadas (opcionalmente, su medida puede aumentar hasta las 17 pulgadas). Esta dotación puede ampliarse con el sistema de navegación Carminat, un techo practicable eléctrico con una superficie de 1,61 m2 o sistemas de control de estabilidad y tracción. Estos dispositivos harán que aumente el precio base del modelo, que va desde los 17.560 hasta los 23.310 euros.

En Renault están decididos a conseguir que su modelo Mégane sea, de nuevo, el más vendido en España en 2004. Para ello, no han dudado a la hora de lanzar nuevas versiones que abarquen el mayor abanico posible de potenciales clientes. El último grupo en el que se han fijado son las familias numerosas, que ya tienen a su disposición un Scénic (que adopta el adjetivo “Grand”) con siete plazas. Además, este vehículo permite a la marca convertirse en el primer fabricante capaz de ofrecer dos configuraciones diferentes en el segmento de los monovolúmenes compactos.

Para albergar los dos asientos extra y su ingenioso sistema de escamoteo (no hace falta montarlos y desmontarlos, se pueden esconder), el Scénic se ha estirado 23 centímetros, hasta alcanzar los 4,49 metros. No bastaba con alargar la parte trasera de la carrocería, lo que hubiera comprometido la estabilidad del modelo, por lo que se ha incrementado en 5 centímetros la distancia entre ejes; esto compensa los 18 centímetros que sobresale el voladizo posterior.

En ese espacio extra es donde se han colocado los dos asientos individuales de la tercera fila, que se pliegan sobre el piso, dejando un espacio de carga completamente plano. La operación de esconder o mostrar las banquetas se realiza de manera sencilla, pues sólo hay que tirar de una palanca y, en un movimiento, tendremos 5, 6 ó 7 plazas. Esta tarea puede llevarse a cabo con una sola mano, aunque resulta algo engorroso sujetar la indomable moqueta que cubre el hueco para los asientos y abatir éstos -o desplegarlos- con la otra mano.

Para acceder a la tercera fila, basta con inclinar hacia delante uno de los respaldos laterales de las plazas anteriores, todas ellas independientes. Unos gatillos de fijación mantendrán el asiento sujeto hasta que haya pasado el ocupante. En las banquetas traseras sólo viajarán cómodamente dos niños pequeños, ya que el espacio para las piernas es mínimo. Eso sí, puede aumentarse si los pasajeros de la fila central hacen avanzar sus asientos por encima de las guías sobre las que se han montado.

Resulta evidente que, cuando todas las plazas están ocupadas, el espacio para colocar el equipaje es muy reducido. Concretamente, cuenta con 200 litros de capacidad que, aun así, configuran el maletero del Grand Scénic –asegura Renault- como el más grande de su clase. Cuando la tercera fila de asientos se abate, el volumen de carga varía desde los 550 litros (con las banquetas de la segunda fila en su posición más retrasada) hasta los 605 litros. Si estas plazas también se recogen, tendremos a nuestra disposición 1.920 litros –y la nada despreciable cantidad de 2.240 litros si se retiran-. Cuando necesitemos transportar objetos largos, podremos abatir el respaldo del asiento del pasajero: obtendremos un espacio en el que llevaremos bultos de hasta 2,75 metros. El acceso al maletero está facilitado por una luneta trasera practicable.

Además de las medidas del modelo, la configuración de siete asientos ha obligado a modificar varios de los elementos que aparecen en el habitáculo del Scénic. Así, los asientos laterales de la segunda fila no pueden moverse hacia el centro, escondiendo la plaza situada en el medio. Tampoco dispone de cajones bajo estas banquetas, ya que este espacio se ha empleado para albergar los pies de los pasajeros de la tercera fila. Sin embargo, el Grand Scénic no pierde su capacidad para guardar los objetos pequeños en el habitáculo. Las múltiples guanteras dispuestas en el interior (además de las habituales en las puertas y en el salpicadero, existe una bajo la cuarta ventanilla trasera izquierda y otras dos tras los pasos de rueda) habilitan un volumen de 104 litros, 13 más que en el Scénic.

<

p> La tercera fila de asientos también ha obligado a montar las banquetas de la zona central sobre raíles.

<

p> Por último, el Grand Scénic incorpora en su equipamiento de serie un kit de reparación de pinchazos en el que se incluye un compresor. Opcionalmente, puede solicitarse una rueda de repuesto con medidas 175/70 en llanta de 16 pulgadas que se situará bajo el piso del maletero. Su precio es de 150 euros.

El resto del habitáculo permanece invariable, ofreciendo una cómoda postura de conducción en la que destaca la visibilidad de la que se disfruta. Un parabrisas de 1,40 m2 y unos grandes retrovisores exteriores garantizan la correcta percepción de todo lo que ocurre a nuestro alrededor.

La altura del puesto de conducción ha “obligado” a situar la palanca de cambios en la parte baja de la consola central. Así, su accionamiento es mucho más cómodo y rápido, debido a la menor distancia que debe recorrer la mano hasta encontrarse con ella. Lo mismo ocurre con el resto de los controles del vehículo, ya que están emplazados exactamente donde se espera encontrarlos.

Entre el equipamiento de serie del Grand Scénic podemos encontrar el ABS con repartidor electrónico de frenada, airbags frontales, laterales y de cortina (estos últimos en las plazas delanteras y traseras), cinturones de seguridad de tres puntos en los siete asientos, climatizador –a partir de la versión Confort- y ruedas de 16 pulgadas (opcionalmente, su medida puede aumentar hasta las 17 pulgadas). Esta dotación puede ampliarse con el sistema de navegación Carminat, un techo practicable eléctrico con una superficie de 1,61 m2 o sistemas de control de estabilidad y tracción. Estos dispositivos harán que aumente el precio base del modelo, que va desde los 17.560 hasta los 23.310 euros.

En Renault están decididos a conseguir que su modelo Mégane sea, de nuevo, el más vendido en España en 2004. Para ello, no han dudado a la hora de lanzar nuevas versiones que abarquen el mayor abanico posible de potenciales clientes. El último grupo en el que se han fijado son las familias numerosas, que ya tienen a su disposición un Scénic (que adopta el adjetivo “Grand”) con siete plazas. Además, este vehículo permite a la marca convertirse en el primer fabricante capaz de ofrecer dos configuraciones diferentes en el segmento de los monovolúmenes compactos.

Para albergar los dos asientos extra y su ingenioso sistema de escamoteo (no hace falta montarlos y desmontarlos, se pueden esconder), el Scénic se ha estirado 23 centímetros, hasta alcanzar los 4,49 metros. No bastaba con alargar la parte trasera de la carrocería, lo que hubiera comprometido la estabilidad del modelo, por lo que se ha incrementado en 5 centímetros la distancia entre ejes; esto compensa los 18 centímetros que sobresale el voladizo posterior.

En ese espacio extra es donde se han colocado los dos asientos individuales de la tercera fila, que se pliegan sobre el piso, dejando un espacio de carga completamente plano. La operación de esconder o mostrar las banquetas se realiza de manera sencilla, pues sólo hay que tirar de una palanca y, en un movimiento, tendremos 5, 6 ó 7 plazas. Esta tarea puede llevarse a cabo con una sola mano, aunque resulta algo engorroso sujetar la indomable moqueta que cubre el hueco para los asientos y abatir éstos -o desplegarlos- con la otra mano.

Para acceder a la tercera fila, basta con inclinar hacia delante uno de los respaldos laterales de las plazas anteriores, todas ellas independientes. Unos gatillos de fijación mantendrán el asiento sujeto hasta que haya pasado el ocupante. En las banquetas traseras sólo viajarán cómodamente dos niños pequeños, ya que el espacio para las piernas es mínimo. Eso sí, puede aumentarse si los pasajeros de la fila central hacen avanzar sus asientos por encima de las guías sobre las que se han montado.

Resulta evidente que, cuando todas las plazas están ocupadas, el espacio para colocar el equipaje es muy reducido. Concretamente, cuenta con 200 litros de capacidad que, aun así, configuran el maletero del Grand Scénic –asegura Renault- como el más grande de su clase. Cuando la tercera fila de asientos se abate, el volumen de carga varía desde los 550 litros (con las banquetas de la segunda fila en su posición más retrasada) hasta los 605 litros. Si estas plazas también se recogen, tendremos a nuestra disposición 1.920 litros –y la nada despreciable cantidad de 2.240 litros si se retiran-. Cuando necesitemos transportar objetos largos, podremos abatir el respaldo del asiento del pasajero: obtendremos un espacio en el que llevaremos bultos de hasta 2,75 metros. El acceso al maletero está facilitado por una luneta trasera practicable.

En Renault están decididos a conseguir que su modelo Mégane sea, de nuevo, el más vendido en España en 2004. Para ello, no han dudado a la hora de lanzar nuevas versiones que abarquen el mayor abanico posible de potenciales clientes. El último grupo en el que se han fijado son las familias numerosas, que ya tienen a su disposición un Scénic (que adopta el adjetivo “Grand”) con siete plazas. Además, este vehículo permite a la marca convertirse en el primer fabricante capaz de ofrecer dos configuraciones diferentes en el segmento de los monovolúmenes compactos.

Además de las medidas del modelo, la configuración de siete asientos ha obligado a modificar varios de los elementos que aparecen en el habitáculo del Scénic. Así, los asientos laterales de la segunda fila no pueden moverse hacia el centro, escondiendo la plaza situada en el medio. Tampoco dispone de cajones bajo estas banquetas, ya que este espacio se ha empleado para albergar los pies de los pasajeros de la tercera fila. Sin embargo, el Grand Scénic no pierde su capacidad para guardar los objetos pequeños en el habitáculo. Las múltiples guanteras dispuestas en el interior (además de las habituales en las puertas y en el salpicadero, existe una bajo la cuarta ventanilla trasera izquierda y otras dos tras los pasos de rueda) habilitan un volumen de 104 litros, 13 más que en el Scénic.

<

p> La tercera fila de asientos también ha obligado a montar las banquetas de la zona central sobre raíles.

<

p> Por último, el Grand Scénic incorpora en su equipamiento de serie un kit de reparación de pinchazos en el que se incluye un compresor. Opcionalmente, puede solicitarse una rueda de repuesto con medidas 175/70 en llanta de 16 pulgadas que se situará bajo el piso del maletero. Su precio es de 150 euros.

Para albergar los dos asientos extra y su ingenioso sistema de escamoteo (no hace falta montarlos y desmontarlos, se pueden esconder), el Scénic se ha estirado 23 centímetros, hasta alcanzar los 4,49 metros. No bastaba con alargar la parte trasera de la carrocería, lo que hubiera comprometido la estabilidad del modelo, por lo que se ha incrementado en 5 centímetros la distancia entre ejes; esto compensa los 18 centímetros que sobresale el voladizo posterior.

El resto del habitáculo permanece invariable, ofreciendo una cómoda postura de conducción en la que destaca la visibilidad de la que se disfruta. Un parabrisas de 1,40 m2 y unos grandes retrovisores exteriores garantizan la correcta percepción de todo lo que ocurre a nuestro alrededor.

En ese espacio extra es donde se han colocado los dos asientos individuales de la tercera fila, que se pliegan sobre el piso, dejando un espacio de carga completamente plano. La operación de esconder o mostrar las banquetas se realiza de manera sencilla, pues sólo hay que tirar de una palanca y, en un movimiento, tendremos 5, 6 ó 7 plazas. Esta tarea puede llevarse a cabo con una sola mano, aunque resulta algo engorroso sujetar la indomable moqueta que cubre el hueco para los asientos y abatir éstos -o desplegarlos- con la otra mano.

La altura del puesto de conducción ha “obligado” a situar la palanca de cambios en la parte baja de la consola central. Así, su accionamiento es mucho más cómodo y rápido, debido a la menor distancia que debe recorrer la mano hasta encontrarse con ella. Lo mismo ocurre con el resto de los controles del vehículo, ya que están emplazados exactamente donde se espera encontrarlos.

Entre el equipamiento de serie del Grand Scénic podemos encontrar el ABS con repartidor electrónico de frenada, airbags frontales, laterales y de cortina (estos últimos en las plazas delanteras y traseras), cinturones de seguridad de tres puntos en los siete asientos, climatizador –a partir de la versión Confort- y ruedas de 16 pulgadas (opcionalmente, su medida puede aumentar hasta las 17 pulgadas). Esta dotación puede ampliarse con el sistema de navegación Carminat, un techo practicable eléctrico con una superficie de 1,61 m2 o sistemas de control de estabilidad y tracción. Estos dispositivos harán que aumente el precio base del modelo, que va desde los 17.560 hasta los 23.310 euros.

Para acceder a la tercera fila, basta con inclinar hacia delante uno de los respaldos laterales de las plazas anteriores, todas ellas independientes. Unos gatillos de fijación mantendrán el asiento sujeto hasta que haya pasado el ocupante. En las banquetas traseras sólo viajarán cómodamente dos niños pequeños, ya que el espacio para las piernas es mínimo. Eso sí, puede aumentarse si los pasajeros de la fila central hacen avanzar sus asientos por encima de las guías sobre las que se han montado.

En Renault están decididos a conseguir que su modelo Mégane sea, de nuevo, el más vendido en España en 2004. Para ello, no han dudado a la hora de lanzar nuevas versiones que abarquen el mayor abanico posible de potenciales clientes. El último grupo en el que se han fijado son las familias numerosas, que ya tienen a su disposición un Scénic (que adopta el adjetivo “Grand”) con siete plazas. Además, este vehículo permite a la marca convertirse en el primer fabricante capaz de ofrecer dos configuraciones diferentes en el segmento de los monovolúmenes compactos.

Resulta evidente que, cuando todas las plazas están ocupadas, el espacio para colocar el equipaje es muy reducido. Concretamente, cuenta con 200 litros de capacidad que, aun así, configuran el maletero del Grand Scénic –asegura Renault- como el más grande de su clase. Cuando la tercera fila de asientos se abate, el volumen de carga varía desde los 550 litros (con las banquetas de la segunda fila en su posición más retrasada) hasta los 605 litros. Si estas plazas también se recogen, tendremos a nuestra disposición 1.920 litros –y la nada despreciable cantidad de 2.240 litros si se retiran-. Cuando necesitemos transportar objetos largos, podremos abatir el respaldo del asiento del pasajero: obtendremos un espacio en el que llevaremos bultos de hasta 2,75 metros. El acceso al maletero está facilitado por una luneta trasera practicable.

Para albergar los dos asientos extra y su ingenioso sistema de escamoteo (no hace falta montarlos y desmontarlos, se pueden esconder), el Scénic se ha estirado 23 centímetros, hasta alcanzar los 4,49 metros. No bastaba con alargar la parte trasera de la carrocería, lo que hubiera comprometido la estabilidad del modelo, por lo que se ha incrementado en 5 centímetros la distancia entre ejes; esto compensa los 18 centímetros que sobresale el voladizo posterior.

Además de las medidas del modelo, la configuración de siete asientos ha obligado a modificar varios de los elementos que aparecen en el habitáculo del Scénic. Así, los asientos laterales de la segunda fila no pueden moverse hacia el centro, escondiendo la plaza situada en el medio. Tampoco dispone de cajones bajo estas banquetas, ya que este espacio se ha empleado para albergar los pies de los pasajeros de la tercera fila. Sin embargo, el Grand Scénic no pierde su capacidad para guardar los objetos pequeños en el habitáculo. Las múltiples guanteras dispuestas en el interior (además de las habituales en las puertas y en el salpicadero, existe una bajo la cuarta ventanilla trasera izquierda y otras dos tras los pasos de rueda) habilitan un volumen de 104 litros, 13 más que en el Scénic.

