Mazda CX-3 Diesel 1.5 Skyactiv-D 105 CV: lo probamos en las Islas Lofoten

Sobre el Círculo Polar Artículo se sitúan las Islas Lofoten (Noruega), un lugar accidentado, recóndito y de belleza casi inigualable catalogado como paraíso por los vikingos de antaño. Lo recorremos a los mandos del Mazda CX-3 Diesel 1.5 Skyactiv-D.
Dani Heyne -
Mazda CX-3 Diesel 1.5 Skyactiv-D 105 CV: lo probamos en las Islas Lofoten
Mazda CX-3 Diesel 1.5 Skyactiv-D 105 CV: lo probamos en las Islas Lofoten

Un objetivo: viajar al Reino de los Dioses de los vikingos. Un compañero de viaje: el Mazda CX-3 1.5 Skyactiv-D de 105 CV y tracción total. Con estas premisas, te relatamos una ruta en coche realmente apasionante por la belleza casi indescriptible de los lugares que puedes llegar a presenciar.

El ferry avanza silencioso a través de la joven noche. Las suaves olas no afectan la trayectoria del barco y su grueso casco, que se mueve cómodamente a través de la bahía en dirección a Vestfjord, como una gran cuña que se desliza entre la parte continental de Noruega y el Reino de los Dioses.

El Reino de los Dioses es la sonora denominación que le pusieron los vikingos a Vestfjord, esta isla localizada sobre el Círculo Polar Ártico. Un lugar al que la naturaleza ha dotado de cientos de montañas escarpadas e irreales playas salvajes de difícil acceso. Al conducir por ella, detrás de cada curva, el visitante vuelve a respirar.

Mazda CX-3 Diesel 1.5 Skyactiv-D 105 CV: lo probamos en las Islas Lofoten

El Mazda CX-3 Diesel en el Reino de los Dioses vikingos, las Islas Lofoten
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El archipiélago donde se encuentra se conoce desde hace mucho tiempo con el nombre de Lofoten, un destino de ensueño en el norte. La revista "National Geographic" la clasifica entre los tres archipiélagos más bellos del mundo. En verano, Lofoten atrae a muchos visitantes con sus días sin fin, sus playas de arena blanca y sus temperaturas suaves.

El invierno en las Islas Lofoten

¿Pero cómo es en invierno? “El invierno resulta frío, tormentoso y oscuro” susurró el guardia de la cubierta del transbordador, "sin café fuerte, casi no se puede sobrevivir", añade riendo, mientras comprueba la polea de sujeción del Mazda CX-3. Con neumáticos de invierno pero sin clavos, abordamos la isla más al sur de Lofoten, Moskenesøy. Y aunque aún queda mucho para que el reloj marque las 20h, sobre el Mazda CX-3 comienzan a brillar las primeras estrellas. La vista nos permite incluso reconocer la sombra de las montañas de los alrededores, que se elevan en las inmediaciones perfilándose como los rascacielos de Manhattan en plena urbe. Y permite hacernos una idea de lo enormes que deben resultar cuando les llegue algo de luz y nos permita observar todas sus dimensiones, comprobando cómo la fuerza del frío Atlántico ha modelado las gigantescas rocas. Es sorprendente que haya gente que ha encontrado aquí su sitio para establecerse.

Hace unos 6.000 años llegaron los primeros habitantes, especialmente para pescar en los profundos fiordos. Lo que debió cumplir sus expectativas dado que se establecieron en la zona para formar una población que se volvió sedentaria. Hasta la fecha, el negocio de la vida marina es una de las principales fuentes de ingresos. Sólo el turismo lo ha superado como principal fuente de ingresos.

El amanecer se toma su tiempo

No se hace totalmente de día antes de las 10:25h según el informe meteorológico. Nosotros despertamos al Mazda CX-3 poco después de las siete y media, para coger las primeras luces ya circulando por las estrechas carreteras -y para marcarnos un punto exacto de partida para este viaje-. Aunque la carretera está asfaltada, ésta serpentea cada vez más entre estériles rocas que se liberan a cámara lenta de la oscuridad. Algunas todavía están envueltas en nubes, mientras otras se perfilan ya sobre el cielo azul. A sus pies se observan viejas casas de madera roja junto al agua, mientras la nieve cubre los bordes de la carretera, llenando el asfalto de zonas heladas. ¿El Mazda? Gracias a la tracción a las cuatro ruedas, el CX-3 se desliza fácilmente en este marco –una ventaja funcional que hará nuestro viaje entretenido y relajado en lo posible-. No es uno de esos SUV compactos con sobrepeso. Su base es el ligero Mazda 2, dotado del motor 1.5 Diesel de 105 CV, que resulta suficiente para disponer siempre de una buena respuesta y prestaciones. Aunque movernos muy deprisa no está en el nuestro plan de ruta. El CX-3 ha encontrado el punto de partida de su viaje por carretera: la ciudad más meridional de Lofoten. Su nombre es** Å**. Desde aquí conduciremos el Mazda solo hacia el norte, para maravillarnos con la más bella de las 81 islas de Lofoten. Al mismo tiempo, las primeras nubes se vuelven rosas y se produce una imagen que se supone que nos acompañará en los próximos días: montañas áridas e irregulares a un lado de la carretera y el mar agitado al otro.

