Peugeot 307 CC

Comercializado hasta el momento en formato berlina (de 3 y 5 puertas) y familar (el SW y el Break), el 307 se nos presenta ahora como un coupé cabrio –una versión de carrocería muy en boga en el mercado actual- con un motor de gasolina de dos litros, potencias de 138 y 180 CV y cambio manual o automático.
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Peugeot 307 CC
Peugeot 307 CC

El concepto “CC” (coupé cabriolet) fue inaugurado en Peugeot por esa versión del 206, un vehículo ciudadano que se lanzaba con un formato inédito en un coche de su segmento. Y fue un éxito. Ahora, la fórmula intenta llegar al mismo resultado en un coche que, además, puede ofrecer más espacio interior, mayor maletero y mejores prestaciones y niveles de seguridad y confort.

El punto de partida ha sido la estructura del 307 berlina, cuya plataforma conserva su batalla, pero se ha alargado en 14 cm en el voladizo trasero –llegando así a los 4,34 metros- y rebajado en 9, para darle más aire de coupé. Además, el parabrisas se ha inclinado más (+ 2,5º) y todo el conjunto se ha reforzado para darle más solidez en caso de vuelco o choque y suficiente rigidez estructural, razón por la cual la estructura del coupé-cabrio pesa 80 kilos más que la de la berlina. Las suspensiones no cambian, aunque sí se han modificado para que se adapten a la nueva longitud del coche. Como propulsor se ha elegido un 2.0 en configuración bien de 138 CV, combinable con caja de cambios manual de cinco velocidades o automática con uso secuencial, bien de 180 CV, éste sólo con posibilidad de cambio manual. Ya se ha anunciado un 1.6 de 110 CV para 2004, pero nada ha querido decir Peugeot sobre la posibilidad de que se vaya a montar una mecánica Diesel a corto-medio plazo.

Exteriormente, el 307CC ha conseguido una silueta atractiva, tanto con el techo puesto (coupé) como quitado(cabrio). Visto de frente, reproduce los rasgos de la berlina, con sus mismos faros, parrilla y faldones. De perfil, todo nuevo, estilizado y elegante, con la citada mayor inclinación del parabrisas, que alarga visualmente la longitud del morro. Por detrás, unos grupos ópticos de nueva factura y diseño constituyen un elemento que suma originalidad a un coche indudablemente atractivo. Cuatro filas diagonales de veinte diodos cada una forman las luces principales, mientras que las de marcha atrás, niebla y los intermitentes disponen de un efecto de diodos en su dispositivo óptico. Con esta iluminación en líneas oblicuas, la trasera del 307CC parece estar “entre comillas”.

En el interior, las combinaciones de colores y materiales varían según las versiones, desde las más sobrias hasta las “cuero integral” (salpicadero incluido), pero en todas se ha cuidado el confort y el aspecto deportivo, con fondos blancos en la instrumentación, pedales metálicos perforados e inserciones de aluminio en volante, pomo de la palanca de cambios y –un poco por aquí, un poco por allí- en diversos puntos del salpicadero y del interior de las puertas.

Mención aparte y algo más extensa merece todo el sistema de transformación de coupé en cabrio y viceversa. El proceso es completamente automático, dura unos 25 segundos, se ha de realizar en parado (o a una velocidad máxima de 10 km/h) y se controla con un botón situado entre los asientos delanteros. Al pulsarlo, el maletero se abre y el techo duro empieza a plegarse y a desplazarse hacia atrás, hasta quedar alojado en el maletero. Un “bip” nos avisa de que la operación ha terminado. El maletero se reduce entonces de sus 350 litros a 204 y, en su interior, la parte que puede contener el equipaje se separa del alojamiento del techo por un panel. Además, su subsuelo alberga sin problemas una rueda de repuesto de tamaño convencional.

