Lancia Thesis 3.0 V6 CAE Emblema

No se ven muchos vehículos como el Lancia Thesis, una “rara avis” con la que pocas veces nos encontraremos en la carretera. Precisamente, esta exclusividad es uno de los valores que potencia la marca, capaz de configurar un coche “a la carta” para cada cliente. Si, además, el conductor elige equiparlo con el motor 3.0 V6, se encontrará con un espécimen –casi- único.
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Lancia Thesis 3.0 V6 CAE Emblema
Lancia Thesis 3.0 V6 CAE Emblema

Un crucero... por el asfalto
Nada mejor para este buque insignia que embarcarse en un viaje, cuanto más largo, mejor. Después de pasar por el engorroso trámite de guiar entre el tráfico el Lancia Thesis, se hace evidente que ni la dirección con asistencia variable ni el cambio automático mitigan la sensación de llevar un vehículo poco adaptado a las atestadas calles madrileñas. Además, no resulta un ejercicio muy económico, pues, en ciudad, el consumo se dispara hasta los 19,5 l/100 km, según las mediciones de nuestro Centro Técnico.

Estas sensaciones cambian al llegar a la autopista. El motor 3.0 V6 ofrece 215 CV de potencia, que aparecen suavemente al pisar el acelerador: no hay saltos bruscos, recupera con la facilidad esperada (no olvidemos que tiene que mover 1.750 kg) y proporciona una marcha relajada. Así es fácil mantener velocidades elevadas sin que la comodidad de los ocupantes se resienta.

Gran parte de este confort viene proporcionado por la suspensión “Skyhook”, que, según asegura Lancia, permite que el automóvil se mueva como si estuviera “suspendido del cielo”. Esto no significa que otorgue la sensación de flotar sobre la carretera, aunque sí es cierto que los vaivenes de la carrocería son relativamente contenidos (especialmente teniendo en cuenta las dimensiones y el peso del vehículo) y los baches son absorbidos con facilidad.

Los “culpables” de este comportamiento son 6 sensores que determinan la velocidad relativa entre la carrocería y las ruedas, con el fin de escoger la resistencia que debe proporcionar cada elemento. Las válvulas de los amortiguadores están controladas por una centralita electrónica que considera factores como la carga, las condiciones de la carretera, el movimiento del coche e, incluso, las reacciones del conductor. En milésimas de segundo y de manera independiente para cada rueda, “Skyhook” selecciona entre infinitas posibilidades el valor de amortiguación más adecuado a las condiciones de marcha.

En la práctica, todo este aparato tecnológico permite que el Thesis ofrezca bastante aplomo a la hora de enfrentarse a las curvas y que resulte fácil guiarlo de una a otra, si bien es necesario tener presente sus dimensiones a la hora de inscribirlo en los giros más cerrados o transitar por una carretera estrecha.

Uno de los factores que más influyen en la comodidad a la hora de conducir es el cambio automático de cinco marchas al que está asociado el motor 3.0 V6. En autopistas o trayectos largos por vías amplias (al igual que por ciudad), lo mejor es no intervenir: él mismo se encarga de gestionar la relación más adecuada a la velocidad que llevamos y, así, el conductor sólo tendrá que preocuparse de acelerar o frenar -o ni siquiera eso, si contamos con el Radar Cruise Control- y mover el volante. Como suele suceder en este tipo de transmisiones, rara vez veremos llegar la aguja a la zona alta del cuentavueltas, lo que propicia el ahorro de combustible. En contrapartida, se echará de menos una respuesta más viva del propulsor al pasar de una relación a otra.

Esto puede saber a poco a aquellos que busquen el máximo de las prestaciones que puede ofrecer la mecánica más potente de la gama. Para ello, lo mejor es pasar al modo secuencial (basta con desplazar lateralmente la palanca desde el modo “D”), en el que el conductor maneja el cambio según su voluntad. No nos engañemos: con este gesto, el Thesis no se convierte en un superdeportivo (los 9,2 segundos que, según Lancia, invierte en pasar de 0 a 100 km/h, se han convertido en 10,1 tras pasar por nuestro Centro Técnico), pero la respuesta de la transmisión será más rápida.

Como el resto de los mandos, el pedal de freno tiene un tacto correcto y permite dosificar la frenada con suavidad. Tiene su complemento en el control de estabilidad, el ASR (que limita el deslizamiento de las ruedas durante la aceleración), el MSR (regula la fuerza en la reducción), el ABS y el EBD. Estos dispositivos, anuncia la marca, contribuyen a mejorar la distancia de frenado, aunque llega a los 82 metros desde 140 km/h, lo que no supone una cifra destacable.

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p> Por supuesto, en el Thesis no podían faltar los sensores de lluvia y aparcamiento o el encendido automático de las luces, detalles “nimios” si se comparan con el despliegue tecnológico realizado en el coche. Cierto es que todos estos “gadgets” se pagan, pero también lo es que, por el precio de este Lancia, existen pocos automóviles en el mercado con este halo de exclusividad.

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