<

p> La tercera fila de asientos también ha obligado a montar las banquetas de la zona central sobre raíles.

<

p> Por último, el Grand Scénic incorpora en su equipamiento de serie un kit de reparación de pinchazos en el que se incluye un compresor. Opcionalmente, puede solicitarse una rueda de repuesto con medidas 175/70 en llanta de 16 pulgadas que se situará bajo el piso del maletero. Su precio es de 150 euros.

En ese espacio extra es donde se han colocado los dos asientos individuales de la tercera fila, que se pliegan sobre el piso, dejando un espacio de carga completamente plano. La operación de esconder o mostrar las banquetas se realiza de manera sencilla, pues sólo hay que tirar de una palanca y, en un movimiento, tendremos 5, 6 ó 7 plazas. Esta tarea puede llevarse a cabo con una sola mano, aunque resulta algo engorroso sujetar la indomable moqueta que cubre el hueco para los asientos y abatir éstos -o desplegarlos- con la otra mano.

El resto del habitáculo permanece invariable, ofreciendo una cómoda postura de conducción en la que destaca la visibilidad de la que se disfruta. Un parabrisas de 1,40 m2 y unos grandes retrovisores exteriores garantizan la correcta percepción de todo lo que ocurre a nuestro alrededor.

La altura del puesto de conducción ha “obligado” a situar la palanca de cambios en la parte baja de la consola central. Así, su accionamiento es mucho más cómodo y rápido, debido a la menor distancia que debe recorrer la mano hasta encontrarse con ella. Lo mismo ocurre con el resto de los controles del vehículo, ya que están emplazados exactamente donde se espera encontrarlos.

Para acceder a la tercera fila, basta con inclinar hacia delante uno de los respaldos laterales de las plazas anteriores, todas ellas independientes. Unos gatillos de fijación mantendrán el asiento sujeto hasta que haya pasado el ocupante. En las banquetas traseras sólo viajarán cómodamente dos niños pequeños, ya que el espacio para las piernas es mínimo. Eso sí, puede aumentarse si los pasajeros de la fila central hacen avanzar sus asientos por encima de las guías sobre las que se han montado.

Entre el equipamiento de serie del Grand Scénic podemos encontrar el ABS con repartidor electrónico de frenada, airbags frontales, laterales y de cortina (estos últimos en las plazas delanteras y traseras), cinturones de seguridad de tres puntos en los siete asientos, climatizador –a partir de la versión Confort- y ruedas de 16 pulgadas (opcionalmente, su medida puede aumentar hasta las 17 pulgadas). Esta dotación puede ampliarse con el sistema de navegación Carminat, un techo practicable eléctrico con una superficie de 1,61 m2 o sistemas de control de estabilidad y tracción. Estos dispositivos harán que aumente el precio base del modelo, que va desde los 17.560 hasta los 23.310 euros.

Resulta evidente que, cuando todas las plazas están ocupadas, el espacio para colocar el equipaje es muy reducido. Concretamente, cuenta con 200 litros de capacidad que, aun así, configuran el maletero del Grand Scénic –asegura Renault- como el más grande de su clase. Cuando la tercera fila de asientos se abate, el volumen de carga varía desde los 550 litros (con las banquetas de la segunda fila en su posición más retrasada) hasta los 605 litros. Si estas plazas también se recogen, tendremos a nuestra disposición 1.920 litros –y la nada despreciable cantidad de 2.240 litros si se retiran-. Cuando necesitemos transportar objetos largos, podremos abatir el respaldo del asiento del pasajero: obtendremos un espacio en el que llevaremos bultos de hasta 2,75 metros. El acceso al maletero está facilitado por una luneta trasera practicable.

En Renault están decididos a conseguir que su modelo Mégane sea, de nuevo, el más vendido en España en 2004. Para ello, no han dudado a la hora de lanzar nuevas versiones que abarquen el mayor abanico posible de potenciales clientes. El último grupo en el que se han fijado son las familias numerosas, que ya tienen a su disposición un Scénic (que adopta el adjetivo “Grand”) con siete plazas. Además, este vehículo permite a la marca convertirse en el primer fabricante capaz de ofrecer dos configuraciones diferentes en el segmento de los monovolúmenes compactos.

Además de las medidas del modelo, la configuración de siete asientos ha obligado a modificar varios de los elementos que aparecen en el habitáculo del Scénic. Así, los asientos laterales de la segunda fila no pueden moverse hacia el centro, escondiendo la plaza situada en el medio. Tampoco dispone de cajones bajo estas banquetas, ya que este espacio se ha empleado para albergar los pies de los pasajeros de la tercera fila. Sin embargo, el Grand Scénic no pierde su capacidad para guardar los objetos pequeños en el habitáculo. Las múltiples guanteras dispuestas en el interior (además de las habituales en las puertas y en el salpicadero, existe una bajo la cuarta ventanilla trasera izquierda y otras dos tras los pasos de rueda) habilitan un volumen de 104 litros, 13 más que en el Scénic.

<

p> La tercera fila de asientos también ha obligado a montar las banquetas de la zona central sobre raíles.

<

p> Por último, el Grand Scénic incorpora en su equipamiento de serie un kit de reparación de pinchazos en el que se incluye un compresor. Opcionalmente, puede solicitarse una rueda de repuesto con medidas 175/70 en llanta de 16 pulgadas que se situará bajo el piso del maletero. Su precio es de 150 euros.

Para albergar los dos asientos extra y su ingenioso sistema de escamoteo (no hace falta montarlos y desmontarlos, se pueden esconder), el Scénic se ha estirado 23 centímetros, hasta alcanzar los 4,49 metros. No bastaba con alargar la parte trasera de la carrocería, lo que hubiera comprometido la estabilidad del modelo, por lo que se ha incrementado en 5 centímetros la distancia entre ejes; esto compensa los 18 centímetros que sobresale el voladizo posterior.

El resto del habitáculo permanece invariable, ofreciendo una cómoda postura de conducción en la que destaca la visibilidad de la que se disfruta. Un parabrisas de 1,40 m2 y unos grandes retrovisores exteriores garantizan la correcta percepción de todo lo que ocurre a nuestro alrededor.

En ese espacio extra es donde se han colocado los dos asientos individuales de la tercera fila, que se pliegan sobre el piso, dejando un espacio de carga completamente plano. La operación de esconder o mostrar las banquetas se realiza de manera sencilla, pues sólo hay que tirar de una palanca y, en un movimiento, tendremos 5, 6 ó 7 plazas. Esta tarea puede llevarse a cabo con una sola mano, aunque resulta algo engorroso sujetar la indomable moqueta que cubre el hueco para los asientos y abatir éstos -o desplegarlos- con la otra mano.

La altura del puesto de conducción ha “obligado” a situar la palanca de cambios en la parte baja de la consola central. Así, su accionamiento es mucho más cómodo y rápido, debido a la menor distancia que debe recorrer la mano hasta encontrarse con ella. Lo mismo ocurre con el resto de los controles del vehículo, ya que están emplazados exactamente donde se espera encontrarlos.

Entre el equipamiento de serie del Grand Scénic podemos encontrar el ABS con repartidor electrónico de frenada, airbags frontales, laterales y de cortina (estos últimos en las plazas delanteras y traseras), cinturones de seguridad de tres puntos en los siete asientos, climatizador –a partir de la versión Confort- y ruedas de 16 pulgadas (opcionalmente, su medida puede aumentar hasta las 17 pulgadas). Esta dotación puede ampliarse con el sistema de navegación Carminat, un techo practicable eléctrico con una superficie de 1,61 m2 o sistemas de control de estabilidad y tracción. Estos dispositivos harán que aumente el precio base del modelo, que va desde los 17.560 hasta los 23.310 euros.

Para acceder a la tercera fila, basta con inclinar hacia delante uno de los respaldos laterales de las plazas anteriores, todas ellas independientes. Unos gatillos de fijación mantendrán el asiento sujeto hasta que haya pasado el ocupante. En las banquetas traseras sólo viajarán cómodamente dos niños pequeños, ya que el espacio para las piernas es mínimo. Eso sí, puede aumentarse si los pasajeros de la fila central hacen avanzar sus asientos por encima de las guías sobre las que se han montado.

En Renault están decididos a conseguir que su modelo Mégane sea, de nuevo, el más vendido en España en 2004. Para ello, no han dudado a la hora de lanzar nuevas versiones que abarquen el mayor abanico posible de potenciales clientes. El último grupo en el que se han fijado son las familias numerosas, que ya tienen a su disposición un Scénic (que adopta el adjetivo “Grand”) con siete plazas. Además, este vehículo permite a la marca convertirse en el primer fabricante capaz de ofrecer dos configuraciones diferentes en el segmento de los monovolúmenes compactos.

Resulta evidente que, cuando todas las plazas están ocupadas, el espacio para colocar el equipaje es muy reducido. Concretamente, cuenta con 200 litros de capacidad que, aun así, configuran el maletero del Grand Scénic –asegura Renault- como el más grande de su clase. Cuando la tercera fila de asientos se abate, el volumen de carga varía desde los 550 litros (con las banquetas de la segunda fila en su posición más retrasada) hasta los 605 litros. Si estas plazas también se recogen, tendremos a nuestra disposición 1.920 litros –y la nada despreciable cantidad de 2.240 litros si se retiran-. Cuando necesitemos transportar objetos largos, podremos abatir el respaldo del asiento del pasajero: obtendremos un espacio en el que llevaremos bultos de hasta 2,75 metros. El acceso al maletero está facilitado por una luneta trasera practicable.

Para albergar los dos asientos extra y su ingenioso sistema de escamoteo (no hace falta montarlos y desmontarlos, se pueden esconder), el Scénic se ha estirado 23 centímetros, hasta alcanzar los 4,49 metros. No bastaba con alargar la parte trasera de la carrocería, lo que hubiera comprometido la estabilidad del modelo, por lo que se ha incrementado en 5 centímetros la distancia entre ejes; esto compensa los 18 centímetros que sobresale el voladizo posterior.

Además de las medidas del modelo, la configuración de siete asientos ha obligado a modificar varios de los elementos que aparecen en el habitáculo del Scénic. Así, los asientos laterales de la segunda fila no pueden moverse hacia el centro, escondiendo la plaza situada en el medio. Tampoco dispone de cajones bajo estas banquetas, ya que este espacio se ha empleado para albergar los pies de los pasajeros de la tercera fila. Sin embargo, el Grand Scénic no pierde su capacidad para guardar los objetos pequeños en el habitáculo. Las múltiples guanteras dispuestas en el interior (además de las habituales en las puertas y en el salpicadero, existe una bajo la cuarta ventanilla trasera izquierda y otras dos tras los pasos de rueda) habilitan un volumen de 104 litros, 13 más que en el Scénic.

<

p> La tercera fila de asientos también ha obligado a montar las banquetas de la zona central sobre raíles.

<

p> Por último, el Grand Scénic incorpora en su equipamiento de serie un kit de reparación de pinchazos en el que se incluye un compresor. Opcionalmente, puede solicitarse una rueda de repuesto con medidas 175/70 en llanta de 16 pulgadas que se situará bajo el piso del maletero. Su precio es de 150 euros.

En ese espacio extra es donde se han colocado los dos asientos individuales de la tercera fila, que se pliegan sobre el piso, dejando un espacio de carga completamente plano. La operación de esconder o mostrar las banquetas se realiza de manera sencilla, pues sólo hay que tirar de una palanca y, en un movimiento, tendremos 5, 6 ó 7 plazas. Esta tarea puede llevarse a cabo con una sola mano, aunque resulta algo engorroso sujetar la indomable moqueta que cubre el hueco para los asientos y abatir éstos -o desplegarlos- con la otra mano.

El resto del habitáculo permanece invariable, ofreciendo una cómoda postura de conducción en la que destaca la visibilidad de la que se disfruta. Un parabrisas de 1,40 m2 y unos grandes retrovisores exteriores garantizan la correcta percepción de todo lo que ocurre a nuestro alrededor.

La altura del puesto de conducción ha “obligado” a situar la palanca de cambios en la parte baja de la consola central. Así, su accionamiento es mucho más cómodo y rápido, debido a la menor distancia que debe recorrer la mano hasta encontrarse con ella. Lo mismo ocurre con el resto de los controles del vehículo, ya que están emplazados exactamente donde se espera encontrarlos.

Para acceder a la tercera fila, basta con inclinar hacia delante uno de los respaldos laterales de las plazas anteriores, todas ellas independientes. Unos gatillos de fijación mantendrán el asiento sujeto hasta que haya pasado el ocupante. En las banquetas traseras sólo viajarán cómodamente dos niños pequeños, ya que el espacio para las piernas es mínimo. Eso sí, puede aumentarse si los pasajeros de la fila central hacen avanzar sus asientos por encima de las guías sobre las que se han montado.

Entre el equipamiento de serie del Grand Scénic podemos encontrar el ABS con repartidor electrónico de frenada, airbags frontales, laterales y de cortina (estos últimos en las plazas delanteras y traseras), cinturones de seguridad de tres puntos en los siete asientos, climatizador –a partir de la versión Confort- y ruedas de 16 pulgadas (opcionalmente, su medida puede aumentar hasta las 17 pulgadas). Esta dotación puede ampliarse con el sistema de navegación Carminat, un techo practicable eléctrico con una superficie de 1,61 m2 o sistemas de control de estabilidad y tracción. Estos dispositivos harán que aumente el precio base del modelo, que va desde los 17.560 hasta los 23.310 euros.

Resulta evidente que, cuando todas las plazas están ocupadas, el espacio para colocar el equipaje es muy reducido. Concretamente, cuenta con 200 litros de capacidad que, aun así, configuran el maletero del Grand Scénic –asegura Renault- como el más grande de su clase. Cuando la tercera fila de asientos se abate, el volumen de carga varía desde los 550 litros (con las banquetas de la segunda fila en su posición más retrasada) hasta los 605 litros. Si estas plazas también se recogen, tendremos a nuestra disposición 1.920 litros –y la nada despreciable cantidad de 2.240 litros si se retiran-. Cuando necesitemos transportar objetos largos, podremos abatir el respaldo del asiento del pasajero: obtendremos un espacio en el que llevaremos bultos de hasta 2,75 metros. El acceso al maletero está facilitado por una luneta trasera practicable.

En Renault están decididos a conseguir que su modelo Mégane sea, de nuevo, el más vendido en España en 2004. Para ello, no han dudado a la hora de lanzar nuevas versiones que abarquen el mayor abanico posible de potenciales clientes. El último grupo en el que se han fijado son las familias numerosas, que ya tienen a su disposición un Scénic (que adopta el adjetivo “Grand”) con siete plazas. Además, este vehículo permite a la marca convertirse en el primer fabricante capaz de ofrecer dos configuraciones diferentes en el segmento de los monovolúmenes compactos.

Además de las medidas del modelo, la configuración de siete asientos ha obligado a modificar varios de los elementos que aparecen en el habitáculo del Scénic. Así, los asientos laterales de la segunda fila no pueden moverse hacia el centro, escondiendo la plaza situada en el medio. Tampoco dispone de cajones bajo estas banquetas, ya que este espacio se ha empleado para albergar los pies de los pasajeros de la tercera fila. Sin embargo, el Grand Scénic no pierde su capacidad para guardar los objetos pequeños en el habitáculo. Las múltiples guanteras dispuestas en el interior (además de las habituales en las puertas y en el salpicadero, existe una bajo la cuarta ventanilla trasera izquierda y otras dos tras los pasos de rueda) habilitan un volumen de 104 litros, 13 más que en el Scénic.

