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Probamos el Kia Stinger 2.2 Diesel de 200 CV: inspiración Gran Turismo

La versión Diesel del Kia Stinger parte de unos ajustados 37.900 euros, una ganga para un coche con su presencia, amplio equipamiento y logradísimo comportamiento. ¡Lo probamos!
Pablo Mallo.

Twitter: @p__mallo -

Probamos el Kia Stinger 2.2 Diesel de 200 CV: inspiración Gran Turismo
Probamos el Kia Stinger 2.2 Diesel de 200 CV: inspiración Gran Turismo

En el Salón de Fankfurt de 2011 Kia presentó el concepto de diseño Kia GT Concept, una berlina de enfoque deportivo, con un motor V6 de 3,3 litros turboalimentado y una potencia cercana a los 400 CV. Es el coche en el que se inspira fielmente el Kia Stinger, el emocional buque insignia de la marca coreana, al que no le faltan raudales de diseño y potencia, con una mecánica Diesel de 200 CV y dos de gasolina, de 255 y 370 CV. Esta última, denominada 3.3 T-GDI GT 4x4 y dotada de motor V6 3.3 biturbo, llegará a nuestro mercado únicamente en configuración 4x4 y con el acabado superior GT, con un precio de 54.150 €, un lujoso equipamiento, amortiguadores adaptativos y frenos Brembo de serie. El resto de versiones dispone de propulsión a las ruedas posteriores, aunque el Diesel se comercializa también con tracción total opcional. Toda la gama cuenta con cambio automático de 8 velocidades por convertidor de par, con posibilidad de manejo secuencial mediante levas situadas detrás del volante, aunque no desde la propia palanca. 

El Kia Stinger 2.2 CRDi parte de unos competitivos 37.900 euros en el acabado básico Style, que incluye una completa dotación de serie en la que no faltan llave inteligente, navegador con pantalla táctil capacitiva, llantas de 18 pulgadas, asiento del conductor con reglajes eléctricos, control de crucero adaptativo y sistema activo de mantenimiento de carril, cuyo funcionamiento ha mejorado mucho respecto a otros Kia, ya que te lleva por el centro del carril sin hacer zigzag entre las líneas. Para la versión de 4 cilindros de gasolina 2.0 T-GDi el precio de partida sube hasta 38.900 €. A su vez, hay ciertos elementos de equipamiento interesantes que se incluyen en los acabados superiores y que denotan que estamos ante un coche muy completo, acorde con su planteamiento de tope de gama, como los faros led direccionales, Head-Up Display en color, cámaras periféricas, cargador por inducción para el teléfono móvil, techo solar panorámico, sistema de sonido Harman Kardon, volante y asientos calefactados, asientos ventilados o sistema de supervisión de ángulo ciego y tráfico trasero cruzado. 

Kia Stinger pruebaEl Kia Stinger 2.2 CRDi que hemos probado llevaba el acabado GT Line (47.150 €), el más alto que se puede asociar a esta motorización. A pesar de que el objetivo de Kia no es ser una marca premium, sus ajustes, materiales y aspecto no están nada mal. No resulta tan 'galáctico' como un BMW Serie 5 u otras berlinas alemanas de última generación, pero es convincente. El tacto de muchos botones, a pesar de mantener el mismo diseño que en otros Kia, es más agradable en el Stinger, y la consola central tiene inserciones de aluminio auténtico, a juego con algunas teclas de este mismo tono realizadas en plástico. También hay embellecedores en negro piano, tapicería de piel y revestimiento interior del techo y de los pilares en una especie de Alcantara. La postura de conducción resulta perfecta, gracias a la generosa amplitud interior y a los reglajes eléctricos, tanto del asiento como de la columna de la dirección. De igual modo, la visibilidad está bien resuelta, con pilares A y retrovisores exteriores que no restan demasiada visión hacia delante. La luna trasera es algo pequeña, pero no plantea problemas para aparcar, gracias a las cámaras periféricas. Algo más complicado es el acceso a las plazas traseras, debido una altura del techo relativamente baja, pero una vez dentro no falta espacio, además hay salidas de ventilación independientes y toma USB para los pasajeros traseros. 

Kia Stinger pruebaSin embargo, lo mejor del Kia Stinger es su comportamiento. Según nos informaban los responsables de Kia, el modelo que se ha tomado como referencia para la puesta a punto ha sido el BMW Serie 4. Al frente del desarrollo dinámico ha estado Albert Biermann, ex-BMW M Performance, y de hecho, desde que comienzas la marcha a bordo del Kia Stinger se nota el cuidado que se ha puesto en este apartado. Buena prueba de la confianza que tiene Kia en su nuevo coche es que la primera parte de la presentación se llevó a cabo en el circuito RennArena de Mallorca, donde el Stinger demostró ser muy ágil a pesar de sus dimensiones (4,83 x 1,87 metros), con un noble tren delantero que se inscribe en las curvas sin dudarlo y que aporta mucha tranquilidad, gran precisión en la trazada y unas reacciones de lo más neutras y progresivas, salpimentadas con un tren trasero que se puede provocar para que redondee las curvas a base de gas hasta donde las ayudas electrónicas lo permitan, pues están taradas para evitar 'complicaciones' en cuanto el contravolante deja de ser una mera insinuación. Ni el comportamiento ni los frenos se degradaron en las vueltas que dimos al trazado, a pesar de que las ayudas electrónicas —no desconectables totalmente— actuaban con regularidad, pero de forma poco intrusiva. Mediante un mando giratorio se pueden seleccionar los distintos modos de conducción, cinco en total (Smart, Eco, Comfort, Sport y Sport+), que afectan a la respuesta del acelerador y del cambio automático, dureza y autocentrado de la dirección, sonido del motor (por medio de los altavoces) y, dependiendo del equipamiento, reparto de la tracción total y firmeza de los amortiguadores adaptativos, que además pueden variar la dureza entre los trenes delantero y trasero de forma independiente para conseguir mayor o menor cantidad de subviraje o sobreviraje, dependiendo de las necesidades. Por su parte, el ESP se puede configurar en modo deportivo o bien desconectar (parcialmente), posición que además permite activar el sistema Launch Control. 

Kia Stinger pruebaEn circuito el Kia Stinger se defiende mucho mejor de lo esperado y con un tacto general muy consistente, pero no se trata de un coche radical, sino de una berlina deportiva. Por lo tanto, es en carretera abierta donde sus capacidades destacan todavía más, también por sus buenas dosis de confort, estabilidad y silencio de marcha incluso a muy alta velocidad. Su buena aerodinámica (Cx de 0,30) también repercute de forma positiva en este apartado. Cuenta con bajos carenados, 'air courtains' que dirigen el aire desde el frontal hacia los pasos de rueda delanteros para evitar turbulencias y portón trasero con forma de deflector. 

El refinamiento también está muy bien resuelto para tratarse de un Diesel de 4 cilindros, ya que se transmiten pocas vibraciones al habitáculo, en parte porque los motores de cuatro cilindros hacen uso de un sistema de absorción por péndulo centrífugo en su caja de cambios. En cuanto al cambio automático, desarrollado por la propia marca, carece de 'modo inercia' pero, si la conducción es tranquila, es capaz de mantener el motor muy cercano a las 1.000 rpm mientras demandemos poca aceleración, aprovechando el generoso par disponible. Su funcionamiento es lo bastante rápido y suave como para no desentonar con la buena percepción general del Kia Stinger. 

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