Mazda Tribute 2.0 16V Touring

Aunque con un potencial menor que el Mazda Tribute V6, la versión 2.0 16V tiene en su competitivo precio uno de sus principales argumentos de venta. Una característica que no le impide mantener el elevado estándar de calidad, agrado de utilización y excelente comportamiento de su hermano mayor, virtudes que se ven potenciadas por un equipamiento realmente notable.
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Mazda Tribute 2.0 16V Touring
Mazda Tribute 2.0 16V Touring

Con un talante más universal que la versión 3.0 V6 llega ahora a nuestro mercado el Mazda Tribute 2.0 16V, un producto que puede escalar rápidamente posiciones en el ranking de ventas, ya que pese a su precio más ajustado y competitivo, sigue manteniendo muchas de las virtudes que definieron a su hermano mayor como un producto realmente equilibrado.

Lógicamente su dinamismo es inferior, ya que el nuevo cuatro cilindros de 1.988 cc se conforma con 124 CV, que se obtienen al modesto régimen de 5.300 rpm, lo que nos anticipa el talante tranquilo de este propulsor. No obstante, este motor permite al Mazda rozar los 170 km/h reales de velocidad máxima, mientras que pese a su tonelada y media de peso, acelera de 0 a 100 en menos de 13 segundos y tarda poco más de 34 en recorrer el kilómetro con salida parada, que no está nada mal. Por desgracia esa alegría se pierde por completo al intentar acelerar desde pocas vueltas en marchas largas. Si a este motor, cuyo par de 175 Nm a 4.500 rpm deja claro que tiene pocos bajos, se le «castiga» uniéndolo a una caja de cambios con un escalonamiento muy abierto, lo único que se consigue es «apagarlo».

El resultado que se obtiene es una muy pobre capacidad de recuperación, pega que puede solventarse en parte manejando con decisión el cambio de marchas, pero entonces salen a relucir otros pequeños problemas tales como un tacto de palanca muy gomoso que resta precisión en el enclavamiento de las marchas, así como unos sincros se resisten con todas sus fuerzas a realizar cambios de marcha rápidos. En otro orden de cosas, esa necesidad de apurar cada velocidad para que el motor no caiga mucho de vueltas y se quede sin «resuello» a la salida de las curvas, frente a largas rampas o con fuerte viento de frente, hace que los consumos se resientan. Así, se llegan a superar los 14 litros a los 100 kilómetros en cuanto se pretenda un rodar muy alegre. Mejor nota merecen las suspensiones, que sujetan perfectamente al Mazda y disfrutan de un tarado de amortiguación excelente tanto sobre pista como sobre carretera asfaltada. La capacidad de las ruedas para no perder casi nunca el contacto con el suelo se traduce en un comportamiento muy noble en toda circunstancia, en el que también influye su sistema de tracción inteligente Select 4Wdrive.

Con él, el coche funciona habitualmente en tracción delantera, transfiriendo par a las ruedas traseras sólo cuando se detecta una pérdida de tracción en las delanteras. Esto hace que el Tribute resulte eminentemente subvirador, característica que no le resta agilidad en zonas de curvas ya que el coche permite también «jugar» con su zaga si en los apoyos fuertes en curva levantamos ligeramente el pié del acelerador. En este buen comportamiento tiene también mucho que ver su dirección, que no sólo presenta un tacto magnífico gracias a su asistencia variable en función de la velocidad, sino que resulta rápida, y su precisión permite afinar las trazadas casi al milímetro.

Por su parte los frenos ofrecen un buen tacto y una potencia más que apreciable en frenadas aisladas, pero se fatigan con relativa facilidad. En otros aspectos tales como la habitabilidad, el Tribute 2.0 16V merece muy buena nota y no envidia para nada a su hermano mayor, ya que sus cinco posibles ocupantes disfrutan de buena anchura y altura en las plazas, y tan sólo la central trasera ofrece poco espacio para los pies de su pasajero debido al espacio que roba la generosa consola situada entre los asientos delanteros.

Respecto al confort de sus ocupantes hay que decir que es muy alto gracias al notable silencio interior —sólo los retrovisores laterales silban algo a gran velocidad—, a sus suaves suspensiones y a unos asientos de agradable mullido. Remata la jugada su completo equipamiento de serie, que incluye a su lista elementos como control de la velocidad de crucero, airbags laterales, radiocasete con cargador de CD's, o faros antiniebla. Y todo ello ofrecido por un precio de 24.500 € (poco más de cuatro millones de pesetas), lo que no está nada mal.

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