El 307 CC que ahora se presenta costará entre 24.300 y 28.700 euros y las primeras unidades empezarán a llegar a los concesionarios a finales de octubre. De ahí a finales de año, se prevé vender en España un millar de unidades y tres mil más a lo largo de 2004. Dicen los portavoces de Peugeot que ya hay 1.800 clientes interesados en nuestro país. Este coupé-cabriolet se fabricará en la planta francesa de Sochaux a razón de 230 unidades diarias para atender a una demanda mundial que se cifra en 60.000 unidades en el primer año.

El concepto “CC” (coupé cabriolet) fue inaugurado en Peugeot por esa versión del 206, un vehículo ciudadano que se lanzaba con un formato inédito en un coche de su segmento. Y fue un éxito. Ahora, la fórmula intenta llegar al mismo resultado en un coche que, además, puede ofrecer más espacio interior, mayor maletero y mejores prestaciones y niveles de seguridad y confort.

El punto de partida ha sido la estructura del 307 berlina, cuya plataforma conserva su batalla, pero se ha alargado en 14 cm en el voladizo trasero –llegando así a los 4,34 metros- y rebajado en 9, para darle más aire de coupé. Además, el parabrisas se ha inclinado más (+ 2,5º) y todo el conjunto se ha reforzado para darle más solidez en caso de vuelco o choque y suficiente rigidez estructural, razón por la cual la estructura del coupé-cabrio pesa 80 kilos más que la de la berlina. Las suspensiones no cambian, aunque sí se han modificado para que se adapten a la nueva longitud del coche. Como propulsor se ha elegido un 2.0 en configuración bien de 138 CV, combinable con caja de cambios manual de cinco velocidades o automática con uso secuencial, bien de 180 CV, éste sólo con posibilidad de cambio manual. Ya se ha anunciado un 1.6 de 110 CV para 2004, pero nada ha querido decir Peugeot sobre la posibilidad de que se vaya a montar una mecánica Diesel a corto-medio plazo.

Exteriormente, el 307CC ha conseguido una silueta atractiva, tanto con el techo puesto (coupé) como quitado(cabrio). Visto de frente, reproduce los rasgos de la berlina, con sus mismos faros, parrilla y faldones. De perfil, todo nuevo, estilizado y elegante, con la citada mayor inclinación del parabrisas, que alarga visualmente la longitud del morro. Por detrás, unos grupos ópticos de nueva factura y diseño constituyen un elemento que suma originalidad a un coche indudablemente atractivo. Cuatro filas diagonales de veinte diodos cada una forman las luces principales, mientras que las de marcha atrás, niebla y los intermitentes disponen de un efecto de diodos en su dispositivo óptico. Con esta iluminación en líneas oblicuas, la trasera del 307CC parece estar “entre comillas”.

En el interior, las combinaciones de colores y materiales varían según las versiones, desde las más sobrias hasta las “cuero integral” (salpicadero incluido), pero en todas se ha cuidado el confort y el aspecto deportivo, con fondos blancos en la instrumentación, pedales metálicos perforados e inserciones de aluminio en volante, pomo de la palanca de cambios y –un poco por aquí, un poco por allí- en diversos puntos del salpicadero y del interior de las puertas.

Mención aparte y algo más extensa merece todo el sistema de transformación de coupé en cabrio y viceversa. El proceso es completamente automático, dura unos 25 segundos, se ha de realizar en parado (o a una velocidad máxima de 10 km/h) y se controla con un botón situado entre los asientos delanteros. Al pulsarlo, el maletero se abre y el techo duro empieza a plegarse y a desplazarse hacia atrás, hasta quedar alojado en el maletero. Un “bip” nos avisa de que la operación ha terminado. El maletero se reduce entonces de sus 350 litros a 204 y, en su interior, la parte que puede contener el equipaje se separa del alojamiento del techo por un panel. Además, su subsuelo alberga sin problemas una rueda de repuesto de tamaño convencional.

El 307 CC que ahora se presenta costará entre 24.300 y 28.700 euros y las primeras unidades empezarán a llegar a los concesionarios a finales de octubre. De ahí a finales de año, se prevé vender en España un millar de unidades y tres mil más a lo largo de 2004. Dicen los portavoces de Peugeot que ya hay 1.800 clientes interesados en nuestro país. Este coupé-cabriolet se fabricará en la planta francesa de Sochaux a razón de 230 unidades diarias para atender a una demanda mundial que se cifra en 60.000 unidades en el primer año.