<

p> La tercera fila de asientos también ha obligado a montar las banquetas de la zona central sobre raíles.

<

p> Por último, el Grand Scénic incorpora en su equipamiento de serie un kit de reparación de pinchazos en el que se incluye un compresor. Opcionalmente, puede solicitarse una rueda de repuesto con medidas 175/70 en llanta de 16 pulgadas que se situará bajo el piso del maletero. Su precio es de 150 euros.

Para albergar los dos asientos extra y su ingenioso sistema de escamoteo (no hace falta montarlos y desmontarlos, se pueden esconder), el Scénic se ha estirado 23 centímetros, hasta alcanzar los 4,49 metros. No bastaba con alargar la parte trasera de la carrocería, lo que hubiera comprometido la estabilidad del modelo, por lo que se ha incrementado en 5 centímetros la distancia entre ejes; esto compensa los 18 centímetros que sobresale el voladizo posterior.

El resto del habitáculo permanece invariable, ofreciendo una cómoda postura de conducción en la que destaca la visibilidad de la que se disfruta. Un parabrisas de 1,40 m2 y unos grandes retrovisores exteriores garantizan la correcta percepción de todo lo que ocurre a nuestro alrededor.

En ese espacio extra es donde se han colocado los dos asientos individuales de la tercera fila, que se pliegan sobre el piso, dejando un espacio de carga completamente plano. La operación de esconder o mostrar las banquetas se realiza de manera sencilla, pues sólo hay que tirar de una palanca y, en un movimiento, tendremos 5, 6 ó 7 plazas. Esta tarea puede llevarse a cabo con una sola mano, aunque resulta algo engorroso sujetar la indomable moqueta que cubre el hueco para los asientos y abatir éstos -o desplegarlos- con la otra mano.

La altura del puesto de conducción ha “obligado” a situar la palanca de cambios en la parte baja de la consola central. Así, su accionamiento es mucho más cómodo y rápido, debido a la menor distancia que debe recorrer la mano hasta encontrarse con ella. Lo mismo ocurre con el resto de los controles del vehículo, ya que están emplazados exactamente donde se espera encontrarlos.

Entre el equipamiento de serie del Grand Scénic podemos encontrar el ABS con repartidor electrónico de frenada, airbags frontales, laterales y de cortina (estos últimos en las plazas delanteras y traseras), cinturones de seguridad de tres puntos en los siete asientos, climatizador –a partir de la versión Confort- y ruedas de 16 pulgadas (opcionalmente, su medida puede aumentar hasta las 17 pulgadas). Esta dotación puede ampliarse con el sistema de navegación Carminat, un techo practicable eléctrico con una superficie de 1,61 m2 o sistemas de control de estabilidad y tracción. Estos dispositivos harán que aumente el precio base del modelo, que va desde los 17.560 hasta los 23.310 euros.

Para acceder a la tercera fila, basta con inclinar hacia delante uno de los respaldos laterales de las plazas anteriores, todas ellas independientes. Unos gatillos de fijación mantendrán el asiento sujeto hasta que haya pasado el ocupante. En las banquetas traseras sólo viajarán cómodamente dos niños pequeños, ya que el espacio para las piernas es mínimo. Eso sí, puede aumentarse si los pasajeros de la fila central hacen avanzar sus asientos por encima de las guías sobre las que se han montado.

En Renault están decididos a conseguir que su modelo Mégane sea, de nuevo, el más vendido en España en 2004. Para ello, no han dudado a la hora de lanzar nuevas versiones que abarquen el mayor abanico posible de potenciales clientes. El último grupo en el que se han fijado son las familias numerosas, que ya tienen a su disposición un Scénic (que adopta el adjetivo “Grand”) con siete plazas. Además, este vehículo permite a la marca convertirse en el primer fabricante capaz de ofrecer dos configuraciones diferentes en el segmento de los monovolúmenes compactos.

Resulta evidente que, cuando todas las plazas están ocupadas, el espacio para colocar el equipaje es muy reducido. Concretamente, cuenta con 200 litros de capacidad que, aun así, configuran el maletero del Grand Scénic –asegura Renault- como el más grande de su clase. Cuando la tercera fila de asientos se abate, el volumen de carga varía desde los 550 litros (con las banquetas de la segunda fila en su posición más retrasada) hasta los 605 litros. Si estas plazas también se recogen, tendremos a nuestra disposición 1.920 litros –y la nada despreciable cantidad de 2.240 litros si se retiran-. Cuando necesitemos transportar objetos largos, podremos abatir el respaldo del asiento del pasajero: obtendremos un espacio en el que llevaremos bultos de hasta 2,75 metros. El acceso al maletero está facilitado por una luneta trasera practicable.

Para albergar los dos asientos extra y su ingenioso sistema de escamoteo (no hace falta montarlos y desmontarlos, se pueden esconder), el Scénic se ha estirado 23 centímetros, hasta alcanzar los 4,49 metros. No bastaba con alargar la parte trasera de la carrocería, lo que hubiera comprometido la estabilidad del modelo, por lo que se ha incrementado en 5 centímetros la distancia entre ejes; esto compensa los 18 centímetros que sobresale el voladizo posterior.

Además de las medidas del modelo, la configuración de siete asientos ha obligado a modificar varios de los elementos que aparecen en el habitáculo del Scénic. Así, los asientos laterales de la segunda fila no pueden moverse hacia el centro, escondiendo la plaza situada en el medio. Tampoco dispone de cajones bajo estas banquetas, ya que este espacio se ha empleado para albergar los pies de los pasajeros de la tercera fila. Sin embargo, el Grand Scénic no pierde su capacidad para guardar los objetos pequeños en el habitáculo. Las múltiples guanteras dispuestas en el interior (además de las habituales en las puertas y en el salpicadero, existe una bajo la cuarta ventanilla trasera izquierda y otras dos tras los pasos de rueda) habilitan un volumen de 104 litros, 13 más que en el Scénic.

<

p> La tercera fila de asientos también ha obligado a montar las banquetas de la zona central sobre raíles.

<

p> Por último, el Grand Scénic incorpora en su equipamiento de serie un kit de reparación de pinchazos en el que se incluye un compresor. Opcionalmente, puede solicitarse una rueda de repuesto con medidas 175/70 en llanta de 16 pulgadas que se situará bajo el piso del maletero. Su precio es de 150 euros.

En ese espacio extra es donde se han colocado los dos asientos individuales de la tercera fila, que se pliegan sobre el piso, dejando un espacio de carga completamente plano. La operación de esconder o mostrar las banquetas se realiza de manera sencilla, pues sólo hay que tirar de una palanca y, en un movimiento, tendremos 5, 6 ó 7 plazas. Esta tarea puede llevarse a cabo con una sola mano, aunque resulta algo engorroso sujetar la indomable moqueta que cubre el hueco para los asientos y abatir éstos -o desplegarlos- con la otra mano.

El resto del habitáculo permanece invariable, ofreciendo una cómoda postura de conducción en la que destaca la visibilidad de la que se disfruta. Un parabrisas de 1,40 m2 y unos grandes retrovisores exteriores garantizan la correcta percepción de todo lo que ocurre a nuestro alrededor.

La altura del puesto de conducción ha “obligado” a situar la palanca de cambios en la parte baja de la consola central. Así, su accionamiento es mucho más cómodo y rápido, debido a la menor distancia que debe recorrer la mano hasta encontrarse con ella. Lo mismo ocurre con el resto de los controles del vehículo, ya que están emplazados exactamente donde se espera encontrarlos.

Para acceder a la tercera fila, basta con inclinar hacia delante uno de los respaldos laterales de las plazas anteriores, todas ellas independientes. Unos gatillos de fijación mantendrán el asiento sujeto hasta que haya pasado el ocupante. En las banquetas traseras sólo viajarán cómodamente dos niños pequeños, ya que el espacio para las piernas es mínimo. Eso sí, puede aumentarse si los pasajeros de la fila central hacen avanzar sus asientos por encima de las guías sobre las que se han montado.

Entre el equipamiento de serie del Grand Scénic podemos encontrar el ABS con repartidor electrónico de frenada, airbags frontales, laterales y de cortina (estos últimos en las plazas delanteras y traseras), cinturones de seguridad de tres puntos en los siete asientos, climatizador –a partir de la versión Confort- y ruedas de 16 pulgadas (opcionalmente, su medida puede aumentar hasta las 17 pulgadas). Esta dotación puede ampliarse con el sistema de navegación Carminat, un techo practicable eléctrico con una superficie de 1,61 m2 o sistemas de control de estabilidad y tracción. Estos dispositivos harán que aumente el precio base del modelo, que va desde los 17.560 hasta los 23.310 euros.

Resulta evidente que, cuando todas las plazas están ocupadas, el espacio para colocar el equipaje es muy reducido. Concretamente, cuenta con 200 litros de capacidad que, aun así, configuran el maletero del Grand Scénic –asegura Renault- como el más grande de su clase. Cuando la tercera fila de asientos se abate, el volumen de carga varía desde los 550 litros (con las banquetas de la segunda fila en su posición más retrasada) hasta los 605 litros. Si estas plazas también se recogen, tendremos a nuestra disposición 1.920 litros –y la nada despreciable cantidad de 2.240 litros si se retiran-. Cuando necesitemos transportar objetos largos, podremos abatir el respaldo del asiento del pasajero: obtendremos un espacio en el que llevaremos bultos de hasta 2,75 metros. El acceso al maletero está facilitado por una luneta trasera practicable.

En Renault están decididos a conseguir que su modelo Mégane sea, de nuevo, el más vendido en España en 2004. Para ello, no han dudado a la hora de lanzar nuevas versiones que abarquen el mayor abanico posible de potenciales clientes. El último grupo en el que se han fijado son las familias numerosas, que ya tienen a su disposición un Scénic (que adopta el adjetivo “Grand”) con siete plazas. Además, este vehículo permite a la marca convertirse en el primer fabricante capaz de ofrecer dos configuraciones diferentes en el segmento de los monovolúmenes compactos.

Además de las medidas del modelo, la configuración de siete asientos ha obligado a modificar varios de los elementos que aparecen en el habitáculo del Scénic. Así, los asientos laterales de la segunda fila no pueden moverse hacia el centro, escondiendo la plaza situada en el medio. Tampoco dispone de cajones bajo estas banquetas, ya que este espacio se ha empleado para albergar los pies de los pasajeros de la tercera fila. Sin embargo, el Grand Scénic no pierde su capacidad para guardar los objetos pequeños en el habitáculo. Las múltiples guanteras dispuestas en el interior (además de las habituales en las puertas y en el salpicadero, existe una bajo la cuarta ventanilla trasera izquierda y otras dos tras los pasos de rueda) habilitan un volumen de 104 litros, 13 más que en el Scénic.

<

p> La tercera fila de asientos también ha obligado a montar las banquetas de la zona central sobre raíles.

<

p> Por último, el Grand Scénic incorpora en su equipamiento de serie un kit de reparación de pinchazos en el que se incluye un compresor. Opcionalmente, puede solicitarse una rueda de repuesto con medidas 175/70 en llanta de 16 pulgadas que se situará bajo el piso del maletero. Su precio es de 150 euros.

Para albergar los dos asientos extra y su ingenioso sistema de escamoteo (no hace falta montarlos y desmontarlos, se pueden esconder), el Scénic se ha estirado 23 centímetros, hasta alcanzar los 4,49 metros. No bastaba con alargar la parte trasera de la carrocería, lo que hubiera comprometido la estabilidad del modelo, por lo que se ha incrementado en 5 centímetros la distancia entre ejes; esto compensa los 18 centímetros que sobresale el voladizo posterior.

El resto del habitáculo permanece invariable, ofreciendo una cómoda postura de conducción en la que destaca la visibilidad de la que se disfruta. Un parabrisas de 1,40 m2 y unos grandes retrovisores exteriores garantizan la correcta percepción de todo lo que ocurre a nuestro alrededor.

En ese espacio extra es donde se han colocado los dos asientos individuales de la tercera fila, que se pliegan sobre el piso, dejando un espacio de carga completamente plano. La operación de esconder o mostrar las banquetas se realiza de manera sencilla, pues sólo hay que tirar de una palanca y, en un movimiento, tendremos 5, 6 ó 7 plazas. Esta tarea puede llevarse a cabo con una sola mano, aunque resulta algo engorroso sujetar la indomable moqueta que cubre el hueco para los asientos y abatir éstos -o desplegarlos- con la otra mano.

La altura del puesto de conducción ha “obligado” a situar la palanca de cambios en la parte baja de la consola central. Así, su accionamiento es mucho más cómodo y rápido, debido a la menor distancia que debe recorrer la mano hasta encontrarse con ella. Lo mismo ocurre con el resto de los controles del vehículo, ya que están emplazados exactamente donde se espera encontrarlos.

Entre el equipamiento de serie del Grand Scénic podemos encontrar el ABS con repartidor electrónico de frenada, airbags frontales, laterales y de cortina (estos últimos en las plazas delanteras y traseras), cinturones de seguridad de tres puntos en los siete asientos, climatizador –a partir de la versión Confort- y ruedas de 16 pulgadas (opcionalmente, su medida puede aumentar hasta las 17 pulgadas). Esta dotación puede ampliarse con el sistema de navegación Carminat, un techo practicable eléctrico con una superficie de 1,61 m2 o sistemas de control de estabilidad y tracción. Estos dispositivos harán que aumente el precio base del modelo, que va desde los 17.560 hasta los 23.310 euros.

Para acceder a la tercera fila, basta con inclinar hacia delante uno de los respaldos laterales de las plazas anteriores, todas ellas independientes. Unos gatillos de fijación mantendrán el asiento sujeto hasta que haya pasado el ocupante. En las banquetas traseras sólo viajarán cómodamente dos niños pequeños, ya que el espacio para las piernas es mínimo. Eso sí, puede aumentarse si los pasajeros de la fila central hacen avanzar sus asientos por encima de las guías sobre las que se han montado.

En Renault están decididos a conseguir que su modelo Mégane sea, de nuevo, el más vendido en España en 2004. Para ello, no han dudado a la hora de lanzar nuevas versiones que abarquen el mayor abanico posible de potenciales clientes. El último grupo en el que se han fijado son las familias numerosas, que ya tienen a su disposición un Scénic (que adopta el adjetivo “Grand”) con siete plazas. Además, este vehículo permite a la marca convertirse en el primer fabricante capaz de ofrecer dos configuraciones diferentes en el segmento de los monovolúmenes compactos.

Resulta evidente que, cuando todas las plazas están ocupadas, el espacio para colocar el equipaje es muy reducido. Concretamente, cuenta con 200 litros de capacidad que, aun así, configuran el maletero del Grand Scénic –asegura Renault- como el más grande de su clase. Cuando la tercera fila de asientos se abate, el volumen de carga varía desde los 550 litros (con las banquetas de la segunda fila en su posición más retrasada) hasta los 605 litros. Si estas plazas también se recogen, tendremos a nuestra disposición 1.920 litros –y la nada despreciable cantidad de 2.240 litros si se retiran-. Cuando necesitemos transportar objetos largos, podremos abatir el respaldo del asiento del pasajero: obtendremos un espacio en el que llevaremos bultos de hasta 2,75 metros. El acceso al maletero está facilitado por una luneta trasera practicable.

