Saab Cabrio 9-3 2.0T Aero Sentronic

Por corazón, un motor turbo de 210 CV; por columna vertebral, un chasis privilegiado; por cuerpo, una carrocería alada... ¡Y se metamorfosea! Bello por fuera y por dentro.
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Saab Cabrio 9-3 2.0T Aero Sentronic
Saab Cabrio 9-3 2.0T Aero Sentronic

“Cuatro plazas, cuatro estaciones del año”, aseguran. Saab parece burlarse de los estereotipos que, hasta ahora, arrastraban los descapotables. Su 9-3 Cabrio es un coche inolvidable. Si lo has visto en carretera, seguro que ya lo sabrás.

“¿Es un pájaro? ¿Es un avión?” No, es un Saab. Su frontal recuerda al de un bumerán. Su forma de U parece extenderse por los laterales. Incluso con la capota cerrada llama la atención: sus faldones laterales, su spoiler trasero, sus llantas de aleación de 17 pulgadas (de serie en esta versión Aero)...

Pero, sin duda, los diseñadores afilaron sus lápices para proyectarlo “abierto”: nada interrumpe su perfil. Las barras antivuelco están ocultas; los reposacabezas protectores son retráctiles; ya ni siquiera los pilares de los cinturones estorban su imagen (ahora están integrados en los asientos).

Y todo tiene una finalidad. Saab ha rediseñado completamente este cabrio. Según aseguran, su rigidez torsional se ha triplicado, su parabrisas es capaz de soportar una carga 2,2 veces mayor que el propio peso del automóvil (y éste da en báscula nada menos que 1.700 kilos) y su capota se puede plegar bajo una fuerte ventisca. ¿Será cierto? Según el riguroso examen de EuroNCAP, sí. De hecho, este organismo, que se dedica de forma independiente a hacer crash tests, le ha otorgado hasta cinco estrellas (su máximo galardón).

El secreto está en sus entrañas. Refuerzos integrados; materiales de alta resistencia como el acero de su carrocería, combinados con otros de lo más ligero, como el magnesio de su capota; incluso han elaborado una especie de segundo chasis, un armazón que compensa la ausencia del techo rígido y da unidad a todo el conjunto.

Otros descapotables que hemos podido conducir sufren chasquidos (pequeños crujidos que se notan cuando el firme cambia) y multitud de ruidos. Sin embargo, en el 9-3 Cabrio no padecimos ninguna de estas “dolencias”.

Ahora que se popularizan los techos retráctiles metálicos, Saab presenta una capota de lona al igual que hizo Audi con el Cabrio basado en el A4. Sin embargo, ésta está tecnológicamente tan desarrollada que hace que casi nos olvidemos de dichos techos. Vista desde dentro, podemos asegurar que parece un techo rígido: está tapizada en colores claros (evita la claustrofobia) y las nervaduras quedan completamente camufladas.

Soportó una dura nevada y como si nada. No se filtró el agua en su interior, ni cuando abrimos y cerramos las puertas (aseguran que está cosido de una manera especial para evitarlo). Además, según explica Saab, cuenta con un tejido especial para los asientos –bautizado como Hydroblox- que es repelente al agua.
También nos sorprendió su insonorización: en algunos descapotables se puede escuchar un bufido que nos hace pensar que el techo se está inflando como un globo. En el Saab sólo ruge su turbo.

Además, el conductor no debe hacer absolutamente nada para plegarla. Con tan sólo apretar un botón, ella solita se esconde en el maletero. ¿El tiempo? 20 segundos, el cabrio de Audi tarda casi 9 segundos más (también lo hemos probado) y la versión descapotable de la Serie 3 de BMW se conforma con 5 segundos más.

Sin embargo, esta capota no permite la visibilidad que –por ejemplo- ofrece el citado cabrio de Audi. La luneta de atrás (de cristal, por cierto) es muy pequeña y queda demasiado alejada como para controlar el tráfico por ella. Además, la forma de los retrovisores laterales (muy estrechos y de forma ovoide) tampoco ayudan demasiado.

La capota queda almacenada en un espacio específico dentro del maletero, que permite guardar algún que otro objeto (pocos) cuando vamos a cielo abierto. Es lo que denominan como "CargoSet". Además, si llevamos demasiado equipaje y no hay espacio suficiente para que la capota se pliegue, una señal en el salpicadero nos avisa.
Tecnología muy avanzada, pero todavía no hacen milagros. Donde no hay espacio... Según nuestras mediciones, el maletero presenta 435 litros de capacidad. Si plegamos la capota, se reduce a 275 litros. Si además llevamos en el maletero el cortavientos (opcional), el espacio se reduce al que ocupa una mochila. Eso sí, se trata de la tónica general de estos coches: en realidad, sus rivales presentan incluso peores números que él.