El concepto “CC” (coupé cabriolet) fue inaugurado en Peugeot por esa versión del 206, un vehículo ciudadano que se lanzaba con un formato inédito en un coche de su segmento. Y fue un éxito. Ahora, la fórmula intenta llegar al mismo resultado en un coche que, además, puede ofrecer más espacio interior, mayor maletero y mejores prestaciones y niveles de seguridad y confort.

El punto de partida ha sido la estructura del 307 berlina, cuya plataforma conserva su batalla, pero se ha alargado en 14 cm en el voladizo trasero –llegando así a los 4,34 metros- y rebajado en 9, para darle más aire de coupé. Además, el parabrisas se ha inclinado más (+ 2,5º) y todo el conjunto se ha reforzado para darle más solidez en caso de vuelco o choque y suficiente rigidez estructural, razón por la cual la estructura del coupé-cabrio pesa 80 kilos más que la de la berlina. Las suspensiones no cambian, aunque sí se han modificado para que se adapten a la nueva longitud del coche. Como propulsor se ha elegido un 2.0 en configuración bien de 138 CV, combinable con caja de cambios manual de cinco velocidades o automática con uso secuencial, bien de 180 CV, éste sólo con posibilidad de cambio manual. Ya se ha anunciado un 1.6 de 110 CV para 2004, pero nada ha querido decir Peugeot sobre la posibilidad de que se vaya a montar una mecánica Diesel a corto-medio plazo.

Exteriormente, el 307CC ha conseguido una silueta atractiva, tanto con el techo puesto (coupé) como quitado(cabrio). Visto de frente, reproduce los rasgos de la berlina, con sus mismos faros, parrilla y faldones. De perfil, todo nuevo, estilizado y elegante, con la citada mayor inclinación del parabrisas, que alarga visualmente la longitud del morro. Por detrás, unos grupos ópticos de nueva factura y diseño constituyen un elemento que suma originalidad a un coche indudablemente atractivo. Cuatro filas diagonales de veinte diodos cada una forman las luces principales, mientras que las de marcha atrás, niebla y los intermitentes disponen de un efecto de diodos en su dispositivo óptico. Con esta iluminación en líneas oblicuas, la trasera del 307CC parece estar “entre comillas”.

En el interior, las combinaciones de colores y materiales varían según las versiones, desde las más sobrias hasta las “cuero integral” (salpicadero incluido), pero en todas se ha cuidado el confort y el aspecto deportivo, con fondos blancos en la instrumentación, pedales metálicos perforados e inserciones de aluminio en volante, pomo de la palanca de cambios y –un poco por aquí, un poco por allí- en diversos puntos del salpicadero y del interior de las puertas.

Mención aparte y algo más extensa merece todo el sistema de transformación de coupé en cabrio y viceversa. El proceso es completamente automático, dura unos 25 segundos, se ha de realizar en parado (o a una velocidad máxima de 10 km/h) y se controla con un botón situado entre los asientos delanteros. Al pulsarlo, el maletero se abre y el techo duro empieza a plegarse y a desplazarse hacia atrás, hasta quedar alojado en el maletero. Un “bip” nos avisa de que la operación ha terminado. El maletero se reduce entonces de sus 350 litros a 204 y, en su interior, la parte que puede contener el equipaje se separa del alojamiento del techo por un panel. Además, su subsuelo alberga sin problemas una rueda de repuesto de tamaño convencional.

El 307 CC que ahora se presenta costará entre 24.300 y 28.700 euros y las primeras unidades empezarán a llegar a los concesionarios a finales de octubre. De ahí a finales de año, se prevé vender en España un millar de unidades y tres mil más a lo largo de 2004. Dicen los portavoces de Peugeot que ya hay 1.800 clientes interesados en nuestro país. Este coupé-cabriolet se fabricará en la planta francesa de Sochaux a razón de 230 unidades diarias para atender a una demanda mundial que se cifra en 60.000 unidades en el primer año.