Para albergar los dos asientos extra y su ingenioso sistema de escamoteo (no hace falta montarlos y desmontarlos, se pueden esconder), el Scénic se ha estirado 23 centímetros, hasta alcanzar los 4,49 metros. No bastaba con alargar la parte trasera de la carrocería, lo que hubiera comprometido la estabilidad del modelo, por lo que se ha incrementado en 5 centímetros la distancia entre ejes; esto compensa los 18 centímetros que sobresale el voladizo posterior.

Además de las medidas del modelo, la configuración de siete asientos ha obligado a modificar varios de los elementos que aparecen en el habitáculo del Scénic. Así, los asientos laterales de la segunda fila no pueden moverse hacia el centro, escondiendo la plaza situada en el medio. Tampoco dispone de cajones bajo estas banquetas, ya que este espacio se ha empleado para albergar los pies de los pasajeros de la tercera fila. Sin embargo, el Grand Scénic no pierde su capacidad para guardar los objetos pequeños en el habitáculo. Las múltiples guanteras dispuestas en el interior (además de las habituales en las puertas y en el salpicadero, existe una bajo la cuarta ventanilla trasera izquierda y otras dos tras los pasos de rueda) habilitan un volumen de 104 litros, 13 más que en el Scénic.

<

p> La tercera fila de asientos también ha obligado a montar las banquetas de la zona central sobre raíles.

<

p> Por último, el Grand Scénic incorpora en su equipamiento de serie un kit de reparación de pinchazos en el que se incluye un compresor. Opcionalmente, puede solicitarse una rueda de repuesto con medidas 175/70 en llanta de 16 pulgadas que se situará bajo el piso del maletero. Su precio es de 150 euros.

En ese espacio extra es donde se han colocado los dos asientos individuales de la tercera fila, que se pliegan sobre el piso, dejando un espacio de carga completamente plano. La operación de esconder o mostrar las banquetas se realiza de manera sencilla, pues sólo hay que tirar de una palanca y, en un movimiento, tendremos 5, 6 ó 7 plazas. Esta tarea puede llevarse a cabo con una sola mano, aunque resulta algo engorroso sujetar la indomable moqueta que cubre el hueco para los asientos y abatir éstos -o desplegarlos- con la otra mano.

El resto del habitáculo permanece invariable, ofreciendo una cómoda postura de conducción en la que destaca la visibilidad de la que se disfruta. Un parabrisas de 1,40 m2 y unos grandes retrovisores exteriores garantizan la correcta percepción de todo lo que ocurre a nuestro alrededor.

La altura del puesto de conducción ha “obligado” a situar la palanca de cambios en la parte baja de la consola central. Así, su accionamiento es mucho más cómodo y rápido, debido a la menor distancia que debe recorrer la mano hasta encontrarse con ella. Lo mismo ocurre con el resto de los controles del vehículo, ya que están emplazados exactamente donde se espera encontrarlos.

Para acceder a la tercera fila, basta con inclinar hacia delante uno de los respaldos laterales de las plazas anteriores, todas ellas independientes. Unos gatillos de fijación mantendrán el asiento sujeto hasta que haya pasado el ocupante. En las banquetas traseras sólo viajarán cómodamente dos niños pequeños, ya que el espacio para las piernas es mínimo. Eso sí, puede aumentarse si los pasajeros de la fila central hacen avanzar sus asientos por encima de las guías sobre las que se han montado.

Entre el equipamiento de serie del Grand Scénic podemos encontrar el ABS con repartidor electrónico de frenada, airbags frontales, laterales y de cortina (estos últimos en las plazas delanteras y traseras), cinturones de seguridad de tres puntos en los siete asientos, climatizador –a partir de la versión Confort- y ruedas de 16 pulgadas (opcionalmente, su medida puede aumentar hasta las 17 pulgadas). Esta dotación puede ampliarse con el sistema de navegación Carminat, un techo practicable eléctrico con una superficie de 1,61 m2 o sistemas de control de estabilidad y tracción. Estos dispositivos harán que aumente el precio base del modelo, que va desde los 17.560 hasta los 23.310 euros.

Resulta evidente que, cuando todas las plazas están ocupadas, el espacio para colocar el equipaje es muy reducido. Concretamente, cuenta con 200 litros de capacidad que, aun así, configuran el maletero del Grand Scénic –asegura Renault- como el más grande de su clase. Cuando la tercera fila de asientos se abate, el volumen de carga varía desde los 550 litros (con las banquetas de la segunda fila en su posición más retrasada) hasta los 605 litros. Si estas plazas también se recogen, tendremos a nuestra disposición 1.920 litros –y la nada despreciable cantidad de 2.240 litros si se retiran-. Cuando necesitemos transportar objetos largos, podremos abatir el respaldo del asiento del pasajero: obtendremos un espacio en el que llevaremos bultos de hasta 2,75 metros. El acceso al maletero está facilitado por una luneta trasera practicable.

En Renault están decididos a conseguir que su modelo Mégane sea, de nuevo, el más vendido en España en 2004. Para ello, no han dudado a la hora de lanzar nuevas versiones que abarquen el mayor abanico posible de potenciales clientes. El último grupo en el que se han fijado son las familias numerosas, que ya tienen a su disposición un Scénic (que adopta el adjetivo “Grand”) con siete plazas. Además, este vehículo permite a la marca convertirse en el primer fabricante capaz de ofrecer dos configuraciones diferentes en el segmento de los monovolúmenes compactos.

Además de las medidas del modelo, la configuración de siete asientos ha obligado a modificar varios de los elementos que aparecen en el habitáculo del Scénic. Así, los asientos laterales de la segunda fila no pueden moverse hacia el centro, escondiendo la plaza situada en el medio. Tampoco dispone de cajones bajo estas banquetas, ya que este espacio se ha empleado para albergar los pies de los pasajeros de la tercera fila. Sin embargo, el Grand Scénic no pierde su capacidad para guardar los objetos pequeños en el habitáculo. Las múltiples guanteras dispuestas en el interior (además de las habituales en las puertas y en el salpicadero, existe una bajo la cuarta ventanilla trasera izquierda y otras dos tras los pasos de rueda) habilitan un volumen de 104 litros, 13 más que en el Scénic.

<

p> La tercera fila de asientos también ha obligado a montar las banquetas de la zona central sobre raíles.

<

p> Por último, el Grand Scénic incorpora en su equipamiento de serie un kit de reparación de pinchazos en el que se incluye un compresor. Opcionalmente, puede solicitarse una rueda de repuesto con medidas 175/70 en llanta de 16 pulgadas que se situará bajo el piso del maletero. Su precio es de 150 euros.

Para albergar los dos asientos extra y su ingenioso sistema de escamoteo (no hace falta montarlos y desmontarlos, se pueden esconder), el Scénic se ha estirado 23 centímetros, hasta alcanzar los 4,49 metros. No bastaba con alargar la parte trasera de la carrocería, lo que hubiera comprometido la estabilidad del modelo, por lo que se ha incrementado en 5 centímetros la distancia entre ejes; esto compensa los 18 centímetros que sobresale el voladizo posterior.

El resto del habitáculo permanece invariable, ofreciendo una cómoda postura de conducción en la que destaca la visibilidad de la que se disfruta. Un parabrisas de 1,40 m2 y unos grandes retrovisores exteriores garantizan la correcta percepción de todo lo que ocurre a nuestro alrededor.

En ese espacio extra es donde se han colocado los dos asientos individuales de la tercera fila, que se pliegan sobre el piso, dejando un espacio de carga completamente plano. La operación de esconder o mostrar las banquetas se realiza de manera sencilla, pues sólo hay que tirar de una palanca y, en un movimiento, tendremos 5, 6 ó 7 plazas. Esta tarea puede llevarse a cabo con una sola mano, aunque resulta algo engorroso sujetar la indomable moqueta que cubre el hueco para los asientos y abatir éstos -o desplegarlos- con la otra mano.

La altura del puesto de conducción ha “obligado” a situar la palanca de cambios en la parte baja de la consola central. Así, su accionamiento es mucho más cómodo y rápido, debido a la menor distancia que debe recorrer la mano hasta encontrarse con ella. Lo mismo ocurre con el resto de los controles del vehículo, ya que están emplazados exactamente donde se espera encontrarlos.

Entre el equipamiento de serie del Grand Scénic podemos encontrar el ABS con repartidor electrónico de frenada, airbags frontales, laterales y de cortina (estos últimos en las plazas delanteras y traseras), cinturones de seguridad de tres puntos en los siete asientos, climatizador –a partir de la versión Confort- y ruedas de 16 pulgadas (opcionalmente, su medida puede aumentar hasta las 17 pulgadas). Esta dotación puede ampliarse con el sistema de navegación Carminat, un techo practicable eléctrico con una superficie de 1,61 m2 o sistemas de control de estabilidad y tracción. Estos dispositivos harán que aumente el precio base del modelo, que va desde los 17.560 hasta los 23.310 euros.

Para acceder a la tercera fila, basta con inclinar hacia delante uno de los respaldos laterales de las plazas anteriores, todas ellas independientes. Unos gatillos de fijación mantendrán el asiento sujeto hasta que haya pasado el ocupante. En las banquetas traseras sólo viajarán cómodamente dos niños pequeños, ya que el espacio para las piernas es mínimo. Eso sí, puede aumentarse si los pasajeros de la fila central hacen avanzar sus asientos por encima de las guías sobre las que se han montado.

En Renault están decididos a conseguir que su modelo Mégane sea, de nuevo, el más vendido en España en 2004. Para ello, no han dudado a la hora de lanzar nuevas versiones que abarquen el mayor abanico posible de potenciales clientes. El último grupo en el que se han fijado son las familias numerosas, que ya tienen a su disposición un Scénic (que adopta el adjetivo “Grand”) con siete plazas. Además, este vehículo permite a la marca convertirse en el primer fabricante capaz de ofrecer dos configuraciones diferentes en el segmento de los monovolúmenes compactos.

Resulta evidente que, cuando todas las plazas están ocupadas, el espacio para colocar el equipaje es muy reducido. Concretamente, cuenta con 200 litros de capacidad que, aun así, configuran el maletero del Grand Scénic –asegura Renault- como el más grande de su clase. Cuando la tercera fila de asientos se abate, el volumen de carga varía desde los 550 litros (con las banquetas de la segunda fila en su posición más retrasada) hasta los 605 litros. Si estas plazas también se recogen, tendremos a nuestra disposición 1.920 litros –y la nada despreciable cantidad de 2.240 litros si se retiran-. Cuando necesitemos transportar objetos largos, podremos abatir el respaldo del asiento del pasajero: obtendremos un espacio en el que llevaremos bultos de hasta 2,75 metros. El acceso al maletero está facilitado por una luneta trasera practicable.

Para albergar los dos asientos extra y su ingenioso sistema de escamoteo (no hace falta montarlos y desmontarlos, se pueden esconder), el Scénic se ha estirado 23 centímetros, hasta alcanzar los 4,49 metros. No bastaba con alargar la parte trasera de la carrocería, lo que hubiera comprometido la estabilidad del modelo, por lo que se ha incrementado en 5 centímetros la distancia entre ejes; esto compensa los 18 centímetros que sobresale el voladizo posterior.

Además de las medidas del modelo, la configuración de siete asientos ha obligado a modificar varios de los elementos que aparecen en el habitáculo del Scénic. Así, los asientos laterales de la segunda fila no pueden moverse hacia el centro, escondiendo la plaza situada en el medio. Tampoco dispone de cajones bajo estas banquetas, ya que este espacio se ha empleado para albergar los pies de los pasajeros de la tercera fila. Sin embargo, el Grand Scénic no pierde su capacidad para guardar los objetos pequeños en el habitáculo. Las múltiples guanteras dispuestas en el interior (además de las habituales en las puertas y en el salpicadero, existe una bajo la cuarta ventanilla trasera izquierda y otras dos tras los pasos de rueda) habilitan un volumen de 104 litros, 13 más que en el Scénic.

<

p> La tercera fila de asientos también ha obligado a montar las banquetas de la zona central sobre raíles.

<

p> Por último, el Grand Scénic incorpora en su equipamiento de serie un kit de reparación de pinchazos en el que se incluye un compresor. Opcionalmente, puede solicitarse una rueda de repuesto con medidas 175/70 en llanta de 16 pulgadas que se situará bajo el piso del maletero. Su precio es de 150 euros.

En ese espacio extra es donde se han colocado los dos asientos individuales de la tercera fila, que se pliegan sobre el piso, dejando un espacio de carga completamente plano. La operación de esconder o mostrar las banquetas se realiza de manera sencilla, pues sólo hay que tirar de una palanca y, en un movimiento, tendremos 5, 6 ó 7 plazas. Esta tarea puede llevarse a cabo con una sola mano, aunque resulta algo engorroso sujetar la indomable moqueta que cubre el hueco para los asientos y abatir éstos -o desplegarlos- con la otra mano.

El resto del habitáculo permanece invariable, ofreciendo una cómoda postura de conducción en la que destaca la visibilidad de la que se disfruta. Un parabrisas de 1,40 m2 y unos grandes retrovisores exteriores garantizan la correcta percepción de todo lo que ocurre a nuestro alrededor.

La altura del puesto de conducción ha “obligado” a situar la palanca de cambios en la parte baja de la consola central. Así, su accionamiento es mucho más cómodo y rápido, debido a la menor distancia que debe recorrer la mano hasta encontrarse con ella. Lo mismo ocurre con el resto de los controles del vehículo, ya que están emplazados exactamente donde se espera encontrarlos.

Para acceder a la tercera fila, basta con inclinar hacia delante uno de los respaldos laterales de las plazas anteriores, todas ellas independientes. Unos gatillos de fijación mantendrán el asiento sujeto hasta que haya pasado el ocupante. En las banquetas traseras sólo viajarán cómodamente dos niños pequeños, ya que el espacio para las piernas es mínimo. Eso sí, puede aumentarse si los pasajeros de la fila central hacen avanzar sus asientos por encima de las guías sobre las que se han montado.

Entre el equipamiento de serie del Grand Scénic podemos encontrar el ABS con repartidor electrónico de frenada, airbags frontales, laterales y de cortina (estos últimos en las plazas delanteras y traseras), cinturones de seguridad de tres puntos en los siete asientos, climatizador –a partir de la versión Confort- y ruedas de 16 pulgadas (opcionalmente, su medida puede aumentar hasta las 17 pulgadas). Esta dotación puede ampliarse con el sistema de navegación Carminat, un techo practicable eléctrico con una superficie de 1,61 m2 o sistemas de control de estabilidad y tracción. Estos dispositivos harán que aumente el precio base del modelo, que va desde los 17.560 hasta los 23.310 euros.

Resulta evidente que, cuando todas las plazas están ocupadas, el espacio para colocar el equipaje es muy reducido. Concretamente, cuenta con 200 litros de capacidad que, aun así, configuran el maletero del Grand Scénic –asegura Renault- como el más grande de su clase. Cuando la tercera fila de asientos se abate, el volumen de carga varía desde los 550 litros (con las banquetas de la segunda fila en su posición más retrasada) hasta los 605 litros. Si estas plazas también se recogen, tendremos a nuestra disposición 1.920 litros –y la nada despreciable cantidad de 2.240 litros si se retiran-. Cuando necesitemos transportar objetos largos, podremos abatir el respaldo del asiento del pasajero: obtendremos un espacio en el que llevaremos bultos de hasta 2,75 metros. El acceso al maletero está facilitado por una luneta trasera practicable.

