Opel Vectra Caravan 2.0 Turbo Sport

Ingredientes como el espacio y el comportamiento deportivo no suelen llevarse muy bien. Decimos “no suelen” porque en el caso del Vectra Caravan 2.0T de 175 CV la mezcla es muy buena. Se consigue comodidad, comportamiento dinámico notable y buenas prestaciones. Para terminar de completar el cóctel, su precio no es para nada prohibitivo.
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Opel Vectra Caravan 2.0 Turbo Sport
Opel Vectra Caravan 2.0 Turbo Sport

Aparte de su faceta como familiar, el Vectra Caravan 2.0 Turbo cuenta también con un activo muy preciado: su motor. La berlina alemana cuenta un propulsor turboalimentado que ofrece 175 CV oficiales (cifra casi idéntica a la que hemos obtenido en nuestro banco de pruebas) y un par máximo de 27 mkg a 3.250 rpm. A pesar de ser una mecánica que hace del turbo su principal atractivo, su presencia no se hace molesta: tiene un tacto muy suave. Sube de vueltas de forma contundente sin que notemos en exceso una sobrealimentación brusca.

Esto lo han evitado los ingenieros de Opel a través de un control de la mariposa de gases, que retarda más o menos la apertura en función de la necesidad de potencia que demandemos a través del acelerador. Al mismo tiempo, hace gala de un curva de potencia puntiaguda que nos permite estrujar hasta el final sus 175 CV. Tiene bajos y medios como un Diesel y, encima, algo más.

Frente al clásico motor TDI se muestra más silencioso y ofrece un agrado de conducción superior, ya que es más elástico y suave. Pero su "pero", por llamarlo así, frente a los Diesel más “cañoneros” es que consume más y que no está tan de moda como aquéllos. En cuanto al precio, resulta más atractivo por coste base que su hermano Diesel, el 3.0 V6 CDTI de 177 CV. Nada más y nada menos que casi 3.000 euros más caro es la variante de gasóleo; muchos kilómetros tendremos que recorrer para que nos salgan las cuentas. Incluso, la versión Diesel menos potente, 125 CV, tiene un coste similar al protagonista de nuestra prueba. 50 CV más y superior comodidad al volante decantan de nuevo nuestra elección: nos quedamos con el 2.0 Turbo.

Para rizar el rizo, también podemos compararlo con el resto de motorizaciones de gasolina: el 1.8 de 122 CV, el 2.2 DIG de inyección directa de gasolina y 155 CV y 3.2 V6 de 211. El primero de ellos nos parece que se queda algo justo para la más de tonelada y media del Vectra Caravan, mientras que el propulsor de inyección directa, que hemos probado en el Vectra berlina, nos dejó algo “fríos”, tiene buenas cifras pero ni trasmite ni mejora a anteriores, y fenomenales, motorizaciones de la marca. Finalmente, el 3.2 V6 es un “motorazo”, aunque nos debemos decantar una vez más por el 2.0 Turbo: es más barato, consume menos y tiene unas prestaciones bastante destacadas.

Pocos familiares de su envergadura y con motores gasolina pueden ofrecer cifras tan buenas como una aceleración de 0 a 100 en 9,4 segundos, una velocidad máxima de 222 km/h o unas recuperaciones de, por ejemplo, de 80 a 120 km/h en 4ª en apenas 8 segundos. Este último dato es posible gracias al tacto que nos encontramos en una caja de cambios de seis relaciones bastante cerradas, excepto la sexta, claramente ideada para el ahorro de combustible en desplazamientos largos y a grandes velocidades.

Es en este apartado, en el del consumo de carburante, en el que también nos hemos llevado una grata sorpresa. Los guarismos que nos proporciona Opel son bastante razonables si valoramos el peso y la potencia del motor. Oficialmente consume una media de 9,2 litros, un dato que se ha encargado de confirmar nuestro Centro Técnico, que, incluso, ha logrado mediciones más bajas en el ciclo urbano (casi un litro menos). Hay que señalar además que las variaciones respecto a la versión berlina, a igualdad de propulsores, son de un litro más cada 100 km en todas las mediciones.

Ya sabemos que corre bastante y que no consume en exceso (sus hermanos DTI siguen siendo más ahorrativos en este sentido), pero, ¿qué nos encontramos al analizar su comportamiento? Baste decir que si nos gustaron el Vectra y su “primo” el Signum, ¿cómo nos va a decepcionar el Caravan, que ya de primeras cuenta con una distancia entre ejes 13 centímetros superior? La respuesta es que no lo hace. En su configuración Sport, la única disponible con esta motorización, la altura de la carrocería se ha rebajado y los muelles de la suspensión se han hecho más firmes, evitando cualquier sensación de flotación.

Los grandes desplazamientos los realiza con total aplomo y con una gran estabilidad (unos neumáticos de 215/50 en llanta 17 ayudan). Ésta no se pierde cuando afrontamos terrenos más retorcidos, aunque sí se muestra más "torpón". En este apartado cabe reseñar el buen hacer del control de estabilidad que, aunque no es desconectable, no es demasiado intrusivo y su presencia se hace casi indispensable cuando nos pasemos dando gas en curvas. En ciudad, por el contrario, lo pasa algo peor debido a sus grandes dimensiones.

Las distancias de frenado, logra pararse en 76 metros desde 140 km/h, son bastante buenas teniendo de nuevo en cuenta que hay que parar tonelada y media. En este apartado, las gomas de 215 de sección también prestan una ayuda inestimable.

El interior es muy similar al que adorna al resto de sus hermanos de gama. Nos parece que está bien rematado y la calidad de los plásticos no es un problema. Tampoco lo es el diseño, aunque nos ha parecido demasiado sobrio para un vehículo de su precio y características. En el interior hay dos elementos que no nos terminan de convencer. El primero, y ya lo hemos comentado en otras pruebas del Vectra o del Signum, es el tacto de utilización de algunos mandos, sobre todo el funcionamiento de los intermitentes y el de los limpiaparabrisas. El otro es la consola central, en la que la acumulación ingente de mandos no es la más adecuada para que el conductor mantenga su atención en la carretera.

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p> Por lo demás el mullido de los asientos, con una configuración deportiva en esta versión, es bastante firme y recoge de forma adecuada nuestro cuerpo, destacando la sujeción a la altura de los hombros.

Llegado este punto nos toca entrar a valorar si entra en consonancia el precio con lo que nos ofrece este vehículo. Por casi 27.000 euros, 26.938 euros exactamente, nos podemos llevar un familiar de gran tamaño, con un nivel prestacional destacado y un comportamiento aplomado. Los rivales de su clase están por encima de su precio, siendo sólo el Laguna Grand Tour más barato, aunque tiene 12 CV menos. En cuanto al equipamiento, este Caravan cuenta, entre otros, con diversos airbags (conductor, acompañante, laterales y de cortina), control de tracción, ESP, guantera refrigerada, climatizador y radio CD.

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