El concepto “CC” (coupé cabriolet) fue inaugurado en Peugeot por esa versión del 206, un vehículo ciudadano que se lanzaba con un formato inédito en un coche de su segmento. Y fue un éxito. Ahora, la fórmula intenta llegar al mismo resultado en un coche que, además, puede ofrecer más espacio interior, mayor maletero y mejores prestaciones y niveles de seguridad y confort.

El punto de partida ha sido la estructura del 307 berlina, cuya plataforma conserva su batalla, pero se ha alargado en 14 cm en el voladizo trasero –llegando así a los 4,34 metros- y rebajado en 9, para darle más aire de coupé. Además, el parabrisas se ha inclinado más (+ 2,5º) y todo el conjunto se ha reforzado para darle más solidez en caso de vuelco o choque y suficiente rigidez estructural, razón por la cual la estructura del coupé-cabrio pesa 80 kilos más que la de la berlina. Las suspensiones no cambian, aunque sí se han modificado para que se adapten a la nueva longitud del coche. Como propulsor se ha elegido un 2.0 en configuración bien de 138 CV, combinable con caja de cambios manual de cinco velocidades o automática con uso secuencial, bien de 180 CV, éste sólo con posibilidad de cambio manual. Ya se ha anunciado un 1.6 de 110 CV para 2004, pero nada ha querido decir Peugeot sobre la posibilidad de que se vaya a montar una mecánica Diesel a corto-medio plazo.

Exteriormente, el 307CC ha conseguido una silueta atractiva, tanto con el techo puesto (coupé) como quitado(cabrio). Visto de frente, reproduce los rasgos de la berlina, con sus mismos faros, parrilla y faldones. De perfil, todo nuevo, estilizado y elegante, con la citada mayor inclinación del parabrisas, que alarga visualmente la longitud del morro. Por detrás, unos grupos ópticos de nueva factura y diseño constituyen un elemento que suma originalidad a un coche indudablemente atractivo. Cuatro filas diagonales de veinte diodos cada una forman las luces principales, mientras que las de marcha atrás, niebla y los intermitentes disponen de un efecto de diodos en su dispositivo óptico. Con esta iluminación en líneas oblicuas, la trasera del 307CC parece estar “entre comillas”.

En el interior, las combinaciones de colores y materiales varían según las versiones, desde las más sobrias hasta las “cuero integral” (salpicadero incluido), pero en todas se ha cuidado el confort y el aspecto deportivo, con fondos blancos en la instrumentación, pedales metálicos perforados e inserciones de aluminio en volante, pomo de la palanca de cambios y –un poco por aquí, un poco por allí- en diversos puntos del salpicadero y del interior de las puertas.

Mención aparte y algo más extensa merece todo el sistema de transformación de coupé en cabrio y viceversa. El proceso es completamente automático, dura unos 25 segundos, se ha de realizar en parado (o a una velocidad máxima de 10 km/h) y se controla con un botón situado entre los asientos delanteros. Al pulsarlo, el maletero se abre y el techo duro empieza a plegarse y a desplazarse hacia atrás, hasta quedar alojado en el maletero. Un “bip” nos avisa de que la operación ha terminado. El maletero se reduce entonces de sus 350 litros a 204 y, en su interior, la parte que puede contener el equipaje se separa del alojamiento del techo por un panel. Además, su subsuelo alberga sin problemas una rueda de repuesto de tamaño convencional.

El 307 CC que ahora se presenta costará entre 24.300 y 28.700 euros y las primeras unidades empezarán a llegar a los concesionarios a finales de octubre. De ahí a finales de año, se prevé vender en España un millar de unidades y tres mil más a lo largo de 2004. Dicen los portavoces de Peugeot que ya hay 1.800 clientes interesados en nuestro país. Este coupé-cabriolet se fabricará en la planta francesa de Sochaux a razón de 230 unidades diarias para atender a una demanda mundial que se cifra en 60.000 unidades en el primer año.

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