En Renault están decididos a conseguir que su modelo Mégane sea, de nuevo, el más vendido en España en 2004. Para ello, no han dudado a la hora de lanzar nuevas versiones que abarquen el mayor abanico posible de potenciales clientes. El último grupo en el que se han fijado son las familias numerosas, que ya tienen a su disposición un Scénic (que adopta el adjetivo “Grand”) con siete plazas. Además, este vehículo permite a la marca convertirse en el primer fabricante capaz de ofrecer dos configuraciones diferentes en el segmento de los monovolúmenes compactos.

Además de las medidas del modelo, la configuración de siete asientos ha obligado a modificar varios de los elementos que aparecen en el habitáculo del Scénic. Así, los asientos laterales de la segunda fila no pueden moverse hacia el centro, escondiendo la plaza situada en el medio. Tampoco dispone de cajones bajo estas banquetas, ya que este espacio se ha empleado para albergar los pies de los pasajeros de la tercera fila. Sin embargo, el Grand Scénic no pierde su capacidad para guardar los objetos pequeños en el habitáculo. Las múltiples guanteras dispuestas en el interior (además de las habituales en las puertas y en el salpicadero, existe una bajo la cuarta ventanilla trasera izquierda y otras dos tras los pasos de rueda) habilitan un volumen de 104 litros, 13 más que en el Scénic.

<

p> La tercera fila de asientos también ha obligado a montar las banquetas de la zona central sobre raíles.

<

p> Por último, el Grand Scénic incorpora en su equipamiento de serie un kit de reparación de pinchazos en el que se incluye un compresor. Opcionalmente, puede solicitarse una rueda de repuesto con medidas 175/70 en llanta de 16 pulgadas que se situará bajo el piso del maletero. Su precio es de 150 euros.

Para albergar los dos asientos extra y su ingenioso sistema de escamoteo (no hace falta montarlos y desmontarlos, se pueden esconder), el Scénic se ha estirado 23 centímetros, hasta alcanzar los 4,49 metros. No bastaba con alargar la parte trasera de la carrocería, lo que hubiera comprometido la estabilidad del modelo, por lo que se ha incrementado en 5 centímetros la distancia entre ejes; esto compensa los 18 centímetros que sobresale el voladizo posterior.

El resto del habitáculo permanece invariable, ofreciendo una cómoda postura de conducción en la que destaca la visibilidad de la que se disfruta. Un parabrisas de 1,40 m2 y unos grandes retrovisores exteriores garantizan la correcta percepción de todo lo que ocurre a nuestro alrededor.

En ese espacio extra es donde se han colocado los dos asientos individuales de la tercera fila, que se pliegan sobre el piso, dejando un espacio de carga completamente plano. La operación de esconder o mostrar las banquetas se realiza de manera sencilla, pues sólo hay que tirar de una palanca y, en un movimiento, tendremos 5, 6 ó 7 plazas. Esta tarea puede llevarse a cabo con una sola mano, aunque resulta algo engorroso sujetar la indomable moqueta que cubre el hueco para los asientos y abatir éstos -o desplegarlos- con la otra mano.

La altura del puesto de conducción ha “obligado” a situar la palanca de cambios en la parte baja de la consola central. Así, su accionamiento es mucho más cómodo y rápido, debido a la menor distancia que debe recorrer la mano hasta encontrarse con ella. Lo mismo ocurre con el resto de los controles del vehículo, ya que están emplazados exactamente donde se espera encontrarlos.

Entre el equipamiento de serie del Grand Scénic podemos encontrar el ABS con repartidor electrónico de frenada, airbags frontales, laterales y de cortina (estos últimos en las plazas delanteras y traseras), cinturones de seguridad de tres puntos en los siete asientos, climatizador –a partir de la versión Confort- y ruedas de 16 pulgadas (opcionalmente, su medida puede aumentar hasta las 17 pulgadas). Esta dotación puede ampliarse con el sistema de navegación Carminat, un techo practicable eléctrico con una superficie de 1,61 m2 o sistemas de control de estabilidad y tracción. Estos dispositivos harán que aumente el precio base del modelo, que va desde los 17.560 hasta los 23.310 euros.

Para acceder a la tercera fila, basta con inclinar hacia delante uno de los respaldos laterales de las plazas anteriores, todas ellas independientes. Unos gatillos de fijación mantendrán el asiento sujeto hasta que haya pasado el ocupante. En las banquetas traseras sólo viajarán cómodamente dos niños pequeños, ya que el espacio para las piernas es mínimo. Eso sí, puede aumentarse si los pasajeros de la fila central hacen avanzar sus asientos por encima de las guías sobre las que se han montado.

En Renault están decididos a conseguir que su modelo Mégane sea, de nuevo, el más vendido en España en 2004. Para ello, no han dudado a la hora de lanzar nuevas versiones que abarquen el mayor abanico posible de potenciales clientes. El último grupo en el que se han fijado son las familias numerosas, que ya tienen a su disposición un Scénic (que adopta el adjetivo “Grand”) con siete plazas. Además, este vehículo permite a la marca convertirse en el primer fabricante capaz de ofrecer dos configuraciones diferentes en el segmento de los monovolúmenes compactos.

Resulta evidente que, cuando todas las plazas están ocupadas, el espacio para colocar el equipaje es muy reducido. Concretamente, cuenta con 200 litros de capacidad que, aun así, configuran el maletero del Grand Scénic –asegura Renault- como el más grande de su clase. Cuando la tercera fila de asientos se abate, el volumen de carga varía desde los 550 litros (con las banquetas de la segunda fila en su posición más retrasada) hasta los 605 litros. Si estas plazas también se recogen, tendremos a nuestra disposición 1.920 litros –y la nada despreciable cantidad de 2.240 litros si se retiran-. Cuando necesitemos transportar objetos largos, podremos abatir el respaldo del asiento del pasajero: obtendremos un espacio en el que llevaremos bultos de hasta 2,75 metros. El acceso al maletero está facilitado por una luneta trasera practicable.

Para albergar los dos asientos extra y su ingenioso sistema de escamoteo (no hace falta montarlos y desmontarlos, se pueden esconder), el Scénic se ha estirado 23 centímetros, hasta alcanzar los 4,49 metros. No bastaba con alargar la parte trasera de la carrocería, lo que hubiera comprometido la estabilidad del modelo, por lo que se ha incrementado en 5 centímetros la distancia entre ejes; esto compensa los 18 centímetros que sobresale el voladizo posterior.

Además de las medidas del modelo, la configuración de siete asientos ha obligado a modificar varios de los elementos que aparecen en el habitáculo del Scénic. Así, los asientos laterales de la segunda fila no pueden moverse hacia el centro, escondiendo la plaza situada en el medio. Tampoco dispone de cajones bajo estas banquetas, ya que este espacio se ha empleado para albergar los pies de los pasajeros de la tercera fila. Sin embargo, el Grand Scénic no pierde su capacidad para guardar los objetos pequeños en el habitáculo. Las múltiples guanteras dispuestas en el interior (además de las habituales en las puertas y en el salpicadero, existe una bajo la cuarta ventanilla trasera izquierda y otras dos tras los pasos de rueda) habilitan un volumen de 104 litros, 13 más que en el Scénic.

<

p> La tercera fila de asientos también ha obligado a montar las banquetas de la zona central sobre raíles.

<

p> Por último, el Grand Scénic incorpora en su equipamiento de serie un kit de reparación de pinchazos en el que se incluye un compresor. Opcionalmente, puede solicitarse una rueda de repuesto con medidas 175/70 en llanta de 16 pulgadas que se situará bajo el piso del maletero. Su precio es de 150 euros.

En ese espacio extra es donde se han colocado los dos asientos individuales de la tercera fila, que se pliegan sobre el piso, dejando un espacio de carga completamente plano. La operación de esconder o mostrar las banquetas se realiza de manera sencilla, pues sólo hay que tirar de una palanca y, en un movimiento, tendremos 5, 6 ó 7 plazas. Esta tarea puede llevarse a cabo con una sola mano, aunque resulta algo engorroso sujetar la indomable moqueta que cubre el hueco para los asientos y abatir éstos -o desplegarlos- con la otra mano.

El resto del habitáculo permanece invariable, ofreciendo una cómoda postura de conducción en la que destaca la visibilidad de la que se disfruta. Un parabrisas de 1,40 m2 y unos grandes retrovisores exteriores garantizan la correcta percepción de todo lo que ocurre a nuestro alrededor.

La altura del puesto de conducción ha “obligado” a situar la palanca de cambios en la parte baja de la consola central. Así, su accionamiento es mucho más cómodo y rápido, debido a la menor distancia que debe recorrer la mano hasta encontrarse con ella. Lo mismo ocurre con el resto de los controles del vehículo, ya que están emplazados exactamente donde se espera encontrarlos.

Para acceder a la tercera fila, basta con inclinar hacia delante uno de los respaldos laterales de las plazas anteriores, todas ellas independientes. Unos gatillos de fijación mantendrán el asiento sujeto hasta que haya pasado el ocupante. En las banquetas traseras sólo viajarán cómodamente dos niños pequeños, ya que el espacio para las piernas es mínimo. Eso sí, puede aumentarse si los pasajeros de la fila central hacen avanzar sus asientos por encima de las guías sobre las que se han montado.

Entre el equipamiento de serie del Grand Scénic podemos encontrar el ABS con repartidor electrónico de frenada, airbags frontales, laterales y de cortina (estos últimos en las plazas delanteras y traseras), cinturones de seguridad de tres puntos en los siete asientos, climatizador –a partir de la versión Confort- y ruedas de 16 pulgadas (opcionalmente, su medida puede aumentar hasta las 17 pulgadas). Esta dotación puede ampliarse con el sistema de navegación Carminat, un techo practicable eléctrico con una superficie de 1,61 m2 o sistemas de control de estabilidad y tracción. Estos dispositivos harán que aumente el precio base del modelo, que va desde los 17.560 hasta los 23.310 euros.

Resulta evidente que, cuando todas las plazas están ocupadas, el espacio para colocar el equipaje es muy reducido. Concretamente, cuenta con 200 litros de capacidad que, aun así, configuran el maletero del Grand Scénic –asegura Renault- como el más grande de su clase. Cuando la tercera fila de asientos se abate, el volumen de carga varía desde los 550 litros (con las banquetas de la segunda fila en su posición más retrasada) hasta los 605 litros. Si estas plazas también se recogen, tendremos a nuestra disposición 1.920 litros –y la nada despreciable cantidad de 2.240 litros si se retiran-. Cuando necesitemos transportar objetos largos, podremos abatir el respaldo del asiento del pasajero: obtendremos un espacio en el que llevaremos bultos de hasta 2,75 metros. El acceso al maletero está facilitado por una luneta trasera practicable.

En Renault están decididos a conseguir que su modelo Mégane sea, de nuevo, el más vendido en España en 2004. Para ello, no han dudado a la hora de lanzar nuevas versiones que abarquen el mayor abanico posible de potenciales clientes. El último grupo en el que se han fijado son las familias numerosas, que ya tienen a su disposición un Scénic (que adopta el adjetivo “Grand”) con siete plazas. Además, este vehículo permite a la marca convertirse en el primer fabricante capaz de ofrecer dos configuraciones diferentes en el segmento de los monovolúmenes compactos.

Además de las medidas del modelo, la configuración de siete asientos ha obligado a modificar varios de los elementos que aparecen en el habitáculo del Scénic. Así, los asientos laterales de la segunda fila no pueden moverse hacia el centro, escondiendo la plaza situada en el medio. Tampoco dispone de cajones bajo estas banquetas, ya que este espacio se ha empleado para albergar los pies de los pasajeros de la tercera fila. Sin embargo, el Grand Scénic no pierde su capacidad para guardar los objetos pequeños en el habitáculo. Las múltiples guanteras dispuestas en el interior (además de las habituales en las puertas y en el salpicadero, existe una bajo la cuarta ventanilla trasera izquierda y otras dos tras los pasos de rueda) habilitan un volumen de 104 litros, 13 más que en el Scénic.

<

p> La tercera fila de asientos también ha obligado a montar las banquetas de la zona central sobre raíles.

<

p> Por último, el Grand Scénic incorpora en su equipamiento de serie un kit de reparación de pinchazos en el que se incluye un compresor. Opcionalmente, puede solicitarse una rueda de repuesto con medidas 175/70 en llanta de 16 pulgadas que se situará bajo el piso del maletero. Su precio es de 150 euros.

Para albergar los dos asientos extra y su ingenioso sistema de escamoteo (no hace falta montarlos y desmontarlos, se pueden esconder), el Scénic se ha estirado 23 centímetros, hasta alcanzar los 4,49 metros. No bastaba con alargar la parte trasera de la carrocería, lo que hubiera comprometido la estabilidad del modelo, por lo que se ha incrementado en 5 centímetros la distancia entre ejes; esto compensa los 18 centímetros que sobresale el voladizo posterior.

El resto del habitáculo permanece invariable, ofreciendo una cómoda postura de conducción en la que destaca la visibilidad de la que se disfruta. Un parabrisas de 1,40 m2 y unos grandes retrovisores exteriores garantizan la correcta percepción de todo lo que ocurre a nuestro alrededor.

En ese espacio extra es donde se han colocado los dos asientos individuales de la tercera fila, que se pliegan sobre el piso, dejando un espacio de carga completamente plano. La operación de esconder o mostrar las banquetas se realiza de manera sencilla, pues sólo hay que tirar de una palanca y, en un movimiento, tendremos 5, 6 ó 7 plazas. Esta tarea puede llevarse a cabo con una sola mano, aunque resulta algo engorroso sujetar la indomable moqueta que cubre el hueco para los asientos y abatir éstos -o desplegarlos- con la otra mano.

La altura del puesto de conducción ha “obligado” a situar la palanca de cambios en la parte baja de la consola central. Así, su accionamiento es mucho más cómodo y rápido, debido a la menor distancia que debe recorrer la mano hasta encontrarse con ella. Lo mismo ocurre con el resto de los controles del vehículo, ya que están emplazados exactamente donde se espera encontrarlos.

Entre el equipamiento de serie del Grand Scénic podemos encontrar el ABS con repartidor electrónico de frenada, airbags frontales, laterales y de cortina (estos últimos en las plazas delanteras y traseras), cinturones de seguridad de tres puntos en los siete asientos, climatizador –a partir de la versión Confort- y ruedas de 16 pulgadas (opcionalmente, su medida puede aumentar hasta las 17 pulgadas). Esta dotación puede ampliarse con el sistema de navegación Carminat, un techo practicable eléctrico con una superficie de 1,61 m2 o sistemas de control de estabilidad y tracción. Estos dispositivos harán que aumente el precio base del modelo, que va desde los 17.560 hasta los 23.310 euros.

Para acceder a la tercera fila, basta con inclinar hacia delante uno de los respaldos laterales de las plazas anteriores, todas ellas independientes. Unos gatillos de fijación mantendrán el asiento sujeto hasta que haya pasado el ocupante. En las banquetas traseras sólo viajarán cómodamente dos niños pequeños, ya que el espacio para las piernas es mínimo. Eso sí, puede aumentarse si los pasajeros de la fila central hacen avanzar sus asientos por encima de las guías sobre las que se han montado.

En Renault están decididos a conseguir que su modelo Mégane sea, de nuevo, el más vendido en España en 2004. Para ello, no han dudado a la hora de lanzar nuevas versiones que abarquen el mayor abanico posible de potenciales clientes. El último grupo en el que se han fijado son las familias numerosas, que ya tienen a su disposición un Scénic (que adopta el adjetivo “Grand”) con siete plazas. Además, este vehículo permite a la marca convertirse en el primer fabricante capaz de ofrecer dos configuraciones diferentes en el segmento de los monovolúmenes compactos.