“Cuatro plazas, cuatro estaciones del año”, aseguran. Saab parece burlarse de los estereotipos que, hasta ahora, arrastraban los descapotables. Su 9-3 Cabrio es un coche inolvidable. Si lo has visto en carretera, seguro que ya lo sabrás.

“¿Es un pájaro? ¿Es un avión?” No, es un Saab. Su frontal recuerda al de un bumerán. Su forma de U parece extenderse por los laterales. Incluso con la capota cerrada llama la atención: sus faldones laterales, su spoiler trasero, sus llantas de aleación de 17 pulgadas (de serie en esta versión Aero)...

Pero, sin duda, los diseñadores afilaron sus lápices para proyectarlo “abierto”: nada interrumpe su perfil. Las barras antivuelco están ocultas; los reposacabezas protectores son retráctiles; ya ni siquiera los pilares de los cinturones estorban su imagen (ahora están integrados en los asientos).

Y todo tiene una finalidad. Saab ha rediseñado completamente este cabrio. Según aseguran, su rigidez torsional se ha triplicado, su parabrisas es capaz de soportar una carga 2,2 veces mayor que el propio peso del automóvil (y éste da en báscula nada menos que 1.700 kilos) y su capota se puede plegar bajo una fuerte ventisca. ¿Será cierto? Según el riguroso examen de EuroNCAP, sí. De hecho, este organismo, que se dedica de forma independiente a hacer crash tests, le ha otorgado hasta cinco estrellas (su máximo galardón).

El secreto está en sus entrañas. Refuerzos integrados; materiales de alta resistencia como el acero de su carrocería, combinados con otros de lo más ligero, como el magnesio de su capota; incluso han elaborado una especie de segundo chasis, un armazón que compensa la ausencia del techo rígido y da unidad a todo el conjunto.

Otros descapotables que hemos podido conducir sufren chasquidos (pequeños crujidos que se notan cuando el firme cambia) y multitud de ruidos. Sin embargo, en el 9-3 Cabrio no padecimos ninguna de estas “dolencias”.

Ahora que se popularizan los techos retráctiles metálicos, Saab presenta una capota de lona al igual que hizo Audi con el Cabrio basado en el A4. Sin embargo, ésta está tecnológicamente tan desarrollada que hace que casi nos olvidemos de dichos techos. Vista desde dentro, podemos asegurar que parece un techo rígido: está tapizada en colores claros (evita la claustrofobia) y las nervaduras quedan completamente camufladas.

Soportó una dura nevada y como si nada. No se filtró el agua en su interior, ni cuando abrimos y cerramos las puertas (aseguran que está cosido de una manera especial para evitarlo). Además, según explica Saab, cuenta con un tejido especial para los asientos –bautizado como Hydroblox- que es repelente al agua.
También nos sorprendió su insonorización: en algunos descapotables se puede escuchar un bufido que nos hace pensar que el techo se está inflando como un globo. En el Saab sólo ruge su turbo.

Además, el conductor no debe hacer absolutamente nada para plegarla. Con tan sólo apretar un botón, ella solita se esconde en el maletero. ¿El tiempo? 20 segundos, el cabrio de Audi tarda casi 9 segundos más (también lo hemos probado) y la versión descapotable de la Serie 3 de BMW se conforma con 5 segundos más.

Sin embargo, esta capota no permite la visibilidad que –por ejemplo- ofrece el citado cabrio de Audi. La luneta de atrás (de cristal, por cierto) es muy pequeña y queda demasiado alejada como para controlar el tráfico por ella. Además, la forma de los retrovisores laterales (muy estrechos y de forma ovoide) tampoco ayudan demasiado.

La capota queda almacenada en un espacio específico dentro del maletero, que permite guardar algún que otro objeto (pocos) cuando vamos a cielo abierto. Es lo que denominan como "CargoSet". Además, si llevamos demasiado equipaje y no hay espacio suficiente para que la capota se pliegue, una señal en el salpicadero nos avisa.
Tecnología muy avanzada, pero todavía no hacen milagros. Donde no hay espacio... Según nuestras mediciones, el maletero presenta 435 litros de capacidad. Si plegamos la capota, se reduce a 275 litros. Si además llevamos en el maletero el cortavientos (opcional), el espacio se reduce al que ocupa una mochila. Eso sí, se trata de la tónica general de estos coches: en realidad, sus rivales presentan incluso peores números que él.

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