Comparativa: Mazda CX-5 2.0 Skyactiv-G vs Nissan Qashqai 1.6 DIG-T

Aunque desarrollados bajo planteamientos técnicos diferentes, Mazda CX-5 y Nissan Qashqai acaban consiguiendo un resultado muy parejo tanto en sensaciones, como en dinamismo. ¿Cuál acierta más…? Sigue leyendo
Alberto Díez | Fotos: Ángel Yuste. -
Comparativa: Mazda CX-5 2.0 Skyactiv-G vs Nissan Qashqai 1.6 DIG-T
Comparativa: Mazda CX-5 2.0 Skyactiv-G vs Nissan Qashqai 1.6 DIG-T

El Mazda CX-5 nos ha parecido siempre, por agrado, una clara referencia dentro del segmento de los SUV compactos. De ahí, que lo hayamos escogido como piedra de toque para enfrentarlo al recién llegado Nissan Qashqai que, como su antecesor, lleva camino de convertirse en todo un éxito de ventas

Las versiones escogidas para llevar a cabo este incruento enfrentamiento han sido las equipadas con los motores 2.0 Skyactiv-G de 165 CV, en el caso del Mazda, y 1.6 DIG-T de 163 CV, por parte de Nissan. Ambos ofrecen un funcionamiento más refinado que los Diesel y son también más limpios en lo que a sus emisiones contaminantes se refiere.

Planteadas así las cosas, y a tenor tanto de las potencias escogidas, como del peso de estos dos modelos —1.426 kg en el caso del Nissan y 1.455 en el del Mazda—, la igualdad en prestaciones debería ser notable. 

Dos formas de verlo

Comparativa: Mazda CX-5 2.0 Skyactiv-G vs Nissan Qashqai 1.6 DIG-TLa realidad, sin embargo, nos sitúa ante un resultado no tan parejo. Y es que mientas que en nuestro banco de potencia el Mazda se ha quedado ligeramente por debajo de la potencia anunciada, el Nissan, con 187,4 CV, la supera con creces. ¿Serán tan brillantes las unidades de venta al público...? Pero antes de pasar a las cifras de prestaciones, expliquemos el camino técnico seguido por cada marca para entender dónde y por qué nacen esas diferencias de rendimiento. En este sentido, ambos fabricantes utilizan modernas inyecciones directas en su sistema de alimentación, pero mientras Mazda utiliza una mayor cilindrada y admisión atmosférica, Nissan opta por una un motor casi 400 cm3 más pequeño, pero potenciado con la ayuda de un turbo muy compacto y de pronta actuación.

A la vista de los resultados, el Nissan aventaja a su rival con un motor que presenta una capacidad muy superior para subir de vueltas. Así, acelera francamente mejor, sacando más de 2 segundos al Mazda tanto al medir el 0 a 100 km/h como al recorrer el kilómetro con salida parada. Y más distancia aún se evidencia si de lo que hablamos es de las recuperaciones y adelantamientos, que necesitan muchos menos segundos y metros. A cambio, el Mazda se toma cumplida ventaja cuando de lo que se trata es de ver lo que uno y otro motor exigen de carburante. Y es que rodando a ritmos legales, el CX-5, según nuestras mediciones, se ha conformado con 6,8 l/100 km, mientras que el Qashqai necesitó 7,5. Esa diferencia se abre aún más a favor del Mazda si optamos por darle gusto al acelerador, ya que en conducción deportiva el Nissan llegó a exigir más de 2,5 litros que su rival. 

Amigos de la carretera 

Comparativa: Mazda CX-5 2.0 Skyactiv-G vs Nissan Qashqai 1.6 DIG-TEnfrentados a la carretera, se necesitan muy pocos kilómetros para constatar que ambos modelos, debido a sus suaves suspensiones, buscan más el rodar pausado que el deportivo. Si respetamos esta orientación y rodamos a ritmos de crucero turísticos por vías de primer nivel, nuestros protagonistas resultan modélicos en cuanto al confort de rodadura que ofrecen, así como por el aplomo y la nobleza de reacciones de que hacen gala.

A estos ritmos de marcha, tanto las vibraciones como el ruido procedente del motor pasan completamente desapercibidos para los ocupantes, que parecen viajar sobre una nube. Qué pena que este grato ambiente de viaje se vea perturbado por el ruido que llega al interior del habitáculo procedente de la rodadura, más audible de lo que sería de desear. También es verdad que con la radio puesta, ese «defectillo» se anula.

Siguiendo con el comportamiento, las mayores diferencias que podremos encontrar entre CX-5 y Qashqai se evidenciarán sólo cuando rodemos a ritmos vivos sobre carreteras de trazado sinuoso. Y en este medio, nos hemos sentido más a gusto al volante del Nissan, que presenta una actitud más neutra y eficaz que el Mazda. Porque aunque el CX-5 es muy progresivo y noble en sus reacciones, presenta una tendencia más clara a salir por la tangente de la curva cuanto más elevemos el ritmo de marcha. Incluso sus frenos se han mostrado menos potentes en su capacidad para detener al coche, y también presentan una peor resistencia a la fatiga que los del Nissan. El punto positivo para el Mazda lo encontramos en su autonomía, que gracias a sus ya comentados excelentes consumos, nos permite recorrer sin repostar casi 100 km más que con el NIssan. 

Tecnología o espacio, tú decides 

Si partimos de que tanto la sensación visual de los materiales utilizados, como la calidad en los ajustes, e incluso el diseño, merecen muy buena nota en ambos modelos, en el apartado estético habría que repartir las medallas. Y es que en los acabados escogidos, y si hablamos de equipamiento, es el Nissan el que saca ventaja a su rival. Y eso es decir mucho, porque el de serie del Mazda ya presenta una generosidad reseñable. Pero es que el Qashqai lo comparte y, además, añade numerosos elementos tecnológicos: cámara de visión 360º —muy útil a la hora de aparcar—, alarma de cambio de carril involuntario, control de trazada activo, indicador de señales de tráfico, navegador —en el Mazda es una opción—, cambio automático de las luces cruce/carretera... 

Si por el contrario hablamos del espacio reservado a los ocupantes y al equipaje, es el CX-5 el que se lleva el triunfo. No sólo presenta una zona habitable más generosa tanto en anchura como en espacio para las piernas de los ocupantes de las plazas traseras, sino que su maletero es también sensiblemente más capaz, ya que cubica 530 litros reales frente a los 455 del Qashqai.

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