Resulta evidente que, cuando todas las plazas están ocupadas, el espacio para colocar el equipaje es muy reducido. Concretamente, cuenta con 200 litros de capacidad que, aun así, configuran el maletero del Grand Scénic –asegura Renault- como el más grande de su clase. Cuando la tercera fila de asientos se abate, el volumen de carga varía desde los 550 litros (con las banquetas de la segunda fila en su posición más retrasada) hasta los 605 litros. Si estas plazas también se recogen, tendremos a nuestra disposición 1.920 litros –y la nada despreciable cantidad de 2.240 litros si se retiran-. Cuando necesitemos transportar objetos largos, podremos abatir el respaldo del asiento del pasajero: obtendremos un espacio en el que llevaremos bultos de hasta 2,75 metros. El acceso al maletero está facilitado por una luneta trasera practicable.

Para albergar los dos asientos extra y su ingenioso sistema de escamoteo (no hace falta montarlos y desmontarlos, se pueden esconder), el Scénic se ha estirado 23 centímetros, hasta alcanzar los 4,49 metros. No bastaba con alargar la parte trasera de la carrocería, lo que hubiera comprometido la estabilidad del modelo, por lo que se ha incrementado en 5 centímetros la distancia entre ejes; esto compensa los 18 centímetros que sobresale el voladizo posterior.

Además de las medidas del modelo, la configuración de siete asientos ha obligado a modificar varios de los elementos que aparecen en el habitáculo del Scénic. Así, los asientos laterales de la segunda fila no pueden moverse hacia el centro, escondiendo la plaza situada en el medio. Tampoco dispone de cajones bajo estas banquetas, ya que este espacio se ha empleado para albergar los pies de los pasajeros de la tercera fila. Sin embargo, el Grand Scénic no pierde su capacidad para guardar los objetos pequeños en el habitáculo. Las múltiples guanteras dispuestas en el interior (además de las habituales en las puertas y en el salpicadero, existe una bajo la cuarta ventanilla trasera izquierda y otras dos tras los pasos de rueda) habilitan un volumen de 104 litros, 13 más que en el Scénic.

<

p> La tercera fila de asientos también ha obligado a montar las banquetas de la zona central sobre raíles.

<

p> Por último, el Grand Scénic incorpora en su equipamiento de serie un kit de reparación de pinchazos en el que se incluye un compresor. Opcionalmente, puede solicitarse una rueda de repuesto con medidas 175/70 en llanta de 16 pulgadas que se situará bajo el piso del maletero. Su precio es de 150 euros.

En ese espacio extra es donde se han colocado los dos asientos individuales de la tercera fila, que se pliegan sobre el piso, dejando un espacio de carga completamente plano. La operación de esconder o mostrar las banquetas se realiza de manera sencilla, pues sólo hay que tirar de una palanca y, en un movimiento, tendremos 5, 6 ó 7 plazas. Esta tarea puede llevarse a cabo con una sola mano, aunque resulta algo engorroso sujetar la indomable moqueta que cubre el hueco para los asientos y abatir éstos -o desplegarlos- con la otra mano.

El resto del habitáculo permanece invariable, ofreciendo una cómoda postura de conducción en la que destaca la visibilidad de la que se disfruta. Un parabrisas de 1,40 m2 y unos grandes retrovisores exteriores garantizan la correcta percepción de todo lo que ocurre a nuestro alrededor.

La altura del puesto de conducción ha “obligado” a situar la palanca de cambios en la parte baja de la consola central. Así, su accionamiento es mucho más cómodo y rápido, debido a la menor distancia que debe recorrer la mano hasta encontrarse con ella. Lo mismo ocurre con el resto de los controles del vehículo, ya que están emplazados exactamente donde se espera encontrarlos.

Para acceder a la tercera fila, basta con inclinar hacia delante uno de los respaldos laterales de las plazas anteriores, todas ellas independientes. Unos gatillos de fijación mantendrán el asiento sujeto hasta que haya pasado el ocupante. En las banquetas traseras sólo viajarán cómodamente dos niños pequeños, ya que el espacio para las piernas es mínimo. Eso sí, puede aumentarse si los pasajeros de la fila central hacen avanzar sus asientos por encima de las guías sobre las que se han montado.

Entre el equipamiento de serie del Grand Scénic podemos encontrar el ABS con repartidor electrónico de frenada, airbags frontales, laterales y de cortina (estos últimos en las plazas delanteras y traseras), cinturones de seguridad de tres puntos en los siete asientos, climatizador –a partir de la versión Confort- y ruedas de 16 pulgadas (opcionalmente, su medida puede aumentar hasta las 17 pulgadas). Esta dotación puede ampliarse con el sistema de navegación Carminat, un techo practicable eléctrico con una superficie de 1,61 m2 o sistemas de control de estabilidad y tracción. Estos dispositivos harán que aumente el precio base del modelo, que va desde los 17.560 hasta los 23.310 euros.

Resulta evidente que, cuando todas las plazas están ocupadas, el espacio para colocar el equipaje es muy reducido. Concretamente, cuenta con 200 litros de capacidad que, aun así, configuran el maletero del Grand Scénic –asegura Renault- como el más grande de su clase. Cuando la tercera fila de asientos se abate, el volumen de carga varía desde los 550 litros (con las banquetas de la segunda fila en su posición más retrasada) hasta los 605 litros. Si estas plazas también se recogen, tendremos a nuestra disposición 1.920 litros –y la nada despreciable cantidad de 2.240 litros si se retiran-. Cuando necesitemos transportar objetos largos, podremos abatir el respaldo del asiento del pasajero: obtendremos un espacio en el que llevaremos bultos de hasta 2,75 metros. El acceso al maletero está facilitado por una luneta trasera practicable.

En Renault están decididos a conseguir que su modelo Mégane sea, de nuevo, el más vendido en España en 2004. Para ello, no han dudado a la hora de lanzar nuevas versiones que abarquen el mayor abanico posible de potenciales clientes. El último grupo en el que se han fijado son las familias numerosas, que ya tienen a su disposición un Scénic (que adopta el adjetivo “Grand”) con siete plazas. Además, este vehículo permite a la marca convertirse en el primer fabricante capaz de ofrecer dos configuraciones diferentes en el segmento de los monovolúmenes compactos.

Además de las medidas del modelo, la configuración de siete asientos ha obligado a modificar varios de los elementos que aparecen en el habitáculo del Scénic. Así, los asientos laterales de la segunda fila no pueden moverse hacia el centro, escondiendo la plaza situada en el medio. Tampoco dispone de cajones bajo estas banquetas, ya que este espacio se ha empleado para albergar los pies de los pasajeros de la tercera fila. Sin embargo, el Grand Scénic no pierde su capacidad para guardar los objetos pequeños en el habitáculo. Las múltiples guanteras dispuestas en el interior (además de las habituales en las puertas y en el salpicadero, existe una bajo la cuarta ventanilla trasera izquierda y otras dos tras los pasos de rueda) habilitan un volumen de 104 litros, 13 más que en el Scénic.

<

p> La tercera fila de asientos también ha obligado a montar las banquetas de la zona central sobre raíles.

<

p> Por último, el Grand Scénic incorpora en su equipamiento de serie un kit de reparación de pinchazos en el que se incluye un compresor. Opcionalmente, puede solicitarse una rueda de repuesto con medidas 175/70 en llanta de 16 pulgadas que se situará bajo el piso del maletero. Su precio es de 150 euros.

Para albergar los dos asientos extra y su ingenioso sistema de escamoteo (no hace falta montarlos y desmontarlos, se pueden esconder), el Scénic se ha estirado 23 centímetros, hasta alcanzar los 4,49 metros. No bastaba con alargar la parte trasera de la carrocería, lo que hubiera comprometido la estabilidad del modelo, por lo que se ha incrementado en 5 centímetros la distancia entre ejes; esto compensa los 18 centímetros que sobresale el voladizo posterior.

El resto del habitáculo permanece invariable, ofreciendo una cómoda postura de conducción en la que destaca la visibilidad de la que se disfruta. Un parabrisas de 1,40 m2 y unos grandes retrovisores exteriores garantizan la correcta percepción de todo lo que ocurre a nuestro alrededor.

En ese espacio extra es donde se han colocado los dos asientos individuales de la tercera fila, que se pliegan sobre el piso, dejando un espacio de carga completamente plano. La operación de esconder o mostrar las banquetas se realiza de manera sencilla, pues sólo hay que tirar de una palanca y, en un movimiento, tendremos 5, 6 ó 7 plazas. Esta tarea puede llevarse a cabo con una sola mano, aunque resulta algo engorroso sujetar la indomable moqueta que cubre el hueco para los asientos y abatir éstos -o desplegarlos- con la otra mano.

La altura del puesto de conducción ha “obligado” a situar la palanca de cambios en la parte baja de la consola central. Así, su accionamiento es mucho más cómodo y rápido, debido a la menor distancia que debe recorrer la mano hasta encontrarse con ella. Lo mismo ocurre con el resto de los controles del vehículo, ya que están emplazados exactamente donde se espera encontrarlos.

Entre el equipamiento de serie del Grand Scénic podemos encontrar el ABS con repartidor electrónico de frenada, airbags frontales, laterales y de cortina (estos últimos en las plazas delanteras y traseras), cinturones de seguridad de tres puntos en los siete asientos, climatizador –a partir de la versión Confort- y ruedas de 16 pulgadas (opcionalmente, su medida puede aumentar hasta las 17 pulgadas). Esta dotación puede ampliarse con el sistema de navegación Carminat, un techo practicable eléctrico con una superficie de 1,61 m2 o sistemas de control de estabilidad y tracción. Estos dispositivos harán que aumente el precio base del modelo, que va desde los 17.560 hasta los 23.310 euros.

Para acceder a la tercera fila, basta con inclinar hacia delante uno de los respaldos laterales de las plazas anteriores, todas ellas independientes. Unos gatillos de fijación mantendrán el asiento sujeto hasta que haya pasado el ocupante. En las banquetas traseras sólo viajarán cómodamente dos niños pequeños, ya que el espacio para las piernas es mínimo. Eso sí, puede aumentarse si los pasajeros de la fila central hacen avanzar sus asientos por encima de las guías sobre las que se han montado.

En Renault están decididos a conseguir que su modelo Mégane sea, de nuevo, el más vendido en España en 2004. Para ello, no han dudado a la hora de lanzar nuevas versiones que abarquen el mayor abanico posible de potenciales clientes. El último grupo en el que se han fijado son las familias numerosas, que ya tienen a su disposición un Scénic (que adopta el adjetivo “Grand”) con siete plazas. Además, este vehículo permite a la marca convertirse en el primer fabricante capaz de ofrecer dos configuraciones diferentes en el segmento de los monovolúmenes compactos.

Resulta evidente que, cuando todas las plazas están ocupadas, el espacio para colocar el equipaje es muy reducido. Concretamente, cuenta con 200 litros de capacidad que, aun así, configuran el maletero del Grand Scénic –asegura Renault- como el más grande de su clase. Cuando la tercera fila de asientos se abate, el volumen de carga varía desde los 550 litros (con las banquetas de la segunda fila en su posición más retrasada) hasta los 605 litros. Si estas plazas también se recogen, tendremos a nuestra disposición 1.920 litros –y la nada despreciable cantidad de 2.240 litros si se retiran-. Cuando necesitemos transportar objetos largos, podremos abatir el respaldo del asiento del pasajero: obtendremos un espacio en el que llevaremos bultos de hasta 2,75 metros. El acceso al maletero está facilitado por una luneta trasera practicable.

Para albergar los dos asientos extra y su ingenioso sistema de escamoteo (no hace falta montarlos y desmontarlos, se pueden esconder), el Scénic se ha estirado 23 centímetros, hasta alcanzar los 4,49 metros. No bastaba con alargar la parte trasera de la carrocería, lo que hubiera comprometido la estabilidad del modelo, por lo que se ha incrementado en 5 centímetros la distancia entre ejes; esto compensa los 18 centímetros que sobresale el voladizo posterior.

Además de las medidas del modelo, la configuración de siete asientos ha obligado a modificar varios de los elementos que aparecen en el habitáculo del Scénic. Así, los asientos laterales de la segunda fila no pueden moverse hacia el centro, escondiendo la plaza situada en el medio. Tampoco dispone de cajones bajo estas banquetas, ya que este espacio se ha empleado para albergar los pies de los pasajeros de la tercera fila. Sin embargo, el Grand Scénic no pierde su capacidad para guardar los objetos pequeños en el habitáculo. Las múltiples guanteras dispuestas en el interior (además de las habituales en las puertas y en el salpicadero, existe una bajo la cuarta ventanilla trasera izquierda y otras dos tras los pasos de rueda) habilitan un volumen de 104 litros, 13 más que en el Scénic.

<

p> La tercera fila de asientos también ha obligado a montar las banquetas de la zona central sobre raíles.

<

p> Por último, el Grand Scénic incorpora en su equipamiento de serie un kit de reparación de pinchazos en el que se incluye un compresor. Opcionalmente, puede solicitarse una rueda de repuesto con medidas 175/70 en llanta de 16 pulgadas que se situará bajo el piso del maletero. Su precio es de 150 euros.

En ese espacio extra es donde se han colocado los dos asientos individuales de la tercera fila, que se pliegan sobre el piso, dejando un espacio de carga completamente plano. La operación de esconder o mostrar las banquetas se realiza de manera sencilla, pues sólo hay que tirar de una palanca y, en un movimiento, tendremos 5, 6 ó 7 plazas. Esta tarea puede llevarse a cabo con una sola mano, aunque resulta algo engorroso sujetar la indomable moqueta que cubre el hueco para los asientos y abatir éstos -o desplegarlos- con la otra mano.

El resto del habitáculo permanece invariable, ofreciendo una cómoda postura de conducción en la que destaca la visibilidad de la que se disfruta. Un parabrisas de 1,40 m2 y unos grandes retrovisores exteriores garantizan la correcta percepción de todo lo que ocurre a nuestro alrededor.

La altura del puesto de conducción ha “obligado” a situar la palanca de cambios en la parte baja de la consola central. Así, su accionamiento es mucho más cómodo y rápido, debido a la menor distancia que debe recorrer la mano hasta encontrarse con ella. Lo mismo ocurre con el resto de los controles del vehículo, ya que están emplazados exactamente donde se espera encontrarlos.

Para acceder a la tercera fila, basta con inclinar hacia delante uno de los respaldos laterales de las plazas anteriores, todas ellas independientes. Unos gatillos de fijación mantendrán el asiento sujeto hasta que haya pasado el ocupante. En las banquetas traseras sólo viajarán cómodamente dos niños pequeños, ya que el espacio para las piernas es mínimo. Eso sí, puede aumentarse si los pasajeros de la fila central hacen avanzar sus asientos por encima de las guías sobre las que se han montado.

Entre el equipamiento de serie del Grand Scénic podemos encontrar el ABS con repartidor electrónico de frenada, airbags frontales, laterales y de cortina (estos últimos en las plazas delanteras y traseras), cinturones de seguridad de tres puntos en los siete asientos, climatizador –a partir de la versión Confort- y ruedas de 16 pulgadas (opcionalmente, su medida puede aumentar hasta las 17 pulgadas). Esta dotación puede ampliarse con el sistema de navegación Carminat, un techo practicable eléctrico con una superficie de 1,61 m2 o sistemas de control de estabilidad y tracción. Estos dispositivos harán que aumente el precio base del modelo, que va desde los 17.560 hasta los 23.310 euros.

