Opel Astra Coupé 2.2 DTi Bertone Edition

Ver este Astra en movimiento es todo un espectáculo. Gracias a la mano de Bertone, su línea parece diseñada para acoplarse al viento, mientras que su motor 2.2 DTi le permite exhibir unas marcas dignas de campeonato. Además, tampoco hay que gastar mucho para “alimentarlo”. Es un plusmarquista y presume de ello.
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Opel Astra Coupé 2.2 DTi Bertone Edition
Opel Astra Coupé 2.2 DTi Bertone Edition

Opel ultima la nueva versión del Astra y, a la espera de que se conozcan más detalles, podemos asegurar que el fabricante apostará por contar con una familia bien estructurada, como la actual. Si contamos el Zafira (realizado en la misma plataforma), ahora mismo hay 7 carrocerías distintas de este modelo, entre las que destaca el Coupé de nuestra prueba.

La apuesta es prometedora, ya que no proliferan demasiado este tipo de modelos entre las marcas generalistas (sus rivales más directos son compactos de tres puertas).

Todo nos hace pensar que nuestro protagonista de hoy nació simplemente para servir de base al Astra Cabrio, una versión que también está firmada por Bertone. Sin embargo, no nos equivoquemos; no es simplemente un borrador: estamos ante un modelo bien pensado, diseñado y rematado.

Monta el 2.2 DTi de 125 CV, un motor que ya se incluyó en las familias Omega, Frontera, Astra, Vectra y Zafira y que ahora también se ha trasladado al Signum.

Entre los compactos, es uno de los Diesel más rápidos del mercado. Sus recuperaciones son francamente espectaculares (según nuestro Centro Técnico, precisa 17,6 segundos para recorrer 400 metros en 4ª y 32,35 para los 1.000 metros). También sus aceleraciones son destacables, con 31,2 segundos para realizar un kilómetro saliendo desde parado.

Lo mejor está a medio régimen (a bajo, le cuesta un poco coger el ritmo), pero tampoco hay que obsesionarse con el cuentavueltas, ya que responde bien en todo su margen de utilización. Unos consumos ajustados, aunque no se encuentran entre los mejores de la categoría, completan su ficha de presentación.

Opel no ha querido aprovechar al máximo todo lo que el motor da de sí (que es mucho) y ha apostado por un coche que resulte cómodo. Así, las suspensiones son algo blandas para lo que esperamos de un modelo de “corte deportivo”. El mayor peso del motor y el elevado par que ofrece pueden provocar un ligero subviraje cuando abordamos curvas con decisión. Nada grave; con sólo levantar el pie derecho, la trazada recupera la trayectoria buscada. La dirección, con 2,75 vueltas de volante, tampoco es todo lo rápida que nos gustaría. Sin embargo, sólo es cuestión de acostumbrarse, ya que este coupé aporta una gran confianza a quien lo conduzca: sus cifras de frenada son buenas (recorre 69,3 metros antes de parar lanzado a 140 km/h y 50,2 a 120). Sus frenos (de disco en ambos ejes) no desfallecen y, además, cuenta con control de tracción y estabilidad de serie.

Realmente estábamos disfrutando con el coche, aunque el sonido del motor se empeñara en molestarnos (según nuestro Centro Técnico, a 140 km/h su sonoridad se establece en casi 74 decibelios, la más alta de todos sus rivales. Por ejemplo, el BMW 320 td Compact en la misma situación daba 70 decibelios). Además, en las distintas versiones del Astra que hemos cogido, no nos ha acabado de convencer su cambio: no es un problema de imprecisión o de eficacia, sino de tacto.

Las relaciones no están mal ajustadas, salvo entre segunda y tercera (nos obliga a cambiar constantemente en ciudad: no olvidemos que a bajas vueltas se muestra un poco perezoso). Su recorrido también es adecuado, corto y rápido, pero notamos cierta imprecisión cuando insertamos las marchas (como si rebotasen dentro de la propia caja).

Opel ultima la nueva versión del Astra y, a la espera de que se conozcan más detalles, podemos asegurar que el fabricante apostará por contar con una familia bien estructurada, como la actual. Si contamos el Zafira (realizado en la misma plataforma), ahora mismo hay 7 carrocerías distintas de este modelo, entre las que destaca el Coupé de nuestra prueba.

La apuesta es prometedora, ya que no proliferan demasiado este tipo de modelos entre las marcas generalistas (sus rivales más directos son compactos de tres puertas).

Todo nos hace pensar que nuestro protagonista de hoy nació simplemente para servir de base al Astra Cabrio, una versión que también está firmada por Bertone. Sin embargo, no nos equivoquemos; no es simplemente un borrador: estamos ante un modelo bien pensado, diseñado y rematado.

Monta el 2.2 DTi de 125 CV, un motor que ya se incluyó en las familias Omega, Frontera, Astra, Vectra y Zafira y que ahora también se ha trasladado al Signum.

Entre los compactos, es uno de los Diesel más rápidos del mercado. Sus recuperaciones son francamente espectaculares (según nuestro Centro Técnico, precisa 17,6 segundos para recorrer 400 metros en 4ª y 32,35 para los 1.000 metros). También sus aceleraciones son destacables, con 31,2 segundos para realizar un kilómetro saliendo desde parado.

Lo mejor está a medio régimen (a bajo, le cuesta un poco coger el ritmo), pero tampoco hay que obsesionarse con el cuentavueltas, ya que responde bien en todo su margen de utilización. Unos consumos ajustados, aunque no se encuentran entre los mejores de la categoría, completan su ficha de presentación.

Opel no ha querido aprovechar al máximo todo lo que el motor da de sí (que es mucho) y ha apostado por un coche que resulte cómodo. Así, las suspensiones son algo blandas para lo que esperamos de un modelo de “corte deportivo”. El mayor peso del motor y el elevado par que ofrece pueden provocar un ligero subviraje cuando abordamos curvas con decisión. Nada grave; con sólo levantar el pie derecho, la trazada recupera la trayectoria buscada. La dirección, con 2,75 vueltas de volante, tampoco es todo lo rápida que nos gustaría. Sin embargo, sólo es cuestión de acostumbrarse, ya que este coupé aporta una gran confianza a quien lo conduzca: sus cifras de frenada son buenas (recorre 69,3 metros antes de parar lanzado a 140 km/h y 50,2 a 120). Sus frenos (de disco en ambos ejes) no desfallecen y, además, cuenta con control de tracción y estabilidad de serie.

Realmente estábamos disfrutando con el coche, aunque el sonido del motor se empeñara en molestarnos (según nuestro Centro Técnico, a 140 km/h su sonoridad se establece en casi 74 decibelios, la más alta de todos sus rivales. Por ejemplo, el BMW 320 td Compact en la misma situación daba 70 decibelios). Además, en las distintas versiones del Astra que hemos cogido, no nos ha acabado de convencer su cambio: no es un problema de imprecisión o de eficacia, sino de tacto.

Las relaciones no están mal ajustadas, salvo entre segunda y tercera (nos obliga a cambiar constantemente en ciudad: no olvidemos que a bajas vueltas se muestra un poco perezoso). Su recorrido también es adecuado, corto y rápido, pero notamos cierta imprecisión cuando insertamos las marchas (como si rebotasen dentro de la propia caja).

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