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Bar de hielo en las Islas Lofoten

Suave y sugestiva luz. “¿Cómo sobrevives aquí?” Ésta es la pregunta que le hacemos a Kari, guía turística en verano y que acompaña a los visitantes en el barco y actividades acuáticas (Standup-Paddle-Boards). Nos dice: "Es muy divertido para jóvenes y mayores, donde puedes absorber la magia de los fiordos. Aquí tenemos más que suficiente”. En invierno, esta mujer rubia prefiere mudarse a áreas más cálidas. "Necesito luz y sol. Y en invierno, en Lofoten, no encuentras ninguno de los dos ingredientes", explica mientras guiña un ojo, sabiendo que los días en verano son infinitos. Algo que no ocurre en invierno. Es la luz tenue de los días fríos la que nos atrapa bajo su hechizo. El sol generalmente asoma en el horizonte alrededor de las diez de la mañana, y luego manteniéndose a esta altura camina hacia el oeste, donde acaba diciendo adiós en torno a las 16h bajo un bello cielo pintado de colores rosados y rojos. Durante el día la paradisíaca isla se inunda con una suave y tenue luz.

Mazda CX-3 Diesel 1.5 Skyactiv-D 105 CV: lo probamos en las Islas Lofoten

A los mandos del Mazda CX-3 Diesel por las Islas Lofoten

"A estos claros días de invierno, generalmente les siguen noches en las que se puede ver la aurora boreal bailando en el cielo", promete Kari. Ella nos deja entrar en su contenedor, que ha adaptado, reconstruido y amueblado para poder habitarse y que resulte confortable. Y lo más destacado no es la calefacción por suelo radiante, sino la vista que ofrece en su exterior. Una de las dos paredes más largas la ha sustituido por una superficie entera de cristal, por lo que desde cada esquina del pequeño desván pueden observarse las maravillosas vistas de la lejana bahía y la cadena montañosa que encumbra el horizonte.

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Cuando el cielo resplandece

Poco antes de la medianoche es el momento de seguir. En el cielo aparecen formaciones de nubes verdes alargadas, pero que en realidad no son tal. Rápidamente cambian su forma, tomando alargadas formas que se agitan ligeramente con el viento. Éstas son lo que científicamente se denominan auroras boreales. Durante la siguiente media hora, mágicamente iluminan el cielo, crispando y parpadeando en verdes y rosados tonos silvestres por encima del techo del Mazda. No podemos creer la suerte de esa mañana al poder observar este maravilloso fenómeno natural. No sabemos si se repetirá más veces durante nuestro viaje. Las desiertas Lofoten, con sólo 23.000 habitantes, son un lugar ideal para observar la aurora boreal, especialmente en invierno.

Mazda CX-3 Diesel 1.5 Skyactiv-D 105 CV: lo probamos en las Islas Lofoten

Mazda CX-3 Diesel y aurora boreal en las Islas Lofoten

"Pero también existen en verano", dice Olé, que trabaja como taxista en las islas. "Fue el pasado septiembre cuando vi las mejores auroras boreales que había disfrutado nunca", dice con orgullo. Luego nos explica por qué hay tantas cabañas en las islas. "Casi todas las familias tienen una para su retiro... Ahora, en esta zona, tenemos que reducir la velocidad”. El turismo se ha incrementado muchísimo. Hace 20 años raramente alguien se habría perdido en este destino y habría llegado Lofoten. Cuando nos escucha que vamos a dirigirnos a Tromsø, se alegra de oírlo: "Entonces disfrutaréis de todo el esplendor de la isla del norte de Noruega". Tiene razón. Porque la gente normalmente solo conoce la parte sudoeste del enorme archipiélago de Lofoten. Hacia el norte llegaremos a las regiones de Vesterålen, Harstad y North Troms que, aunque no son tan populares turísticamente, la naturaleza también les ha dotado de una gran belleza.

Y los visitantes no deben olvidar Narvik, un lugar espectacular donde vimos un cachalote gigante salir a respirar mientras nos movíamos sobre una moto de nieve en esa zona a través de una pista para llegar a Tromsø. Allí llegamos hasta un bar de hielo donde nos servían la bebida en vasos de hielo. Por supuesto, todo esto y mucho más forma parte del encantador Reino de los Dioses.

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