Resulta evidente que, cuando todas las plazas están ocupadas, el espacio para colocar el equipaje es muy reducido. Concretamente, cuenta con 200 litros de capacidad que, aun así, configuran el maletero del Grand Scénic –asegura Renault- como el más grande de su clase. Cuando la tercera fila de asientos se abate, el volumen de carga varía desde los 550 litros (con las banquetas de la segunda fila en su posición más retrasada) hasta los 605 litros. Si estas plazas también se recogen, tendremos a nuestra disposición 1.920 litros –y la nada despreciable cantidad de 2.240 litros si se retiran-. Cuando necesitemos transportar objetos largos, podremos abatir el respaldo del asiento del pasajero: obtendremos un espacio en el que llevaremos bultos de hasta 2,75 metros. El acceso al maletero está facilitado por una luneta trasera practicable.

En Renault están decididos a conseguir que su modelo Mégane sea, de nuevo, el más vendido en España en 2004. Para ello, no han dudado a la hora de lanzar nuevas versiones que abarquen el mayor abanico posible de potenciales clientes. El último grupo en el que se han fijado son las familias numerosas, que ya tienen a su disposición un Scénic (que adopta el adjetivo “Grand”) con siete plazas. Además, este vehículo permite a la marca convertirse en el primer fabricante capaz de ofrecer dos configuraciones diferentes en el segmento de los monovolúmenes compactos.

Además de las medidas del modelo, la configuración de siete asientos ha obligado a modificar varios de los elementos que aparecen en el habitáculo del Scénic. Así, los asientos laterales de la segunda fila no pueden moverse hacia el centro, escondiendo la plaza situada en el medio. Tampoco dispone de cajones bajo estas banquetas, ya que este espacio se ha empleado para albergar los pies de los pasajeros de la tercera fila. Sin embargo, el Grand Scénic no pierde su capacidad para guardar los objetos pequeños en el habitáculo. Las múltiples guanteras dispuestas en el interior (además de las habituales en las puertas y en el salpicadero, existe una bajo la cuarta ventanilla trasera izquierda y otras dos tras los pasos de rueda) habilitan un volumen de 104 litros, 13 más que en el Scénic.

<

p> La tercera fila de asientos también ha obligado a montar las banquetas de la zona central sobre raíles.

<

p> Por último, el Grand Scénic incorpora en su equipamiento de serie un kit de reparación de pinchazos en el que se incluye un compresor. Opcionalmente, puede solicitarse una rueda de repuesto con medidas 175/70 en llanta de 16 pulgadas que se situará bajo el piso del maletero. Su precio es de 150 euros.

Para albergar los dos asientos extra y su ingenioso sistema de escamoteo (no hace falta montarlos y desmontarlos, se pueden esconder), el Scénic se ha estirado 23 centímetros, hasta alcanzar los 4,49 metros. No bastaba con alargar la parte trasera de la carrocería, lo que hubiera comprometido la estabilidad del modelo, por lo que se ha incrementado en 5 centímetros la distancia entre ejes; esto compensa los 18 centímetros que sobresale el voladizo posterior.

El resto del habitáculo permanece invariable, ofreciendo una cómoda postura de conducción en la que destaca la visibilidad de la que se disfruta. Un parabrisas de 1,40 m2 y unos grandes retrovisores exteriores garantizan la correcta percepción de todo lo que ocurre a nuestro alrededor.

En ese espacio extra es donde se han colocado los dos asientos individuales de la tercera fila, que se pliegan sobre el piso, dejando un espacio de carga completamente plano. La operación de esconder o mostrar las banquetas se realiza de manera sencilla, pues sólo hay que tirar de una palanca y, en un movimiento, tendremos 5, 6 ó 7 plazas. Esta tarea puede llevarse a cabo con una sola mano, aunque resulta algo engorroso sujetar la indomable moqueta que cubre el hueco para los asientos y abatir éstos -o desplegarlos- con la otra mano.

La altura del puesto de conducción ha “obligado” a situar la palanca de cambios en la parte baja de la consola central. Así, su accionamiento es mucho más cómodo y rápido, debido a la menor distancia que debe recorrer la mano hasta encontrarse con ella. Lo mismo ocurre con el resto de los controles del vehículo, ya que están emplazados exactamente donde se espera encontrarlos.

Entre el equipamiento de serie del Grand Scénic podemos encontrar el ABS con repartidor electrónico de frenada, airbags frontales, laterales y de cortina (estos últimos en las plazas delanteras y traseras), cinturones de seguridad de tres puntos en los siete asientos, climatizador –a partir de la versión Confort- y ruedas de 16 pulgadas (opcionalmente, su medida puede aumentar hasta las 17 pulgadas). Esta dotación puede ampliarse con el sistema de navegación Carminat, un techo practicable eléctrico con una superficie de 1,61 m2 o sistemas de control de estabilidad y tracción. Estos dispositivos harán que aumente el precio base del modelo, que va desde los 17.560 hasta los 23.310 euros.

Para acceder a la tercera fila, basta con inclinar hacia delante uno de los respaldos laterales de las plazas anteriores, todas ellas independientes. Unos gatillos de fijación mantendrán el asiento sujeto hasta que haya pasado el ocupante. En las banquetas traseras sólo viajarán cómodamente dos niños pequeños, ya que el espacio para las piernas es mínimo. Eso sí, puede aumentarse si los pasajeros de la fila central hacen avanzar sus asientos por encima de las guías sobre las que se han montado.

En Renault están decididos a conseguir que su modelo Mégane sea, de nuevo, el más vendido en España en 2004. Para ello, no han dudado a la hora de lanzar nuevas versiones que abarquen el mayor abanico posible de potenciales clientes. El último grupo en el que se han fijado son las familias numerosas, que ya tienen a su disposición un Scénic (que adopta el adjetivo “Grand”) con siete plazas. Además, este vehículo permite a la marca convertirse en el primer fabricante capaz de ofrecer dos configuraciones diferentes en el segmento de los monovolúmenes compactos.

Resulta evidente que, cuando todas las plazas están ocupadas, el espacio para colocar el equipaje es muy reducido. Concretamente, cuenta con 200 litros de capacidad que, aun así, configuran el maletero del Grand Scénic –asegura Renault- como el más grande de su clase. Cuando la tercera fila de asientos se abate, el volumen de carga varía desde los 550 litros (con las banquetas de la segunda fila en su posición más retrasada) hasta los 605 litros. Si estas plazas también se recogen, tendremos a nuestra disposición 1.920 litros –y la nada despreciable cantidad de 2.240 litros si se retiran-. Cuando necesitemos transportar objetos largos, podremos abatir el respaldo del asiento del pasajero: obtendremos un espacio en el que llevaremos bultos de hasta 2,75 metros. El acceso al maletero está facilitado por una luneta trasera practicable.

Para albergar los dos asientos extra y su ingenioso sistema de escamoteo (no hace falta montarlos y desmontarlos, se pueden esconder), el Scénic se ha estirado 23 centímetros, hasta alcanzar los 4,49 metros. No bastaba con alargar la parte trasera de la carrocería, lo que hubiera comprometido la estabilidad del modelo, por lo que se ha incrementado en 5 centímetros la distancia entre ejes; esto compensa los 18 centímetros que sobresale el voladizo posterior.

Además de las medidas del modelo, la configuración de siete asientos ha obligado a modificar varios de los elementos que aparecen en el habitáculo del Scénic. Así, los asientos laterales de la segunda fila no pueden moverse hacia el centro, escondiendo la plaza situada en el medio. Tampoco dispone de cajones bajo estas banquetas, ya que este espacio se ha empleado para albergar los pies de los pasajeros de la tercera fila. Sin embargo, el Grand Scénic no pierde su capacidad para guardar los objetos pequeños en el habitáculo. Las múltiples guanteras dispuestas en el interior (además de las habituales en las puertas y en el salpicadero, existe una bajo la cuarta ventanilla trasera izquierda y otras dos tras los pasos de rueda) habilitan un volumen de 104 litros, 13 más que en el Scénic.

<

p> La tercera fila de asientos también ha obligado a montar las banquetas de la zona central sobre raíles.

<

p> Por último, el Grand Scénic incorpora en su equipamiento de serie un kit de reparación de pinchazos en el que se incluye un compresor. Opcionalmente, puede solicitarse una rueda de repuesto con medidas 175/70 en llanta de 16 pulgadas que se situará bajo el piso del maletero. Su precio es de 150 euros.

En ese espacio extra es donde se han colocado los dos asientos individuales de la tercera fila, que se pliegan sobre el piso, dejando un espacio de carga completamente plano. La operación de esconder o mostrar las banquetas se realiza de manera sencilla, pues sólo hay que tirar de una palanca y, en un movimiento, tendremos 5, 6 ó 7 plazas. Esta tarea puede llevarse a cabo con una sola mano, aunque resulta algo engorroso sujetar la indomable moqueta que cubre el hueco para los asientos y abatir éstos -o desplegarlos- con la otra mano.

El resto del habitáculo permanece invariable, ofreciendo una cómoda postura de conducción en la que destaca la visibilidad de la que se disfruta. Un parabrisas de 1,40 m2 y unos grandes retrovisores exteriores garantizan la correcta percepción de todo lo que ocurre a nuestro alrededor.

La altura del puesto de conducción ha “obligado” a situar la palanca de cambios en la parte baja de la consola central. Así, su accionamiento es mucho más cómodo y rápido, debido a la menor distancia que debe recorrer la mano hasta encontrarse con ella. Lo mismo ocurre con el resto de los controles del vehículo, ya que están emplazados exactamente donde se espera encontrarlos.

Para acceder a la tercera fila, basta con inclinar hacia delante uno de los respaldos laterales de las plazas anteriores, todas ellas independientes. Unos gatillos de fijación mantendrán el asiento sujeto hasta que haya pasado el ocupante. En las banquetas traseras sólo viajarán cómodamente dos niños pequeños, ya que el espacio para las piernas es mínimo. Eso sí, puede aumentarse si los pasajeros de la fila central hacen avanzar sus asientos por encima de las guías sobre las que se han montado.

Entre el equipamiento de serie del Grand Scénic podemos encontrar el ABS con repartidor electrónico de frenada, airbags frontales, laterales y de cortina (estos últimos en las plazas delanteras y traseras), cinturones de seguridad de tres puntos en los siete asientos, climatizador –a partir de la versión Confort- y ruedas de 16 pulgadas (opcionalmente, su medida puede aumentar hasta las 17 pulgadas). Esta dotación puede ampliarse con el sistema de navegación Carminat, un techo practicable eléctrico con una superficie de 1,61 m2 o sistemas de control de estabilidad y tracción. Estos dispositivos harán que aumente el precio base del modelo, que va desde los 17.560 hasta los 23.310 euros.

Resulta evidente que, cuando todas las plazas están ocupadas, el espacio para colocar el equipaje es muy reducido. Concretamente, cuenta con 200 litros de capacidad que, aun así, configuran el maletero del Grand Scénic –asegura Renault- como el más grande de su clase. Cuando la tercera fila de asientos se abate, el volumen de carga varía desde los 550 litros (con las banquetas de la segunda fila en su posición más retrasada) hasta los 605 litros. Si estas plazas también se recogen, tendremos a nuestra disposición 1.920 litros –y la nada despreciable cantidad de 2.240 litros si se retiran-. Cuando necesitemos transportar objetos largos, podremos abatir el respaldo del asiento del pasajero: obtendremos un espacio en el que llevaremos bultos de hasta 2,75 metros. El acceso al maletero está facilitado por una luneta trasera practicable.

En Renault están decididos a conseguir que su modelo Mégane sea, de nuevo, el más vendido en España en 2004. Para ello, no han dudado a la hora de lanzar nuevas versiones que abarquen el mayor abanico posible de potenciales clientes. El último grupo en el que se han fijado son las familias numerosas, que ya tienen a su disposición un Scénic (que adopta el adjetivo “Grand”) con siete plazas. Además, este vehículo permite a la marca convertirse en el primer fabricante capaz de ofrecer dos configuraciones diferentes en el segmento de los monovolúmenes compactos.

Además de las medidas del modelo, la configuración de siete asientos ha obligado a modificar varios de los elementos que aparecen en el habitáculo del Scénic. Así, los asientos laterales de la segunda fila no pueden moverse hacia el centro, escondiendo la plaza situada en el medio. Tampoco dispone de cajones bajo estas banquetas, ya que este espacio se ha empleado para albergar los pies de los pasajeros de la tercera fila. Sin embargo, el Grand Scénic no pierde su capacidad para guardar los objetos pequeños en el habitáculo. Las múltiples guanteras dispuestas en el interior (además de las habituales en las puertas y en el salpicadero, existe una bajo la cuarta ventanilla trasera izquierda y otras dos tras los pasos de rueda) habilitan un volumen de 104 litros, 13 más que en el Scénic.

<

p> La tercera fila de asientos también ha obligado a montar las banquetas de la zona central sobre raíles.

<

p> Por último, el Grand Scénic incorpora en su equipamiento de serie un kit de reparación de pinchazos en el que se incluye un compresor. Opcionalmente, puede solicitarse una rueda de repuesto con medidas 175/70 en llanta de 16 pulgadas que se situará bajo el piso del maletero. Su precio es de 150 euros.

Para albergar los dos asientos extra y su ingenioso sistema de escamoteo (no hace falta montarlos y desmontarlos, se pueden esconder), el Scénic se ha estirado 23 centímetros, hasta alcanzar los 4,49 metros. No bastaba con alargar la parte trasera de la carrocería, lo que hubiera comprometido la estabilidad del modelo, por lo que se ha incrementado en 5 centímetros la distancia entre ejes; esto compensa los 18 centímetros que sobresale el voladizo posterior.

El resto del habitáculo permanece invariable, ofreciendo una cómoda postura de conducción en la que destaca la visibilidad de la que se disfruta. Un parabrisas de 1,40 m2 y unos grandes retrovisores exteriores garantizan la correcta percepción de todo lo que ocurre a nuestro alrededor.

En ese espacio extra es donde se han colocado los dos asientos individuales de la tercera fila, que se pliegan sobre el piso, dejando un espacio de carga completamente plano. La operación de esconder o mostrar las banquetas se realiza de manera sencilla, pues sólo hay que tirar de una palanca y, en un movimiento, tendremos 5, 6 ó 7 plazas. Esta tarea puede llevarse a cabo con una sola mano, aunque resulta algo engorroso sujetar la indomable moqueta que cubre el hueco para los asientos y abatir éstos -o desplegarlos- con la otra mano.

La altura del puesto de conducción ha “obligado” a situar la palanca de cambios en la parte baja de la consola central. Así, su accionamiento es mucho más cómodo y rápido, debido a la menor distancia que debe recorrer la mano hasta encontrarse con ella. Lo mismo ocurre con el resto de los controles del vehículo, ya que están emplazados exactamente donde se espera encontrarlos.

Entre el equipamiento de serie del Grand Scénic podemos encontrar el ABS con repartidor electrónico de frenada, airbags frontales, laterales y de cortina (estos últimos en las plazas delanteras y traseras), cinturones de seguridad de tres puntos en los siete asientos, climatizador –a partir de la versión Confort- y ruedas de 16 pulgadas (opcionalmente, su medida puede aumentar hasta las 17 pulgadas). Esta dotación puede ampliarse con el sistema de navegación Carminat, un techo practicable eléctrico con una superficie de 1,61 m2 o sistemas de control de estabilidad y tracción. Estos dispositivos harán que aumente el precio base del modelo, que va desde los 17.560 hasta los 23.310 euros.

Para acceder a la tercera fila, basta con inclinar hacia delante uno de los respaldos laterales de las plazas anteriores, todas ellas independientes. Unos gatillos de fijación mantendrán el asiento sujeto hasta que haya pasado el ocupante. En las banquetas traseras sólo viajarán cómodamente dos niños pequeños, ya que el espacio para las piernas es mínimo. Eso sí, puede aumentarse si los pasajeros de la fila central hacen avanzar sus asientos por encima de las guías sobre las que se han montado.

En Renault están decididos a conseguir que su modelo Mégane sea, de nuevo, el más vendido en España en 2004. Para ello, no han dudado a la hora de lanzar nuevas versiones que abarquen el mayor abanico posible de potenciales clientes. El último grupo en el que se han fijado son las familias numerosas, que ya tienen a su disposición un Scénic (que adopta el adjetivo “Grand”) con siete plazas. Además, este vehículo permite a la marca convertirse en el primer fabricante capaz de ofrecer dos configuraciones diferentes en el segmento de los monovolúmenes compactos.

Resulta evidente que, cuando todas las plazas están ocupadas, el espacio para colocar el equipaje es muy reducido. Concretamente, cuenta con 200 litros de capacidad que, aun así, configuran el maletero del Grand Scénic –asegura Renault- como el más grande de su clase. Cuando la tercera fila de asientos se abate, el volumen de carga varía desde los 550 litros (con las banquetas de la segunda fila en su posición más retrasada) hasta los 605 litros. Si estas plazas también se recogen, tendremos a nuestra disposición 1.920 litros –y la nada despreciable cantidad de 2.240 litros si se retiran-. Cuando necesitemos transportar objetos largos, podremos abatir el respaldo del asiento del pasajero: obtendremos un espacio en el que llevaremos bultos de hasta 2,75 metros. El acceso al maletero está facilitado por una luneta trasera practicable.

Para albergar los dos asientos extra y su ingenioso sistema de escamoteo (no hace falta montarlos y desmontarlos, se pueden esconder), el Scénic se ha estirado 23 centímetros, hasta alcanzar los 4,49 metros. No bastaba con alargar la parte trasera de la carrocería, lo que hubiera comprometido la estabilidad del modelo, por lo que se ha incrementado en 5 centímetros la distancia entre ejes; esto compensa los 18 centímetros que sobresale el voladizo posterior.

Además de las medidas del modelo, la configuración de siete asientos ha obligado a modificar varios de los elementos que aparecen en el habitáculo del Scénic. Así, los asientos laterales de la segunda fila no pueden moverse hacia el centro, escondiendo la plaza situada en el medio. Tampoco dispone de cajones bajo estas banquetas, ya que este espacio se ha empleado para albergar los pies de los pasajeros de la tercera fila. Sin embargo, el Grand Scénic no pierde su capacidad para guardar los objetos pequeños en el habitáculo. Las múltiples guanteras dispuestas en el interior (además de las habituales en las puertas y en el salpicadero, existe una bajo la cuarta ventanilla trasera izquierda y otras dos tras los pasos de rueda) habilitan un volumen de 104 litros, 13 más que en el Scénic.

<

p> La tercera fila de asientos también ha obligado a montar las banquetas de la zona central sobre raíles.

<

p> Por último, el Grand Scénic incorpora en su equipamiento de serie un kit de reparación de pinchazos en el que se incluye un compresor. Opcionalmente, puede solicitarse una rueda de repuesto con medidas 175/70 en llanta de 16 pulgadas que se situará bajo el piso del maletero. Su precio es de 150 euros.

En ese espacio extra es donde se han colocado los dos asientos individuales de la tercera fila, que se pliegan sobre el piso, dejando un espacio de carga completamente plano. La operación de esconder o mostrar las banquetas se realiza de manera sencilla, pues sólo hay que tirar de una palanca y, en un movimiento, tendremos 5, 6 ó 7 plazas. Esta tarea puede llevarse a cabo con una sola mano, aunque resulta algo engorroso sujetar la indomable moqueta que cubre el hueco para los asientos y abatir éstos -o desplegarlos- con la otra mano.

El resto del habitáculo permanece invariable, ofreciendo una cómoda postura de conducción en la que destaca la visibilidad de la que se disfruta. Un parabrisas de 1,40 m2 y unos grandes retrovisores exteriores garantizan la correcta percepción de todo lo que ocurre a nuestro alrededor.

La altura del puesto de conducción ha “obligado” a situar la palanca de cambios en la parte baja de la consola central. Así, su accionamiento es mucho más cómodo y rápido, debido a la menor distancia que debe recorrer la mano hasta encontrarse con ella. Lo mismo ocurre con el resto de los controles del vehículo, ya que están emplazados exactamente donde se espera encontrarlos.

Para acceder a la tercera fila, basta con inclinar hacia delante uno de los respaldos laterales de las plazas anteriores, todas ellas independientes. Unos gatillos de fijación mantendrán el asiento sujeto hasta que haya pasado el ocupante. En las banquetas traseras sólo viajarán cómodamente dos niños pequeños, ya que el espacio para las piernas es mínimo. Eso sí, puede aumentarse si los pasajeros de la fila central hacen avanzar sus asientos por encima de las guías sobre las que se han montado.

Entre el equipamiento de serie del Grand Scénic podemos encontrar el ABS con repartidor electrónico de frenada, airbags frontales, laterales y de cortina (estos últimos en las plazas delanteras y traseras), cinturones de seguridad de tres puntos en los siete asientos, climatizador –a partir de la versión Confort- y ruedas de 16 pulgadas (opcionalmente, su medida puede aumentar hasta las 17 pulgadas). Esta dotación puede ampliarse con el sistema de navegación Carminat, un techo practicable eléctrico con una superficie de 1,61 m2 o sistemas de control de estabilidad y tracción. Estos dispositivos harán que aumente el precio base del modelo, que va desde los 17.560 hasta los 23.310 euros.

Resulta evidente que, cuando todas las plazas están ocupadas, el espacio para colocar el equipaje es muy reducido. Concretamente, cuenta con 200 litros de capacidad que, aun así, configuran el maletero del Grand Scénic –asegura Renault- como el más grande de su clase. Cuando la tercera fila de asientos se abate, el volumen de carga varía desde los 550 litros (con las banquetas de la segunda fila en su posición más retrasada) hasta los 605 litros. Si estas plazas también se recogen, tendremos a nuestra disposición 1.920 litros –y la nada despreciable cantidad de 2.240 litros si se retiran-. Cuando necesitemos transportar objetos largos, podremos abatir el respaldo del asiento del pasajero: obtendremos un espacio en el que llevaremos bultos de hasta 2,75 metros. El acceso al maletero está facilitado por una luneta trasera practicable.

En Renault están decididos a conseguir que su modelo Mégane sea, de nuevo, el más vendido en España en 2004. Para ello, no han dudado a la hora de lanzar nuevas versiones que abarquen el mayor abanico posible de potenciales clientes. El último grupo en el que se han fijado son las familias numerosas, que ya tienen a su disposición un Scénic (que adopta el adjetivo “Grand”) con siete plazas. Además, este vehículo permite a la marca convertirse en el primer fabricante capaz de ofrecer dos configuraciones diferentes en el segmento de los monovolúmenes compactos.

Además de las medidas del modelo, la configuración de siete asientos ha obligado a modificar varios de los elementos que aparecen en el habitáculo del Scénic. Así, los asientos laterales de la segunda fila no pueden moverse hacia el centro, escondiendo la plaza situada en el medio. Tampoco dispone de cajones bajo estas banquetas, ya que este espacio se ha empleado para albergar los pies de los pasajeros de la tercera fila. Sin embargo, el Grand Scénic no pierde su capacidad para guardar los objetos pequeños en el habitáculo. Las múltiples guanteras dispuestas en el interior (además de las habituales en las puertas y en el salpicadero, existe una bajo la cuarta ventanilla trasera izquierda y otras dos tras los pasos de rueda) habilitan un volumen de 104 litros, 13 más que en el Scénic.

<

p> La tercera fila de asientos también ha obligado a montar las banquetas de la zona central sobre raíles.

<

p> Por último, el Grand Scénic incorpora en su equipamiento de serie un kit de reparación de pinchazos en el que se incluye un compresor. Opcionalmente, puede solicitarse una rueda de repuesto con medidas 175/70 en llanta de 16 pulgadas que se situará bajo el piso del maletero. Su precio es de 150 euros.

Para albergar los dos asientos extra y su ingenioso sistema de escamoteo (no hace falta montarlos y desmontarlos, se pueden esconder), el Scénic se ha estirado 23 centímetros, hasta alcanzar los 4,49 metros. No bastaba con alargar la parte trasera de la carrocería, lo que hubiera comprometido la estabilidad del modelo, por lo que se ha incrementado en 5 centímetros la distancia entre ejes; esto compensa los 18 centímetros que sobresale el voladizo posterior.

El resto del habitáculo permanece invariable, ofreciendo una cómoda postura de conducción en la que destaca la visibilidad de la que se disfruta. Un parabrisas de 1,40 m2 y unos grandes retrovisores exteriores garantizan la correcta percepción de todo lo que ocurre a nuestro alrededor.

En ese espacio extra es donde se han colocado los dos asientos individuales de la tercera fila, que se pliegan sobre el piso, dejando un espacio de carga completamente plano. La operación de esconder o mostrar las banquetas se realiza de manera sencilla, pues sólo hay que tirar de una palanca y, en un movimiento, tendremos 5, 6 ó 7 plazas. Esta tarea puede llevarse a cabo con una sola mano, aunque resulta algo engorroso sujetar la indomable moqueta que cubre el hueco para los asientos y abatir éstos -o desplegarlos- con la otra mano.

La altura del puesto de conducción ha “obligado” a situar la palanca de cambios en la parte baja de la consola central. Así, su accionamiento es mucho más cómodo y rápido, debido a la menor distancia que debe recorrer la mano hasta encontrarse con ella. Lo mismo ocurre con el resto de los controles del vehículo, ya que están emplazados exactamente donde se espera encontrarlos.

Entre el equipamiento de serie del Grand Scénic podemos encontrar el ABS con repartidor electrónico de frenada, airbags frontales, laterales y de cortina (estos últimos en las plazas delanteras y traseras), cinturones de seguridad de tres puntos en los siete asientos, climatizador –a partir de la versión Confort- y ruedas de 16 pulgadas (opcionalmente, su medida puede aumentar hasta las 17 pulgadas). Esta dotación puede ampliarse con el sistema de navegación Carminat, un techo practicable eléctrico con una superficie de 1,61 m2 o sistemas de control de estabilidad y tracción. Estos dispositivos harán que aumente el precio base del modelo, que va desde los 17.560 hasta los 23.310 euros.

Para acceder a la tercera fila, basta con inclinar hacia delante uno de los respaldos laterales de las plazas anteriores, todas ellas independientes. Unos gatillos de fijación mantendrán el asiento sujeto hasta que haya pasado el ocupante. En las banquetas traseras sólo viajarán cómodamente dos niños pequeños, ya que el espacio para las piernas es mínimo. Eso sí, puede aumentarse si los pasajeros de la fila central hacen avanzar sus asientos por encima de las guías sobre las que se han montado.

En Renault están decididos a conseguir que su modelo Mégane sea, de nuevo, el más vendido en España en 2004. Para ello, no han dudado a la hora de lanzar nuevas versiones que abarquen el mayor abanico posible de potenciales clientes. El último grupo en el que se han fijado son las familias numerosas, que ya tienen a su disposición un Scénic (que adopta el adjetivo “Grand”) con siete plazas. Además, este vehículo permite a la marca convertirse en el primer fabricante capaz de ofrecer dos configuraciones diferentes en el segmento de los monovolúmenes compactos.

Resulta evidente que, cuando todas las plazas están ocupadas, el espacio para colocar el equipaje es muy reducido. Concretamente, cuenta con 200 litros de capacidad que, aun así, configuran el maletero del Grand Scénic –asegura Renault- como el más grande de su clase. Cuando la tercera fila de asientos se abate, el volumen de carga varía desde los 550 litros (con las banquetas de la segunda fila en su posición más retrasada) hasta los 605 litros. Si estas plazas también se recogen, tendremos a nuestra disposición 1.920 litros –y la nada despreciable cantidad de 2.240 litros si se retiran-. Cuando necesitemos transportar objetos largos, podremos abatir el respaldo del asiento del pasajero: obtendremos un espacio en el que llevaremos bultos de hasta 2,75 metros. El acceso al maletero está facilitado por una luneta trasera practicable.

Para albergar los dos asientos extra y su ingenioso sistema de escamoteo (no hace falta montarlos y desmontarlos, se pueden esconder), el Scénic se ha estirado 23 centímetros, hasta alcanzar los 4,49 metros. No bastaba con alargar la parte trasera de la carrocería, lo que hubiera comprometido la estabilidad del modelo, por lo que se ha incrementado en 5 centímetros la distancia entre ejes; esto compensa los 18 centímetros que sobresale el voladizo posterior.

Además de las medidas del modelo, la configuración de siete asientos ha obligado a modificar varios de los elementos que aparecen en el habitáculo del Scénic. Así, los asientos laterales de la segunda fila no pueden moverse hacia el centro, escondiendo la plaza situada en el medio. Tampoco dispone de cajones bajo estas banquetas, ya que este espacio se ha empleado para albergar los pies de los pasajeros de la tercera fila. Sin embargo, el Grand Scénic no pierde su capacidad para guardar los objetos pequeños en el habitáculo. Las múltiples guanteras dispuestas en el interior (además de las habituales en las puertas y en el salpicadero, existe una bajo la cuarta ventanilla trasera izquierda y otras dos tras los pasos de rueda) habilitan un volumen de 104 litros, 13 más que en el Scénic.

<

p> La tercera fila de asientos también ha obligado a montar las banquetas de la zona central sobre raíles.

<

p> Por último, el Grand Scénic incorpora en su equipamiento de serie un kit de reparación de pinchazos en el que se incluye un compresor. Opcionalmente, puede solicitarse una rueda de repuesto con medidas 175/70 en llanta de 16 pulgadas que se situará bajo el piso del maletero. Su precio es de 150 euros.

En ese espacio extra es donde se han colocado los dos asientos individuales de la tercera fila, que se pliegan sobre el piso, dejando un espacio de carga completamente plano. La operación de esconder o mostrar las banquetas se realiza de manera sencilla, pues sólo hay que tirar de una palanca y, en un movimiento, tendremos 5, 6 ó 7 plazas. Esta tarea puede llevarse a cabo con una sola mano, aunque resulta algo engorroso sujetar la indomable moqueta que cubre el hueco para los asientos y abatir éstos -o desplegarlos- con la otra mano.

El resto del habitáculo permanece invariable, ofreciendo una cómoda postura de conducción en la que destaca la visibilidad de la que se disfruta. Un parabrisas de 1,40 m2 y unos grandes retrovisores exteriores garantizan la correcta percepción de todo lo que ocurre a nuestro alrededor.

Galería relacionada

Renault Grand Scenic II

Te recomendamos

No hay mejor manera de conocer un producto que poder probarlo a fondo. Bridgestone y ...

El retrato más personal que encontrarás de mítico piloto Ayrton Senna, con hasta 25 h...

SEAT, Autopista y el Máster en Styling y Diseño de la Universidad Politécnica de Vale...

Range Rover sorprendió a todos con la llegada de su último SUV. El Range Rover Velar ...

Hablar del MINI Countryman Híbrido Enchufable es hablar de un SUV camaleónico, que aú...

Uno de los motivos principales a la hora de comprar un coche de segunda mano es el pr...